domingo, 7 de junio de 2026

Textos de Belén María Pacheco Ayala

Título: Felino

Autora: Luz Valero 


***

Quiero


Quiero verte tan solo por sentir

que tus ojos son mi horizonte 

y se encienden 

en la llama de los míos.


Quiero que tu boca

camine por mis hombros, 

impregnados por la fragancia 

de la orquídea que evoca

otros momentos.


Quiero escribirte, 

el último mensaje nocturno 

para recibir tus palabras 

que me endulzan 

el preámbulo del sueño.


Quiero abrir las puertas 

de tu silencio 

y dormir en tus susurros 

para oír el rocío de tus sentimientos.


Quiero ser el sol de tu vida 

y alma que te inspira, 

la aurora que te alumbra 

y que esperas cada día.


Quiero ser la miel en tu piel 

y el ave que te cuida 

minuto a minuto 

y te guarda solo para mí

en mi santuario.


***


Lluvia


La lluvia desabotona

su traje, 

vierte sobre el mundo 

su tela de gotas

que se extiende 

al vaciarse las nubes

y caen largas líneas, 

delgadas, transparentes, 

lavando el Universo.

Huele a tierra húmeda,

a flores que desprenden 

sus pétalos y sus fragancias.

Los caminos desvestidos 

resisten la fuerza del agua 

mientras se llenan

sus episodios mojados.


¿Cuándo será mañana 

si solo veo el hoy?

¿Cuándo estaremos donde sea?

¿Cuándo llegaremos al pronto?

¿Cuándo atraparemos 

la promesa del después 

en el sendero donde el árbol 

disperse sus hojas

que se desprendieron 

de tanta espera?

¿Cuándo será el mañana 

del Ayer desvestido

del tal vez?

¿Cuándo nuestro hoy

será para siempre 

tuyo, mío, de nosotros?


Ya no estás, 

pero siento qué aún te amo 

tanto, tanto. 


Mi casa era un palacio

cuando me trajiste,

pero no casa sin ti,

es sólo estructura.


Camino por los espacios, 

recorriendo nuestros pasos...

me asomo al pasado

y disfruto recordarlo.


Te amo para siempre 

desde aquellos tiempos 

en qué aprendimos

juntos el uno del otro,

hasta el momento de luz 

en que partiste a otro plano 


Ya no lees mis versos,

ya no me visitas 

en sueños, 

pero aún te amo para siempre.


***


El mar


Veo tus jardines 

cuando florecen los nomeolvides 

sobre los cristales de las olas.

Llega hasta mí 

la fragancia del salitre.

El cielo ve sus azules 

en tus aguas, 

donde se ven la luna 

y las estrellas 

hasta quedarse dormidas.

Los azules se tiñen 

de negra tinta 

porque la noche 

se cuela entre sus ondas, 

se confunde con sus granjas 

y en su falda de espuma se cobija.


***


El tornillo


Los giros iban atando

ambos elementos,

la presencia horadaba ese ámbito, 

se posesionaba de su memoria, 

penetraba en vueltas 

su erguida figura, 

estrechando las evocaciones 

que penden en el vacío, 

cada vuelta suscitaba 

un eslabón donde se relacionaban 

el todo con la nada, 

el grito con el silencio, 

el vacío con el peldaño, 

aferrados como un espiral 

de anheladas secuencias

en una historia presente.


***


Si te vas


Si te vas

si algún día decides irte,

caminaré bajo la sombra de los árboles 

y te buscaré entre las flores, levantaré el rostro al cielo

y te buscaré en la luz del sol, entre las gotas de lluvia y admiraré

tus ojos húmedos...


Si te vas,

si decides irte

me quitaré el sombrero 

y dejaré que tus versos 

habiten mis recuerdos.


***


La palabra mágica


- ¡Adioooo!

Era el saludo en cada encuentro caminando por la carretera de Choroní, ese saludo era como oír: adiós, amor.

Ese gentil voceo hacía de su presencia una armonía, una oferta de amistad, una promesa de volverse a encontrar en aquellos parajes de flores y plantas de fragancias y rayos de sol.

Una sola palabra que pronunciaba el transeúnte negro desconocido y no era la palabra en sí, era su música, su ritmo, su tono, era la voz que florecía en sus labios.

Era el ángel que lo seguía y eran los pasos que marcaban sus huellas como campanas en el campanario, como luz en la inmensidad, como graznidos de gaviotas sobre el mar.

  - ¡Adioooo!

 Nunca la sencillez fue tan plena como cuando esa palabra se pronunció. En ese encuentro casual, el Universo se hizo aliado y su cosmos era esdrújulo, siempre acentuado y resaltado entre los dos, como muestra gentil de la esencia del nativo habitante que en una palabra te da la bienvenida y te invita a compartir el entorno.

- ¡Adioooo!


***


Salto atrás


Santiago se quedaba absorto en su salón de clases, sus dedos se envolvían con sus cabellos, los giraba entre los rizados hilos.

Una y otra vez su dedo índice enrollaba y desenrrollaba el bucle que caía sobre su frente mientras su pensamiento se elevaba lejos del salón de clases donde le enseñaban a descifrar las palabras para leer.

En su mente se preguntaba por qué su piel era oscura y la de sus dos hermanos era diferente, por qué sus cabellos parecían una pelambre que crecía hacia arriba y sus hermanos ostentaban cabellos lisos como mazorcas de maíz.

Un día, revisando unas fotografías familiares, se vio retratado, pero no era él. Sintió miedo de saber, pero se atrevió a preguntar.

"¿Por qué me parezco yo a este viejo?" y la abuela le respondió: "Ese es mi abuelo y se parece a ti porque tú eres un salto atrás. La genética, Santiago, es como un juego de azar, nos parecemos a los más cercanos o a los más lejanos".

