lunes, 8 de junio de 2026

La vuelta de Ulises

Selección y edición:

Aimée Torres & Manuel Cabesa


El reciente estreno de la Odisea de Christopher Nolan ha traído de nuevo el mito al presente, si es que alguna vez se alejó. El gran poema-narración de Homero ha sido la matriz de donde ha surgido la visión heroica y novelesca de la vida desde el principio de los tiempos, también motivo de reflexión ética y moral a través de los siglos. Traemos al respecto tres textos de características distintas pero unidos bajo la figura del eterno errante hacia la Isla.


***


LA VERGÜENZA DE BORGES


“Me avergüenza no saber griego y verme forzado a agradecerles en inglés.

Como poeta no puedo más que utilizar metáforas, y en esta ocasión utilizaré dos. La primera es aquella del retorno a la patria, el retorno de Ulises. Ulises tardó diez años para retornar a Itaca. Yo diría que regreso a Creta, que regreso a Grecia, veinticinco siglos después de que todo comenzara aquí mismo; aquí donde comenzó la reflexión, la dialéctica, la poesía, la filosofía, todo. Y regreso después de tantos siglos para agradecerles.

Esa es la primera metáfora. Pero hay una más, aún más extraña, y no queda más que elegir entre una de ambas. La segunda metáfora es el sentimiento de haber estado siempre aquí. Recuerdo haberle preguntado a mi padre el significado de las palabras Magna Grecia. Él respondió que eran el sur de Italia y Sicilia, y luego hablando solo continuó: “Acaso la Magna Grecia sea el mundo entero”.

Mis primeras lecturas fueron, recuerdo, las fábulas de los hermanos Grimm, las Mil y una noches, Alicia de Lewis Caroll y, por supuesto, la mitología griega.

De mi padre aprendí filosofía, comenzando por la célebre carrera entre Aquiles y la tortuga, de Zenón de Elea. Me impresionó profundamente esa paradoja, me parecía una especia de pesadilla: que la carrera continuara, que Aquiles no pudiera alcanzar a la tortuga, que la tortuga estuviera siempre delante de Aquiles y que todo continuara eternamente.

De la mitología griega me impresionaron los doce trabajos de Hércules, la expedición de los argonautas y, por supuesto, el mito del laberinto.

Pasé mi vida leyendo y escribiendo, y esas dos cosas me hicieron feliz. El mito del laberinto me interesó siempre. Sin embargo el laberinto no me produce sólo temor sino también una suerte de esperanza. Porque si el mundo es caos, estamos perdidos. Pero si es un laberinto, entonces queda alguna esperanza; existe un propósito: un plan secreto dentro de este caos aparente.

Pasé mi vida leyendo y escribiendo poesía; y toda la poesía proviene, como sabemos, al menos en Occidente, de Grecia. Y Grecia nos dio también la filosofía. Y al decir filosofía digo no sólo las respuestas sino también los enigmas y cuestionamientos que ocuparon a los presocráticos y a Platón.

Y ahora pueden elegir. Pueden considerarme un griego exiliado en América del Sur, que regresa a su patria; o decir que siempre estuve en Grecia -quiero decir, espiritualmente, no corporalmente.

Ya pueden escoger. Pero lo que quiero que comprendan -y sé que lo entienden, o más bien sienten (uno siente más que comprende)- es que me siento feliz aquí, muy dichoso de estar en Grecia, y que estaré aquí por siempre, aún cuando mi cuerpo esté ausente.”


 Jorge Luis Borges 


***


ULISES A TELÉMACO


Querido Telémaco:

La guerra de Troya

ha terminado. 

No recuerdo quién fue el vencedor.

Seguro que los griegos: son los únicos

que dejarían tantos muertos 

en tan lejanas tierras…


Pero el camino de regreso a casa

ha resultado demasiado largo,

como si Poseidón, 

mientras nosotros perdíamos el tiempo,

se hubiera dedicado a ensanchar el espacio.


No sé ni dónde estoy ni qué tengo delante.

Diríase una isla llena de mugre:

matojos, edificios y cerdos gruñidores;

un jardín descuidado, una reina,

praderas y peñascos… 


Mi querido Telémaco:

todas las islas se parecen

después de tanta errancía, 

y el cerebro ya confunde la cuenta de las olas,

y lloran los ojos ante el exceso de horizonte,

y obstruye los oídos la carne de las aguas.


No recuerdo ahora mismo 

el desenlace de la guerra,

ni cuántos años tienes, 

mi querido Telémaco.


Has de crecer en edad y en vigor.

Sólo los dioses saben si algún día

volveremos a vernos. 

Ya no eres aquel niño

que me vio contener 

los bueyes en su empuje.

La argucia de Palamedes

impidió que viviéramos juntos,

pero tal vez sea mejor así: 

en mi ausencia

libre quedas, Telémaco, 

de pasiones edípicas

y sueñas sueños impecables.


 Joseph Brodsky


***


SANGRE EN LAS UÑAS Y EN LA MEMORIA 


Salieron conmigo. Dejaron Ítaca jóvenes, fuertes, en el momento espléndido de su juventud o en pleno vigor adulto. Me siguieron porque les prometí aventuras, botín, mujeres y gloria: todo aquello que la victoria reserva a los guerreros audaces. Salimos de nuestra isla a bordo de las cóncavas y negras naves, remando con vigor al ritmo de viejos cantos épicos, henchidas las velas rumbo a levante, para atacar una ciudad lejana con el pretexto —siempre hay un pretexto, y ése era tan bueno como otro cualquiera— de rescatar a una mujer hermosa y vengar la ofensa de su rapto. Y una vez allí, en la remota orilla del mar color de vino, peleamos durante diez años hasta que el ardid de un caballo de madera nos dio la victoria.

