viernes, 10 de julio de 2026

Poemas de octubre | José Ygnacio Ochoa

 

Autora: Haydée Borocz (2020)


***


Entretanto


Entretanto mi boca expresa la incongruencia de tu piel.

Estaremos sentados en el mismo café por el resto de los mil años venideros

así no nos olvidaremos de los desconciertos del agua derramada en tus poros.

Mis brazos dicen lo que callas desde las rendijas de tu cadera.

Me alejo lentamente para no causarte daño en tu humedad.

Viajaré por Luxemburgo para que me sientas desde el frío de mis calles,

si me dices que me detenga, pues lo haré y correré hasta

más no poder y llegaré hasta donde duden las miradas con su disimulo

de otra manera seremos más viejos y olvidaremos los dolores causados.

Mi honor se esconderá contigo para hablar de tus amantes. Volaremos,

sí, volaremos con la ligereza de las palabras.

Redoblaremos el instinto gravitado.

Después de todo volveremos a vernos donde tú lo desees.

Dispuesto estaremos con tu alfabeto.

El espejo con semicírculos será la señal del encuentro

reconoceremos, incluso las formas de la existencia del tiempo.

Entretanto tu sombra es la mía.

Miro desde la desgracia del vocablo.

Entretanto octubre es tuyo en septiembre.

Entretanto la multitud será discreta

e iluminará los alrededores de tu sonrisa.

Formaremos círculos entre las fiestas del pasado

y pronto seremos uno en la mentira de la conciencia.

Este humor vertido en la ironía. 

Deseo equivocarme con tu tiempo revelado 

en el signo de tu rostro.

Identificaremos ombligos, uno a uno para llevar preguntas

al universo.

Derrama el corazón del habla.

Dispones de los siglos sin perdón.

Miraremos alrededor para continuar con el diálogo 

en tu cuerpo a las doce de la noche.

En la mañana serás conmovida por la sensación que roza

la espalda con flores en la ventana,

discretamente las puertas de tus ojos

evocarán este humo acre.

Confieso la tristeza del adiós.

Deja la morada ante el abandono del dolor.

El cansancio no podrá ser el castigo de los rincones

En mi equipaje la tregua es de la nada.

Tu idioma es de arena intercambiado por luces en la piel

Luego la voz derrumba los cuerpos

Con la lluvia que da comienzo al arraigado.

Van los árboles como la brisa.

Ve el llanto de las aves,

seremos de las raíces, 

soñados en la historia.

Este suelo no duerme.

La gente te aplaudirá y en nombre de todos

te abrazo lentamente sin palabras y sin salidas

con los rumores de mi sonrisa 

caes en el letargo de los años.

El tiempo se instala en tu lengua 

y la verdad prorrumpe lo exclamado.

El infinito me obliga a sentir el humor de la pausa

en cada sueño de mis aguas.

Los restos de mis puños rozan los besos de tu atributo.

Mi epidemia tiene que ver con tu fuego.

Las carroñas verán el ardor al final de esta historia.

Contrariado estaré con el silencio,

los muros y las bestias corren por lo ocurrido.

Entretanto quedamos solos en este andar.

Las intenciones siguen al paso de los inseparables.

Exclamamos de la mano la coartada de la tierra sin astilleros.

La soberbia claudica en el pronombre, fijaremos 

domicilio en las afueras del vértigo.

Te esfuerzas por decir el pretexto de tus labios.

Solitaria bailas en el salón

con la razón y el recuerdo de las huellas.

Entretanto me quedo aquí a la espera de la muerte.


***


Descubre el camino sin atajos


Niega la posibilidad del encuentro con los sabios del invierno.

En sus ojos se desprende la gravedad del infortunio,

no importa que pasen mil años, quizás la aurora

matizará esta incertidumbre cósmica 


***


Mi doctrina sin percances 


Atiende mi doctrina sin percances.

Este atuendo es de mis sueños

con el desdén de siempre.

Ráfagas de lágrimas

reanudan mi éxodo

hacia el principio de los recuerdos.


***

José Ygnacio Ochoa. Poeta, ensayista y gestor cultural. «Premio Certamen Mayor de las Artes y de las Letras» del CONAC con el libro de poemas Imagen del Alba. Publicado en el año de 2005. Publicaciones con «Ediciones Estival»: Poemarios: Diario de aguas (2011) y Crónica de un amor (2014). Ensayos: La fragilidad de los espejos (2021). Prólogo de Juan Carlos Santaella. 22 ensayos en torno a la literatura venezolana contemporánea. Co-fundador de «Estival Teatro» (1993). Relatos: El pronombre de tus labios (2022) y La niña de los zapatos anaranjados (2023). 

*Autor seleccionado para formar parte de la Antología “Contra la violencia” del Colectivo Internacional de Minificción. Antologadores: Mustapha Handar (Marruecos) y Sara Coca (España). Editorial Kañy de Argentina (2023).

*Participa con el ensayo «Voces y sombras (sobre Líneas que un pájaro dibujó en el aire, poemario de Manuel Cabesa)» en la Antología URBANA (2023) de la «Revista Literaria Letralia, tierra de letras» que reúne a 55 autores.

Otras experiencias:

*Co-fundador de la Agrupación Independiente «Estival Teatro» con más de 30 años de existencia.

*Gira artística por Argentina con la Agrupación Independiente «Estival Teatro» de Venezuela con el montaje teatral Mariana (monólogo). Igualmente participó como ponente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires en el marco del XXI Congreso Internacional de Teatro Argentino e Iberoamericano.