- Pero yo no quise ser negro, abu...

- Sí, hijo, lo sé. ¡Solo tuviste suerte!

sábado, 6 de junio de 2026

Poemas de Ninfa Monasterios Guevara

Título: Ópera furiosa (2015)

Autor: Eduardo Bárcenas



El cielo es un enigma

una ventana infinita que rodea nuestras vidas

Cuando azul

 regala la esperanza del horizonte amplio

 invita a desafiar la tediosa jornada de huidas

  ilumina

  calma

  resucita

  señala

Cuando gris

 oculta a medias los rayos del sol

 es certeza de cálido transitar, promesa de lluvias

Cuando negro

 regala el concierto luminoso de sus miles de estrellas

 ofrece frescura y refugio para cerrar la jornada

  oculta

  protege

  relaja

  acuna

Cuando iluminado de bombas

 pierde sus muchas bendiciones

 se vuelve fuente de angustias y temores

  calcina

  destruye

  golpea

  mata

El cielo es un enigma

una ventana infinita que moldea nuestras vidas

y muertes...


***


Llanto


Agudo grito sostenido

mirada al cielo

palmas -cuencos de plegaria

el alma rodando por las mejillas

pasos de rumbo perdido

reacios a recorrer el último tramo

el definitivo puente hacia el adiós

tiemblan las manos

la boca se seca

la garganta duele

el llanto se calcifica

la vida sigue

al caminar se escucha el tintineo:

el viento y el movimiento

agitan el ulular de las plegarias

el llanto hecho piedra

despliega la melodía de la tristeza

al rozarse las perlas salinas

que acompañan el destierro


***


Sobre las ruedas juego

de un camión volteado

El nocturno bombardeo

casas y edificios ha volado

Muestra clara, la mañana

lo que quedó levantado

De mi madre el regazo

dejé temprano, abandonado

El camión es una muralla

sobre su costilla, recostado

De mi fortaleza, atalaya

es la rueda que he conquistado

Imagino los flancos, ataco

del enemigo desgraciado

Con mis piedras, al maligno

varias bajas he propinado

Sobre las ruedas, juego

de un camión bombardeado


***


 Piedrita


Canto rodado

en el lecho del Jordán

Tejo colorido

de mi rayuela de sueños

Proyectil de lucha

tras la barricada de escombros

Amuleto de luna

para las noches sombrías

Fragmento de historia

esparcido por las bombas

Juguete versátil

hoy casa, mañana amigo

Terapia de alivio

ante el incierto camino

Piedra de lucha

piedra de juego

piedra de vida


***


Al principio

el estómago era un vacío

las palabras un reto pastoso

y la mirada un enigma

tras los párpados

Mi madre fingía dormir

-o realmente lo hacía-

relajando su delgada piel

que abrazaba a los huesos

tras un mes sin comer

no hay fuerzas para huir

o buscar abrigo o refugio

La disyuntiva:

Gastar las últimas fuerzas

buscando alimento y morir

-de hambre o de bala-

o guardar la energía

para mantener la vida

a costa del cuerpo

Cierro los ojos

la respiración de mi madre

-dormida en mi regazo-

se vuelve alma en el infinito

Lloro, sin lágrimas

decido quedarme con ella

y su cuerpo martirizado

sobre nuestra tierra

La guerra no es una aventura. Es una enfermedad.

(Antoine de Saint-Exupéry)

Todas las guerras

mienten

matan

muerden

Algunas son muy visibles

-promocionables-

otras ocurren en silencio

mediático

Casi cien grandes conflictos

brotan como llagas

en la desgarrada piel

de nuestro planeta

No contemos -por favor-

las batallas cotidianas

las guerras por sobrevivir

en este sistema injusto

Muerte miseria dolor

violencia sin razón y sin fin

negocio absurdo de algunos

a costa del sacrificio de muchos

Todas las guerras enferman

contagian su iniquidad

disfrazándola de ineludible

haciéndonos enemigos

de nosotros mismos

En la guerra no hay ganadores.

(Ramman Kenoun)

Se alzó alegre

sobre los vidrios rotos

y la sangre adversaria

con el puño en alto

vencedor

Se sentó luego

en la acera de enfrente

y se inundó de tristeza

lloró

Los golpes victoriosos

cayeron sobre el rostro

famélico

 inocente

de su hermano

El dinero de las apuestas

llenó bolsillos ajenos

La miseria siguió allí

ahora separada

por odios

intereses

de otros

En la guerra no hay ganadores...


***


Solo los muertos han visto el final de la guerra.

(Platón)

Aquel poeta granadino

amante de la paz y del amor

cayó de bala herido

y allí, escapando del olvido

a pesar del empeño en borrarlo

terminó la guerra por matarlo

y comenzó la otra

 por mantenerlo vivo

Junto a él, en la común fosa

o en otros espacios del orbe

millones de cuerpos reposan

con sus huesos vueltos cenizas

unas y otras las visualizas

como víctimas accidentales

o simples daños colaterales

que tuvieron la desdicha

 de ser incómodas verdades


***


El cielo desgarrado

escupe fósforo en la tierra

La lluvia blanca

toca la piel

no la suelta

la consume

hasta el hueso

el dolor

corroe

el espíritu

y

los

huesos

las llagas

sangran

imparables

riegan el campo

de olivos

crimen de guerra

dicen

pero nadie

lo detiene


***


Persecución

por el color de la piel

por la religión

por el origen de “raza”

por la orientación

por la supuesta “pobreza”