Yo estaba, con algunos de ellos, en el vientre oscuro de aquel caballo. Y llegada la noche, mientras la ciudad dormía, nos deslizamos fuera y empezamos la matanza. Aún se me crispa la boca en una mueca cruel —tal vez sonrisa triunfal, quizá rictus amargo, puede que ambas cosas— cuando recuerdo la luz rojiza de los incendios, los reflejos de las llamas en escudos, cascos y corazas, la sangre derramada en escaleras y salones, los hombres degollados y las mujeres violadas en sus propios lechos junto a los cadáveres de esposos, padres e hijos. El oro y la plata que cargamos camino de las naves, ganados hasta la última onza con nuestros peligros, nuestro miedo y nuestras vidas.

Hicimos en Troya la guerra como se hacía, como se hace, como se hizo siempre y como se hará mucho después de que mi cuerpo sea ceniza. Para bien y para mal llevo conmigo todas aquellas imágenes, del mismo modo que llevé la sangre de hombres, mujeres y niños en la hoja de mi espada, en el peto de bronce, en el rostro, en las manos fatigadas de tanto matar. Aún muchos días después, cuando bogábamos para regresar a casa, la sangre seguía incrustada en las manos con que empuñábamos los remos o tensábamos los cabos de las velas. Sangre en las uñas y en la memoria que todavía hoy, cuando contemplo mis dedos envejecidos y nudosos como sarmientos de vid, parece que siga ahí, indeleble, resaca y parda, del mismo color sombrío que tienen los remordimientos.

Regreso solo a esta isla, pues ninguno de los que partieron conmigo, de los que arrastré con mi nombre y mi gloria, sigue vivo ya. Se quedaron atrás, bajo las murallas de Troya, en la ciudad destruida, en los azares del largo regreso. Perdieron los botines duramente ganados y los aniquiló la furia de Poseidón, el desfavor o la indiferencia de los dioses, las asechanzas del piélago, la voraz insania de los cíclopes, las flores que hacen perder la memoria, las hechiceras que convierten a los hombres en cerdos… Creyeron en mí y lo pagaron uno tras otro con la vida, sumándose a los infinitos fantasmas que pueblan mi memoria cansada. Y mientras disfrazado de mendigo —o con la apariencia del mendigo que realmente soy— camino entre los olivos y chozas de la isla, me desazona ver a las mujeres que mis compañeros dejaron atrás, a sus hijos hoy crecidos, a sus padres ancianos, mirar el mar con la esperanza, todavía, de divisar las velas que los traigan de regreso. Sé que debería identificarme, dirigirme a ellos y contarles cómo sus ausentes combatieron y ganaron gloria y riquezas, cómo fueron desapareciendo hasta dejarme solo y desnudo en esta orilla. Pero yo que tantas cosas hice, el astuto navegante, el consejero de reyes, el expugnador de ciudades, carezco de valor para eso. No sería capaz de soportar sus reproches por habérmelos llevado. Ni siquiera de soportar su silencio.

Ahora ya no sé si valió la pena. Después de veinte años, una mujer casi marchita me aguarda tejiendo y destejiendo un tapiz. Un hijo a cuyos ojos mi ausencia me hizo detestable ha crecido sin mi ejemplo y aliento. Unos pretendientes arrogantes devoran mi escasa hacienda, y alguien debe expulsarlos con la violencia y la muerte inevitables… Sólo los dioses inmortales saben cuánta pereza me da verme obligado a matar de nuevo, tensar el arco que nadie sino yo es capaz de armar, disparar flechas que los manden a todos gimiendo a las sombras del Hades. Miro mis manos, cansadas pero aún capaces, y todavía me parece ver sangre en las uñas: la misma que tengo en la memoria y que diez años de guerra y otros diez de aventuras y naufragios no lograron borrar. Toda mi vida, al fin, se resume en un único y prolongado remordimiento. Estoy muy cansado para añadir más fantasmas a los que me acompañan, y debo luchar con la tentación de dar media vuelta y regresar al mar que me trajo; ese incierto mar donde, pese a todo, las cosas son mucho más sencillas que en tierra firme.

Tal vez dentro de treinta siglos, recordándome si todavía me recuerdan para entonces, alguien escriba unas líneas en mi memoria: Bajé del barco, pero no pasé del primer bar.


Arturo Pérez-Reverte

Juan Pomponio, viajero de la palabra: “La poesía no debe tener fronteras”

Texto y foto: Rafael Ortega

Cuando nos recrea su aventura, inmediatamente nos viene a la memoria la emocionante historia que nos relata Jack Kerouac, figura representativa de la beat generation, en su novela En el camino. Eran las seis de la tarde del ocho de febrero cuando Juan Pomponio abordó un bus que lo llevaría de Buenos Aires a Mendoza, en Argentina; después siguió hasta Santiago de Chile, donde conoció a Luis Arias Manzo, a quien considera un gran poeta hermano y quien le acompañó en una gira por la patria de Neruda. Más adelante continuó su periplo, cruzó el desierto de Atacama; “fueron treinta y dos horas de viaje en un vehículo destartalado, roto”, confiesa el poeta. De allí siguió al Perú, para recorrer Cuzco, Lima, Trujillo y Tumbes, desde donde cruzó la frontera en taxi y en moto hasta llegar a Ecuador, dejando su huella poética en Guayaquil durante cuatro días antes de partir a Quito, luego a Ipiales y Tulcán. Una vez en Colombia, visitó Bogotá, Villavicencio y otras ciudades hasta que pisó tierras venezolanas cuando llegó al estado Táchira y aquí lo tuvimos entre nosotros, en Maracay, estado Aragua, donde participó en una lectura organizada por la Biblioteca Pública Central Agustín Codazzi, y aprovechamos la oportunidad para conversar con él y escuchar de su propia voz las experiencias vividas.
—Provienes de un país donde se produce mucha literatura. Coméntanos sobre el panorama actual en Argentina en cuanto a la escritura.
—Es un grupo muy selecto de escritores que están encaramados allá arriba, quienes se desviven por llegar a esa posición. Es un grupo que está ahí, pero me parece que el movimiento cultural más fuerte está en países como Venezuela, Colombia, entre otros.
—¿Cuáles autores argentinos recomendarías?
—Me gustan Borges, Bioy Casares... Alguien me preguntó si me gustaba Cortázar y le dije que no he podido digerir Rayuela, aunque reconozco que es uno de los clásicos, pero nunca pude pasar de treinta o cuarenta páginas de esa novela.
—¿Y los contemporáneos?
—En realidad no estoy al tanto del movimiento contemporáneo argentino. No formo parte de ese círculo literario. Me cuesta integrarme, como que me aburro mucho allí.
—Tengo entendido que aparte de escribir poesía, también eres artista plástico, ¿te inicias en el mundo literario buscando otra manera de expresión?
—No, al contrario, me he dedicado de lleno a la literatura, también me gusta dibujar y pintar, pero la pintura siempre ha estado en un segundo plano, aunque eso no significa que en cualquier momento pueda retomarla. Mi caso es muy particular. Antes de los treinta años yo no era un hombre de lecturas. Comencé a escribir poesía, relatos y ensayos a partir de los treinta años. Hoy tengo cuarenta. Empecé a escribir de grande. No me considero un hombre muy erudito en letras. No estoy formado en ninguna universidad. Escribo porque siento que viene la palabra y la plasmo en el papel, siempre tratando de mejorar y corrigiendo algunas cosas.
—¿Cuál es la función de un escritor?
—Traspasar las fronteras, llevar un mensaje real de lo que sucede en la humanidad, sobre las ideologías que nos separan, las costumbres que nos rigen, tratar de despertar conciencias para que el hombre pueda desarrollarse en armonía, más allá del rechazo. La poesía no debe tener fronteras.

