miércoles, 10 de junio de 2026
¿Prestada o por encargo? | Entrevista a Skarlet Boguier
martes, 9 de junio de 2026
Algunos textos breves de Franz Kafka
-Gabriel Jiménez Emán-
“La construcción” es sencillamente la descripción de un laberinto: pasillos, galerías, rincones, habitaciones de un inmenso edificio donde siempre hay alguien cavando; la construcción de un espacio siniestro para perecer de inanición; el proceso de edificación del monumental edificio revela su propio sinsentido: llegado un momento se tiene la sensación de que la obra jamás fue instalada con vistas a la defensa, mejor dicho, “la atención se temía pero el peligro del ataque y por tanto la preparación de la defensa parecían lejanos.” Uno de los trabajos más laberínticos, absurdos y hostigantes de Kafka, donde la sensación de nada o vacío se instala en el relato de un modo casi intolerable.
Lo opuesto al anterior relato en el sentido de construcción lo tenemos en “La muralla china” donde se registra de modo pormenorizado cómo fue y a qué respondió la mayor edificación que se ha llevado a cabo en la humanidad en toda su historia; en efecto, se trata de un relato magistral donde Kafka no parece dejar nada por fuera; el estudio histórico que realiza, a la par de su seguimiento de ingeniería, esfuerzo humano, significación cultural, portento bélico y táctico, metidos en un texto donde se lleva a cabo un estudio casi psicológico de la conciencia del pueblo chino y sus emperadores, a la vez que nos inserta de nuevo en el origen de las guerras y contiendas que lleva a cabo la humanidad para defenderse, y a la vez imponer su poderío. Pieza clave de otra de las obsesiones kafkianas, la cual he destacado al inicio de mi trabajo sobre "El castillo".
“Un artista del hambre” y “Un artista del trapecio”
En el primero, el personaje que ayuna de manera permanente se presenta como si fuese normal, como si su condición fuese un espectáculo cotidiano, como si el hambre que padecen las personas, los ciudadanos, puedan sobreponerse por sí solos a su debilidad, y hasta pueden “cantar” mientras dura la guardia para distraer a los vigilantes, quienes “se admiraban de su habilidad para comer mientras cantaban”.
Se trata de una de las sátiras extremas de Kafka. Pareciera aquí que el escritor retrata a la gente humilde del pueblo que puede tolerar el hambre hasta límites insospechados; incluso después de morir. A este artista lo entierran bajo un pajar en el circo, y lo sustituyen pronto con una joven pantera.
En “Un artista del trapecio” aparece la fuerza muchísimo más sutil de alguien que permanece día y noche en el trapecio, como una muestra de la cuasi esclavitud al empresario circense que le contrata: el trapecista siempre está solo y hasta pudiera vivir tranquilo, de no ser por los viajes del circo, que le importunan.
Pero en el tren habían conseguido un departamento especial para él, hasta que un día le reclama al empresario que necesita dos trapecios. El empresario está de acuerdo y el trapecista se echa a llorar de pronto.
¿Por qué?
Después de ser consolado por el empresario, que da la orden inmediata de conseguir el segundo trapecio, éste no está del todo convencido. ¿No irán a intensificarse estos sentimientos con el tiempo? Sí, en efecto, el trapecista había comenzado a envejecer: el empresario advierte una gran arruga en sus ojos. A las claras, Kafka indica la relación trabajador-jefe, la explotación de un artista ya viejo en una empresa, la necesidad de ser convertido en espectáculo cotidiano; idea que Kafka desarrollaría en el ya citado “Un artista del hambre.”
“Preparativos de boda en el campo” es una obra también fragmentaria (escrita en el año 1906) anterior a los textos que conforman Un médico rural donde el protagonista, Raban, parece no querer a su novia y hasta siente aburrimiento por la boda que pronto va a efectuarse; mira todo de manera plana, no hay ninguna emoción particular en sus observaciones ni palabras, es como un ojo que pasa impasible sobre las cosas para detallarlas, sin que importe el trasfondo de los acontecimientos, de los preparativos que se arman para el matrimonio con su novia, una mujer entrada en años. Aparece aquí la imagen de un coleóptero que puede ser vista como antecedente del insecto en La metamorfosis cuando leemos:
“Tengo, tal y como estoy en la cama, la forma de un gran coleóptero, la forma de un siervo volante, o de un abejorro, creo. (…) Un coleóptero de gran tamaño, sí.
Yo hacía como si se tratara de un letargo invernal y apretaba las patitas contra mi abombado cuerpo... Y murmuro un pequeño número de palabras, son instrucciones a mi triste cuerpo, que está de pie muy cerca de mí, inclinado. Pronto he terminado: él hace una reverencia, se marcha de prisa y todo lo llevará a cabo inmejorablemente mientras yo descanso en la cama.”
La lectura de los textos breves de Kafka fue siempre para mí algo alentador, un estímulo para mi propio hacer, para mi vocación. Siempre lo percibí como a alguien que nos estaba hablando en un solo idioma: no en alemán o castellano, francés o inglés, sino en un lenguaje humano universal que atravesaba y atraviesa todas las barreras geográficas y nuestras diferencias culturales o históricas, para sembrarse en nosotros mediante una lengua plena de mundos, de universos complejos muy complicados o inciertos, llenos de dudas e interrogantes, pero también de una inteligencia profunda que habla a la sensibilidad y al conocimiento al mismo tiempo, revelándonos nuestras carencias, quiebres, fallas y derrotas, pero pleno también de los secretos que nos alientan desde otras realidades más hondas y desde una escritura meticulosa, dotada de una fantasía ceñida, certera en sus apuestas humanas, inaudita en su capacidad de hacernos ver nuestra propia humanidad.
(Del libro El laberinto ensimismado de Franz Kafka. Cuatro acercamientos)
lunes, 8 de junio de 2026
La vuelta de Ulises
Selección y edición:
Aimée Torres & Manuel Cabesa
El reciente estreno de la Odisea de Christopher Nolan ha traído de nuevo el mito al presente, si es que alguna vez se alejó. El gran poema-narración de Homero ha sido la matriz de donde ha surgido la visión heroica y novelesca de la vida desde el principio de los tiempos, también motivo de reflexión ética y moral a través de los siglos. Traemos al respecto tres textos de características distintas pero unidos bajo la figura del eterno errante hacia la Isla.
