sábado, 14 de febrero de 2026

Palabras bajo libertad (IV / 2026)

Palabras que son flores que son frutos que son actos... 

Octavio Paz: La estación violenta, 1957.


Selección y edición:

Manuel Cabesa.


***


Verdad de amor

(En el día de San Valentín de Roma, martir).


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El amor no es una plenitud sino una carencia, un ardor sombrío, rabioso y reflexivo.


***


El amor es un sentimiento que solo puede nacer ante un ser libre, que puede darnos o retirarnos su presencia. 


***


El amor no es la libertad sexual sino la libertad pasional: la libre elección de un vértigo. 

Octavio Paz, 1959.


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No son los hombres los que se realizan en el amor sino el amor el que se sirve de los hombres para realizarse.


***


El amor no realiza al yo mismo: abre una posibilidad al yo para que cambie y se convierta.


***


En el amor no se cumple el yo sino la persona: el deseo de ser otro. El deseo de ser. 


***


Aspiramos a la eternidad y un instante de amor nos destruye. 

Octavio Paz, 1964.



La verdad de mí mismo,

es la verdad de mi amor verdadero. 

Luis Cernuda


***


Amores y otras sombras


-A veces creo que te amo

-A veces no me siento amada

-¿Por qué resulta tan difícil 

amar o ser amado? debería ser una combinación sutil y ligera.

-Un día me llenas /otro me olvidas y no sé si cuando tus brazos me rodean son los mismos que a veces amo aunque no me sienta amada 

-¿Por qué éstas espinas?

-¿Por qué todo tiene que morir como el atardecer cuando anochece?

-A veces quisiera sentir que te siento.


Rebeca Morales & Manuel Cabesa


En este instante...


En la dimensión del espejo 

me miro en tus ojos

te muestro mi asombro:

es nuestra flor 

hija de la ausencia 

adoptada en nuestros encuentros. 


Aimée Torres


***


Me gustaría salir contigo a pescar mariposas

Enredar nuestros pasos en alfombras de hojarasca,

Olfatear el aire impregnado de lavandas

Abrazar robles, caobas y otros árboles añejos.

Me gustaría pasear contigo en compañía del silencio

Retozar en calma, sobre la grama de un parque

Juntar retazos y hacer muñecas de tela

Con nombres graciosos, impronunciables.

Me gustaría saborear las nubes

Pellizcar la luna o agarrar alguna estrella

Hablar con los elementales del agua y de los bosques

Juguetear contigo y el sol, ensayando conjuros de amanecer..

Me gustaría ser de agua, de aire o de barro

Fundirme entre tus manos sabias y hábiles

Mezclarme con el todo energético del cosmos

Ser una, contigo y el universo...todo.


Ninfa Monasterios Guevara


***


Entre líneas 


Te dibujo entre líneas,

te construyo 

y reconstruyo a mi antojo,

Releo cada verso 

que en tu ausencia escribo.

En mis ojos hay un sueño 

que se anida en mis pupilas.

La brisa emerge de la nada.

El corazón hilvanado 

se hiela con las horas.

La envergadura de las aves 

se abre sobre el cielo.

Ha llegado la noche 

y puedo verte.

¡Ya puede ser tangible este poema!


Dayana Chirel


***


En la vida hay un hueco 

para cada persona. 

Cuando dos personas 

se enamoran, 

se vuelven una, 

el lugar que ocupan 

pasa a ser sólo uno, 

y en él cabe el universo.


Elvira Sastre




Quiero abrazarte salvajemente. Besarte hasta que te alejes de mi miedo como se aleja un pájaro del borde filoso de la noche. Pero ¿cómo decírtelo? Mi silencio es mi máscara. Mi dolor es el de un niño en la noche. Canto y tengo miedo. Te amo y te tengo miedo y nunca te lo diré con mi voz verdadera, esta voz lenta y grave y triste. Por eso te escribo en un idioma que no conoces. Nunca me leerás y nunca sabrás de mi amor.


Alejandra Pizarnik




Te busco

en medio de un camino

poblado de ausencias

el misterio escapó 

envuelto en el aire

árbol cubierto de cenizas

en la fragilidad del tiempo,

es un portal solar

tu ausencia es incorregible.


Beatriz Helena Peñaloza


***


El amor no es ser una sola alma en un solo cuerpo, sino dos almas que eligen caminar juntas por el mismo jardín.


Gersilmar Araujo


***


Entre él y yo

hay piel y olores.

Me dice:

"Te pondré mi camisa blanca 

para arropar el tiempo contigo 

y en la intimidad 

tomaremos whisky para sanar 

la ausencia de nuestras miradas".


Pero nunca termino de encontrarte,

retozamos en un risco 

en el que no eres

sino sólo una forma caótica 

que cubre la mañana.


Y pienso 

si estoy dispuesta 

a cuidar los extremos 

de esta distancia,

para invocar este lugar, 

amor, 

cuando duermo sobre la impronta 

de tu cuerpo tibio,

casi disuelto por la ternura,

casi arrancado 

por la amplitud de mis manos,

rostro desnudo 

atravesado por el fuego 

y la firmeza de un gesto

entregado en silencio 


Iliana Santana


Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo. Paradójicamente el amor da miedo. 


Alejandro Jodorowsky 



Tus besos los recibo anhelante 

vienen de regreso hasta su puerto, 

se quedan colgados 

en los cristales claros 

de tu mirada. 


Observo la tarde que adormece,

la luna lánguida y serena 

teje suspiros en la niebla

y el recuerdo se hace presente 

desdibujando la naciente sonrisa.