domingo, 7 de junio de 2026

Textos de Belén María Pacheco Ayala

Título: Felino

Autora: Luz Valero 


***

Quiero


Quiero verte tan solo por sentir

que tus ojos son mi horizonte 

y se encienden 

en la llama de los míos.


Quiero que tu boca

camine por mis hombros, 

impregnados por la fragancia 

de la orquídea que evoca

otros momentos.


Quiero escribirte, 

el último mensaje nocturno 

para recibir tus palabras 

que me endulzan 

el preámbulo del sueño.


Quiero abrir las puertas 

de tu silencio 

y dormir en tus susurros 

para oír el rocío de tus sentimientos.


Quiero ser el sol de tu vida 

y alma que te inspira, 

la aurora que te alumbra 

y que esperas cada día.


Quiero ser la miel en tu piel 

y el ave que te cuida 

minuto a minuto 

y te guarda solo para mí

en mi santuario.


***


Lluvia


La lluvia desabotona

su traje, 

vierte sobre el mundo 

su tela de gotas

que se extiende 

al vaciarse las nubes

y caen largas líneas, 

delgadas, transparentes, 

lavando el Universo.

Huele a tierra húmeda,

a flores que desprenden 

sus pétalos y sus fragancias.

Los caminos desvestidos 

resisten la fuerza del agua 

mientras se llenan

sus episodios mojados.


¿Cuándo será mañana 

si solo veo el hoy?

¿Cuándo estaremos donde sea?

¿Cuándo llegaremos al pronto?

¿Cuándo atraparemos 

la promesa del después 

en el sendero donde el árbol 

disperse sus hojas

que se desprendieron 

de tanta espera?

¿Cuándo será el mañana 

del Ayer desvestido

del tal vez?

¿Cuándo nuestro hoy

será para siempre 

tuyo, mío, de nosotros?


Ya no estás, 

pero siento qué aún te amo 

tanto, tanto. 


Mi casa era un palacio

cuando me trajiste,

pero no casa sin ti,

es sólo estructura.


Camino por los espacios, 

recorriendo nuestros pasos...

me asomo al pasado

y disfruto recordarlo.


Te amo para siempre 

desde aquellos tiempos 

en qué aprendimos

juntos el uno del otro,

hasta el momento de luz 

en que partiste a otro plano 


Ya no lees mis versos,

ya no me visitas 

en sueños, 

pero aún te amo para siempre.


***


El mar


Veo tus jardines 

cuando florecen los nomeolvides 

sobre los cristales de las olas.

Llega hasta mí 

la fragancia del salitre.

El cielo ve sus azules 

en tus aguas, 

donde se ven la luna 

y las estrellas 

hasta quedarse dormidas.

Los azules se tiñen 

de negra tinta 

porque la noche 

se cuela entre sus ondas, 

se confunde con sus granjas 

y en su falda de espuma se cobija.


***


El tornillo


Los giros iban atando

ambos elementos,

la presencia horadaba ese ámbito, 

se posesionaba de su memoria, 

penetraba en vueltas 

su erguida figura, 

estrechando las evocaciones 

que penden en el vacío, 

cada vuelta suscitaba 

un eslabón donde se relacionaban 

el todo con la nada, 

el grito con el silencio, 

el vacío con el peldaño, 

aferrados como un espiral 

de anheladas secuencias

en una historia presente.


***


Si te vas


Si te vas

si algún día decides irte,

caminaré bajo la sombra de los árboles 

y te buscaré entre las flores, levantaré el rostro al cielo

y te buscaré en la luz del sol, entre las gotas de lluvia y admiraré

tus ojos húmedos...


Si te vas,

si decides irte

me quitaré el sombrero 

y dejaré que tus versos 

habiten mis recuerdos.


***


La palabra mágica


- ¡Adioooo!

Era el saludo en cada encuentro caminando por la carretera de Choroní, ese saludo era como oír: adiós, amor.

Ese gentil voceo hacía de su presencia una armonía, una oferta de amistad, una promesa de volverse a encontrar en aquellos parajes de flores y plantas de fragancias y rayos de sol.

Una sola palabra que pronunciaba el transeúnte negro desconocido y no era la palabra en sí, era su música, su ritmo, su tono, era la voz que florecía en sus labios.

Era el ángel que lo seguía y eran los pasos que marcaban sus huellas como campanas en el campanario, como luz en la inmensidad, como graznidos de gaviotas sobre el mar.