***
LA VERGÜENZA DE BORGES
“Me avergüenza no saber griego y verme forzado a agradecerles en inglés.
Como poeta no puedo más que utilizar metáforas, y en esta ocasión utilizaré dos. La primera es aquella del retorno a la patria, el retorno de Ulises. Ulises tardó diez años para retornar a Itaca. Yo diría que regreso a Creta, que regreso a Grecia, veinticinco siglos después de que todo comenzara aquí mismo; aquí donde comenzó la reflexión, la dialéctica, la poesía, la filosofía, todo. Y regreso después de tantos siglos para agradecerles.
Esa es la primera metáfora. Pero hay una más, aún más extraña, y no queda más que elegir entre una de ambas. La segunda metáfora es el sentimiento de haber estado siempre aquí. Recuerdo haberle preguntado a mi padre el significado de las palabras Magna Grecia. Él respondió que eran el sur de Italia y Sicilia, y luego hablando solo continuó: “Acaso la Magna Grecia sea el mundo entero”.
Mis primeras lecturas fueron, recuerdo, las fábulas de los hermanos Grimm, las Mil y una noches, Alicia de Lewis Caroll y, por supuesto, la mitología griega.
De mi padre aprendí filosofía, comenzando por la célebre carrera entre Aquiles y la tortuga, de Zenón de Elea. Me impresionó profundamente esa paradoja, me parecía una especia de pesadilla: que la carrera continuara, que Aquiles no pudiera alcanzar a la tortuga, que la tortuga estuviera siempre delante de Aquiles y que todo continuara eternamente.
De la mitología griega me impresionaron los doce trabajos de Hércules, la expedición de los argonautas y, por supuesto, el mito del laberinto.
Pasé mi vida leyendo y escribiendo, y esas dos cosas me hicieron feliz. El mito del laberinto me interesó siempre. Sin embargo el laberinto no me produce sólo temor sino también una suerte de esperanza. Porque si el mundo es caos, estamos perdidos. Pero si es un laberinto, entonces queda alguna esperanza; existe un propósito: un plan secreto dentro de este caos aparente.
Pasé mi vida leyendo y escribiendo poesía; y toda la poesía proviene, como sabemos, al menos en Occidente, de Grecia. Y Grecia nos dio también la filosofía. Y al decir filosofía digo no sólo las respuestas sino también los enigmas y cuestionamientos que ocuparon a los presocráticos y a Platón.
Y ahora pueden elegir. Pueden considerarme un griego exiliado en América del Sur, que regresa a su patria; o decir que siempre estuve en Grecia -quiero decir, espiritualmente, no corporalmente.
Ya pueden escoger. Pero lo que quiero que comprendan -y sé que lo entienden, o más bien sienten (uno siente más que comprende)- es que me siento feliz aquí, muy dichoso de estar en Grecia, y que estaré aquí por siempre, aún cuando mi cuerpo esté ausente.”
Jorge Luis Borges
***
ULISES A TELÉMACO
Querido Telémaco:
La guerra de Troya
ha terminado.
No recuerdo quién fue el vencedor.
Seguro que los griegos: son los únicos
que dejarían tantos muertos
en tan lejanas tierras…
Pero el camino de regreso a casa
ha resultado demasiado largo,
como si Poseidón,
mientras nosotros perdíamos el tiempo,
se hubiera dedicado a ensanchar el espacio.
No sé ni dónde estoy ni qué tengo delante.
Diríase una isla llena de mugre:
matojos, edificios y cerdos gruñidores;
un jardín descuidado, una reina,
praderas y peñascos…
Mi querido Telémaco:
todas las islas se parecen
después de tanta errancía,
y el cerebro ya confunde la cuenta de las olas,
y lloran los ojos ante el exceso de horizonte,
y obstruye los oídos la carne de las aguas.
No recuerdo ahora mismo
el desenlace de la guerra,
ni cuántos años tienes,
mi querido Telémaco.
Has de crecer en edad y en vigor.
Sólo los dioses saben si algún día
volveremos a vernos.
Ya no eres aquel niño
que me vio contener
los bueyes en su empuje.
La argucia de Palamedes
impidió que viviéramos juntos,
pero tal vez sea mejor así:
en mi ausencia
libre quedas, Telémaco,
de pasiones edípicas
y sueñas sueños impecables.
Joseph Brodsky
***
SANGRE EN LAS UÑAS Y EN LA MEMORIA
Salieron conmigo. Dejaron Ítaca jóvenes, fuertes, en el momento espléndido de su juventud o en pleno vigor adulto. Me siguieron porque les prometí aventuras, botín, mujeres y gloria: todo aquello que la victoria reserva a los guerreros audaces. Salimos de nuestra isla a bordo de las cóncavas y negras naves, remando con vigor al ritmo de viejos cantos épicos, henchidas las velas rumbo a levante, para atacar una ciudad lejana con el pretexto —siempre hay un pretexto, y ése era tan bueno como otro cualquiera— de rescatar a una mujer hermosa y vengar la ofensa de su rapto. Y una vez allí, en la remota orilla del mar color de vino, peleamos durante diez años hasta que el ardid de un caballo de madera nos dio la victoria.
Yo estaba, con algunos de ellos, en el vientre oscuro de aquel caballo. Y llegada la noche, mientras la ciudad dormía, nos deslizamos fuera y empezamos la matanza. Aún se me crispa la boca en una mueca cruel —tal vez sonrisa triunfal, quizá rictus amargo, puede que ambas cosas— cuando recuerdo la luz rojiza de los incendios, los reflejos de las llamas en escudos, cascos y corazas, la sangre derramada en escaleras y salones, los hombres degollados y las mujeres violadas en sus propios lechos junto a los cadáveres de esposos, padres e hijos. El oro y la plata que cargamos camino de las naves, ganados hasta la última onza con nuestros peligros, nuestro miedo y nuestras vidas.