 *Pertenece al Consejo Editorial de «Ediciones Estival» y de la «Revista Teatralidad». Textos de crítica teatral y teoría teatral de «Codarte-Estival Teatro».

jueves, 9 de julio de 2026

Palabras bajo libertad (XVII / 2026)


Palabras que son flores que son frutos que son actos... 

Octavio Paz: La estación violenta.


Edición y nota:

Manuel Cabesa


***


El 19 de septiembre de 1985, la Ciudad de México sufrió un terremoto devastador que colmó de luto a todo el país y al resto del mundo. Meses después de la tragedia, el poeta mexicano José Emilio Pacheco escribió una larga y dolorosa elegía que fue inicialmente publicada en la revista Proceso y luego incluida en su libro Miro la tierra. Lo compartimos hoy, como compartimos el duelo que embarga a muchos hogares venezolanos.


(mcabesa)


***


I. Las ruinas de México

(Elegía del retorno)



1.


Absurda es la materia que se desploma,

la penetrada de vacío, la hueca

No: la materia no se destruye,

la forma que le damos se pulveriza,

nuestras obras se hacen añicos


La tierra gira sostenida en el fuego

Duerme en un polvorín

Trae en su interior una hoguera,

un infierno sólido

que de repente se transforma en abismo


La piedra de lo profundo late en su sima

Al despetrificarse rompe su pacto

con la inmovilidad y se transforma

en el ariete de la muerte


De adentro viene el golpe, la cabalgata sombría,

la estampida de lo invisible, explosión

de lo que suponemos inmóvil

y bulle siempre


Sopla de abajo el viento de la muerte,

el estremecimiento de la muerte

Sale la tierra de sus goznes de muerte

Como secreto humo asciende la muerte

De su profunda jaula escapa la muerte

De lo más negro y hondo brota la muerte


El día se vuelve noche,

el polvo es el sol

y el estruendo lo llena todo

Y de repente lo más firme se quiebra,

se vuelve movedizo el concreto armado,

como hoja de papel se rasga el asfalto


La casa que era defensa contra la noche y el frío,

la violencia de la intemperie,

el desamor, el hambre y la sed

se transforma en cadalso y tumba


Sus habitantes quedan prisioneros,

sepultados en vida por la muerte,

sin otra compañía más que la asfixia


Sube el infierno a repartir la muerte

El Vesubio estalla por dentro

La bomba asciende en vez de caer

Brota el rayo del centro de la tierra

Cosmos es caos pero no lo sabíamos

o no pudimos entenderlo


El planeta al girar desciende

en abismos de fuego helado

¿Gira la tierra o cae? ¿Es la caída

infinita el destino de la materia?


Somos naturaleza y materia y sueño

y por tanto

somos lo que desciende siempre:

polvo en el aire.


2.


De aquella parte de la ciudad que por derecho

de nacimiento, crecimiento, odio y amor

puedo llamar la mía (a sabiendas

de que nada es de nadie)

no queda piedra sobre piedra


Esa que allí no ves, que no está

ni volverá a alzarse nunca

fue en otro mundo la casa

donde nací


La avenida que pueblan damnificados

me enseñó a caminar 

Jugué en el parque

hoy repleto de tiendas de campaña


Terminó mi pasado

Las ruinas se desploman en mi interior

Siempre hay más, siempre hay más

La caída no toca fondo


3.


Para talar un árbol de cierta edad

no comiences nunca

por el durísimo tronco:

primero corta las raíces,

el cordón que ata al árbol con la tierra,

madre, sustento y memoria


Para que exista el árbol ha de haber tierra

Para vivir necesitamos memoria,

raíz, cordón (sentimental, material)

es decir, todo aquello

que derribó el inmenso hachazo en segundos


4.


A los amigos que no volveré a ver,

a la desconocida que salió a las seis

de la colonia Granjas-Esmeralda o de Neza

para ir a su trabajo de costurera o mesera;

a la que iba a la escuela para aprender

computación o inglés en seis meses,

quiero pedir disculpas por su vida y su muerte


Ruego que me perdonen porque nunca encontraron

su rostro verdadero en el cuerpo de tantos

que ahora se deshacen en la fosa común

y dentro de nosotros siguen muriendo


Muerto que no conozco, mujer desnuda

sin más cara que el yeso funeral,

el sudario de los escombros, la última

cortesía del infinito desplome;

tú, el enterrado en vida; tú, mutilada;

tú que sobreviviste para mirar

primero la caída y poco después

la intolerable asfixia: perdón


No pude darles nada

Mi solidaridad de qué sirve

No aparta escombros, no sostiene las casas

ni las erige de nuevo


No puedo darles nada

Pido, al contrario,

para salir de mis tinieblas, la mano imposible

que ya no existe o ya no puede aferrar

pero se extiende todavía

en un espacio del dolor o un confín de la nada


Perdón por estar aquí contemplando,

en donde estuvo un edificio,

el hueco profundo,

el agujero de mi propia muerte


5.


La tierra desconoce la piedad

El incendio del bosque o el suplicio

de un pobre insecto bocarriba que muere

de hambre y de sol durante muchos días

son insignificantes para ella

—como nuestras catástrofes


La tierra desconoce la piedad

Sólo quiere

permanecer transformándose


6.