  - ¡Adioooo!

 Nunca la sencillez fue tan plena como cuando esa palabra se pronunció. En ese encuentro casual, el Universo se hizo aliado y su cosmos era esdrújulo, siempre acentuado y resaltado entre los dos, como muestra gentil de la esencia del nativo habitante que en una palabra te da la bienvenida y te invita a compartir el entorno.

- ¡Adioooo!


***


Salto atrás


Santiago se quedaba absorto en su salón de clases, sus dedos se envolvían con sus cabellos, los giraba entre los rizados hilos.

Una y otra vez su dedo índice enrollaba y desenrrollaba el bucle que caía sobre su frente mientras su pensamiento se elevaba lejos del salón de clases donde le enseñaban a descifrar las palabras para leer.

En su mente se preguntaba por qué su piel era oscura y la de sus dos hermanos era diferente, por qué sus cabellos parecían una pelambre que crecía hacia arriba y sus hermanos ostentaban cabellos lisos como mazorcas de maíz.

Un día, revisando unas fotografías familiares, se vio retratado, pero no era él. Sintió miedo de saber, pero se atrevió a preguntar.

"¿Por qué me parezco yo a este viejo?" y la abuela le respondió: "Ese es mi abuelo y se parece a ti porque tú eres un salto atrás. La genética, Santiago, es como un juego de azar, nos parecemos a los más cercanos o a los más lejanos".

- Pero yo no quise ser negro, abu...

- Sí, hijo, lo sé. ¡Solo tuviste suerte!

sábado, 6 de junio de 2026

Poemas de Ninfa Monasterios Guevara

Título: Ópera furiosa (2015)

Autor: Eduardo Bárcenas



El cielo es un enigma

una ventana infinita que rodea nuestras vidas

Cuando azul

 regala la esperanza del horizonte amplio

 invita a desafiar la tediosa jornada de huidas

  ilumina

  calma

  resucita

  señala

Cuando gris

 oculta a medias los rayos del sol

 es certeza de cálido transitar, promesa de lluvias

Cuando negro

 regala el concierto luminoso de sus miles de estrellas

 ofrece frescura y refugio para cerrar la jornada

  oculta

  protege

  relaja

  acuna

Cuando iluminado de bombas

 pierde sus muchas bendiciones

 se vuelve fuente de angustias y temores

  calcina

  destruye

  golpea

  mata

El cielo es un enigma

una ventana infinita que moldea nuestras vidas

y muertes...


***


Llanto


Agudo grito sostenido

mirada al cielo

palmas -cuencos de plegaria

el alma rodando por las mejillas

pasos de rumbo perdido

reacios a recorrer el último tramo

el definitivo puente hacia el adiós

tiemblan las manos

la boca se seca

la garganta duele

el llanto se calcifica

la vida sigue

al caminar se escucha el tintineo:

el viento y el movimiento

agitan el ulular de las plegarias

el llanto hecho piedra

despliega la melodía de la tristeza

al rozarse las perlas salinas

que acompañan el destierro


***


Sobre las ruedas juego

de un camión volteado

El nocturno bombardeo

casas y edificios ha volado

Muestra clara, la mañana

lo que quedó levantado

De mi madre el regazo

dejé temprano, abandonado

El camión es una muralla

sobre su costilla, recostado

De mi fortaleza, atalaya

es la rueda que he conquistado

Imagino los flancos, ataco

del enemigo desgraciado

Con mis piedras, al maligno

varias bajas he propinado

Sobre las ruedas, juego

de un camión bombardeado


***


 Piedrita


Canto rodado

en el lecho del Jordán

Tejo colorido

de mi rayuela de sueños

Proyectil de lucha

tras la barricada de escombros

Amuleto de luna

para las noches sombrías

Fragmento de historia

esparcido por las bombas

Juguete versátil

hoy casa, mañana amigo

Terapia de alivio

ante el incierto camino

Piedra de lucha

piedra de juego

piedra de vida


***


Al principio

el estómago era un vacío

las palabras un reto pastoso

y la mirada un enigma

tras los párpados

Mi madre fingía dormir

-o realmente lo hacía-

relajando su delgada piel

que abrazaba a los huesos

tras un mes sin comer

no hay fuerzas para huir

o buscar abrigo o refugio

La disyuntiva:

Gastar las últimas fuerzas

buscando alimento y morir

-de hambre o de bala-

o guardar la energía

para mantener la vida

a costa del cuerpo

Cierro los ojos

la respiración de mi madre

-dormida en mi regazo-

se vuelve alma en el infinito

Lloro, sin lágrimas

decido quedarme con ella

y su cuerpo martirizado

sobre nuestra tierra

La guerra no es una aventura. Es una enfermedad.

(Antoine de Saint-Exupéry)

Todas las guerras

mienten

matan

muerden

Algunas son muy visibles

-promocionables-

otras ocurren en silencio

mediático

Casi cien grandes conflictos

brotan como llagas

en la desgarrada piel

de nuestro planeta

No contemos -por favor-

las batallas cotidianas

las guerras por sobrevivir

en este sistema injusto

Muerte miseria dolor

violencia sin razón y sin fin

negocio absurdo de algunos

a costa del sacrificio de muchos

Todas las guerras enferman

contagian su iniquidad

disfrazándola de ineludible

haciéndonos enemigos

de nosotros mismos

En la guerra no hay ganadores.

(Ramman Kenoun)

Se alzó alegre

sobre los vidrios rotos

y la sangre adversaria

con el puño en alto

vencedor

Se sentó luego

en la acera de enfrente

y se inundó de tristeza

lloró

Los golpes victoriosos

cayeron sobre el rostro

famélico

 inocente

de su hermano

El dinero de las apuestas

llenó bolsillos ajenos

La miseria siguió allí

ahora separada

por odios

intereses

de otros

En la guerra no hay ganadores...


***


Solo los muertos han visto el final de la guerra.