Liris Miyares


***


Y le escribo a tu silencio,

ese que me acompaña 

en el café de la tarde, 

en el viento que arrebata los sombreros 

y descuaja inocentes ramas...


Tu silencio, que desdice

las solemnes declaraciones, 

y le reclama al tiempo 

su paso lento y taciturno...


Cipriano Castro


***


En la senda del olvido 

espero tu regreso

cumplir lo prometido 

bajo el árbol de cerezo.


Sigo castigada

sin soltarme siquiera 

amarrada a recuerdos

de una vida pasajera.


Espero tener las fuerzas 

que un corazón requiere 

para soltarse del suplicio 

de un amor que ya se muere.


Nohemí Castro


***


Lo que sé del amor


Yo no sé de la vida más que esto:

el amor es un río de sangre 

a veces, buena

a veces, mala

pero sangre al fin

que fluye entre torrentes de lava

y se funde en el ardor de los corazones 

que palpitan al ritmo de la pasión 

a veces, buena

a veces, mala

pero pasión al fin

que domina el ímpetu humano 

y revelan tras las caricias 

a veces, buenas

a veces, malas

todo lo poco que sé del amor. 


María Luisa Angarita




Carta de Karl Marx a Jenny von Westphalen


21 de junio de 1856


Querida mía:


De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tu retrato, me sirve perfectamente, y, ahora, comprendo por qué perfectamente, y por qué hasta las "lóbregas madonnas", las más imperfectas imágenes de la Madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y "dulce" rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol y llego a la conclusión de que mi vista, por muy descuidada que esté por la luz del quinqué y el humo del tabaco, es capaz de representar imágenes no sólo en sueños, sino también en la realidad.

Te veo, siento, toda delante de mí, como de carne y hueso... el falso y vacío mundo se forma una idea superficial y equivocada de las personas. ¿Quién entre mis numerosos calumniadores y maldicientes enemigos me ha reprochado alguna vez valer para el papel de primer galán en cualquier teatro de segunda categoría? Pero es que soy así. Si esos canallas tuvieron siquiera una gota de sentido del humor, habrían garrapateado en el anverso "relaciones de producción y cambio" y en el reverso me habrían dibujado postrado a tus pies, "mire este dibujo y el otro", rezaría la inscripción. Pero los canallas son tontos y seguirán siendo necios in secula seculorum.

La separación temporal es útil ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras que las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas, crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios que, como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.

Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia le sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.

Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos.


Tu Carlos.



Mis ojos son hojas 

movidas por el viento.

Siguen tus pasos 

ligeros y ajenos a mí.


Te llamo desde el silencio;

en ese instante poseo tu cuerpo 

pintado de fugacidad.


Al mirarte, 

el deseo se convierte 

en galope acelerado.


Cada mañana me aproximo 

a la tentativa de tu mirada 

o de un roce de labios. 


Jamás nos miramos o besamos. 

Deseo y angustia -eso soy- 

frente a la ventana cuando pasas.


Estoy entre miradas y andares 

detrás de los cristales estremecidos 

y yo, inmóvil, te espero.


Ysbel Mejias


***


Fuiste mía un verano


Mis ojos no podían dar crédito. Después de tantos años la volví a ver. Iba en esa caravana de migrantes mientras yo estaba oculto, camuflado en medio de la espesura de la selva haciendo patrullaje de fronteras. Llevaba un niño en brazos. Mantenía esa dulzura que la había caracterizado y por la cual me sentía atraído hasta que nuestros caminos tomaron rumbos distintos. Todos, especialmente ella, miraban a su alrededor, consternados, perplejos, porque los latidos de mi corazón resonaban como un tambor en el tapón de Darién.


Nesfran González Suárez


***


En la intimidad de tus ojos me escondo en la noche... En ese laberinto de deseos que detiene mi tiempo e imagino recorrer tu piel, como un lienzo de seda que me invita a la caricia, como un susurro de placer que resuena en mi alma, como ese deseo que consume sin saciar y que con el calor de tu abrazo, me haría sentir viva... Soy como un naufrago sin orilla... En el silencio de mis noches te busco y te espero... La espera es un tormento, un dulce y amargo placer, un deseo que crece sin cesar.


América Zurita


Fernando Pessoa


Cartas a Ophélia (fragmento)


"Agradezco su carta. Me trajo pena y alivio al mismo tiempo. Pena, porque estas cosas siempre causan pena; alivio, porque, en verdad, la única solución es ésa: no dilatar más una situación que ya no encuentra la justificación del amor, ni de una parte ni de otra. De la mía, al menos, queda una estima profunda, una amistad inalterable. No me negará Ophelinha otro tanto, ¿verdad?

Ni Ophelinha ni yo tenemos culpa de esto. Sólo el Destino tendrá la culpa, si el Destino fuese una persona a quien se le pueda atribuir la culpa.

El tiempo, que envejece las caras y el cabello, también envejece, pero aún más deprisa, las pasiones. La mayoría de la gente, porque es estúpida, consigue no darse cuenta de ello, y piensa que ama todavía porque ha contraído el hábito de sentirse amado. De no ser así, no habría gente feliz en el mundo. Las criaturas superiores, sin embargo, están privadas de la posibilidad de esa ilusión, porque no pueden creer que el amor dure; cuando lo sienten acabado, no se engañan interpretando como amor la estima o la gratitud que él ha dejado.

Estas cosas hacen sufrir, pero el sufrimiento pasa. Si la vida, que es todo, pasa, ¿por qué no han de pasar el amor y el dolor, y todas las demás cosas, que no son más que partes de la vida?

