martes, 7 de julio de 2026

Seis poemas de Ingrid Chicote

 

Autor: J.J. Moros (2008)


***


defender la dignidad humana hasta el sacrificio, pensar libremente hasta quedar en la absoluta soledad.

Mario Briceño-Iragorry


El hombre no puede resistir el peso de lo real.

Harold Alvarado Tenorio



Memorial del polvo


Cuerpo nacido

con la espalda hacia el cielo

mirando por encima

crepúsculos desvanecidos


Los presagios

siguen construyendo

un hueco hacia adentro


El futuro tan incrédulo

golpea el pecho

sin caber entre las líneas


Subversión de lo ordenado


Ya no habrá calendario

ni estaciones


Centauros y héroes

memorial del polvo.



***


Ojos de sombra


El hilo de agua

invierte mi noche

aprieta la raíz

yaciendo gota a gota


Limpia la mala sombra

resplandeciendo

mirando ventana adentro


Ojos de sombra

calmando la sed


No me resigno

persignándome

para entrar a la cama

sin ambages ni cuchillos


   Ojos de sombra

   se asoman ventana adentro


Por cada hilo de agua

va un vade retro.


***


Síndrome de Estocolmo 


Una ventisca suelta

–síndrome de Estocolmo–


    Las paredes

    atrapan viento adentro

    cavando entre odio y alegría


Poner la sonrisa en la mira


    Hay que amar mucho

    para dejarse la máscara


Abrir la puerta

soltar la falange preferida


    Aceptar el cautiverio

    es resignación mortuoria


Terminar cantando

con el autor de la jaula

no es razonable


    

El alma

    lleva en su vuelo

    alas propias


Domesticar la risa

es dejar impune 

la injusticia.


***


Poemicidios


Nunca es tarde para matar a un verso

asirlo por el cuello

y estrangularlo


Sacarle la última gota de sustancia viviente

escamarlo

hacerlo trizas

volverlo nada


Es necesario 

que no nos guste

que la duda lo aplaste

que la inseguridad 

lo ponga contra la pared

para darle un tiro de gracia


Si sobrevive

     quizás

ni lo agradezca.


***


Me soneto


Esta noche me soneto

me canto y me cuento hasta diez


Ubico la rabia frente a mí

la trafico de indolencia

la multiplico en tres fardos de oropeles


Copleo la diáspora

la derrota

la vacante y la ignominia me restea


Salgo turbulenta

por un hueco subversivo 

me fugo en el humo de algún pez

que sale nadando en medio de la luna nueva


No suelo dominar los estados de locura

tampoco abomino como Drácula en las noches


Destapo el corcho

cuezo la penumbra

y los ladridos se vuelven exuberantes


No entraré nuevamente a la media luna

ni saldré corriendo a tomar la cápsula

tampoco evocaré las noches

donde todo grito es arpegio de violencia


Lo raro se convierte en trafagar de aires

no entiendo los lenguajes de la impericia

que se comunican 

en muecas sordas ante el despeje de los aerolitos


Toco nuevamente el bypass

anecdoto la inconstancia

vuelco la cara a los remilgos de las miserias

y entonces tomo la escoba

para volar alto

en medio del polvo que dejan mariposas muertas

la cañafístola en flor

o las sosegadas intenciones de una bondad que me es ajena.


***


Autorretrato


Los abrojos

se levantan en mi puerta

como un espejo

que me deshidrata

cuando el techo cae lentamente

sobre mis pensamientos

que caen por su propio peso

cuando la persecución

INSENSATA

demuestra que nos demuele 

lo humano 


Hacia mí

todo es clandestino:

la noche

el café

los cristales

la disidencia

el revisionismo

y las motos


Me equivoco

me corrijo

me detengo pero

mi terca anarquía

detesta que la siente en la silla

y la regañe

Todo es

un arco hacia abajo

Me dice bajito:

—Soy una niña ciega

Le grito

—Mentirosa: sabes el paso en reversa


Un pie redondo de larga data

un silencio seguido

de ríos secos


La intemperie

Una botella añeja

y este dolorcito sistemático

que no deja de aniquilar

las razones

de tanto escondite secreto


Salto de la cama

camino 

a la indefensión


Ni el espejo

me refleja

de tanto ser

clandestina de mí.