(Platón)

Aquel poeta granadino

amante de la paz y del amor

cayó de bala herido

y allí, escapando del olvido

a pesar del empeño en borrarlo

terminó la guerra por matarlo

y comenzó la otra

 por mantenerlo vivo

Junto a él, en la común fosa

o en otros espacios del orbe

millones de cuerpos reposan

con sus huesos vueltos cenizas

unas y otras las visualizas

como víctimas accidentales

o simples daños colaterales

que tuvieron la desdicha

 de ser incómodas verdades


***


El cielo desgarrado

escupe fósforo en la tierra

La lluvia blanca

toca la piel

no la suelta

la consume

hasta el hueso

el dolor

corroe

el espíritu

y

los

huesos

las llagas

sangran

imparables

riegan el campo

de olivos

crimen de guerra

dicen

pero nadie

lo detiene


***


Persecución

por el color de la piel

por la religión

por el origen de “raza”

por la orientación

por la supuesta “pobreza”

por la tradición

por la tierra que ocupa

por lo buena persona que es

por razones absurdas

por odios sin razón

por intereses mezquinos

por celebrar lo que es

por creer en sus dioses

por bailar a su son

por curarse con plantas

por comer quimbombó

por respetar el agua

por amar a la tierra

por hablar con las dantas

por cuidar la nación

por pensar diferente

por sentir emoción

por no guardar silencio

por cantar su canción


***


Amapola


Pequeño cometa del campo

que el viento hace volar

sin llevarte lejos de la tierra

Amo tu balanceo en las laderas

ese mar de olas rojas

en el que bañamos nuestras esperanzas

En tus pétalos carmín

vive nuestro amor por la tierra

vibra la alegría del porvenir

y perdura la fuerza de nuestra patria

No te rindas, pequeña flor

sigue a nuestro lado

resistiendo

resistiendo

resistiendo


***


El silencio


Aprendí a amar el silencio

en los brazos de mi madre

lugar seguro y cálido

de irrefrenable ternura

Aprendí a mantenerme en silencio

en los paseos con el abuelo

cuando me contaba sus aventuras

y prodigaba enseñanzas

Aprendí a valorar el silencio

que nos permite pensar

y reflexionar lo que somos

Aprendí a temerle al silencio

en las noches oscuras del destierro

porque antecede siempre

al rugido de las bombas


***


No puedo mirarte


Avancé sobre las ardientes piedras

aturdido

 desesperado

  enloquecido

nada era igual

el paisaje ante mis ojos

no se parecía a lo que recordaba

En este sitio donde al fin descanso

una oveja bala sin cesar

parece buscar a su cría

En eso nos parecemos

Limpio mis manos y mi rostro

ya no hay tanto humo y polvo

el escenario de la guerra aparece

sombrío

 lacerante

  encendido

solo ruinas quedan de mi pueblo

Lloro

 grito

  blasfemo

me abrazo a la oveja dolida

Nuestro llanto nos hermana

Las ventanas son astillas de vidrio

regadas por el suelo

punzantes

 inútiles

  espejismos

Las paredes de las casas

tapizan mis pulmones enfermos

con cada bocanada de aire

con cada suspiro por mi gente

Tanto dolor en un segundo…

Debí llevarles conmigo

insistir en la visita a los olivos

caminar alegres hacia el campo

contarnos historias graciosas

Se quedaron

 se quedaron

  se quedaron

Ahora, sobre este trozo de historia

trato de recomponer el mapa

imaginar dónde estaba nuestro hogar

buscar tu mirada en los escombros

No puedo mirarte

me avergüenzo de estar vivo

de respirar este humo que les contiene

de pisar este polvo que les resume

Debí ser yo quien muriera

atardecido

 silencioso

  gastado

como un almanaque viejo

sin días disponibles

sin horas agendadas

sin nada que perder

Solo en medio de la barbarie

atino a dibujar tu rostro en el suelo

la oveja sigue buscando a su cría

yo, como siempre, te busco a ti...


***


 Yunta


Bajo el peso del yugo caminan

uno al lado del otro

sin separarse

Eternos compañeros en la vía

inseparables

hermanados a juro

El látigo obliga el avance

se arrastran los pies y las ganas

sin opciones

El hombre y su incertidumbre

precaria existencia en resistencia

yunta normalizada

El hambre es el fuete amansador

ordena el avance o las paradas

para el sobrevivir

Sin separarse

hermanados a juro

sin opciones

yunta normalizada

para el sobrevivir


***


Camino de tierra


Frente a los ojos

larga serpiente amarilla

lomo pedregoso en algunos puntos

penachos verdes, tostados, en otros.

A los lados cercas de metal

 fronteras odiosas incandescentes

Los pies resecos

callosos dudosos

se detienen frente a la sinuosa figura

deciden esconderse dentro de las botas raídas

cubiertas de polvo, vencidas

Cada paso es un dilema

un enigma

necesaria rutina de sobrevivencia

cumplida de sol a sol

para ganar el pan

pero sin ganar la vida

siempre bautizado sin ceremonia

con nombres dictados por el patrón

ajenos a su historia, a su cuerpo.

El camino de tierra

abre sus fauces cada día

clava sus colmillos en la carne

envenena de a poco la rebeldía

hasta vencerla.

Poemas de Isabel Rivas

Título: Tras opción (2025)

Autor: José Omaña


1.


Vamos día

termina de llegar

destruye esta noche

más negra que todas

las noches vividas

llena de formas

totémicas salvajes


Los gallos

presagian un algo 

de aquelarre


Día ven pronto 

acaba con esta noche

en la que ha aparecido

esa negra figura de Tótem

para atormentarme


(del libro inédito Figuras de Tótem)


2.


Solo huesos

viejos y secos

huesos que no se olvidan

fácilmente


¿Cómo le digo a este corazón

que ya no eres el mismo

que la oscuridad te esconde?

¿Cómo le hago entender al cuerpo

que su fuego no basta para darte vida?



(del libro inédito Óseo)


3.