En su carta es injusta conmigo, pero la comprendo y la disculpo; la escribió con sincera irritación, acaso con amargura, pero la mayoría de la gente —hombres y mujeres— escribiría, en esa situación, en un tono aún más acerbo y con términos aún más injustos. Pero Ophelinha tiene buen carácter e incluso su irritación prescinde de la maldad. Cuando se case, si no tiene la felicidad que se merece, seguro que la culpa no será suya.

En cuanto a mí...

El amor ha pasado. Pero conservo un afecto inalterable, y no olvidaré nunca —nunca, créame— ni su figura graciosa, ni sus modos de jovencita, ni su ternura, ni su afecto, ni su índole adorable. Puede ser que me engañe, y que estas cualidades que le atribuyo sean una ilusión mía, pero no lo creo, de ser así sería una indelicadeza atribuírselas.

No sé lo que quiere que le devuelva, cartas u otras cosas. Yo preferiría no devolverle nada, y conservar sus cartitas como memoria viva de un pasado muerto, como todos los pasados; como algo conmovedor en una vida, como la mía, en la que el progreso de los años corre parejo al progreso de la desdicha y la desilusión.

Pido que no haga como la gente vulgar, que es siempre grosera, que no me vuelva la cara cuando pase a su lado, ni me guarde rencor. Quedemos, el uno ante el otro como dos conocidos de la infancia, que se amaron un poco siendo niños y, aunque en la vida adulta sigan a otros afectos por otros caminos, siempre guardan un rincón del alma la memoria profunda de su amor antiguo e inútil."


29 de noviembre de 1920.



Todo lo que de vos quisiera 

es tan poco en el fondo 

porque en el fondo es todo 


como un perro que pasa, una colina, 

esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo, 

lo que decís de cualquier cosa 

conmigo o en contra mía 


todo eso es tan poco 

yo lo quiero porque te quiero.


Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia 

del mañana, que el grito 

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,


y que el placer que juntos inventamos 

sea otro signo de libertad. 


Julio Cortázar


El humo establece su permanencia 

 

 ¿Qué tienes en la sangre?

humo

 

la inocente criatura se ha ido

nosotros

los únicos depositarios de su confianza

lo traicionamos

lo despedimos en el más cruel acto de egoísmo

 

ocultos del mundo

llevamos una cruz en silencio

y creemos de corazón

que el sol no revelará nuestro crimen

 

ahora

tengo tantas cosas que decirte

que no sé por dónde empezar

 

bien

¿es que no has notado

que estamos muertos?

¿que somos un par de cadáveres 

viajando en el asiento trasero de un taxi

que no nos llevará a casa?

entiende que esta

transición es necesaria

 

así pues

hay que llorar

tiene que ser triste esta despedida

 

y me dirijo a ti

si tienes vocación es de estrella

ríndete a tu destino

y brilla

yo estaré allí en las noches

fiel al aroma estelar

para contemplar tu luz

 

después

cuando todo haya pasado

cuando haya entregado un último suspiro

intentaré hacer las paces contigo

en aquel lugar incierto.


 J. M. Llerena

 

***


Fui 


Tuve una novia 

que intenté enamorar 

me dijo muchas cosas

y una de ellas fue


"me gusta la poesía"...


me tomé esas palabras 

como un reto 

que quebrantó mis noches 

con sus días


leí y leí poemas 

de muchos autores 

que me dejaron el alma 

apacentando palabras 

durante tantas noches pardas


amé el camino 

más que el destino


con azul y verde 

pinté todo mi mundo


amanecía de bala

torvo y despeinado


descubrí los helechos 

adorados de mi abuela 

en los pasillos 

de la casa de la infancia 


llegué a la luz 

de los nuevos días

amado por las palabras 

odiado por las amantes


 Marcos Veroes Vegas


***


"Amor breve"

 

No te busco, 

porque eres 

mi andar contrario, 

un beso cruel

una larga cabellera con errores

y serpientes 

la prórroga que mis animales esperan,

¿Qué somos cuando nos encontramos? Perpetuos duendes 

que juegan a esconder 

la olla de monedas 

bajo la fiebre del arcoiris 

Y así en esta incesante memoria 

muerdes mis flores a propósito

salvaje con la lengua 

resumes mi alma 

en un pasaje triste

de la vasta ignorancia 

o en la página sin sombra 

en el libro de tu vientre funesto 

Te quejas del azar 

y de la higuera estéril 

y con eso yo trazo mi vereda,

con aceras torpes 

y destinos malditos, 

sin generación, ni balbuceos.

No te busco

porque no hay amor

Entre tú y yo 

hay hambre 

y sordera

de nombres y pieles 

las hojas caen 

furiosamente

sobre nuestro ser descalzo

y los milagros 

comen y vomitan 

el sueño de azufre 

No hay humo aromático

que consuele

a estos cuerpos amorosos 

de días 

y sentencias 

breves


Cristóbal Camejo


***


El techo no deja de hablar


La palabra que me habita 

sujeta el sonido de la lluvia


Las gotas no tienen tiempo de quedarse


Bajan por el vidrio dela ventanas 


Son iguales a las tuyas

cuando amas


Entonces aprietas mi mano

porque no puedes contener el silencio


Freddy Antonio Borges Ortega


Los editores agradecen a todos los que colaboraron involuntariamente con la elaboración de esta página, aquí y desde otra dimensión.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Seis poemas de Liris Miyares

Foto: Aimée Torres



He visto al sol

levantarse bien temprano, 

lavar su cara con el rocío sin reparo,

tomar un sorbo de agua fresca, 

cantar con el trino de las horas.