Hicimos en Troya la guerra como se hacía, como se hace, como se hizo siempre y como se hará mucho después de que mi cuerpo sea ceniza. Para bien y para mal llevo conmigo todas aquellas imágenes, del mismo modo que llevé la sangre de hombres, mujeres y niños en la hoja de mi espada, en el peto de bronce, en el rostro, en las manos fatigadas de tanto matar. Aún muchos días después, cuando bogábamos para regresar a casa, la sangre seguía incrustada en las manos con que empuñábamos los remos o tensábamos los cabos de las velas. Sangre en las uñas y en la memoria que todavía hoy, cuando contemplo mis dedos envejecidos y nudosos como sarmientos de vid, parece que siga ahí, indeleble, resaca y parda, del mismo color sombrío que tienen los remordimientos.
Regreso solo a esta isla, pues ninguno de los que partieron conmigo, de los que arrastré con mi nombre y mi gloria, sigue vivo ya. Se quedaron atrás, bajo las murallas de Troya, en la ciudad destruida, en los azares del largo regreso. Perdieron los botines duramente ganados y los aniquiló la furia de Poseidón, el desfavor o la indiferencia de los dioses, las asechanzas del piélago, la voraz insania de los cíclopes, las flores que hacen perder la memoria, las hechiceras que convierten a los hombres en cerdos… Creyeron en mí y lo pagaron uno tras otro con la vida, sumándose a los infinitos fantasmas que pueblan mi memoria cansada. Y mientras disfrazado de mendigo —o con la apariencia del mendigo que realmente soy— camino entre los olivos y chozas de la isla, me desazona ver a las mujeres que mis compañeros dejaron atrás, a sus hijos hoy crecidos, a sus padres ancianos, mirar el mar con la esperanza, todavía, de divisar las velas que los traigan de regreso. Sé que debería identificarme, dirigirme a ellos y contarles cómo sus ausentes combatieron y ganaron gloria y riquezas, cómo fueron desapareciendo hasta dejarme solo y desnudo en esta orilla. Pero yo que tantas cosas hice, el astuto navegante, el consejero de reyes, el expugnador de ciudades, carezco de valor para eso. No sería capaz de soportar sus reproches por habérmelos llevado. Ni siquiera de soportar su silencio.
Ahora ya no sé si valió la pena. Después de veinte años, una mujer casi marchita me aguarda tejiendo y destejiendo un tapiz. Un hijo a cuyos ojos mi ausencia me hizo detestable ha crecido sin mi ejemplo y aliento. Unos pretendientes arrogantes devoran mi escasa hacienda, y alguien debe expulsarlos con la violencia y la muerte inevitables… Sólo los dioses inmortales saben cuánta pereza me da verme obligado a matar de nuevo, tensar el arco que nadie sino yo es capaz de armar, disparar flechas que los manden a todos gimiendo a las sombras del Hades. Miro mis manos, cansadas pero aún capaces, y todavía me parece ver sangre en las uñas: la misma que tengo en la memoria y que diez años de guerra y otros diez de aventuras y naufragios no lograron borrar. Toda mi vida, al fin, se resume en un único y prolongado remordimiento. Estoy muy cansado para añadir más fantasmas a los que me acompañan, y debo luchar con la tentación de dar media vuelta y regresar al mar que me trajo; ese incierto mar donde, pese a todo, las cosas son mucho más sencillas que en tierra firme.
Tal vez dentro de treinta siglos, recordándome si todavía me recuerdan para entonces, alguien escriba unas líneas en mi memoria: Bajé del barco, pero no pasé del primer bar.
Arturo Pérez-Reverte
Juan Pomponio, viajero de la palabra: “La poesía no debe tener fronteras”
—Provienes de un país donde se produce mucha literatura. Coméntanos sobre el panorama actual en Argentina en cuanto a la escritura.
—Es un grupo muy selecto de escritores que están encaramados allá arriba, quienes se desviven por llegar a esa posición. Es un grupo que está ahí, pero me parece que el movimiento cultural más fuerte está en países como Venezuela, Colombia, entre otros.
—¿Cuáles autores argentinos recomendarías?
—Me gustan Borges, Bioy Casares... Alguien me preguntó si me gustaba Cortázar y le dije que no he podido digerir Rayuela, aunque reconozco que es uno de los clásicos, pero nunca pude pasar de treinta o cuarenta páginas de esa novela.
—¿Y los contemporáneos?
—En realidad no estoy al tanto del movimiento contemporáneo argentino. No formo parte de ese círculo literario. Me cuesta integrarme, como que me aburro mucho allí.
—Tengo entendido que aparte de escribir poesía, también eres artista plástico, ¿te inicias en el mundo literario buscando otra manera de expresión?
—No, al contrario, me he dedicado de lleno a la literatura, también me gusta dibujar y pintar, pero la pintura siempre ha estado en un segundo plano, aunque eso no significa que en cualquier momento pueda retomarla. Mi caso es muy particular. Antes de los treinta años yo no era un hombre de lecturas. Comencé a escribir poesía, relatos y ensayos a partir de los treinta años. Hoy tengo cuarenta. Empecé a escribir de grande. No me considero un hombre muy erudito en letras. No estoy formado en ninguna universidad. Escribo porque siento que viene la palabra y la plasmo en el papel, siempre tratando de mejorar y corrigiendo algunas cosas.
—¿Cuál es la función de un escritor?
—Traspasar las fronteras, llevar un mensaje real de lo que sucede en la humanidad, sobre las ideologías que nos separan, las costumbres que nos rigen, tratar de despertar conciencias para que el hombre pueda desarrollarse en armonía, más allá del rechazo. La poesía no debe tener fronteras.
domingo, 7 de junio de 2026
Textos de Belén María Pacheco Ayala
Título: Felino
Autora: Luz Valero
***
Quiero
Quiero verte tan solo por sentir
que tus ojos son mi horizonte
y se encienden
en la llama de los míos.
Quiero que tu boca
camine por mis hombros,
impregnados por la fragancia
de la orquídea que evoca
otros momentos.