por la tradición

por la tierra que ocupa

por lo buena persona que es

por razones absurdas

por odios sin razón

por intereses mezquinos

por celebrar lo que es

por creer en sus dioses

por bailar a su son

por curarse con plantas

por comer quimbombó

por respetar el agua

por amar a la tierra

por hablar con las dantas

por cuidar la nación

por pensar diferente

por sentir emoción

por no guardar silencio

por cantar su canción


***


Amapola


Pequeño cometa del campo

que el viento hace volar

sin llevarte lejos de la tierra

Amo tu balanceo en las laderas

ese mar de olas rojas

en el que bañamos nuestras esperanzas

En tus pétalos carmín

vive nuestro amor por la tierra

vibra la alegría del porvenir

y perdura la fuerza de nuestra patria

No te rindas, pequeña flor

sigue a nuestro lado

resistiendo

resistiendo

resistiendo


***


El silencio


Aprendí a amar el silencio

en los brazos de mi madre

lugar seguro y cálido

de irrefrenable ternura

Aprendí a mantenerme en silencio

en los paseos con el abuelo

cuando me contaba sus aventuras

y prodigaba enseñanzas

Aprendí a valorar el silencio

que nos permite pensar

y reflexionar lo que somos

Aprendí a temerle al silencio

en las noches oscuras del destierro

porque antecede siempre

al rugido de las bombas


***


No puedo mirarte


Avancé sobre las ardientes piedras

aturdido

 desesperado

  enloquecido

nada era igual

el paisaje ante mis ojos

no se parecía a lo que recordaba

En este sitio donde al fin descanso

una oveja bala sin cesar

parece buscar a su cría

En eso nos parecemos

Limpio mis manos y mi rostro

ya no hay tanto humo y polvo

el escenario de la guerra aparece

sombrío

 lacerante

  encendido

solo ruinas quedan de mi pueblo

Lloro

 grito

  blasfemo

me abrazo a la oveja dolida

Nuestro llanto nos hermana

Las ventanas son astillas de vidrio

regadas por el suelo

punzantes

 inútiles

  espejismos

Las paredes de las casas

tapizan mis pulmones enfermos

con cada bocanada de aire

con cada suspiro por mi gente

Tanto dolor en un segundo…

Debí llevarles conmigo

insistir en la visita a los olivos

caminar alegres hacia el campo

contarnos historias graciosas

Se quedaron

 se quedaron

  se quedaron

Ahora, sobre este trozo de historia

trato de recomponer el mapa

imaginar dónde estaba nuestro hogar

buscar tu mirada en los escombros

No puedo mirarte

me avergüenzo de estar vivo

de respirar este humo que les contiene

de pisar este polvo que les resume

Debí ser yo quien muriera

atardecido

 silencioso

  gastado

como un almanaque viejo

sin días disponibles

sin horas agendadas

sin nada que perder

Solo en medio de la barbarie

atino a dibujar tu rostro en el suelo

la oveja sigue buscando a su cría

yo, como siempre, te busco a ti...


***


 Yunta


Bajo el peso del yugo caminan

uno al lado del otro

sin separarse

Eternos compañeros en la vía

inseparables

hermanados a juro

El látigo obliga el avance

se arrastran los pies y las ganas

sin opciones

El hombre y su incertidumbre

precaria existencia en resistencia

yunta normalizada

El hambre es el fuete amansador

ordena el avance o las paradas

para el sobrevivir

Sin separarse

hermanados a juro

sin opciones

yunta normalizada

para el sobrevivir


***


Camino de tierra


Frente a los ojos

larga serpiente amarilla

lomo pedregoso en algunos puntos

penachos verdes, tostados, en otros.

A los lados cercas de metal

 fronteras odiosas incandescentes

Los pies resecos

callosos dudosos

se detienen frente a la sinuosa figura

deciden esconderse dentro de las botas raídas

cubiertas de polvo, vencidas

Cada paso es un dilema

un enigma

necesaria rutina de sobrevivencia

cumplida de sol a sol

para ganar el pan

pero sin ganar la vida

siempre bautizado sin ceremonia

con nombres dictados por el patrón

ajenos a su historia, a su cuerpo.

El camino de tierra

abre sus fauces cada día

clava sus colmillos en la carne

envenena de a poco la rebeldía

hasta vencerla.

Poemas de Isabel Rivas

Título: Tras opción (2025)

Autor: José Omaña


1.


Vamos día

termina de llegar

destruye esta noche

más negra que todas

las noches vividas

llena de formas

totémicas salvajes


Los gallos

presagian un algo 

de aquelarre


Día ven pronto 

acaba con esta noche

en la que ha aparecido

esa negra figura de Tótem

para atormentarme


(del libro inédito Figuras de Tótem)


2.


Solo huesos

viejos y secos

huesos que no se olvidan

fácilmente


¿Cómo le digo a este corazón

que ya no eres el mismo

que la oscuridad te esconde?

¿Cómo le hago entender al cuerpo

que su fuego no basta para darte vida?



(del libro inédito Óseo)


3.


El pensamiento vuela

Abstraída en la eterna sonrisa

que ahora te acompaña

acarició tus temporales

tus arcos cigomáticos

tus maxilares


En algún lugar

suena nuestra canción

poso mi cabeza

en lo que fue tu hombro

y me quedo aferrada

a tu esqueleto


(del libro inédito Óseo)


4.


Se necesita otra piel

donde no estén tatuados 

tus besos    tus caricias

tu cuerpo


Otros ojos que no te reconozcan

en los atardeceres de sábados y domingos 

en los apamates florecidos de abril

en la lluvia a cualquier hora del día 

en la brisa de la noche 


Otro corazón que ignore

tu frialdad    tu indiferencia 

tu tranquilidad ante su agonía 

de tantas horas muertas 


Sólo así podría llegar otro 

a intentar revivir 

el fuego bajo la piel


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


5.