He visto al sol 

en la sonrisa de un niño, 

en el abrazo cariñoso del padre,

en las manos que aran la tierra,

dibujado en el arrollo del rio.


He visto al sol 

en el beso que despide la tarde, 

en las manos temblorosas de mi madre, 

en el anciano con su mochila llena de sueños.


He visto al sol desvanecerse 

para dar vida 

a la titilante noche.


08/08/24


***


2


Oigo el canto de la lluvia, 

es un canto monótono,

trae la semblanza 

de otros lugares,

de otros tiempos.


Lluvia, en tu canto 

vas contando historias 

de bosques, de montañas...


Lluvia bendita nos acercas 

a querencias lejanas 

a paisajes descoloridos, 

de risas, de,

de travesuras. 


01/09/25


***


3


La brisa se lleva la tarde 

y sus tonos celestes,

el azul de las montañas 

se intensifica,

las nubes corren 

a esconderse

detrás del horizonte

con sigilo aparecen 

las tímidas sombras.


12/01/26


***


4


La llama agoniza

el frío de la alta noche 

arropó las brasas

que se resistían a morir.


La brisa helada 

se colo por las grietas 

buscando calor 

y se quedó dormida.


Soportó los fuertes vientos, 

el invierno abrumador 

para morir ahogada 

en la soledad más fría.


15/01/26


***

5


La sabiduría desaparece

cuando el distraído amor 

hace gala de su presencia.


Nos creemos dueño de la verdad

hasta que el gusanillo del amor 

se adueña de nuestra voluntad.


18/01/26


***


6


Los rayos despuntan el día


las nubes en su recorrido

pintan paisajes 


el azul difuminado 

resalta el verde 


en mis pupílas 

imprimo la imagen


05/02/26

jueves, 5 de febrero de 2026

Vicente Paúl Rondón: ¡Nuestro eterno campeón!

-Claudio González Luna-


Nada parece importar demasiado cuando recordamos la vida y hazañas deportivas de Vicente Paúl Rondón, cuyos avatares existenciales son capaces de conmovernos mucho mas allá de todo el rigor profesional que asomará en las próximas líneas, con sus memorables peleas, títulos, horas triunfales y dramáticas.

Un talentoso deportista convertido en bisagra histórica del pugilismo venezolano.

La sensación es única e intransferible. Con este artículo intentaré rendir justo homenaje al campeonísimo, a ese muchacho humilde que terminó siendo un hombre duro y golpeado por la vida misma.

Rondón fue un profesional ante todas las cosas. Esa es la imagen que llevo grabada para siempre en mis retinas.

El hombre que sobre el ring venció en casi todas sus batallas y quien al bajarse, difícilmente pudo superar esa gran guerra llamada vida.

Signado por un trágico destino, Vicente Paúl murió como vivió, a cielo abierto, en el barrio, a toda velocidad, y siempre apurado sin saber por qué.

Al dejar atrás su Barlovento natal, en busca de un mejor porvenir económico para su familia, no faltó nunca quien le dijera: “Ha sido un gusto conocerte, campeón”.

Encrucijadas del destino llevaron a Rondón a emplearse como policía en Río Chico, mientras realizaba 22 peleas en el boxeo amateur, donde propinó 19 nocauts fulminantes.

Su debut en el profesional se produjo bajo tutela de Rafito Cedeño, el 28 de junio de 1965 cuando enfrentó al recio José Caraballo, y luego de conseguir 11 triunfos aplastantes, el mirandino afrontó sus primeros problemas judiciales al golpear a un ciudadano en la parroquia 23 de Enero.

Luego de una serie de disputas contractuales, el gladiador criollo pasó a integrar la escuadra del promotor cubano Tuto Zabala, para comenzar a hilvanar una llamativa cadena de 8 victorias consecutivas que finalmente lo catapultaron en el ranking de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

En aquella época, Rondón acotaba luego de cada triunfo: “Bendición a mi mamá y que me traigan a Foster” en busca de un chance titular.

Al momento de hilvanar una historia, se mezclan recuerdos y sensaciones. El hombre nacido en piso de tierra, se codeó con figuras renombradas de la farándula y la política nacional, contrastando tiempos cuando arrastraba una pesada carretilla cargada con láminas de zinc y cemento para arreglar su humilde ranchito.

Vicente Paúl confesaría a los años que no podía manejar un automóvil sin antes detallar minuciosamente a los lujosos Mercedes Benz que pasaban a su lado.

El icónico boxeador, de dudoso hablar y rústica pronunciación, fue tentado por el éxito. Amigotes prestos a ser brindados. Mujeres de reputación dudosa. Trabajadoras de lujosos cabarets caraqueños y periodistas deportivos de medios comerciales de comunicación, para quienes “la bola de billete” que cargaba encima el campeón minimizaba sus urgentes necesidades de ayuda verdadera. De una mano amiga capaz de aconsejarlo sobre perversas alienaciones del capitalismo y sus terribles herramientas de mortal seducción.

El hombre, acostumbrado a ganar peleas sin necesidad de jurados, debió inclinar su cabeza cuando escuchó decir: “La juventud es una enfermedad que se cura con el paso del tiempo".

Contra todo pronóstico, Rondón demolió en el Nuevo Circo de Caracas al estadounidense Jimmy Dupree, con soberbias combinaciones de jabs y uppercuts que todavía hoy, al revivirlas en el icónico blanco y negro de viejas filmaciones caseras, estremecen y conmueven.

Así era su filosofía de vida. Odiar al rival porque venía a intentar quitarle parte de su vida.