Quiero escribirte,
el último mensaje nocturno
para recibir tus palabras
que me endulzan
el preámbulo del sueño.
Quiero abrir las puertas
de tu silencio
y dormir en tus susurros
para oír el rocío de tus sentimientos.
Quiero ser el sol de tu vida
y alma que te inspira,
la aurora que te alumbra
y que esperas cada día.
Quiero ser la miel en tu piel
y el ave que te cuida
minuto a minuto
y te guarda solo para mí
en mi santuario.
***
Lluvia
La lluvia desabotona
su traje,
vierte sobre el mundo
su tela de gotas
que se extiende
al vaciarse las nubes
y caen largas líneas,
delgadas, transparentes,
lavando el Universo.
Huele a tierra húmeda,
a flores que desprenden
sus pétalos y sus fragancias.
Los caminos desvestidos
resisten la fuerza del agua
mientras se llenan
sus episodios mojados.
¿Cuándo será mañana
si solo veo el hoy?
¿Cuándo estaremos donde sea?
¿Cuándo llegaremos al pronto?
¿Cuándo atraparemos
la promesa del después
en el sendero donde el árbol
disperse sus hojas
que se desprendieron
de tanta espera?
¿Cuándo será el mañana
del Ayer desvestido
del tal vez?
¿Cuándo nuestro hoy
será para siempre
tuyo, mío, de nosotros?
Ya no estás,
pero siento qué aún te amo
tanto, tanto.
Mi casa era un palacio
cuando me trajiste,
pero no casa sin ti,
es sólo estructura.
Camino por los espacios,
recorriendo nuestros pasos...
me asomo al pasado
y disfruto recordarlo.
Te amo para siempre
desde aquellos tiempos
en qué aprendimos
juntos el uno del otro,
hasta el momento de luz
en que partiste a otro plano
Ya no lees mis versos,
ya no me visitas
en sueños,
pero aún te amo para siempre.
***
El mar
Veo tus jardines
cuando florecen los nomeolvides
sobre los cristales de las olas.
Llega hasta mí
la fragancia del salitre.
El cielo ve sus azules
en tus aguas,
donde se ven la luna
y las estrellas
hasta quedarse dormidas.
Los azules se tiñen
de negra tinta
porque la noche
se cuela entre sus ondas,
se confunde con sus granjas
y en su falda de espuma se cobija.
***
El tornillo
Los giros iban atando
ambos elementos,
la presencia horadaba ese ámbito,
se posesionaba de su memoria,
penetraba en vueltas
su erguida figura,
estrechando las evocaciones
que penden en el vacío,
cada vuelta suscitaba
un eslabón donde se relacionaban
el todo con la nada,
el grito con el silencio,
el vacío con el peldaño,
aferrados como un espiral
de anheladas secuencias
en una historia presente.
***
Si te vas
Si te vas
si algún día decides irte,
caminaré bajo la sombra de los árboles
y te buscaré entre las flores, levantaré el rostro al cielo
y te buscaré en la luz del sol, entre las gotas de lluvia y admiraré
tus ojos húmedos...
Si te vas,
si decides irte
me quitaré el sombrero
y dejaré que tus versos
habiten mis recuerdos.
***
La palabra mágica
- ¡Adioooo!
Era el saludo en cada encuentro caminando por la carretera de Choroní, ese saludo era como oír: adiós, amor.
Ese gentil voceo hacía de su presencia una armonía, una oferta de amistad, una promesa de volverse a encontrar en aquellos parajes de flores y plantas de fragancias y rayos de sol.
Una sola palabra que pronunciaba el transeúnte negro desconocido y no era la palabra en sí, era su música, su ritmo, su tono, era la voz que florecía en sus labios.
Era el ángel que lo seguía y eran los pasos que marcaban sus huellas como campanas en el campanario, como luz en la inmensidad, como graznidos de gaviotas sobre el mar.
- ¡Adioooo!
Nunca la sencillez fue tan plena como cuando esa palabra se pronunció. En ese encuentro casual, el Universo se hizo aliado y su cosmos era esdrújulo, siempre acentuado y resaltado entre los dos, como muestra gentil de la esencia del nativo habitante que en una palabra te da la bienvenida y te invita a compartir el entorno.
- ¡Adioooo!
***
Salto atrás
Santiago se quedaba absorto en su salón de clases, sus dedos se envolvían con sus cabellos, los giraba entre los rizados hilos.
Una y otra vez su dedo índice enrollaba y desenrrollaba el bucle que caía sobre su frente mientras su pensamiento se elevaba lejos del salón de clases donde le enseñaban a descifrar las palabras para leer.
En su mente se preguntaba por qué su piel era oscura y la de sus dos hermanos era diferente, por qué sus cabellos parecían una pelambre que crecía hacia arriba y sus hermanos ostentaban cabellos lisos como mazorcas de maíz.
Un día, revisando unas fotografías familiares, se vio retratado, pero no era él. Sintió miedo de saber, pero se atrevió a preguntar.
"¿Por qué me parezco yo a este viejo?" y la abuela le respondió: "Ese es mi abuelo y se parece a ti porque tú eres un salto atrás. La genética, Santiago, es como un juego de azar, nos parecemos a los más cercanos o a los más lejanos".
- Pero yo no quise ser negro, abu...
- Sí, hijo, lo sé. ¡Solo tuviste suerte!
sábado, 6 de junio de 2026
Poemas de Ninfa Monasterios Guevara
Título: Ópera furiosa (2015)
Autor: Eduardo Bárcenas
El cielo es un enigma
una ventana infinita que rodea nuestras vidas
Cuando azul
regala la esperanza del horizonte amplio
invita a desafiar la tediosa jornada de huidas
ilumina
calma
resucita
señala
Cuando gris
oculta a medias los rayos del sol
es certeza de cálido transitar, promesa de lluvias
Cuando negro
regala el concierto luminoso de sus miles de estrellas
ofrece frescura y refugio para cerrar la jornada
oculta
protege
relaja
acuna
Cuando iluminado de bombas
pierde sus muchas bendiciones
se vuelve fuente de angustias y temores
calcina
destruye
golpea
mata
El cielo es un enigma
una ventana infinita que moldea nuestras vidas
y muertes...