Sólo cuando nos falta se aprecia el aire

Sólo cuando quedamos como el pez atrapados

en la red de la asfixia


No hay agujeros

para volver al mar que fue el oxígeno

en que nos desplazamos y fuimos libres


El doble peso del horror y el terror nos ha puesto

fuera del agua de la vida


Sólo en el confinamiento entendemos

que vivir es tener espacio Hubo un tiempo

feliz en que podíamos movernos,

salir, entrar y ponernos de pie o sentarnos


Ahora todo encogió, cerró

el mundo sus accesos y ventanas

Ahora entendemos lo que significa

una expresión terrible: sepultados en vida


7.


Con qué facilidad en los poemas de antes hablábamos

del polvo, la ceniza, el desastre y la muerte

Ahora que está aquí ya no hay palabras

capaces de expresar qué significan

el polvo, la ceniza, el desastre y la muerte


8.


Secamos toda el agua de la ciudad, destruimos

por usura los campos y los árboles


En vez de tierra a nuestras plantas quedó

un sepulcro de fango árido

y rencoroso, malignamente incapaz

de amparar lo que sostenía


La ciudad ya estaba herida de muerte

El terremoto vino a consumar

cuatro siglos de lentas destrucciones


9.


Entre las grandes lozas despedazadas, los muros

hechos añicos, los pilares, los hierros,

de pronto vi intacta, ilesa

la materia más frágil de este mundo:

una tela de araña


10.


Para los que ayudaron, gratitud eterna, homenaje

Cómo olvidar —joven desconocida, muchacho anónimo,

anciano jubilado, madre de todos, héroes sin nombre—

que ustedes fueron desde el primer minuto de espanto

a detener la muerte con la sangre

de sus manos y de sus lágrimas;

con la conciencia

de que el otro soy yo, yo soy el otro,

y tu dolor, mi prójimo lejano,

es mi más hondo sufrimiento


Para todos ustedes, acción de gracias perenne

Porque si el mundo no se vino abajo

en su integridad sobre México

fue porque lo asumieron

en sus espaldas ustedes


Ustedes todos, ustedes todas, héroes plurales,

honor del género humano, único orgullo

de lo que sigue en pie sólo por ustedes

Reciba en cambio el odio, también eterno, el ladrón,

el saqueador, el indiferente, el despótico,

el que se preocupó de su oro y no de su gente,

el que cobró por rescatar los cuerpos,

el que reunió fortunas de quince mil millones de escombros

donde resonarán por siempre los gritos

de quince mil millones de muertos


11.


Las fotos más atroces de la catástrofe

no son las de los muertos

Hemos visto ya demasiadas

Este es el siglo de los muertos

Nunca hubo tantos muertos sobre la tierra


¿Qué es un periódico

sino un recuento de muertos

y objetos de consumo para gastar

la vida y el dinero y ocultarnos en ellos

contra la omnipotencia de la muerte?


No: las fotos más atroces de la catástrofe

son esos cuadros en color donde aparecen muñecas

indiferentes o sonrientes, sin mengua, sin tacha,

entre las ruinas que aún oprimen

los cadáveres de sus dueñas, la frágil vida

de la carne que es como hierba

(ya fue cortada)


Invulnerabilidad de los plásticos,

indestructibles sin duda,

pero que en este caso tuvieron hombre

y existencia de alguna forma


Acompañaron, consolaron, representaron la dicha

de aquellas niñas que sin saberlo nacieron

para ver su futuro desplomándose

en el fragor de este fin del mundo


12.


Del edificio que destripó en su furia inconsciente

al embestir el toro de la muerte

brotan varillas como raíces deformadas


Sollozan hacia dentro

por no ser vegetales,

capaces de hundirse en tierra y renacer,

a fuerza de paciencia reconstruirse

y levantar lo caído


Raíces inorgánicas esas varillas

que nada más soportan

su irremediable vergüenza


Se dejaron vencer por un doble peso:

la corrupción y la catástrofe

No son nudosidades de árbol caído:

son flechas

que apuntan a la cara de los culpables


13.


El lugar de lo que fue casa lo ocupa ahora

un hoyo negro (y representa al país entero)


Al fondo de ese precario abismo yacen

escombros y basura y algo brillante

en la viscosa noche sin piedad que nos cayó encima


Me acerco a ver qué arde amargamente en el fondo

y descubro mi propia calavera


14.


Hay terror en la luna que brilla plena entre escombros

Porque la luna es un desierto redondo, un espejo

de lo que nuestra tierra será algún día


Ni árbol ni pájaro

Continentes de arena helada, mares sin agua

Rocas toda mudez, toda ceguera

Sólo silencio


Sólo silencio que por fin ha anulado,

innumerable, el gran clamor de los muertos


15.