El pensamiento vuela

Abstraída en la eterna sonrisa

que ahora te acompaña

acarició tus temporales

tus arcos cigomáticos

tus maxilares


En algún lugar

suena nuestra canción

poso mi cabeza

en lo que fue tu hombro

y me quedo aferrada

a tu esqueleto


(del libro inédito Óseo)


4.


Se necesita otra piel

donde no estén tatuados 

tus besos    tus caricias

tu cuerpo


Otros ojos que no te reconozcan

en los atardeceres de sábados y domingos 

en los apamates florecidos de abril

en la lluvia a cualquier hora del día 

en la brisa de la noche 


Otro corazón que ignore

tu frialdad    tu indiferencia 

tu tranquilidad ante su agonía 

de tantas horas muertas 


Sólo así podría llegar otro 

a intentar revivir 

el fuego bajo la piel


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


5.


Soy tu morada 

habitas en mí 

como amo y señor 

no hay aquí un lugar 

que no hayas recorrido 


No hay valle ni montaña 

que no conozcas

ni profundas aguas

que no hayas bebido 

y saboreado


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


6.


No digas nada 

deja que pase la luz 

cualquier sonido 

el murmullo 

Qué importa que el sueño 

se espante y se vaya

algunas horas hacia el futuro 

No es cosa relevante 


Silencio 


No digas una sola palabra

los demás seguirán en lo suyo 

por sobre tu desvelo 

Ahógate

Muérete si quieres 


(del libro Solo fachada, 2007)


7.


Déjenme en este oscuro agujero

en medio de la tierra


No quiero ver ese blanco y negro

que me desgarra

ni oír el canto de la lechuza


Cubran mi cuerpo

con secos pétalos de rosas

y evítenme el frío 

de la luna


(del libro inédito Figuras de Tótem)


8.


Por fin descansará el cuerpo

ha concluido su labor


Dormirá en la profundidad

de la noche sin fantasmas

sin dioses de barro

ni machos cabrios


Subirá a la barca solar

con todas las velas al viento

y se irá hacia el azul del sol

bajo el ocaso


(del libro inédito Figuras de Tótem)


9.


Soy descendiente de Caribes

su sangre guerrera 

corre por mis venas

es mi instinto ancestral 

el que me guía 


En mis batallas contigo 

es él quien me pide 

que te arranque los labios 

y la lengua a dentelladas

que te desoye la espalda y el pecho 

con las uñas 

que beba el sudor de tu piel 

y tu sangre 

con el furor del invadido

que defiende su territorio 

y al final 

herida también yo

me deje morir entre tus brazos 


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


10.


Azrael coquetea conmigo

me enamora

me pide el alma

me llama a su morada

y es grande la tentación

de entregárselo todo



(del libro inédito Figuras de Tótem)


11.


El mundo se está borrando

de la memoria

sólo se vislumbra

el oscuro agujero

por donde se han ido todos


(del libro inédito Figuras de Tótem)


12.


Llueve 

¿No te has dado cuenta?

Asómate a la ventana

y me verás en las gotas de agua 

me sentirás humedeciendo tu rostro 

y sabrás que a pesar 

de tu distancia 

nunca podrás olvidarme 


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


13.


Whisky   cerveza 

sucio líquido que enloda la casa

saca cuchillos   escandaliza

gritando improperios   amenazas


Ella agoniza en la ignominia 

No es eso lo que desea

vida enloquecida     No

pero las aguas siguen

inundando sus espacios


Ella se ahoga 

revolcándose en el piso 

como una parturienta 

y nadie hace lo posible 

por salvarla


(del libro Sólo fachada, 2007)

Félix Martíz pasea su lírica salsera por el 23 de Enero


-Claudio González Luna-


Es de noche y hay caras heladas, vuelve el viento y la piel se resquebraja, hay un grito salsero de alegría y súbitamente se produce el silencio, mientras el norte mira hacia abajo y se ilusiona y el sur levanta la vista y sueña.

Ambas partes divisan imágenes de Maracay, ciudad a la cual pocos se preocupan en saber cómo se llega, pero llegan.

Y al arribar a nuestra querida Ciudad Jardín quedan subyugados en lo más profundo de su corazón, convirtiéndola en pasión sin fronteras donde hay fronteras, sin límites cuando hay límites, sin recortes ni enmiendas, enalteciendo su gentilicio a través del trabajo, sacrificio y espíritu generoso de personas como Félix José Martínez Gutiérrez, conocido en el mundo musical como Félix Martíz, quien en su búsqueda por acceder al olimpo salsero de la región central, siempre tiene tiempo para la entrevista, siempre disponible en épocas de ídolos reticentes, apurados con ignotas y nebulosas urgencias.

Versátil, creador de peculiares sonoridades rítmicas y populares caribeñas y venezolanas, donde la Salsa adquiere dimensión espiritual para expresar inquietudes de vida, Félix pasea la lírica de sus canciones por infinitos temas de la cotidianidad, donde la comunidad del 23 de Enero se erige como excusa para seducir audiencias que cobijan tácitamente sus sueños y esperanzas.

“Amo con todas mis fuerzas al 23 de Enero porque nací allí, precisamente en la sexta avenida, casa número 80, donde mi niñez transcurría entre juegos de trompo, pelotica de goma, metras y perinola, hasta que un día, a finales de los años setenta escuché en el tocadiscos de mi abuela Amalia Rosa la canción Pablo pueblo de Rubén Blades, y entonces supe el rumbo existencial que desearía en mi vida”.

Entre tantos grupos de música popular que confirman a Aragua como genuina potencia musical y cultural puede pasar desapercibido su nombre, pero eso no quiere decir nada, ya que cualquier salsero regional les dirá quién es Félix Martíz.

Cualquiera de ellos les diría que esta especie de duende inquieto y sonriente, de entusiasmo insobornable, esa persona dulce y querible, capaz de conservar la inocencia después de haber atravesado por todas las pruebas que la vida puede poner en la existencia de los seres humanos, se proyecta entre los más talentosos cantantes y compositores salseros de la actualidad.