Soy tu morada 

habitas en mí 

como amo y señor 

no hay aquí un lugar 

que no hayas recorrido 


No hay valle ni montaña 

que no conozcas

ni profundas aguas

que no hayas bebido 

y saboreado


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


6.


No digas nada 

deja que pase la luz 

cualquier sonido 

el murmullo 

Qué importa que el sueño 

se espante y se vaya

algunas horas hacia el futuro 

No es cosa relevante 


Silencio 


No digas una sola palabra

los demás seguirán en lo suyo 

por sobre tu desvelo 

Ahógate

Muérete si quieres 


(del libro Solo fachada, 2007)


7.


Déjenme en este oscuro agujero

en medio de la tierra


No quiero ver ese blanco y negro

que me desgarra

ni oír el canto de la lechuza


Cubran mi cuerpo

con secos pétalos de rosas

y evítenme el frío 

de la luna


(del libro inédito Figuras de Tótem)


8.


Por fin descansará el cuerpo

ha concluido su labor


Dormirá en la profundidad

de la noche sin fantasmas

sin dioses de barro

ni machos cabrios


Subirá a la barca solar

con todas las velas al viento

y se irá hacia el azul del sol

bajo el ocaso


(del libro inédito Figuras de Tótem)


9.


Soy descendiente de Caribes

su sangre guerrera 

corre por mis venas

es mi instinto ancestral 

el que me guía 


En mis batallas contigo 

es él quien me pide 

que te arranque los labios 

y la lengua a dentelladas

que te desoye la espalda y el pecho 

con las uñas 

que beba el sudor de tu piel 

y tu sangre 

con el furor del invadido

que defiende su territorio 

y al final 

herida también yo

me deje morir entre tus brazos 


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


10.


Azrael coquetea conmigo

me enamora

me pide el alma

me llama a su morada

y es grande la tentación

de entregárselo todo



(del libro inédito Figuras de Tótem)


11.


El mundo se está borrando

de la memoria

sólo se vislumbra

el oscuro agujero

por donde se han ido todos


(del libro inédito Figuras de Tótem)


12.


Llueve 

¿No te has dado cuenta?

Asómate a la ventana

y me verás en las gotas de agua 

me sentirás humedeciendo tu rostro 

y sabrás que a pesar 

de tu distancia 

nunca podrás olvidarme 


(del libro Bajo el signo de la lluvia, 2023)


13.


Whisky   cerveza 

sucio líquido que enloda la casa

saca cuchillos   escandaliza

gritando improperios   amenazas


Ella agoniza en la ignominia 

No es eso lo que desea

vida enloquecida     No

pero las aguas siguen

inundando sus espacios


Ella se ahoga 

revolcándose en el piso 

como una parturienta 

y nadie hace lo posible 

por salvarla


(del libro Sólo fachada, 2007)

Félix Martíz pasea su lírica salsera por el 23 de Enero


-Claudio González Luna-


Es de noche y hay caras heladas, vuelve el viento y la piel se resquebraja, hay un grito salsero de alegría y súbitamente se produce el silencio, mientras el norte mira hacia abajo y se ilusiona y el sur levanta la vista y sueña.

Ambas partes divisan imágenes de Maracay, ciudad a la cual pocos se preocupan en saber cómo se llega, pero llegan.

Y al arribar a nuestra querida Ciudad Jardín quedan subyugados en lo más profundo de su corazón, convirtiéndola en pasión sin fronteras donde hay fronteras, sin límites cuando hay límites, sin recortes ni enmiendas, enalteciendo su gentilicio a través del trabajo, sacrificio y espíritu generoso de personas como Félix José Martínez Gutiérrez, conocido en el mundo musical como Félix Martíz, quien en su búsqueda por acceder al olimpo salsero de la región central, siempre tiene tiempo para la entrevista, siempre disponible en épocas de ídolos reticentes, apurados con ignotas y nebulosas urgencias.

Versátil, creador de peculiares sonoridades rítmicas y populares caribeñas y venezolanas, donde la Salsa adquiere dimensión espiritual para expresar inquietudes de vida, Félix pasea la lírica de sus canciones por infinitos temas de la cotidianidad, donde la comunidad del 23 de Enero se erige como excusa para seducir audiencias que cobijan tácitamente sus sueños y esperanzas.

“Amo con todas mis fuerzas al 23 de Enero porque nací allí, precisamente en la sexta avenida, casa número 80, donde mi niñez transcurría entre juegos de trompo, pelotica de goma, metras y perinola, hasta que un día, a finales de los años setenta escuché en el tocadiscos de mi abuela Amalia Rosa la canción Pablo pueblo de Rubén Blades, y entonces supe el rumbo existencial que desearía en mi vida”.

Entre tantos grupos de música popular que confirman a Aragua como genuina potencia musical y cultural puede pasar desapercibido su nombre, pero eso no quiere decir nada, ya que cualquier salsero regional les dirá quién es Félix Martíz.

Cualquiera de ellos les diría que esta especie de duende inquieto y sonriente, de entusiasmo insobornable, esa persona dulce y querible, capaz de conservar la inocencia después de haber atravesado por todas las pruebas que la vida puede poner en la existencia de los seres humanos, se proyecta entre los más talentosos cantantes y compositores salseros de la actualidad.

“A principios de los noventa fui a un concierto de la agrupación Son del 23, cuyo vocalista andaba algo desafinado, y entonces el director de la agrupación me invitó a cantar el tema Buscando guayaba, y como a la gente le gustó, entonces decidí meterme de lleno en la Salsa”.

Poeta, compositor, arreglista, intérprete, rebelde, irreverente y atrevido, Félix se formó musicalmente en Maracay durante el apogeo de la Salsa Brava, lo que explica el sincretismo de su arte.