No he vuelto a ver gorriones,

los ocelados sin ley ni hogar ni futuro

que eran los dueños de la calle, los amos

de los árboles moribundos

y las cornisas en ruinas


No he vuelto a ver gorriones ni palomas

Hoy esta es la ciudad de las moscas azules

Enjambran, tejen, amotinan, deslíen

su recocó zumbante las moscas azules

en su traje de luces que un día también

será bordado en mi taller de tinieblas


Minueto, rumba, vals de circo o marcha guerrera,

vibra la danza de las moscas azules

en esta que es ahora la ciudad de los muertos


Ángeles condenados al subsuelo y hoy al escombro

abejas poderosas: todas son reinas


Qué democracia la de esas moscas azules

Qué poderío el de las incansables que retan

con el color y el zumbido


Qué saber y gobierno de las moscas azules,

las dueñas y señoras de este valle de México


La dictadura de las moscas azules,

omnipotentes victoriosas, vencedoras soberbias,

la siempre invicta fuerza aérea implacable,

el orgullo más grande y más humilde

entre las huestes de la muerte


Ellas no tienen miedo de la noche de México

Son las nuevas luciérnagas Se adueñan

de las tinieblas y las hienden brillando


Sólo las moscas

reinan entre el estrago y se adueñan de todo

Las flores del desastre, las pregoneras

de los muertos que hay en el aire


La hija de la muerte se va a morir también

Patalea la mosca azul agonizante que expira ahíta

del cadáver en que nació

Ha devorado

todo su capital pero también ha cumplido

con su deber y su ética


Nació para ultimarnos, para limpiar

el mundo de la carroña que finalmente somos


No hay mosca azul para la mosca azul

El triunfo de la muerte beneficia por último

a las dueñas del mundo: las hormigas


16.


El niño que se aburre en el jardín avizora

la columna de hormigas. Van al trabajo

e intercambian informaciones


Qué gran esfuerzo

llevar a cuestas su brizna o su fragmento de mosca


Qué ordenado parece desde allá arriba

este mundo de hormigas (en su interior

ha de ser como otro cualquiera

y bullir en discordia, tedio, ansiedades,

aguda conciencia

de la mortalidad de todo y todos)


En la visión del niño estas hormigas

semejan partes de un reloj Y él va a romperlo


Como una forma de poder imbatible

el niño aplasta

las casas, las columnas, las galerías


Gran cataclismo para ellas Y a unos centímetros

el mundo sigue igual. Crecen las hojas,

el árbol se endurece en su quietud

cae el polvo en la luz, el tiempo gira

—y la ciudad de hormigas ya no existe,

ya sólo es un montón de ruinas dolientes

y diminutos seres que padecen

su agonía entre escombros

El niño, concluida su labor,

se dispone a algún otro juego


17.


Esta ciudad no tiene historia,

sólo martirologio


El país del dolor,

la capital del sufrimiento,

el centro deshecho,

el núcleo del desastre interminable


Jamás aprenderemos a vivir

en la epopeya del estrago


Nunca será posible aceptar lo ocurrido,

hacer un pacto con el sismo, decir:

“lo que pasó pasó y es mejor olvidarlo;

pudo haber sido peor, después de todo

no son tantos los muertos”


Pero nadie se traga estas cuentas alegres

Nadie cree en el olvido

Estaremos de luto para siempre

Y los muertos

no morirán mientras tengamos vida.


José Emilio Pacheco 

Miro la tierra, 1987

miércoles, 8 de julio de 2026

La ventana de lo cotidiano (I) | Liris Miyares



Número 1.


La vida fluye


En la vida, las alegrías y las dificultades tienen su tiempo, todo pasa porque nada es para siempre. Cualquier situación de profundo dolor acabará y volverás a brillar. Con un poco de paciencia, tiempo y reflexión todo pasa. De igual manera las cosas alegres, las que nos llenan y nos dan motivos para ser feliz, son pasajeras.

Las situaciones vienen a mostrarnos lo que nos negamos ver, están ahí como una evidencia palpable y nos genera incomodidad. Llegan en el momento justo para que le prestemos atención, sin embargo buscamos excusas para evadir responsabilidad y acusamos a los otros de lo que nos sucede.

La vida fluye, todo vibra, somos luz en un mundo de oscuridad. El Universo nos pide despertar a la conciencia infinita. Miremos a nuestro alrededor: cada circunstancia nos muestra aquello que no queremos reconocer.

Detengámonos, cada instante es la oportunidad que nos brinda la vida de valorar el presente, respirar y soltar las cargas que nos atan a lo que creemos nos corresponde vivir.

El pasado y el futuro no existen, son creaciones humanas que no son verdad, sólo existen en la mente de su creador.

martes, 7 de julio de 2026

Seis poemas de Ingrid Chicote

 

Autor: J.J. Moros (2008)


***


defender la dignidad humana hasta el sacrificio, pensar libremente hasta quedar en la absoluta soledad.

Mario Briceño-Iragorry


El hombre no puede resistir el peso de lo real.

Harold Alvarado Tenorio



Memorial del polvo


Cuerpo nacido

con la espalda hacia el cielo

mirando por encima

crepúsculos desvanecidos


Los presagios

siguen construyendo

un hueco hacia adentro


El futuro tan incrédulo

golpea el pecho

sin caber entre las líneas


Subversión de lo ordenado


Ya no habrá calendario

ni estaciones


Centauros y héroes

memorial del polvo.



***


Ojos de sombra


El hilo de agua

invierte mi noche

aprieta la raíz

yaciendo gota a gota


Limpia la mala sombra

resplandeciendo

mirando ventana adentro


Ojos de sombra

calmando la sed


No me resigno

persignándome

para entrar a la cama

sin ambages ni cuchillos


   Ojos de sombra

   se asoman ventana adentro


Por cada hilo de agua

va un vade retro.


***


Síndrome de Estocolmo 


Una ventisca suelta

–síndrome de Estocolmo–


    Las paredes

    atrapan viento adentro

    cavando entre odio y alegría


Poner la sonrisa en la mira


    Hay que amar mucho

    para dejarse la máscara


Abrir la puerta

soltar la falange preferida


    Aceptar el cautiverio

    es resignación mortuoria


Terminar cantando

con el autor de la jaula

no es razonable


    

El alma

    lleva en su vuelo

    alas propias


Domesticar la risa

es dejar impune 

la injusticia.