“A principios de los noventa fui a un concierto de la agrupación Son del 23, cuyo vocalista andaba algo desafinado, y entonces el director de la agrupación me invitó a cantar el tema Buscando guayaba, y como a la gente le gustó, entonces decidí meterme de lleno en la Salsa”.

Poeta, compositor, arreglista, intérprete, rebelde, irreverente y atrevido, Félix se formó musicalmente en Maracay durante el apogeo de la Salsa Brava, lo que explica el sincretismo de su arte.

“Luego me llamaron del grupo Guataca Son de Turmero para integrar sus coros, hasta que en el 2008 comencé a escribir mis propios temas, y así compuse La canción del vecindario que dice en sus estrofas: Oye que rico suena, que rico se escucha la canción del vecindario cuando cantan los muchachos un bonito guaguancó, se ha prendido la rumba caballeros, oye a los soneros cantando”.

Tras recibir la influencia de salseros como Rubén Blades, Willy Colón, Oscar De León, Héctor Lavoe o Ismael Rivera, el mismo barrio le brindó los temas atrevidos de la calle, dotándolo de la actitud irreverente y necesaria para idear nuevas formas de instrumentación y estructuras musicales.

“Actualmente estoy en la lucha por promocionar mis canciones a través de las redes sociales y las radios locales, y sueño algún día poder grabar mi propio disco y tener mi propia orquesta para brindarle un hermoso concierto a Maracay, y sobre todo, a mi querido barrio 23 de Enero".

Félix Martíz es un feroz autodidacta quien además de músico enseña idiomas mientras estudia por cuenta propia desde matemáticas hasta periodismo, siempre bajo su lema en la vida: “Nunca dejes de aprender algo, por insignificante que parezca, porque ello te ayudará algún día a conseguir tus sueños”.

Poemas de Ingrid Chicote

Título: Reposo (1997)

Autor: Evelio Giusseppi


… defender la dignidad humana hasta el sacrificio,

pensar libremente hasta quedar en la absoluta soledad.

Mario Briceño-Iragorry


El hombre no puede resistir el peso de lo real.

T.S. Elliot

Traducción de Harold Alvarado Tenorio


***


MEMORIAL DEL POLVO


Cuerpo nacido

con la espalda hacia el cielo

mirando por encima

crepúsculos desvanecidos

Los presagios

siguen construyendo

un hueco hacia adentro

El futuro tan incrédulo

golpea el pecho

sin caber entre las líneas

Subversión de lo ordenado

Ya no habrá calendario

ni estaciones

Centauros y héroes

memorial del polvo.


***


OJOS DE SOMBRA


El hilo de agua

invierte mi noche

aprieta la raíz

yaciendo gota a gota

Limpia la mala sombra

resplandeciendo

mirando ventana adentro

Ojos de sombra

calmando la sed

No me resigno

persignándome

para entrar a la cama

sin ambages ni cuchillos

Ojos de sombra

se asoman ventana adentro

Por cada hilo de agua

va un vade retro.


***


SÍNDROME DE ESTOCOLMO


Una ventisca suelta

–síndrome de Estocolmo–

Las paredes

atrapan viento adentro

cavando entre odio y alegría

Poner la sonrisa en la mira

Hay que amar mucho

para dejarse la máscara

Abrir la puerta

soltar la falange preferida

Aceptar el cautiverio

es resignación mortuoria

Terminar cantando

con el autor de la jaula

no es razonable

El alma

lleva en su vuelo

alas propias

Domesticar la risa

es dejar impune

la injusticia.


***

POEMICIDIOS


Nunca es tarde para matar a un verso

asirlo por el cuello

y estrangularlo

Sacarle la última gota de sustancia viviente

escamarlo

hacerlo trizas

volverlo nada

Es necesario

que no nos guste

que la duda lo aplaste

que la inseguridad

lo ponga contra la pared

para darle un tiro de gracia

Si sobrevive

quizás

ni lo agradezca.


***


ME SONETO


Esta noche me soneto

me canto y me cuento hasta diez

Ubico la rabia frente a mí

la trafico de indolencia

la multiplico en tres fardos de oropeles

Copleo la diáspora

la derrota

la vacante y la ignominia me restea

Salgo turbulenta

por un hueco subversivo

me fugo en el humo de algún pez

que sale nadando en medio de la luna nueva

No suelo dominar los estados de locura

tampoco abomino como Drácula en las noches

Destapo el corcho

cuezo la penumbra

y los ladridos se vuelven exuberantes

No entraré nuevamente a la media luna

ni saldré corriendo a tomar la cápsula

tampoco evocaré las noches

donde todo grito es arpegio de violencia

Lo raro se convierte en trafagar de aires

no entiendo los lenguajes de la impericia

que se comunican

en muecas sordas ante el despeje de los aerolitos

Toco nuevamente el bypass

anecdoto la inconstancia

vuelco la cara a los remilgos de las miserias

y entonces tomo la escoba

para volar alto

en medio del polvo que dejan mariposas muerta

la cañafístola en flor

o las sosegadas intenciones de una bondad que me es ajena.