“Luego me llamaron del grupo Guataca Son de Turmero para integrar sus coros, hasta que en el 2008 comencé a escribir mis propios temas, y así compuse La canción del vecindario que dice en sus estrofas: Oye que rico suena, que rico se escucha la canción del vecindario cuando cantan los muchachos un bonito guaguancó, se ha prendido la rumba caballeros, oye a los soneros cantando”.

Tras recibir la influencia de salseros como Rubén Blades, Willy Colón, Oscar De León, Héctor Lavoe o Ismael Rivera, el mismo barrio le brindó los temas atrevidos de la calle, dotándolo de la actitud irreverente y necesaria para idear nuevas formas de instrumentación y estructuras musicales.

“Actualmente estoy en la lucha por promocionar mis canciones a través de las redes sociales y las radios locales, y sueño algún día poder grabar mi propio disco y tener mi propia orquesta para brindarle un hermoso concierto a Maracay, y sobre todo, a mi querido barrio 23 de Enero".

Félix Martíz es un feroz autodidacta quien además de músico enseña idiomas mientras estudia por cuenta propia desde matemáticas hasta periodismo, siempre bajo su lema en la vida: “Nunca dejes de aprender algo, por insignificante que parezca, porque ello te ayudará algún día a conseguir tus sueños”.

Poemas de Ingrid Chicote

Título: Reposo (1997)

Autor: Evelio Giusseppi


… defender la dignidad humana hasta el sacrificio,

pensar libremente hasta quedar en la absoluta soledad.

Mario Briceño-Iragorry


El hombre no puede resistir el peso de lo real.

T.S. Elliot

Traducción de Harold Alvarado Tenorio


***


MEMORIAL DEL POLVO


Cuerpo nacido

con la espalda hacia el cielo

mirando por encima

crepúsculos desvanecidos

Los presagios

siguen construyendo

un hueco hacia adentro

El futuro tan incrédulo

golpea el pecho

sin caber entre las líneas

Subversión de lo ordenado

Ya no habrá calendario

ni estaciones

Centauros y héroes

memorial del polvo.


***


OJOS DE SOMBRA


El hilo de agua

invierte mi noche

aprieta la raíz

yaciendo gota a gota

Limpia la mala sombra

resplandeciendo

mirando ventana adentro

Ojos de sombra

calmando la sed

No me resigno

persignándome

para entrar a la cama

sin ambages ni cuchillos

Ojos de sombra

se asoman ventana adentro

Por cada hilo de agua

va un vade retro.


***


SÍNDROME DE ESTOCOLMO


Una ventisca suelta

–síndrome de Estocolmo–

Las paredes

atrapan viento adentro

cavando entre odio y alegría

Poner la sonrisa en la mira

Hay que amar mucho

para dejarse la máscara

Abrir la puerta

soltar la falange preferida

Aceptar el cautiverio

es resignación mortuoria

Terminar cantando

con el autor de la jaula

no es razonable

El alma

lleva en su vuelo

alas propias

Domesticar la risa

es dejar impune

la injusticia.


***

POEMICIDIOS


Nunca es tarde para matar a un verso

asirlo por el cuello

y estrangularlo

Sacarle la última gota de sustancia viviente

escamarlo

hacerlo trizas

volverlo nada

Es necesario

que no nos guste

que la duda lo aplaste

que la inseguridad

lo ponga contra la pared

para darle un tiro de gracia

Si sobrevive

quizás

ni lo agradezca.


***


ME SONETO


Esta noche me soneto

me canto y me cuento hasta diez

Ubico la rabia frente a mí

la trafico de indolencia

la multiplico en tres fardos de oropeles

Copleo la diáspora

la derrota

la vacante y la ignominia me restea

Salgo turbulenta

por un hueco subversivo

me fugo en el humo de algún pez

que sale nadando en medio de la luna nueva

No suelo dominar los estados de locura

tampoco abomino como Drácula en las noches

Destapo el corcho

cuezo la penumbra

y los ladridos se vuelven exuberantes

No entraré nuevamente a la media luna

ni saldré corriendo a tomar la cápsula

tampoco evocaré las noches

donde todo grito es arpegio de violencia

Lo raro se convierte en trafagar de aires

no entiendo los lenguajes de la impericia

que se comunican

en muecas sordas ante el despeje de los aerolitos

Toco nuevamente el bypass

anecdoto la inconstancia

vuelco la cara a los remilgos de las miserias

y entonces tomo la escoba

para volar alto

en medio del polvo que dejan mariposas muerta

la cañafístola en flor

o las sosegadas intenciones de una bondad que me es ajena.