***


Poemicidios


Nunca es tarde para matar a un verso

asirlo por el cuello

y estrangularlo


Sacarle la última gota de sustancia viviente

escamarlo

hacerlo trizas

volverlo nada


Es necesario 

que no nos guste

que la duda lo aplaste

que la inseguridad 

lo ponga contra la pared

para darle un tiro de gracia


Si sobrevive

     quizás

ni lo agradezca.


***


Me soneto


Esta noche me soneto

me canto y me cuento hasta diez


Ubico la rabia frente a mí

la trafico de indolencia

la multiplico en tres fardos de oropeles


Copleo la diáspora

la derrota

la vacante y la ignominia me restea


Salgo turbulenta

por un hueco subversivo 

me fugo en el humo de algún pez

que sale nadando en medio de la luna nueva


No suelo dominar los estados de locura

tampoco abomino como Drácula en las noches


Destapo el corcho

cuezo la penumbra

y los ladridos se vuelven exuberantes


No entraré nuevamente a la media luna

ni saldré corriendo a tomar la cápsula

tampoco evocaré las noches

donde todo grito es arpegio de violencia


Lo raro se convierte en trafagar de aires

no entiendo los lenguajes de la impericia

que se comunican 

en muecas sordas ante el despeje de los aerolitos


Toco nuevamente el bypass

anecdoto la inconstancia

vuelco la cara a los remilgos de las miserias

y entonces tomo la escoba

para volar alto

en medio del polvo que dejan mariposas muertas

la cañafístola en flor

o las sosegadas intenciones de una bondad que me es ajena.


***


Autorretrato


Los abrojos

se levantan en mi puerta

como un espejo

que me deshidrata

cuando el techo cae lentamente

sobre mis pensamientos

que caen por su propio peso

cuando la persecución

INSENSATA

demuestra que nos demuele 

lo humano 


Hacia mí

todo es clandestino:

la noche

el café

los cristales

la disidencia

el revisionismo

y las motos


Me equivoco

me corrijo

me detengo pero

mi terca anarquía

detesta que la siente en la silla

y la regañe

Todo es

un arco hacia abajo

Me dice bajito:

—Soy una niña ciega

Le grito

—Mentirosa: sabes el paso en reversa


Un pie redondo de larga data

un silencio seguido

de ríos secos


La intemperie

Una botella añeja

y este dolorcito sistemático

que no deja de aniquilar

las razones

de tanto escondite secreto


Salto de la cama

camino 

a la indefensión


Ni el espejo

me refleja

de tanto ser

clandestina de mí.


***

Ingrid Chicote (Caracas, Venezuela, 1965). Licenciada en Educación, mención Desarrollo Cultural. Médico No Convencional. Escritora. Editora. Promotora de Lectura. Se ha desempeñado como docente en todas las modalidades. Diferentes editoriales han publicado su obra poética dentro y fuera del país. Entre sus libros están: Piedras concentradas (Fondo Editorial Senderos Literarios-1997) La ruta de los ancestros (Fundación Editorial El Perro y la Rana-2011); Huelga de palabras (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello-2012); Noche de pelambre (Imprenta Regional del estado Portuguesa, Venezuela-2013), Caída libre (Monte Ávila Editores Latinoamericana-2014) Memorial del Polvo (Editorial Ibáñez-Bogotá-2017) y Otro ensayo sobre la ceguera (Editorial Académica Española-2019) Cotiza: de Parque a Forestal (Fundarte-2023). Ha sido traducida al árabe e italiano. Ha sido incluida en importantes antologías en Argentina, Chile, Perú, México, España, Italia y Siria. Gran parte de su obra aún se encuentra inédita. 

Cinco poemas de Isabel Rivas

 

Autora: Bárbara Colmenares (2019)

            

***


Estoy a punto

de perder la casa

esa que amabas con delirio


La cedí a otro

que no le dio valor

y ha destrozado sus puertas

sus ventanas ha manchado

las paredes con sus asquerosas manos

la ha llenado de basura


Si la vieras

ya no vale nada

Tú la amabas sin medida

y la voy a perder


¿Me recibirás en tu morada?

Hace tanto que partiste

tanto que tus ojos y los míos

                                                      no se miran


***


Llueve

¿No te has dado cuenta?

Asómate a la ventana

y me verás en las gotas de agua

me sentirás humedeciendo tu rostro

y sabrás que a pesar de tu distancia

nunca podrás olvidarme


***


Se necesita otra piel

donde no estén tatuados

tus besos    tus caricias    tu cuerpo


Otros ojos que no te reconozcan

en los atardeceres de sábados y domingos

en los apamates florecidos de abril

en la lluvia a cualquier hora del día

en la brisa de la noche


Otro corazón que ignore

tu frialdad    tu indiferencia

tu tranquilidad ante su agonía

de tantas horas muertas


Sólo así podría llegar otro

a intentar revivir 

el fuego bajo la piel


***


Suenan tambores

convocando a los espíritus

comienza una danza de pájaros

que bajan de la montaña


El graznido de una lechuza

corta la mortaja


Siguen los tambores

su música de muerte

anuncian el final de alguna vida

en esta negrura sin luna


El miedo traspasa el cuerpo

como un rayo


***


Quemen este cuerpo

objeto y juguete

de bajas pasiones

        