***
Llanto
Agudo grito sostenido
mirada al cielo
palmas -cuencos de plegaria
el alma rodando por las mejillas
pasos de rumbo perdido
reacios a recorrer el último tramo
el definitivo puente hacia el adiós
tiemblan las manos
la boca se seca
la garganta duele
el llanto se calcifica
la vida sigue
al caminar se escucha el tintineo:
el viento y el movimiento
agitan el ulular de las plegarias
el llanto hecho piedra
despliega la melodía de la tristeza
al rozarse las perlas salinas
que acompañan el destierro
***
Sobre las ruedas juego
de un camión volteado
El nocturno bombardeo
casas y edificios ha volado
Muestra clara, la mañana
lo que quedó levantado
De mi madre el regazo
dejé temprano, abandonado
El camión es una muralla
sobre su costilla, recostado
De mi fortaleza, atalaya
es la rueda que he conquistado
Imagino los flancos, ataco
del enemigo desgraciado
Con mis piedras, al maligno
varias bajas he propinado
Sobre las ruedas, juego
de un camión bombardeado
***
Piedrita
Canto rodado
en el lecho del Jordán
Tejo colorido
de mi rayuela de sueños
Proyectil de lucha
tras la barricada de escombros
Amuleto de luna
para las noches sombrías
Fragmento de historia
esparcido por las bombas
Juguete versátil
hoy casa, mañana amigo
Terapia de alivio
ante el incierto camino
Piedra de lucha
piedra de juego
piedra de vida
***
Al principio
el estómago era un vacío
las palabras un reto pastoso
y la mirada un enigma
tras los párpados
Mi madre fingía dormir
-o realmente lo hacía-
relajando su delgada piel
que abrazaba a los huesos
tras un mes sin comer
no hay fuerzas para huir
o buscar abrigo o refugio
La disyuntiva:
Gastar las últimas fuerzas
buscando alimento y morir
-de hambre o de bala-
o guardar la energía
para mantener la vida
a costa del cuerpo
Cierro los ojos
la respiración de mi madre
-dormida en mi regazo-
se vuelve alma en el infinito
Lloro, sin lágrimas
decido quedarme con ella
y su cuerpo martirizado
sobre nuestra tierra
La guerra no es una aventura. Es una enfermedad.
(Antoine de Saint-Exupéry)
Todas las guerras
mienten
matan
muerden
Algunas son muy visibles
-promocionables-
otras ocurren en silencio
mediático
Casi cien grandes conflictos
brotan como llagas
en la desgarrada piel
de nuestro planeta
No contemos -por favor-
las batallas cotidianas
las guerras por sobrevivir
en este sistema injusto
Muerte miseria dolor
violencia sin razón y sin fin
negocio absurdo de algunos
a costa del sacrificio de muchos
Todas las guerras enferman
contagian su iniquidad
disfrazándola de ineludible
haciéndonos enemigos
de nosotros mismos
En la guerra no hay ganadores.
(Ramman Kenoun)
Se alzó alegre
sobre los vidrios rotos
y la sangre adversaria
con el puño en alto
vencedor
Se sentó luego
en la acera de enfrente
y se inundó de tristeza
lloró
Los golpes victoriosos
cayeron sobre el rostro
famélico
inocente
de su hermano
El dinero de las apuestas
llenó bolsillos ajenos
La miseria siguió allí
ahora separada
por odios
intereses
de otros
En la guerra no hay ganadores...
***
Solo los muertos han visto el final de la guerra.
(Platón)
Aquel poeta granadino
amante de la paz y del amor
cayó de bala herido
y allí, escapando del olvido
a pesar del empeño en borrarlo
terminó la guerra por matarlo
y comenzó la otra
por mantenerlo vivo
Junto a él, en la común fosa
o en otros espacios del orbe
millones de cuerpos reposan
con sus huesos vueltos cenizas
unas y otras las visualizas
como víctimas accidentales
o simples daños colaterales
que tuvieron la desdicha
de ser incómodas verdades
***
El cielo desgarrado
escupe fósforo en la tierra
La lluvia blanca
toca la piel
no la suelta
la consume
hasta el hueso
el dolor
corroe
el espíritu
y
los
huesos
las llagas
sangran
imparables
riegan el campo
de olivos
crimen de guerra
dicen
pero nadie
lo detiene
***
Persecución
por el color de la piel
por la religión
por el origen de “raza”
por la orientación
por la supuesta “pobreza”
por la tradición
por la tierra que ocupa
por lo buena persona que es
por razones absurdas
por odios sin razón
por intereses mezquinos
por celebrar lo que es
por creer en sus dioses
por bailar a su son
por curarse con plantas
por comer quimbombó
por respetar el agua
por amar a la tierra
por hablar con las dantas
por cuidar la nación
por pensar diferente
por sentir emoción
por no guardar silencio
por cantar su canción
***
Amapola
Pequeño cometa del campo
que el viento hace volar
sin llevarte lejos de la tierra
Amo tu balanceo en las laderas
ese mar de olas rojas
en el que bañamos nuestras esperanzas
En tus pétalos carmín
vive nuestro amor por la tierra
vibra la alegría del porvenir
y perdura la fuerza de nuestra patria
No te rindas, pequeña flor
sigue a nuestro lado
resistiendo
resistiendo
resistiendo
***
El silencio
Aprendí a amar el silencio
en los brazos de mi madre
lugar seguro y cálido
de irrefrenable ternura
Aprendí a mantenerme en silencio
en los paseos con el abuelo
cuando me contaba sus aventuras
y prodigaba enseñanzas
Aprendí a valorar el silencio
que nos permite pensar
y reflexionar lo que somos
Aprendí a temerle al silencio
en las noches oscuras del destierro
porque antecede siempre
al rugido de las bombas
***
No puedo mirarte
Avancé sobre las ardientes piedras
aturdido
desesperado
enloquecido
nada era igual
el paisaje ante mis ojos
no se parecía a lo que recordaba
En este sitio donde al fin descanso
una oveja bala sin cesar
parece buscar a su cría
En eso nos parecemos
Limpio mis manos y mi rostro
ya no hay tanto humo y polvo
el escenario de la guerra aparece
sombrío
lacerante
encendido
solo ruinas quedan de mi pueblo
Lloro
grito
blasfemo
me abrazo a la oveja dolida
Nuestro llanto nos hermana
Las ventanas son astillas de vidrio
regadas por el suelo
punzantes
inútiles
espejismos
Las paredes de las casas
tapizan mis pulmones enfermos
con cada bocanada de aire
con cada suspiro por mi gente
Tanto dolor en un segundo…
Debí llevarles conmigo
insistir en la visita a los olivos
caminar alegres hacia el campo
contarnos historias graciosas
Se quedaron
se quedaron
se quedaron
Ahora, sobre este trozo de historia
trato de recomponer el mapa
imaginar dónde estaba nuestro hogar
buscar tu mirada en los escombros
No puedo mirarte
me avergüenzo de estar vivo
de respirar este humo que les contiene
de pisar este polvo que les resume
Debí ser yo quien muriera
atardecido
silencioso
gastado
como un almanaque viejo
sin días disponibles
sin horas agendadas
sin nada que perder
Solo en medio de la barbarie
atino a dibujar tu rostro en el suelo
la oveja sigue buscando a su cría
yo, como siempre, te busco a ti...