***


LA MUERTE RONDA

sin mirar colores

usa su vestido verde

sale reluciente

en su caballo de trueno

convive con la mudanza

de estrellas ciegas

la fortuna es semejanza

goznes en la puerta

en días de lluvia

va creciendo

cielo adentro

cruza la tarde o la mañana

se dispara

haciendo piruetas

de espadas afiladas

trasega sin sosiego

se acuesta a mi lado

como ángel dorado

transmuta

los fogones de la inquietud

aviva en sus llamas

el próximo día

eligiendo sus propias formas

para calcinarse como acto de fe

concluye

llevando a los elegidos

al lugar de los espantos


***


SE DEFIENDE DE LA NOCHE

cuando los dueños de la tierra

se levantan

y salen a pasear las ánimas

busca la rendija

se asoman las llamas

del rescoldo

suelta dos tiros precisos

con las balas de plata

que adereza con óxido

sal un poco de serrín

le da certeramente

en una pierna

al aparecido que cruza la acera

suelta la risa

espanta a los cocuyos

precisa la puntería

al día siguiente

consigue vender su casa

las matas

las flores

abre una mudanza

con ella se lleva la escopeta

siempre es bueno tener un arma

para evitar que el pasado

nos persiga


***


SOPLO LA ARENA

y surge una botella

transparente se para delante de mí

me hace entrar en su vacío

me lanza al agua

en grito de desespero

quiero llegar en ella

a una orilla

encontrar la salvación


***


QUISE ESCRIBIR IRA

planteando las maneras

de envenenar enemigos

maestros de sumo poder

se atascaron en mí

aprendí a dominarme

tocando los cabellos

de mi yo

fiera herida de tanto desarreglo

la domino con un golpe certero

la evado

para que no me persiga

Intento no encender la guerra


***


VOLTEAMOS LA HISTORIA

para deshacer las costras

y habitarla de hilos desconocidos

No sabremos del futuro

la incertidumbre

habita en los lenguajes sin sentido

No habrá idioma universal

Lo que pare el centro de la nada

lleva rumbo desconocido

Futuro de cuento chino

y que viva Rasputín


***


UN EJERCICIO DOBLE

me pone frente al espejo

y es la otra quien escribe

Ya no estoy aquí

Tengo las uñas hincadas

         inofensivas

En mi pecho habita un elefante

no me cabe el aire

el corazón suena

a minutero roto

Va decayendo la silueta

como una tarde cualquiera

que se va desquitando

de nombres y señales

con huellas dactilares que nadie identifica

Nuestros días son de no nacidos

La arena corrosiva

se mete entre mis dientes

me agrieta por dentro

El tiempo va marcándose

en el piso donde caen y se rompen

los siglos recurrentes

¿Quiénes somos?

Soy también la otra que escribe


***


AUTORRETRATO


Los abrojos

se levantan en mi puerta

como un espejo

que me deshidrata

cuando el techo cae lentamente

sobre mis pensamientos

que caen por su propio peso

cuando la persecución

INSENSATA

demuestra que nos demuele

lo humano

Hacia mí

todo es clandestino:

la noche

el café

los cristales

la disidencia

el revisionismo

y las motos

Me equivoco

me corrijo

me detengo pero

mi terca anarquía

detesta que la siente en la silla

y la regañe

Todo es

un arco hacia abajo

Me dice bajito:

—Soy una niña ciega

Le grito

—Mentirosa: sabes el paso en reversa

Un pie redondo de larga data

un silencio seguido

de ríos secos

La intemperie

Una botella añeja

y este dolorcito sistemático

que no deja de aniquilar

las razones

de tanto escondite secreto

Salto de la cama

camino

a la indefensión

Ni el espejo

me refleja

de tanto ser

clandestina de mí.

Los 80: una generación tumultuosa / 4


-Manuel Cabesa-


(A la mystérieusse)


Considero, leyendo hoy a la vuelta del tiempo, que uno de los proyectos poéticos más coherentes durante la década de los 80 ha sido el planteado por William Osuna. 

Desde la publicación de Estos 81 (UDO, 1978) y Mas si yo fuera un poeta, un buen poeta (Celarg, 1978) hasta entroncar en Antología de la mala calle (Fundarte, 1991), hay una total fidelidad a una modulación muy precisa del discurso urbano y a ciertos registros cotidianos que no se abandonan en ningún momento, sino que se van profundizando sin dejar de lado ese tono que oscila entre irónico y melancólico asomándose por entre las palabras: 


"Con relojes

        alas de la memoria

escribo encerrado a dos o tres palabras 

que siempre se repiten.

Buscar 

             lo perdido

siempre ha sido terminar el poema". 


Comencemos por decir que Osuna desde el principio ha sido uno de los que han asumido el imaginario de la ciudad desde una óptica personalísima, cercana al testimonio; nada que ver con la ciudad nombrada de manera abstracta denunciada en su alienación, aquí las calles tienen nombre y por ellas transitan personajes reconocibles con nombre y apellido, como los que habitan en todas las urbes latinoamericanas.

Para Alberto Hernández: "En la sinceridad de estos poemas está la exposición de un cuerpo estético que desnuda la verdadera ciudad, la metrópoli de una soledad exaltada por la palabra, por la voz de un indigente hecho ciudadano":


"Tierra mía Santiago de León de Caracas 

En qué raya de tus autopistas 

Vi a los ancianos caminar como animales marinos 

Y no dije nada en mi casa (...)


Caracas, éste es tu timbre de sollozos 

Tu sombra de cabra que respira y aguanta 


Caracas, vaga esperanza, no te pierdo de vista. 

Rosa de los vientos cuyo parloteo es una pena infinita..."


Por otro lado, ahora me parece percibir cierta épica del fracaso muy cercana a la que nos brindara Rafael Cadenas en Derrota (1963) y la cual es previsible no sólo por el impacto que causó este poema en toda una generación, sino porque las vivencias retratadas en él no fueron individuales: reflejan un momento de tránsito de la Historia que afectó a la juventud de una época y de la cual la obra de Osuna no es indiferente:


"No caí preso por subversivo 

nunca fui presidente del Centro de Estudiantes 

ni tuve novia que leyese a Marx 

ni a la Antipoesía de Nicanor Parra 

yo no delaté a nadie 

tampoco fui contacto de Douglas en la ciudad..."


(....)


"No canté en el Bronx

Bajo los nobles cueros

Con Feliciano y Lavoe


No


Nada


Ni un cero hermoso 

en la pizarra del Universitario..."


No sé si los años le han robado la fuerza transgresora a esta poesía abierta y honesta, nuestros tiempos ya no son asimilables al romanticismo de los años bravos donde la ilusión era un proyecto colectivo; sin embargo, creo que aquí subsiste una mirada necesaria y poco practicada hoy: sin eufemismos y concesiones oportunistas.

La mirada limpia del poema que habla de la vida.