Quémenlo

está sucio de miseria

es un simple desperdicio


Abandonó a su Dios

para seguir falsos dioses

ha cometido herejía

ha quebrantado su fe


Que en lenguas de fuego

se consuma

para quitar de su piel

la huella de la bestia


No quede carne

hueso     sangre

mente     alma


Arda el cuerpo

con todo lo vivido

en holocausto

por la inmundicia


Y sea el humo propicio

en grato olor

para la negra diosa

del pecado única verdad

del que vive sólo por ella


***

Isabel Rivas. Nació en Maracay, Venezuela, el 8 de julio de 1958. Poeta y narradora. Licenciada en Gestión Ambiental. Integrante de las agrupaciones literarias: Pie de Página y Los Moradores y miembro fundador de la Red de Escritores del estado Aragua. Ha sido jurado en varios concursos literarios. Ha participado en recitales, simposios y otros eventos literarios regionales y nacionales. Sus textos han aparecido en medios regionales y nacionales de comunicación y en la revista literaria digital venezolana Letralia. Ha sido incluida en las siguientes antologías: Poesía de Aragua (1997), Narrativa de Aragua (1997), Semblanza Cultural de Aragua (2007). Tuvo participación en Installations poétiques de poetes vénézueliens en el marco del PROGRAMME TERRITOIRES PARTAGES FLIXECOURTS (2009), Los Moradores (2012). La casa en la poesía Aragón (2015); Hacedoras, Tomo II (2022) y Cuéntame Maracay (2022). Ha publicado: Reina de un palacio ajeno (1998) y Sólo fachada (2007).

Cinco poemas de Leonardo Maicán

 

Autora: Yaqueline Tovar


***


Adiós


El día que murió papá

yo no lo lloré

yo no lo sentí

ni fui a verlo


El día que murió papá

yo estaba en Júpiter

haciéndome la paja


***


Encendidas


No es cosa fácil

encender cigarros

con la lumbre de un cocuyo

Sobre todo

si la luna está húmeda


Otra cosa es la yesca

de los sexos


Yo vi a dos ingenieras

acribillar de luz

la falda de una montaña


Lo hicieron con el solo roce

de sus labios


***


Esos frutos míos


Estos calcetines míos

rotos de esperanza

¡Vuelen como gorriones!

Y que al verlos pasar entre nubes

digan mis amigos:

Allá van volando

los frutos de Leonardo


***


De Rotterdam a Chivacoa


Elogia la locura de Erasmo

Socórrelo de luz

para que no pierda

el claroscuro de sus ojos

Socórrelo de utopías

También de Etiopías

Acéptale a Erasmo

el pan que te ofrece

con sus manos sucias de río


***


Vieja acacia


Tantos años tenía la acacia

que ya su flores no eran rojas

sino blancas

de un albor de canas

que llamaba al respeto


Albor de nieve que helaba la sangre

aun en la canícula


***

Leonardo Maicán. Narrador y poeta. Nació en Maracay, Venezuela, en el año 1967. Es profesor de Lengua y Literatura por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Ha publicado dos libros de relatos: Duelo de ases (Editorial La Liebre Libre, 1995) y El misterio de la fuga (Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2013). En 2008 ganó el Premio Nacional de Literatura Solar con su novela La bifurcación de los mundos (inédita).

Cinco poemas de José Argenis Díaz

 

Título: La hora de la prueba (2019)

Autor: Freddy Contreras


***


A veces me asombra 

lo inútil de escribir 

Las palabras se pierden 

en este marasmo 

Cada letra es una angustia 

los pensamientos vuelan. 

Leo mi propio letargo 

Me atosiga la alteridad 

me obliga a pensarte 

Más allá de la hoja en blanco.


***


Un libro cae de mis manos 

se vuelve transparente 

Analizo la oración 

simple compleja compuesta 

Mis ojos cargados de sueño 

Alucinan adjetivos 

Que intentan salvarme del abismo.


***


Recuerdo de acuarela 

A veces los creyones me llenan de nostalgia, 

aquel río azul de cauces invisibles. 

A pesar de Heráclito, 

nos bañamos en el recodo de la vida. 

En verdad, todas las aguas conducen 

al mar oscuro de tus ojos. 

El misterio del amor es como el misterio de la vida; 

si es que la vida tiene misterio. 

Para mí todo es simple en este recuerdo de acuarela 

donde la lluvia descansa tempestades.


***


Vuelvo al silencio de las horas 

a la fría calma de los aciagos días 

en que vi de cerca tu rostro 

cuando hundías tu daga en mi memoria. 

Marchita de siglos de ausencia 

tu malvada risa 

me persigue 

cuando menos lo espero. 

Tal vez no llegues nunca a vencerme 

pero el miedo sigue oculto al acecho del perdón 

por no ser quien quiero ser 

El hombre más valiente de esta historia.


***


Todo avanza hasta el desierto 

insoslayable 

aquellos árboles muertos 

despiertan raíces encendidas 

cuando apenas amanece 

En ese jardín 

las flores no encuentran oxígeno 

Entre el follaje 

ocultamos el deseo 

en tiempo de guayabas 

soñamos con el beso tibio de las montañas 

en suaves arroyos cristalinos.


***

José Argenis Díaz (Villa de Cura, Venezuela, 1954). Escritor, ensayista, articulista y poeta. Es miembro activo y directivo del grupo Senderos Literarios; la A.C. Villa Literaria Zamora de su ciudad natal; la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela. Se ha desempeñado como redactor cultural, columnista y coordinador de páginas culturales en diarios regionales; guionista de radio, editor y coeditor de las revistas Laberinto (Villa Literaria) y coeditor de la revista Huellas del Sendero (Senderos literarios); instructor y facilitador de diversos talleres y cursos de literatura, creatividad, oratoria, redacción y periodismo comunitario. Ha publicado los poemarios De espaldas al silencio (1992) y Alas de papel (1997); Fuego sagrado (antología poética); Crónicas y personajes de la Villa de San Luis. Administra el blog Letras y artes de Zamora y Aragua. 