***
Yunta
Bajo el peso del yugo caminan
uno al lado del otro
sin separarse
Eternos compañeros en la vía
inseparables
hermanados a juro
El látigo obliga el avance
se arrastran los pies y las ganas
sin opciones
El hombre y su incertidumbre
precaria existencia en resistencia
yunta normalizada
El hambre es el fuete amansador
ordena el avance o las paradas
para el sobrevivir
Sin separarse
hermanados a juro
sin opciones
yunta normalizada
para el sobrevivir
***
Camino de tierra
Frente a los ojos
larga serpiente amarilla
lomo pedregoso en algunos puntos
penachos verdes, tostados, en otros.
A los lados cercas de metal
fronteras odiosas incandescentes
Los pies resecos
callosos dudosos
se detienen frente a la sinuosa figura
deciden esconderse dentro de las botas raídas
cubiertas de polvo, vencidas
Cada paso es un dilema
un enigma
necesaria rutina de sobrevivencia
cumplida de sol a sol
para ganar el pan
pero sin ganar la vida
siempre bautizado sin ceremonia
con nombres dictados por el patrón
ajenos a su historia, a su cuerpo.
El camino de tierra
abre sus fauces cada día
clava sus colmillos en la carne
envenena de a poco la rebeldía
hasta vencerla.
Poemas de Isabel Rivas
Título: Tras opción (2025)
Autor: José Omaña
1.
Vamos día
termina de llegar
destruye esta noche
más negra que todas
las noches vividas
llena de formas
totémicas salvajes
Los gallos
presagian un algo
de aquelarre
Día ven pronto
acaba con esta noche
en la que ha aparecido
esa negra figura de Tótem
para atormentarme
(del libro inédito Figuras de Tótem)
2.
Solo huesos
viejos y secos
huesos que no se olvidan
fácilmente
¿Cómo le digo a este corazón
que ya no eres el mismo
que la oscuridad te esconde?
¿Cómo le hago entender al cuerpo
que su fuego no basta para darte vida?
(del libro inédito Óseo)
3.
El pensamiento vuela
Abstraída en la eterna sonrisa
que ahora te acompaña
acarició tus temporales
tus arcos cigomáticos
tus maxilares
En algún lugar
suena nuestra canción
poso mi cabeza
en lo que fue tu hombro
y me quedo aferrada
a tu esqueleto
(del libro inédito Óseo)
4.
Se necesita otra piel
donde no estén tatuados
tus besos tus caricias
tu cuerpo
Otros ojos que no te reconozcan
en los atardeceres de sábados y domingos
en los apamates florecidos de abril
en la lluvia a cualquier hora del día
en la brisa de la noche
Otro corazón que ignore
tu frialdad tu indiferencia
tu tranquilidad ante su agonía
de tantas horas muertas
Sólo así podría llegar otro
a intentar revivir
el fuego bajo la piel
(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)
5.
Soy tu morada
habitas en mí
como amo y señor
no hay aquí un lugar
que no hayas recorrido
No hay valle ni montaña
que no conozcas
ni profundas aguas
que no hayas bebido
y saboreado
(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)
6.
No digas nada
deja que pase la luz
cualquier sonido
el murmullo
Qué importa que el sueño
se espante y se vaya
algunas horas hacia el futuro
No es cosa relevante
Silencio
No digas una sola palabra
los demás seguirán en lo suyo
por sobre tu desvelo
Ahógate
Muérete si quieres
(del libro Solo fachada, 2007)
7.
Déjenme en este oscuro agujero
en medio de la tierra
No quiero ver ese blanco y negro
que me desgarra
ni oír el canto de la lechuza
Cubran mi cuerpo
con secos pétalos de rosas
y evítenme el frío
de la luna
(del libro inédito Figuras de Tótem)
8.
Por fin descansará el cuerpo
ha concluido su labor
Dormirá en la profundidad
de la noche sin fantasmas
sin dioses de barro
ni machos cabrios
Subirá a la barca solar
con todas las velas al viento
y se irá hacia el azul del sol
bajo el ocaso
(del libro inédito Figuras de Tótem)
9.
Soy descendiente de Caribes
su sangre guerrera
corre por mis venas
es mi instinto ancestral
el que me guía
En mis batallas contigo
es él quien me pide
que te arranque los labios
y la lengua a dentelladas
que te desoye la espalda y el pecho
con las uñas
que beba el sudor de tu piel
y tu sangre
con el furor del invadido
que defiende su territorio
y al final
herida también yo
me deje morir entre tus brazos
(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)
10.
Azrael coquetea conmigo
me enamora
me pide el alma
me llama a su morada
y es grande la tentación
de entregárselo todo
(del libro inédito Figuras de Tótem)
11.