***


LA MUERTE RONDA

sin mirar colores

usa su vestido verde

sale reluciente

en su caballo de trueno

convive con la mudanza

de estrellas ciegas

la fortuna es semejanza

goznes en la puerta

en días de lluvia

va creciendo

cielo adentro

cruza la tarde o la mañana

se dispara

haciendo piruetas

de espadas afiladas

trasega sin sosiego

se acuesta a mi lado

como ángel dorado

transmuta

los fogones de la inquietud

aviva en sus llamas

el próximo día

eligiendo sus propias formas

para calcinarse como acto de fe

concluye

llevando a los elegidos

al lugar de los espantos


***


SE DEFIENDE DE LA NOCHE

cuando los dueños de la tierra

se levantan

y salen a pasear las ánimas

busca la rendija

se asoman las llamas

del rescoldo

suelta dos tiros precisos

con las balas de plata

que adereza con óxido

sal un poco de serrín

le da certeramente

en una pierna

al aparecido que cruza la acera

suelta la risa

espanta a los cocuyos

precisa la puntería

al día siguiente

consigue vender su casa

las matas

las flores

abre una mudanza

con ella se lleva la escopeta

siempre es bueno tener un arma

para evitar que el pasado

nos persiga


***


SOPLO LA ARENA

y surge una botella

transparente se para delante de mí

me hace entrar en su vacío

me lanza al agua

en grito de desespero

quiero llegar en ella

a una orilla

encontrar la salvación


***


QUISE ESCRIBIR IRA

planteando las maneras

de envenenar enemigos

maestros de sumo poder

se atascaron en mí

aprendí a dominarme

tocando los cabellos

de mi yo

fiera herida de tanto desarreglo

la domino con un golpe certero

la evado

para que no me persiga

Intento no encender la guerra


***


VOLTEAMOS LA HISTORIA

para deshacer las costras

y habitarla de hilos desconocidos

No sabremos del futuro

la incertidumbre

habita en los lenguajes sin sentido

No habrá idioma universal

Lo que pare el centro de la nada

lleva rumbo desconocido

Futuro de cuento chino

y que viva Rasputín


***


UN EJERCICIO DOBLE

me pone frente al espejo

y es la otra quien escribe

Ya no estoy aquí

Tengo las uñas hincadas

         inofensivas

En mi pecho habita un elefante

no me cabe el aire

el corazón suena

a minutero roto

Va decayendo la silueta

como una tarde cualquiera

que se va desquitando

de nombres y señales

con huellas dactilares que nadie identifica

Nuestros días son de no nacidos

La arena corrosiva

se mete entre mis dientes

me agrieta por dentro

El tiempo va marcándose

en el piso donde caen y se rompen

los siglos recurrentes

¿Quiénes somos?

Soy también la otra que escribe


***


AUTORRETRATO


Los abrojos

se levantan en mi puerta

como un espejo

que me deshidrata

cuando el techo cae lentamente

sobre mis pensamientos

que caen por su propio peso

cuando la persecución

INSENSATA

demuestra que nos demuele

lo humano

Hacia mí

todo es clandestino:

la noche

el café

los cristales

la disidencia

el revisionismo

y las motos

Me equivoco

me corrijo

me detengo pero

mi terca anarquía

detesta que la siente en la silla

y la regañe

Todo es

un arco hacia abajo

Me dice bajito:

—Soy una niña ciega

Le grito

—Mentirosa: sabes el paso en reversa

Un pie redondo de larga data

un silencio seguido

de ríos secos

La intemperie

Una botella añeja

y este dolorcito sistemático

que no deja de aniquilar

las razones

de tanto escondite secreto

Salto de la cama

camino

a la indefensión

Ni el espejo

me refleja

de tanto ser

clandestina de mí.

Los 80: una generación tumultuosa / 4


-Manuel Cabesa-


(A la mystérieusse)


Considero, leyendo hoy a la vuelta del tiempo, que uno de los proyectos poéticos más coherentes durante la década de los 80 ha sido el planteado por William Osuna. 

Desde la publicación de Estos 81 (UDO, 1978) y Mas si yo fuera un poeta, un buen poeta (Celarg, 1978) hasta entroncar en Antología de la mala calle (Fundarte, 1991), hay una total fidelidad a una modulación muy precisa del discurso urbano y a ciertos registros cotidianos que no se abandonan en ningún momento, sino que se van profundizando sin dejar de lado ese tono que oscila entre irónico y melancólico asomándose por entre las palabras: 


"Con relojes

        alas de la memoria

escribo encerrado a dos o tres palabras 

que siempre se repiten.

Buscar 

             lo perdido

siempre ha sido terminar el poema". 


Comencemos por decir que Osuna desde el principio ha sido uno de los que han asumido el imaginario de la ciudad desde una óptica personalísima, cercana al testimonio; nada que ver con la ciudad nombrada de manera abstracta denunciada en su alienación, aquí las calles tienen nombre y por ellas transitan personajes reconocibles con nombre y apellido, como los que habitan en todas las urbes latinoamericanas.

Para Alberto Hernández: "En la sinceridad de estos poemas está la exposición de un cuerpo estético que desnuda la verdadera ciudad, la metrópoli de una soledad exaltada por la palabra, por la voz de un indigente hecho ciudadano":


"Tierra mía Santiago de León de Caracas 

En qué raya de tus autopistas 

Vi a los ancianos caminar como animales marinos 

Y no dije nada en mi casa (...)


Caracas, éste es tu timbre de sollozos 

Tu sombra de cabra que respira y aguanta 


Caracas, vaga esperanza, no te pierdo de vista. 

Rosa de los vientos cuyo parloteo es una pena infinita..."


Por otro lado, ahora me parece percibir cierta épica del fracaso muy cercana a la que nos brindara Rafael Cadenas en Derrota (1963) y la cual es previsible no sólo por el impacto que causó este poema en toda una generación, sino porque las vivencias retratadas en él no fueron individuales: reflejan un momento de tránsito de la Historia que afectó a la juventud de una época y de la cual la obra de Osuna no es indiferente:


"No caí preso por subversivo 

nunca fui presidente del Centro de Estudiantes 

ni tuve novia que leyese a Marx 

ni a la Antipoesía de Nicanor Parra 

yo no delaté a nadie 

tampoco fui contacto de Douglas en la ciudad..."


(....)


"No canté en el Bronx

Bajo los nobles cueros

Con Feliciano y Lavoe


No


Nada


Ni un cero hermoso 

en la pizarra del Universitario..."


No sé si los años le han robado la fuerza transgresora a esta poesía abierta y honesta, nuestros tiempos ya no son asimilables al romanticismo de los años bravos donde la ilusión era un proyecto colectivo; sin embargo, creo que aquí subsiste una mirada necesaria y poco practicada hoy: sin eufemismos y concesiones oportunistas.