Rondón apretaba los dientes antes de cada campanazo y salía al centro del cuadrilátero con la sola intención de terminar el combate lo más rápido posible.

Y no era para menos, ya que en su infancia, transcurrida en los barrios más bravos del estado Miranda, aprendió desde chamito a pelear para defender lo suyo.

Era guapo, obediente y callado. Belicoso cuando hacía falta.

Luego de ganar el campeonato mundial de los semi pesados el 27 de febrero de 1971 ante Dupree, Vicente Paúl comenzó a mostrar cambios en su cotidianidad. Más formales que internos.

Comenzó a vestirse bien, le agarró el gustico a ciertas marcas lujosas como Ted Lapidus, Christian Dior, Rolex, Ferrari o Aramis, que tal vez no podía pronunciar muy bien, pero que plasmaron su mundo existencial, todo mientras aprendía a catar el delicioso champagne francés, siempre acompañado por llamativas y sensuales vedettes de la época.

Por dentro, el pugilista barloventeño siguió manejando sus viejos códigos de vida. Amigo de sus amigos y para los otros, nada de piedad.

Rondón no fue ciertamente amado por la gente del boxeo, pero sí respetado.

Leonino y altivo, imponía su presencia como genuino campeón mundial. Si necesitaba algún requerimiento especial de entrenamiento, volvía su mirada altiva y amenazante, torva y desconfiada, que sus rivales no podían contener.

Sin embargo, Rondón nunca olvidó a su familia. La protegió como una bestia herida.

Vicente Paúl Rondón, novela de joven pobre, nacido en la miseria y el hambre, alojado luego en lujosas habitaciones del hotel Hilton o Tamanaco.

La historia de un campeón que recorrió el mundo demoliendo a sus rivales. De vida veloz. Tomando atajos. Bebiéndose todo de un sorbo. Con un final trágico que se veía venir. Una lágrima breve quiere asomar por mis mejillas, tal vez para recordarme el momento preciso para rendir sentido tributo al legendario Vicente Paúl Rondón, el primer campeón mundial afro-venezolano del boxeo.

Realidad y ficción se alternan en El tercer país de Karina Sainz Borgo

-María Luisa Angarita-


Los muertos merecen sepultura. Un lugar digno donde descansar la eternidad, donde encontrar al fin la tierra prometida. Pero la única tierra prometida es realmente la que cubre las tumbas. Es el único lugar a dónde realmente nos han prometido ir, y ahora ni eso tenemos seguro.

Por eso, leer El tercer país (2022) de la escritora venezolana Karina Sainz Borgo me ha dejado con una sensación extraña. Como si su novela me hubiese abofeteado con una dosis de realidad que no pude haber comprendido de otro modo. La realidad de la migración venezolana, de la frontera entre Venezuela y Colombia, de la crisis política, económica, familiar e incluso espiritual que envuelve a una región ya agotada del sufrimiento.

El tercer país es una ficción y a la vez no. Parte de la realidad más cruda para llevarnos de la mano por una historia que nos muestra lo que no queremos ver, lo que muchos esperamos olvidar. Lo que a menudo la comunidad internacional decide ignorar para no tener que meter las manos allí en ese infierno.

Con un lenguaje bastante poético que alterna con el coloquialismo típico venezolano, la autora toma a dos personajes centrales: Visitación Salazar y Angustias Romero y las coloca allí, en medio de una región que nadie reconoce, pero todos saben que existe: el tercer país.

Estas mujeres, heroínas de sus propias desgracias tienen la misión de darle sepultura a quienes encontraron la muerte en la frontera, en medio de la migración forzosa las enfermedades, la epidemia de la desmemoria que no es otra que la de la politiquería de turno, la marginalidad, la pobreza, y la delincuencia tanto de los grupos irregulares como de los políticos de oficio. En fin, dos mujeres que buscan abrirse camino en medio de la desgracia personal y colectiva con una sola misión: darles sepultura a los muertos.

La violencia es la cara principal de esa frontera de nadie y de todos. Y por eso la violencia es el principal retrato de una realidad que todos reconocemos en esa ficción. Le sigue la cobardía, retratada en cada uno de los personajes masculinos. Una cobardía ataviada de furia, violencia, machismo y desdén, lo que los hace aún más cobardes. Termina con la inocencia, esa suerte de esperanza prometida en el rostro de un recién nacido.

En medio de todo eso Visitación Salazar y Angustias Romero se abren camino, cada una para enterrar a sus muertos que pasan a ser los de todos. Movidas no por lo que es un cuerpo sino por la vida que ese cuerpo tuvo alguna vez. Por el cúmulo de sueños rotos que al final de sus días no lograron encontrar ni siquiera un sepulcro bendito.

El tercer país es el cementerio donde estamos todos sin darnos cuenta. Visitación y Angustias nos protegen de los enemigos de la muerte, los mismos que la causan con sus políticas de hambre y miseria. Ellas son nuestras guías al más allá y al más acá. Nos abren la fosa y frisan los bloques de cemento para decirnos: mira, esta es tu realidad, esta es tu historia colectiva, esto de lo que tanto intentas escapar y que no puedes, aunque lo olvides.

Por eso la epidemia de desmemoria con que inicia la novela no es otra que la crisis que mantiene así a una región latinoamericana, el olvido continuo de lo que somos, de la historia colectiva que nos mantienen repitiendo continuamente la misma historia. Como un paciente con demencia, como la serpiente que se muerde la cola.