El mundo se está borrando
de la memoria
sólo se vislumbra
el oscuro agujero
por donde se han ido todos
(del libro inédito Figuras de Tótem)
12.
Llueve
¿No te has dado cuenta?
Asómate a la ventana
y me verás en las gotas de agua
me sentirás humedeciendo tu rostro
y sabrás que a pesar
de tu distancia
nunca podrás olvidarme
(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)
13.
Whisky cerveza
sucio líquido que enloda la casa
saca cuchillos escandaliza
gritando improperios amenazas
Ella agoniza en la ignominia
No es eso lo que desea
vida enloquecida No
pero las aguas siguen
inundando sus espacios
Ella se ahoga
revolcándose en el piso
como una parturienta
y nadie hace lo posible
por salvarla
(del libro Sólo fachada, 2007)
Félix Martíz pasea su lírica salsera por el 23 de Enero
-Claudio González Luna-
Es de noche y hay caras heladas, vuelve el viento y la piel se resquebraja, hay un grito salsero de alegría y súbitamente se produce el silencio, mientras el norte mira hacia abajo y se ilusiona y el sur levanta la vista y sueña.
Ambas partes divisan imágenes de Maracay, ciudad a la cual pocos se preocupan en saber cómo se llega, pero llegan.
Y al arribar a nuestra querida Ciudad Jardín quedan subyugados en lo más profundo de su corazón, convirtiéndola en pasión sin fronteras donde hay fronteras, sin límites cuando hay límites, sin recortes ni enmiendas, enalteciendo su gentilicio a través del trabajo, sacrificio y espíritu generoso de personas como Félix José Martínez Gutiérrez, conocido en el mundo musical como Félix Martíz, quien en su búsqueda por acceder al olimpo salsero de la región central, siempre tiene tiempo para la entrevista, siempre disponible en épocas de ídolos reticentes, apurados con ignotas y nebulosas urgencias.
Versátil, creador de peculiares sonoridades rítmicas y populares caribeñas y venezolanas, donde la Salsa adquiere dimensión espiritual para expresar inquietudes de vida, Félix pasea la lírica de sus canciones por infinitos temas de la cotidianidad, donde la comunidad del 23 de Enero se erige como excusa para seducir audiencias que cobijan tácitamente sus sueños y esperanzas.
“Amo con todas mis fuerzas al 23 de Enero porque nací allí, precisamente en la sexta avenida, casa número 80, donde mi niñez transcurría entre juegos de trompo, pelotica de goma, metras y perinola, hasta que un día, a finales de los años setenta escuché en el tocadiscos de mi abuela Amalia Rosa la canción Pablo pueblo de Rubén Blades, y entonces supe el rumbo existencial que desearía en mi vida”.
Entre tantos grupos de música popular que confirman a Aragua como genuina potencia musical y cultural puede pasar desapercibido su nombre, pero eso no quiere decir nada, ya que cualquier salsero regional les dirá quién es Félix Martíz.
Cualquiera de ellos les diría que esta especie de duende inquieto y sonriente, de entusiasmo insobornable, esa persona dulce y querible, capaz de conservar la inocencia después de haber atravesado por todas las pruebas que la vida puede poner en la existencia de los seres humanos, se proyecta entre los más talentosos cantantes y compositores salseros de la actualidad.
“A principios de los noventa fui a un concierto de la agrupación Son del 23, cuyo vocalista andaba algo desafinado, y entonces el director de la agrupación me invitó a cantar el tema Buscando guayaba, y como a la gente le gustó, entonces decidí meterme de lleno en la Salsa”.
Poeta, compositor, arreglista, intérprete, rebelde, irreverente y atrevido, Félix se formó musicalmente en Maracay durante el apogeo de la Salsa Brava, lo que explica el sincretismo de su arte.
“Luego me llamaron del grupo Guataca Son de Turmero para integrar sus coros, hasta que en el 2008 comencé a escribir mis propios temas, y así compuse La canción del vecindario que dice en sus estrofas: Oye que rico suena, que rico se escucha la canción del vecindario cuando cantan los muchachos un bonito guaguancó, se ha prendido la rumba caballeros, oye a los soneros cantando”.
Tras recibir la influencia de salseros como Rubén Blades, Willy Colón, Oscar De León, Héctor Lavoe o Ismael Rivera, el mismo barrio le brindó los temas atrevidos de la calle, dotándolo de la actitud irreverente y necesaria para idear nuevas formas de instrumentación y estructuras musicales.
“Actualmente estoy en la lucha por promocionar mis canciones a través de las redes sociales y las radios locales, y sueño algún día poder grabar mi propio disco y tener mi propia orquesta para brindarle un hermoso concierto a Maracay, y sobre todo, a mi querido barrio 23 de Enero".
Félix Martíz es un feroz autodidacta quien además de músico enseña idiomas mientras estudia por cuenta propia desde matemáticas hasta periodismo, siempre bajo su lema en la vida: “Nunca dejes de aprender algo, por insignificante que parezca, porque ello te ayudará algún día a conseguir tus sueños”.
Poemas de Ingrid Chicote
Título: Reposo (1997)
Autor: Evelio Giusseppi
… defender la dignidad humana hasta el sacrificio,
pensar libremente hasta quedar en la absoluta soledad.
Mario Briceño-Iragorry
El hombre no puede resistir el peso de lo real.
T.S. Elliot
Traducción de Harold Alvarado Tenorio
***
MEMORIAL DEL POLVO
Cuerpo nacido
con la espalda hacia el cielo
mirando por encima
crepúsculos desvanecidos
Los presagios
siguen construyendo
un hueco hacia adentro
El futuro tan incrédulo
golpea el pecho
sin caber entre las líneas
Subversión de lo ordenado
Ya no habrá calendario
ni estaciones
Centauros y héroes
memorial del polvo.