La mirada limpia del poema que habla de la vida.

jueves, 4 de junio de 2026

Quince textos de Ysbel Mejías

Título: Comunión de infieles (1979)

Autor: Antonio Cabezas


1.


Una mujer se acerca a la cuerda floja

y la tensa con los dedos meñiques

se acuesta en la alfombra 

de espinas.

Vomita palabras

 -su garganta estalla en una tormenta de estrellas-

baila al ritmo de los lobos en el viento.

Una mujer cosecha trigo, siembra semillas, come frutos: es la tierra.

Una mujer escribe, lee, canta, alza vuelo: 

va saltando planetas.

Una mujer llueve en poesía.


2.


Secretos


Esta mañana el viento

ha llegado con su voz,

susurrando los secretos

de una niña que observa al mar.

Los oídos se enrojecen

y los labios tiemblan

frente a las olas de carcajadas

chocando contra los riscos.

Con ojos llenos de agua

la niña señala los puntos

de luces intermitentes

en el cielo nocturno.

El vaivén del cuerpo

flotando en el mar

ha soltado el último soplo de vida.

Las penas se han ahogado

en la vergüenza del abandono.

Ya no hay anclas

la luna acompaña el viaje perpetuo

del alma peregrina en altamar.

Salir del cascarón

es un trabajo de parto.

Vuelve el cuerpo a la orilla

a bañarse en la arena blanca

y susurrar en mis oídos

los secretos del viento

y la luna,

los secretos de las estrellas

y las mareas,

los secretos de los fósiles

y el tiempo.


3.


Contrastes


Una niña recorre la calle

con ojos curiosos.

Transita

entre vagones

de trenes

detenidos.

-mientras escucha-

Pequeñas piezas musicales

de una vendedora de globos

cuando los infla.

Los ofrece

a caminantes apurados

por llegar a ningún lugar

a tiempo.

La ciudad es ese concreto herido por la guerra.

-los trenes hacen huelga

en el subsuelo-.

Arriba carriolas en movimiento

y cielo con papagayos,

anuncian

la huida de los

bombarderos.

-llegan las verbenas-

La única nota de gracia

en medio de un paisaje gris;

lleno de humo y escombros.


4.


La ciudad es un cóctel con sabor caótico.

Imagino bailar

entre grandes colas de vehículos

al calor de motores ansiosos.

Las mujeres

de pieles marcadas

por el tiempo

buscan caricias

de manos suaves.

Hombres vestidos con elegancia femenina

exhalan sensualidad

a través

de miradas cómplices

reflejadas en copas de vino.

La noche en los bares es ascenso y descenso de voces alteradas con licor.


5.


Sombras


El ruido intenso

nubla cualquier sonrisa.

Las nubes mueven

el monóxido

respirado por transeúntes

embebidos

entre el tiempo y la pantalla.

Sobre ruedas

transitamos

hacia las máquinas

demoledora de almas.


6.


7 máscaras


Descubrí una mañana

en la lírica de un rapero,

lo esclavizante de la rutina

cuando las metáforas

se aíslan en los rincones de mi cerebro.

Los beat suenan repetidos

bajo el compás 4/4,

esa métrica es sinónima

de una cárcel

en movimiento.

En ella dioses industriales

se visten de calle,

envuelven los caminos:

bendecidos por el smog

-transpirado en las pieles

de cada desenmascarado. -

Ya no tengo 7 máscaras

para los días de la semana.

Mi rostro está expuesto

en los charcos después de la lluvia.

Estoy loca y camino hacia el sol en la punta del universo.


7.


Ruedo por el asfalto carcomido de amargura.

Con mirada de una niña cazadora

-busco formas en las nubes-.

Tengo ganas de asaltar el cielo

y repartirlo entre miradas solitarias.

Suelto la sensación oscura

de un vallenato empecinado

en acabar con el trino de las aves.

El vaivén de las olas

sigue instalado en la mirada de una niña

apretada en edades fogosas.


8.


Demencia masiva


Tras el monóculo de cualquier pantalla

se transmite la información

dirigida hacia el recorrido

hecho por las presas

del tiempo y la tecnología.

Sigo mutando entre el encierro y la libertad controlada.

Me muevo

a través de ventanas

en la casa de locos

-de reojo observo el mundo-

dentro y fuera.

Las mentes se diluyen en tenazas especializadas

-los fármacos son adecuados-.

Continúo la travesía.

La sensibilidad está distraída en la industria

de la demencia masiva.


9.


Me despido del mar


Incompresible espíritu a veces faro a veces mar.

Molloy, Samuel B.


El viento sopla de norte a sur sobre mi cuerpo.

Apenas logro mover un dedo.

Es casi imperceptible.

Mis órganos

se van secando

hasta pulverizarse.

Dentro soy arena a orillas del mar.

En el verano las ramas de los árboles resisten,

suspendidas se observan pequeñas hojas amarillas

a la espera de las primeras gotas de lluvia

a la espera del olor a hierbas frescas.

Sigo aquí en este pequeño lugar de paredes húmedas

agrietadas -observo el techo-

iluminado con luces de alerta frente al arrecife.

Mi cuerpo ha enmudecido,

una crisálida me envuelve

cierro los ojos; extiendo mis alas

a media noche

saldré a buscar el polen en flores nocturnas

y me despido del mar.

Comparto la falsa turbulencia del mundo exterior.


10.


Fronteras


Me resbalo

por toboganes de hojas secas,

el agua no alcanza jamás

a tocar esta forma amorfa

dando vueltas sobre sí misma

unas noches más y otras menos.

La piel reseca muestra grietas

y brotan espinas,

sigo el camino de las rocas

cayendo eternamente.