El tercer país puede fácilmente confundirse con una novela distópica, pero que no nos engañe su trama retorcida, porque en realidad es el reflejo más fiel de lo que ocurre en una región muy parecida y tan distópica como la realidad misma lo permite. Una región muy real donde la gente muere de mengua, en las trochas y pasajes clandestinos. Donde mueren quienes buscan escapar de la debacle sin darse cuenta de que solo la persiguen.

El tercer país y Comala se parecen mucho. Me atrevo a decir que la escritura de Sainz Borgo, al menos en esta obra, tiene sus referencias directas con la obra de Rulfo, de hecho, ya su epígrafe al inicio del libro es una advertencia. La única diferencia es que en Comala los muertos saben que están muertos, mientras que en El tercer país los vivos creen que están vivos.

Finalmente, El tercer país es la metáfora más clara de una realidad que supera la imaginación. Allí, en el medio de la frontera colombo-venezolana hay una mujer que entierra a los difuntos en un terreno antes baldío. Es una mujer real, de carne y hueso. Karina Sainz Borgo fue a conocerla y de ella surge el personaje de Visitacion Salazar.

Su historia se entrelaza con la nuestra y con la ficción. Y esta realidad, poderosa y triste a la vez es una bofetada dura para quienes creemos que un futuro mejor es posible, porque la cruda y atroz distopía de esta historia es la misma que se vive a diario en la frontera y que se hizo más fuerte con el cruce hacia el Darién. La distopía nuestra de cada día que hace de El tercer país un retrato tan real como ficcional de la realidad que nos apremia.


Referencias

Sainz Borgo, Karina (2022) El tercer país. Penguin Random House Grupo Editorial, S.A. Buenos Aires.

Granos de sonido (XI)

 

-Roberto Santana- 


El barro que se hace canto


Este análisis busca desentrañar la médula de una obra que fue un acto de exhumación lírica y política. En 1972, Joan Manuel Serrat le devolvió la voz a un muerto que el régimen franquista pretendía mantener mudo bajo el peso de la cal y el olvido.


I. La voz entre las grietas: Una escena de sal y silencio


En 1972, la Nueva Canción Española (y su hermana, la Nova Cançó catalana) se encontraba en una encrucijada de madurez y asfixia. Tras el estallido sesentista, los cantautores habían dejado de ser meros entretenedores para convertirse en los cronistas de una nación que comenzaba a desperezarse. La escena estaba dominada por una tensión eléctrica: por un lado, el éxito masivo de figuras como Serrat o Mari Trini; por otro, la vigilancia implacable de una censura que olfateaba metáforas peligrosas en cada estrofa. La canción de autor era el único parlamento posible en una España sin urnas electorales, un espacio donde la palabra recuperaba su valor de uso frente al valor de cambio del pop de consumo.


II. El Pastor de Relámpagos: ¿Quién fue Miguel Hernández?


Miguel Hernández (1910-1942) fue el poeta de la tierra, el hambre y la herida. De origen humilde en Orihuela, su trayectoria es un milagro de autoiniciación literaria. Pasó de cuidar cabras a codearse con la Generación del 27, aportando una fuerza telúrica que contrastaba con el refinamiento burgués de sus contemporáneos. Fue el poeta que llevó los versos a las trincheras durante la Guerra Civil y que, tras la derrota, sufrió el calvario de las cárceles franquistas hasta morir de tuberculosis, abandonado, en una celda de Alicante. Hernández era el símbolo de la pureza aplastada por la bota de la historia.


III. El cantante en la Atalaya: Serrat bajo el sol de la sospecha


Joan Manuel Serrat llegaba a este álbum en la cima de su capacidad creativa, pero también en un momento de gran exposición política. Tras su negativa a cantar en Eurovisión si no podía hacerlo en catalán (1968) y su encierro en Montserrat (1970) como protesta por los procesos de Burgos, Serrat era para el régimen un "hijo descarriado" y para el pueblo un referente ético. En 1972, Serrat es un artista bilingüe que ha conquistado América Latina y que decide arriesgar su estatus para reivindicar a un autor prohibido. No es una opción comercial; es una decisión de linaje espiritual.


IV. El estertor de una dictadura: España en 1972


La España de 1972 es un país de claroscuros. Mientras el desarrollismo económico creaba una nueva clase media y el turismo traía aires de libertad, el aparato represivo del franquismo se endurecía en sus estertores (el "tardofranquismo"). Políticamente, el régimen estaba agotado, con un Franco envejecido y una oposición obrera y estudiantil cada vez más organizada. Culturalmente, se vivía una "cultura de la resistencia"; los libros prohibidos circulaban de mano en mano y los conciertos se convertían en asambleas encubiertas. Económicamente, España soñaba con Europa, pero socialmente seguía anclada en el miedo.


V. Una arquitectura de viento y sangre: Características del álbum


El álbum Miguel Hernández es una obra de una solemnidad estremecedora. A diferencia de otros discos de la época que buscaban la urgencia del panfleto, Serrat opta por la atemporalidad del clásico. El disco es una totalidad orgánica donde la música no sólo acompaña al verso, sino que lo interpreta. Hay una renuncia al brillo fácil; predomina un tono austero, terrenal, casi litúrgico, que respeta la métrica hernandiana y potencia su carga emocional. Es un disco que huele a tierra seca y a ropa tendida, a cárcel y a libertad.