***
OJOS DE SOMBRA
El hilo de agua
invierte mi noche
aprieta la raíz
yaciendo gota a gota
Limpia la mala sombra
resplandeciendo
mirando ventana adentro
Ojos de sombra
calmando la sed
No me resigno
persignándome
para entrar a la cama
sin ambages ni cuchillos
Ojos de sombra
se asoman ventana adentro
Por cada hilo de agua
va un vade retro.
***
SÍNDROME DE ESTOCOLMO
Una ventisca suelta
–síndrome de Estocolmo–
Las paredes
atrapan viento adentro
cavando entre odio y alegría
Poner la sonrisa en la mira
Hay que amar mucho
para dejarse la máscara
Abrir la puerta
soltar la falange preferida
Aceptar el cautiverio
es resignación mortuoria
Terminar cantando
con el autor de la jaula
no es razonable
El alma
lleva en su vuelo
alas propias
Domesticar la risa
es dejar impune
la injusticia.
***
POEMICIDIOS
Nunca es tarde para matar a un verso
asirlo por el cuello
y estrangularlo
Sacarle la última gota de sustancia viviente
escamarlo
hacerlo trizas
volverlo nada
Es necesario
que no nos guste
que la duda lo aplaste
que la inseguridad
lo ponga contra la pared
para darle un tiro de gracia
Si sobrevive
quizás
ni lo agradezca.
***
ME SONETO
Esta noche me soneto
me canto y me cuento hasta diez
Ubico la rabia frente a mí
la trafico de indolencia
la multiplico en tres fardos de oropeles
Copleo la diáspora
la derrota
la vacante y la ignominia me restea
Salgo turbulenta
por un hueco subversivo
me fugo en el humo de algún pez
que sale nadando en medio de la luna nueva
No suelo dominar los estados de locura
tampoco abomino como Drácula en las noches
Destapo el corcho
cuezo la penumbra
y los ladridos se vuelven exuberantes
No entraré nuevamente a la media luna
ni saldré corriendo a tomar la cápsula
tampoco evocaré las noches
donde todo grito es arpegio de violencia
Lo raro se convierte en trafagar de aires
no entiendo los lenguajes de la impericia
que se comunican
en muecas sordas ante el despeje de los aerolitos
Toco nuevamente el bypass
anecdoto la inconstancia
vuelco la cara a los remilgos de las miserias
y entonces tomo la escoba
para volar alto
en medio del polvo que dejan mariposas muerta
la cañafístola en flor
o las sosegadas intenciones de una bondad que me es ajena.
***
LA MUERTE RONDA
sin mirar colores
usa su vestido verde
sale reluciente
en su caballo de trueno
convive con la mudanza
de estrellas ciegas
la fortuna es semejanza
goznes en la puerta
en días de lluvia
va creciendo
cielo adentro
cruza la tarde o la mañana
se dispara
haciendo piruetas
de espadas afiladas
trasega sin sosiego
se acuesta a mi lado
como ángel dorado
transmuta
los fogones de la inquietud
aviva en sus llamas
el próximo día
eligiendo sus propias formas
para calcinarse como acto de fe
concluye
llevando a los elegidos
al lugar de los espantos
***
SE DEFIENDE DE LA NOCHE
cuando los dueños de la tierra
se levantan
y salen a pasear las ánimas
busca la rendija
se asoman las llamas
del rescoldo
suelta dos tiros precisos
con las balas de plata
que adereza con óxido
sal un poco de serrín
le da certeramente
en una pierna
al aparecido que cruza la acera
suelta la risa
espanta a los cocuyos
precisa la puntería
al día siguiente
consigue vender su casa
las matas
las flores
abre una mudanza
con ella se lleva la escopeta
siempre es bueno tener un arma
para evitar que el pasado
nos persiga
***
SOPLO LA ARENA
y surge una botella
transparente se para delante de mí
me hace entrar en su vacío
me lanza al agua
en grito de desespero
quiero llegar en ella
a una orilla
encontrar la salvación
***
QUISE ESCRIBIR IRA
planteando las maneras
de envenenar enemigos
maestros de sumo poder
se atascaron en mí
aprendí a dominarme
tocando los cabellos
de mi yo
fiera herida de tanto desarreglo
la domino con un golpe certero
la evado
para que no me persiga
Intento no encender la guerra
***
VOLTEAMOS LA HISTORIA
para deshacer las costras
y habitarla de hilos desconocidos
No sabremos del futuro
la incertidumbre
habita en los lenguajes sin sentido
No habrá idioma universal
Lo que pare el centro de la nada
lleva rumbo desconocido
Futuro de cuento chino
y que viva Rasputín
***
UN EJERCICIO DOBLE
me pone frente al espejo
y es la otra quien escribe
Ya no estoy aquí
Tengo las uñas hincadas
inofensivas
En mi pecho habita un elefante
no me cabe el aire
el corazón suena
a minutero roto
Va decayendo la silueta
como una tarde cualquiera
que se va desquitando
de nombres y señales
con huellas dactilares que nadie identifica
Nuestros días son de no nacidos
La arena corrosiva
se mete entre mis dientes
me agrieta por dentro
El tiempo va marcándose
en el piso donde caen y se rompen
los siglos recurrentes
¿Quiénes somos?
Soy también la otra que escribe
***
AUTORRETRATO
Los abrojos
se levantan en mi puerta
como un espejo
que me deshidrata
cuando el techo cae lentamente
sobre mis pensamientos
que caen por su propio peso
cuando la persecución
INSENSATA
demuestra que nos demuele
lo humano
Hacia mí
todo es clandestino:
la noche
el café
los cristales
la disidencia
el revisionismo
y las motos
Me equivoco
me corrijo
me detengo pero
mi terca anarquía
detesta que la siente en la silla
y la regañe
Todo es
un arco hacia abajo
Me dice bajito:
—Soy una niña ciega
Le grito
—Mentirosa: sabes el paso en reversa
Un pie redondo de larga data
un silencio seguido
de ríos secos
La intemperie
Una botella añeja
y este dolorcito sistemático
que no deja de aniquilar
las razones
de tanto escondite secreto
Salto de la cama
camino
a la indefensión
Ni el espejo
me refleja
de tanto ser
clandestina de mí.