Una voz a lo lejos grita mi nombre,

me confundo entre ladridos de perros,

a la media noche cierro los ojos.

Sigo cayendo en picada.

Del cielo caen virutas de estrellas

y se clavan en mis pies inmóviles

que se entierran poco a poco

acariciados por orugas ciegas,

ellas me invitan a mirar

la tierra de relleno en mis uñas.

De repente una de las piernas crece,

puedo soltar las muletas

a toda prisa mientras

mis brazos desaparecen

y respiro con dificultad.

Se abre una puerta

hacia la sala de la casa de mis hijos

camino con lentitud,

mi bata está sucia

y con un olor peculiar,

veo espejos cubiertos

con sábanas de nuevo

he caído al suelo

me arrastro con la ayuda de un tronco

lo empujó con mi cabeza.

Los brazos se han ido

sólo me queda esta pierna crecida,

mientras la otra desaparece

y mis ojos enceguecen.

Intento dar vueltas

en las cortinas colgadas

de los ventanales de la casa,

estoy colgando de las telas

todo sigue marchando en el tiempo

cómo le dije a mis hijos.

Ellos no están,

solo escucho sus recuerdos,

sus carcajadas

y el sonido de un piano a lo lejos

anunciando la partida de este mundo.

El cuerpo se fragmenta cuando como.

He dejado de comer.

Ahora solo tomo un líquido viscoso,

el agua se escapa de mí

y reseca mi piel quejumbrosa,

agrietada y sin color.

Vuelvo a rodar por senderos

llenos de hojas verdes

y azules ya no están secas.

Mi cuerpo está roto,

aun así, avanzo hasta las fronteras

del mundo que conozco,

uno donde la lluvia

refrescaba las pieles

y llenaba de aromas gratos los paisajes.

Con el cuerpo despedazado

lleno de esquirlas caigo al vacío.

Dibujo mi propia frontera,

ya no hay más agua,

ni hojas verdes o azules

es un mundo donde mis hijos no están;

solo sus carcajadas

y pedazos de mi cuerpo

que algún día alguien decidirá recoger

y lanzar al mar.


11.


Solo es posible la ciudad exterior a través de la ciudad interior.

L. Wittgenstein


Cruzó dos ciudades

con una veleta

en la mano

y la brújula en sus labios.


12.


La poesía surge 

de las rabias irracionales,

se desnuda en el dolor.

Macera su cuerpo poema dentro del licor

de las dudas

y amasa palabras en la tristeza.

La poesía se mueve entre pensamientos

y baila con la razón,

vuela

entre el decir y el hacer cotidiano.

La poesía se despliega en esencia

con la fuerza de observar sentir pensar, razonar.

La poesía es también filosofía.


13.


Narcosis


El clavel me había poseído...

por más que intentara no podía dejar de bailar.

Amparo Dávila. El desayuno


Cada aro de humo es un escalón

por el que descienden

millones de animalitos transparentes.

Sus cuerpos

son gotas de agua.

En el centro de la habitación

un hombre recostado sobre un sofá,

observa absorto aquel desfile

de pequeños seres.

Caballos, ranas, grillos, peces, gatos, perros

y otros animales

continúan bajando

a través de las bocanadas del hombre.

Las graciosas criaturas

se congelaban alrededor del sofá;

ahora son figuritas de cristal.

Comienzan a aparecer

entre las grietas

de las paredes

saxofones, trombones, 

trompetas, flautas 

y tubas

todos en dirección al hombre.

Con el sonido

la habitación tiembla

y los animalitos

de cristal

-estallan-.

Partículas pequeñas

de vidrio se juntan

para clavarse en el pecho.

El corazón vibra

entre sonidos estruendosos.

El olor ferroso

inunda el lugar.

Mi madre enciende

la luz.


14.


Mandrágora


Sentada frente a la taza de café observa las tijeras, piqueta, pala y otras herramientas para limpiar el jardín. Saborea el último sorbo con los ojos cerrados, todo en la casa huele a café; antes de salir hacia el jardín toma las tijeras de cortar flores las limpia cuidadosamente, saca filo de las hojas que están un poco oxidadas y amelladas.

Agarra la piqueta y la pequeña pala camina hacia el patio delantero de la casa y observa; cuenta las veces que pasan las motocicletas a esa hora de la mañana. Las plantas y flores se encuentran a la espera de la jornada de limpieza. La mujer, se sienta con parsimonia frente a su pequeño jardín y recoge las tijeras del piso, sus dedos caen uno a uno como pétalos secos sobre la tierra húmeda. La mandrágora se alimenta y el embarazo aún no llega.


15.


El susto de las arañas


Había allí delante de ellos

una vida que se acababa,

desangrándose día a día

El almohadón de plumas, Horacio Quiroga


Sobre un almohadón de plumas, caminan las arañas asustadas con un rosario colgando en sus cuellos.

Todos sus tejidos han desaparecido de las paredes y lámparas y ellas no encuentran explicación a esta extraña situación. Prefieren orar a la viuda negra, moviendo sus ocho patas sobre ese almohadón en el que entre sus plumas las observa un sigiloso insecto de grandes colmillos afilados.

Él se alimenta de tejidos de araña, prepara grandes platillos y deja a las dueñas sin hogar. Se esconde como un niño travieso que acaba de comer chocolate mezclado con algodón de azúcar.

Las arañas atemorizadas y sin hijos inician nuevamente el tejido para desovar en la gran tela y criar a sus pequeños. Rezan para que los huevos eclosionen antes que desaparezcan de nuevo los tejidos

El insecto vampiro, las observa con un telescopio a través de las plumas del almohadón, con su lengua saborea los huevos envueltos en chocolate hirviendo mientras afila sus colmillos con una lima de hierro.