VI. La mano que dibuja el Sonido: Ros-Marbà y la Orquesta del Pueblo


El desempeño de los músicos y, fundamentalmente, del arreglista Antoni Ros-Marbà, es el pilar sobre el que descansa la trascendencia estética de este trabajo. Ros-Marbà, un director de formación clásica y operística, huye de los arreglos pop convencionales de la época. El uso de maderas, metales y cuerdas no busca la ornamentación, sino la construcción de atmósferas. Hay un uso magistral de los silencios y de las texturas orquestales que evocan desde la desolación de la celda hasta la fuerza del viento en los olivos. Ros-Marbà logra que la orquesta suene como un organismo vivo, integrando el piano y la guitarra de manera que nunca compiten con la voz de Serrat. La voz del "Noi del Poble-sec" suena aquí más madura, menos aterciopelada y más grave, consciente del peso de las palabras que está pronunciando.


VII. De la orilla al surco: El tránsito desde Mediterráneo


Para entender la evolución de Serrat, es vital comparar este álbum con su predecesor, Mediterráneo (1971).

Ambos álbumes comparten una calidad melódica insuperable y la capacidad de Serrat para elevar lo cotidiano a la categoría de mito. Pero, si Mediterráneo es un disco de luz, nostalgia, niñez y salitre —un canto al placer de vivir y a la identidad geográfica—, Miguel Hernández es un disco de sombra, duelo y compromiso. Mediterráneo es el Serrat hedonista y luminoso; Miguel Hernández es el Serrat que asume la tragedia colectiva. Musicalmente, el primero es más fresco y variado; el segundo es más denso, uniforme y arquitectónico.


VIII. El regreso a la intimidad: Hacia Per al meu amic


El siguiente paso en su discografía fue Per al meu amic (1973), cantado íntegramente en catalán.

En esta obra, Serrat mantiene el respeto por la alta literatura (incluyendo poemas de Joan Salvat-Papasseit) y la colaboración con arreglistas de primer nivel. Sin embargo, Per al meu amic es un retorno a la intimidad doméstica y a la lengua materna. Mientras que Miguel Hernández tiene una vocación de épica colectiva, el disco de 1973 es más pequeño, tierno y personal. El desarrollo estilístico muestra a un Serrat que, tras haber gritado los versos de Hernández a los cuatro vientos, necesita refugiarse en la calidez de su propia casa lingüística.


IX. La herida abierta: Trascendencia y aporte


La trascendencia de este álbum es inconmensurable por dos motivos:


1. Político-Social: Serrat "resucitó" a Hernández para millones de personas. Logró que los campesinos y los estudiantes cantaran versos que habían estado prohibidos durante décadas. Fue un golpe definitivo a la censura: no se podía prohibir algo que todo el mundo ya estaba silbando en la calle.

2. Artístico: Estableció un estándar de cómo musicalizar poesía. No es un cantante "usando" versos, sino una simbiosis donde música y letra son indivisibles. En el contexto de la Nueva Canción, este disco elevó el listón de la calidad técnica, demostrando que la canción de protesta no tenía por qué ser musicalmente pobre.


Veredicto: •Esencial


Miguel Hernández, además de ser uno de los mejores discos de Joan Manuel Serrat, es uno de los pilares de la cultura española del siglo XX. Lo encuentro •Esencial porque trasciende la categoría de producto musical para convertirse en un hecho histórico. Logró la proeza de unificar la "alta cultura" con el sentimiento popular, convirtiendo el dolor privado de un poeta muerto en el orgullo público de una nación que buscaba su futuro. Musicalmente es impecable, líricamente es inabarcable y éticamente es un monumento a la libertad.

Joan Manuel Serrat - Miguel Hernández (1972)


•España

•Nueva Canción Española

•Cantautor

•Poesía

con algunos elementos de

•Baroque Pop

•Folk Rock

•Esencial


Si quieres escucharlo, toca el enlace: https://t.me/MusicaParaVivirla/2733

miércoles, 4 de febrero de 2026

Palabras bajo libertad (III / 2026)

Palabras que son flores que son frutos que son actos... 

Octavio Paz: La estación violenta


Selección y edición:

Manuel Cabesa


***

Viento del este


Entre la hierba, bajo mis pies,

incluso una brisa suave es de tempestad

Ko Un


Japón en casa

(antología mínima como la vida misma)


Haikus


1.

Orden cerrado 

cargando la esperanza 

lluvia cercana 


2.

Sorda canción 

pasión y calor

Adiós chicharra


3.

Catorce días

Ritual de chocolate

Llegó febrero


Nohemí Castro


4.

Desnudo helecho

duermes plácidamente 

brote de niño


5.

Punto ciego

mudo vitral de hielo 

entre el bien y el mal


Iliana Santana


6.

Baja la lluvia 

chorros cristalinos 

desde las nubes


7.

La luna mira

la inmensidad del mar 

la baña de luz


8.

Bailan con gracia

elevando sus brazos

los almendrones. 


Marina Sandoval


9.

Así como yo vengo 

de letras escritas

leídas y vividas


10.

Masas de algodón 

desparraman agua 

sobre el camino de las aves


 Ysbel Mejías


11.

Cae la lluvia 

sobre el techo de zinc

arrulla mis pesadillas 


J. M. Llerena


12.

Sobre este techo

los gritos de la lluvia 

se vuelven tonadas 


Ninfa Monasterios Guevara 


13.

Noche espesa 

emociones profundas 

fluyen las letras


14.

La fresca lluvia 

empapa la aridez

moja las grietas 


José G. Casanova


15.

Flor y colibrí 

celebran la mañana 

de primavera 


Mercedes Carmona


16.

La lluvia cae

baja de las montañas 

las nubes lloran


Liris Miyares


17.

Luna de nieve,

visible claridad,

la intensidad.


J.R. Sandoval Mata


18.

Cae el aguacero 

libros mojados 

bajo el agujero


Rufo Galo


 Tankas:


1.