Cinco poemas de Gloria Dolande

 

Título: Girasoles (2015)

Autor: Juan Andara 


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A la abuela Josefina

La abuela solía contarnos 

historias de aparecidos

solía acariciarnos 

con sus tiernas manos.


A veces, cuando nos veía llorando,

la abuela nos consentía con abrazos.


Con su rostro cálido siempre nos miraba

y luego preguntaba 

qué habíamos hecho durante el día.


En las noches, sobre todos los domingos, 

la abuela entonaba 

viejas canciones de desamor

y sus ojitos azules se nublaban

ante la nostalgia de la luna.


Muy sabia la abuela 

llenaba de consejos sus historias.

Un día nos dijo que se iría

a un viaje largo a través de los sueños.

Esos sueños que anhelaba con ansiedad.


La abuela nos dijo

con su voz entrecortada 

que esta vez no podíamos acompañarla

su rostro se llenó de rocío como una flor 

y nos dejó a la deriva


y nosotros, aquí como tontos,

seguimos pensado

que la abuela es eterna.


***


Las palabras no dicen nada

como el tiempo expresa las horas

y el sonido es música

cuando la oscuridad ilumina el ruido

y el silencio dice más de lo que hablas


El hielo quema más que el propio fuego

como la nada expresa el vacío

y el odio es amor y mucho más

cuando con perdón me miras diciendo:

no hay más de lo sabido

no hay más de lo escuchado

no hay más…


***


Las horas practican tu nombre

el silencio abraza tu espalda

un aire despierta las palabras

mientras tú y yo cruzamos a pie este puente

que nos grita y añora

entre la nostalgia y el camino

que el amor es solo un momento

efímero en toda salvedad.


***


Maracay corre a mi encuentro

me señala los caminos a recorrer

quiere que le cante

ya nadie lo hace

la olvidan 

la entierran

Maracay llora junto a mí

nuestro dolor se funde en igualdad

el amor no es para ninguno

ella porque es cuestionada

yo porque no soy amado.


***


El poema se escribe ante el silencio

las palabras se hilvanan una tras otra

el paisaje inefable me habla

desea volverse eterno

en esta hoja

con este lápiz

celebro la vida hoy

ante la muerte etérea 

que me envuelve todos los días

mientras te recuerdo


***

Gloria Dolande. Nació en la ciudad de Maracay, Venezuela, en el año 1981. Se graduó de profesora de Lengua y Literatura en la Upel-Maracay y magister en Tecnología Educativa en la Unefa. Ha publicado una plaquette junto a la escritora Astrid Salazar, su libro de cuentos Galletas de suspenso fue editado por Dirtsa Cartonera. Tiene una novela inédita que recorre su ciudad natal. 

lunes, 6 de julio de 2026

Cinco poemas de Ninfa Monasterios Guevara

 

Autora: Ana Delgado (2026)


***


Refugio de lo nuestro


Dedicado a Manuela y Simón


Es este cuerpo bañado de recuerdos

un laberinto

donde se pierden sus manos

de general enamorado


Nuestro amor fue un tormentoso frenesí

un crepitar de llamas 

que yacían a flor de piel

Esta pasión fue nuestro dulce 

y nuestra hiel

un encanto que nos hizo vivir

y enloquecer


Discreción le pedimos

a nuestros sentimientos

como si pudiera ocultarse 

tras un dedo la majestuosa

presencia del sol


Su excelencia, esta loca mujer 

que lo amará hasta morir

todavía recuerda 

nuestro paso por El Garzal

la conjunción maravillosa

de aquellos esteros y sus guaduales

con el canto alegre de las aves

que acompañaron nuestro andar


Recuerdo, mi eterno amado,

sus palabras amorosas:

 “Veo tu etérea figura ante mis ojos,

y escucho el murmullo

 que quiere escaparse de tu boca, 

 desesperadamente, 

para salir a mi encuentro”

ese murmullo todavía vive 

entre mis labios, amado General

Se escapa cada vez que mi alma

lo evoca a mi lado


Su excelencia, esta soledad pastosa

en la que ahora vivo

es una cárcel que convierto

en refugio de lo nuestro


Lo nuestro…

esa constante lucha contra la guerra,

su descuidada salud 

la falta de tiempo y el acoso

de alguna pervertida lisonjera.


Lo nuestro...

llamarada levantisca

en la sabana extensa de nuestras ganas

amor a nosotros y a la patria

amor a la algarabía de las risas

y al silencio profundo de cada adiós 


Sobre este baúl repleto de cartas

echo mis huesos enfermos de ausencia 

a veces logro dormirme 

a veces oigo su voz

que me invita a acompañarle

 una vez

   

  otra vez…


***


Vuelvo a ti…

envuelta en cálidas flores

aromada de aventureras travesías

con los labios ahítos de besos y dulzuras

y el alma alebrestada como brisa bandolera.


Segura de mis gustos y disgustos

amante de mi hermosa libertad

buscadora de tesoros escondidos

eterna como luna en la alborada.