En el calor 

de la tarde

sentí el vuelo 

de un pájaro 

aturdido


Mercedes Carmona


2.

La lluvia impregnó mi ser

de esperanzas

cocuyos se esparcieron 

en lontananza 

¿saldrá la luna?


Emalida Viloria


3.

La brisa conduce

a la lluvia 

por sendero pedregoso 

del olvido 


Dilcia Zamora


4.

Cae la lluvia 

Polar está en la calle 

se moja

caritativo le abro la puerta 

el agua está fría 


Julio César Pérez

lunes, 2 de febrero de 2026

Una pieza cruda del universo de Bukowski

-Ysbel Mejías-


El camino del infierno estaría lleno de compañía, 

pero aún era tremendamente solitario.

A empujones y codazos se abrió paso hacia su wodka-7

Charles Bukowski: Acción


He descubierto a Bukowski con mayor detalle en uno que otro poema suelto y más allá de los eruditos que solo comentan sobre su adicción al alcohol o quienes dicen que es el peor escritor con el que se han topado en sus lecturas; me topé con un libro en el que se reúnen 21 relatos y se inicia precisamente con el cuento que le da nombre a esta antología, Hijo de Satanás. Una historia desnuda, que va directo al grano, así como todas las que dan cuerpo a esta obra. Puedo decir que su escritura es un golpe a la mandíbula literaria. 

Si pensamos en la literatura como un salón elegante con palabras pulidas es Charles Bukowski quien vendrá a irrumpir de manera genial desde el último puesto, chocará con todo y terminará diciendo la verdad más cruda. Este libro se popularizó en su versión en español a partir de 1996 y según lo que he revisado de este autor, quizás esta obra no sea la puerta de entrada clásica a su desarrollo como escritor para conocer su trabajo; pero pienso que es perfecto para acercarse tal como me atreví yo a este universo salvaje, maldito e indecente de prosa y poesía cargada de humor negro y desenfado.

Henry Chinaski es una especie de alter ego de Bukowski, también aparece caminando en esta obra y sin embargo, no es el centro pues aquí son los sobrevivientes: alcohólicos, apostadores de hipódromos fracasados, escritores malditos, mujeres esquivas quienes forman el rompecabezas descarnado y sucio. Pero además estos personajes se mueven dentro de la opresiva y omnipresente ciudad de Los Ángeles, aquí se puede encontrar a este escritor con una faceta de cronista, y una prosa punzo-cortante que nos presenta los despojos del sueño americano. 

Bukowski es más que un poeta borracho. Estos relatos constituyen un rompecabezas en los que el eje transita por una vida bajo el estigma de ser “raro” “maldito” el no “redimido” no se trata de relatos con grandilocuencias malignas. Bukowski nos propone tres aristas fundamentales en esta lectura:

1/ La infancia como campo de batalla: La violencia paterna, el acoso escolar, el descubrimiento del mundo como un lugar hostil. 

2/ La escritura como salvación y condena: Retrata la obsesión por escribir no como un don, sino como una enfermedad necesaria, un último refugio de dignidad en un mundo de trabajos miserables y relaciones fallidas.

3/ La soledad como estado natural: La soledad es una habitación sucia, una botella vacía y el sonido de los propios pasos en un pasillo. Esto es preferible a lo falso que puede resultar una compañía.

De este libro me atrapó su estilo de frases cortas, duras y sin adornos, una prosa enmarcada en el realismo sucio llena de personajes comunes con lenguaje directo, no busca impresionar, sino más bien transmitir las sensaciones de hastío, olores en bares, tensiones antes de una pelea. No hay descripciones, se genera la experiencia a través de la lectura. Y entre tanta sordidez y miserias surge del humor negro cierta ternura inesperada, hacia los más perdidos personajes de los relatos mientras la ironía se hace presente junto a la autenticidad que expone las tripas de las experiencias humanas de los marginados.

Por eso te invito a darle una probada certera al ácido sin mentiras en la literatura y a comenzar a conocer mejor a este gran autor considerado incluso un fenómeno cultural, un outsider que hizo de la literatura un espacio de lenguaje minimalista, coloquial y conciso. Déjate atrapar por Bukowski a través de Hijo de Satanás, te aseguro es una buena condena. Charles Bukowski, escribe sobre lo que conoce.

Cinco poemas de Ninfa Monasterios Guevara



1.

Lluevo sobre ti 

como nube delicada

llevada por la brisa

y abrazo tus manos abiertas

para borrar el desierto 

que ofusca 

y condena tu alma.


***

2.

Quién, si no es un ángel,

pudiera cantarnos sin sonrojos

y deslumbrar la noche 

y sus cerrojos

al caminar la senda de las verdades...


Quién, si no es un ángel,

nos mostraría las flores del alma

ésas que nos nutren de luz 

y de calma

brotando de la grieta 

que el amor devela.


***

3.

La noche es guarida y espanto

camino de sombras 

hacia la manta 

que protege y aterra.


La lluvia siempre llega

inclemente, infantil,

derramada sobre el rostro aterido 

donde hace un nudo blanco

que ahoga las palabras 

que me nombrarían

si me atreviera a inventarlas


***

4.

El mundo cambia

si dos se miran

y se reconocen

Octavio Paz


Y se miran 

desnudas 

las intenciones 

alegres y atentas

las pupilas

Sin expectativas 


Se descubren

se aceptan

se reconocen


El mundo

nunca

más 

será 

el

mismo.


***

5.

Estoy en un cuerpo prestado que caduca

                   gime

                            apenas sonríe


No veo la hora de partir  

                y dejarlo

                               flácido

                                          dormido

                                                         distante.