Con el arca repleta de historias menudas

bañada de luces y cálidos colores

constelada, como cielo en primavera

decidida a juntar mis pasos con los tuyos


Vuelvo a ti...

camino abierto al goce sin reservas

norte de noches y enigmas eternos

sur intenso de promisorias experiencias

Este y Oeste que se encuentran y se alejan

ruta lunar de insólitos deseos..


***


Poesía descalza


Todo poema es político.

Define nuestra postura frente a la vida.

Entonces...

la poesía ha de ser descalza,

sin ataduras, sin muros, sin cortapisas.


La poesía ha de fluir como un río

o ser alborada en los ojos del verbo.


Los pies descalzos de los versos 

buscan en el seno de la tierra

una conexión profunda

Dibujan en el espacio

una estampa que grita verdades

y esperanzas

Se identifican con las mayorías

se presentan sin vergüenza, 

sin pretensiones.


Mis pies descalzos se pegan al suelo

a la llama primigenia, a la historia viva

dejan huellas húmedas de luna

pisan fuerte, en la denuncia y en la prosa.


Mis pies descalzos indican la ruta

me llevan raudos

hasta el reino de los silencios pausados 

y las palabras certeras.


Me sostienen en las tempestades

me elevan hasta las cimas

de la ternura y el amor

o me sumergen en las profundas penas 

de quienes sufren olvidos e injusticias.


Mis pies descalzos 

sostienen a la poesía que llevo y traigo

 son mi canto a la rebeldía.

me ayudan a descubrir posibilidades


Y mis versos, también descalzos, 

procuran transformarse y transformar.


Descalza, la poesía, es la mágica luz 

que canta melodías insurgentes  

ante el asedio y el oprobio

de los poderosos y sus serviles


Descalza ella libera

Descalza, yo insurjo


***


Gloso la perspectiva de Cruz


Ya está ebria de azul y poesía

mi alma dolida, que volar desea

cuando la enseña de la patria mía

en el bastión de Cumaná flamea.

Cruz Salmerón Acosta. Perspectiva (fragmento)


Ya está ebria de azul y poesía

esta palabra que canta tus pasos

y se funde en los bellos ocasos

o en el alba que anuncia tu día

Con entusiasmo gracia y porfía

camina alegre por largas veredas

y despierta torvas alamedas

abrazando las almas febriles

que cabalgan febreros y abriles

levantando puños y polvaredas


Mi alma dolida, que volar desea

recorre tus caminos de patria buena

y la mira eludir la infausta condena

que persigue callar tu grande odisea

Mi corazón cautivo, fuerte versea

y canta los triunfos de tu historia

para sembrar en la clara memoria

de mi pueblo por siempre querido

lo mucho que tu empeño ha sufrido

para cosechar la luz y la gloria


Cuando la enseña de la patria mía

se mece altiva en el horizonte pleno

siento que recorre mi cuerpo moreno

una emoción muy grande, muy mía

Ni la oscuridad más negra opacaría

a ese tricolor con todas sus estrellas

que es de las cosas más sublimes y bellas

que jamás nadie diseñar pudiera

por eso es que mi amada bandera

es de mis versos, la mejor de las doncellas


En el bastión de Cumaná, flamea

y yo la veo siempre desde lejos

cuando anuncia duelos y festejos

y con la brisa oriental coquetea

Esa bandera, en el cielo florea

de amarillos, azules y rojos

dejando estos, mis cautivos ojos

sembrados de gratas epifanías

para cantar canciones y elegías

que son llave para mis tercos cerrojos


***


Camino de tierra


Frente a los ojos

larga serpiente amarilla

 lomo pedregoso en algunos puntos

penachos verdes, tostados

 en otros.

A los lados cercas de metal

fronteras odiosas incandescentes


Los pies resecos callosos

dudosos se detienen 

frente a la sinuosa figura

deciden esconderse dentro de las botas

raídas, cubiertas de polvo, vencidas


Cada paso es un dilema

un enigma

necesaria rutina de sobrevivencia

cumplida de sol a sol

para ganar el pan

aunque sin ganar la vida

siempre bautizado sin ceremonia

con nombres dictados por el patrón

ajenos a su historia, a su cuerpo.


El camino de tierra

abre sus fauces cada día

clava sus colmillos en la carne

envenena de a poco la rebeldía

hasta vencerla.


***

Ninfa Monasterios Guevara La poeta descalza (Maracay, Venezuela, 12 de julio de 1965). Ingeniera agrónoma y especialista en Trabajo Social. Productora y conductora del programa radial Entre versos y versos. Facilitadora de la Escuela Nacional de Poesía Juan Calzadilla (2022-2025). Publicaciones individuales: Espejos y lunas (2025), Diente de león, en cuatro vertientes (2024), Sin mayores pretensiones, como ramito de orégano en flor (2023). Premios: Primer Lugar, I Salón Chocoarte (2024), Segundo lugar en Primer Concurso de Poesía “Vida y Planeta” (Minec); Mención en Concurso literario “La unidad de los pueblos latinoamericanos: Cuba y Venezuela” y Premio especial en el concurso “Conocer a Martí” (2004). Poeta regional co-homenajeada del 17º Festival Mundial de Poesía de Venezuela-capítulo Aragua (2023). Sus textos han sido publicados en diversas antologías, diarios, revistas, redes y blogs. Miembro del equipo editorial del Boletín de la Red de Historia y Patrimonio del municipio Mario Briceño Iragorry. Escritora regional co-homenajeada de la FILVEN 2025-capítulo Aragua.