***

Ingrid Chicote (Caracas, Venezuela, 1965). Licenciada en Educación, mención Desarrollo Cultural. Médico No Convencional. Escritora. Editora. Promotora de Lectura. Se ha desempeñado como docente en todas las modalidades. Diferentes editoriales han publicado su obra poética dentro y fuera del país. Entre sus libros están: Piedras concentradas (Fondo Editorial Senderos Literarios-1997) La ruta de los ancestros (Fundación Editorial El Perro y la Rana-2011); Huelga de palabras (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello-2012); Noche de pelambre (Imprenta Regional del estado Portuguesa, Venezuela-2013), Caída libre (Monte Ávila Editores Latinoamericana-2014) Memorial del Polvo (Editorial Ibáñez-Bogotá-2017) y Otro ensayo sobre la ceguera (Editorial Académica Española-2019) Cotiza: de Parque a Forestal (Fundarte-2023). Ha sido traducida al árabe e italiano. Ha sido incluida en importantes antologías en Argentina, Chile, Perú, México, España, Italia y Siria. Gran parte de su obra aún se encuentra inédita. 

Cinco poemas de Isabel Rivas

 

Autora: Bárbara Colmenares (2019)

            

***


Estoy a punto

de perder la casa

esa que amabas con delirio


La cedí a otro

que no le dio valor

y ha destrozado sus puertas

sus ventanas ha manchado

las paredes con sus asquerosas manos

la ha llenado de basura


Si la vieras

ya no vale nada

Tú la amabas sin medida

y la voy a perder


¿Me recibirás en tu morada?

Hace tanto que partiste

tanto que tus ojos y los míos

                                                      no se miran


***


Llueve

¿No te has dado cuenta?

Asómate a la ventana

y me verás en las gotas de agua

me sentirás humedeciendo tu rostro

y sabrás que a pesar de tu distancia

nunca podrás olvidarme


***


Se necesita otra piel

donde no estén tatuados

tus besos    tus caricias    tu cuerpo


Otros ojos que no te reconozcan

en los atardeceres de sábados y domingos

en los apamates florecidos de abril

en la lluvia a cualquier hora del día

en la brisa de la noche


Otro corazón que ignore

tu frialdad    tu indiferencia

tu tranquilidad ante su agonía

de tantas horas muertas


Sólo así podría llegar otro

a intentar revivir 

el fuego bajo la piel


***


Suenan tambores

convocando a los espíritus

comienza una danza de pájaros

que bajan de la montaña


El graznido de una lechuza

corta la mortaja


Siguen los tambores

su música de muerte

anuncian el final de alguna vida

en esta negrura sin luna


El miedo traspasa el cuerpo

como un rayo


***


Quemen este cuerpo

objeto y juguete

de bajas pasiones

        

Quémenlo

está sucio de miseria

es un simple desperdicio


Abandonó a su Dios

para seguir falsos dioses

ha cometido herejía

ha quebrantado su fe


Que en lenguas de fuego

se consuma

para quitar de su piel

la huella de la bestia


No quede carne

hueso     sangre

mente     alma


Arda el cuerpo

con todo lo vivido

en holocausto

por la inmundicia


Y sea el humo propicio

en grato olor

para la negra diosa

del pecado única verdad

del que vive sólo por ella


***

Isabel Rivas. Nació en Maracay, Venezuela, el 8 de julio de 1958. Poeta y narradora. Licenciada en Gestión Ambiental. Integrante de las agrupaciones literarias: Pie de Página y Los Moradores y miembro fundador de la Red de Escritores del estado Aragua. Ha sido jurado en varios concursos literarios. Ha participado en recitales, simposios y otros eventos literarios regionales y nacionales. Sus textos han aparecido en medios regionales y nacionales de comunicación y en la revista literaria digital venezolana Letralia. Ha sido incluida en las siguientes antologías: Poesía de Aragua (1997), Narrativa de Aragua (1997), Semblanza Cultural de Aragua (2007). Tuvo participación en Installations poétiques de poetes vénézueliens en el marco del PROGRAMME TERRITOIRES PARTAGES FLIXECOURTS (2009), Los Moradores (2012). La casa en la poesía Aragón (2015); Hacedoras, Tomo II (2022) y Cuéntame Maracay (2022). Ha publicado: Reina de un palacio ajeno (1998) y Sólo fachada (2007).

Cinco poemas de Leonardo Maicán

 

Autora: Yaqueline Tovar


***


Adiós


El día que murió papá

yo no lo lloré

yo no lo sentí

ni fui a verlo


El día que murió papá

yo estaba en Júpiter

haciéndome la paja


***


Encendidas


No es cosa fácil

encender cigarros

con la lumbre de un cocuyo

Sobre todo

si la luna está húmeda


Otra cosa es la yesca

de los sexos


Yo vi a dos ingenieras

acribillar de luz

la falda de una montaña


Lo hicieron con el solo roce

de sus labios


***


Esos frutos míos


Estos calcetines míos

rotos de esperanza

¡Vuelen como gorriones!

Y que al verlos pasar entre nubes

digan mis amigos:

Allá van volando

los frutos de Leonardo


***


De Rotterdam a Chivacoa


Elogia la locura de Erasmo

Socórrelo de luz

para que no pierda

el claroscuro de sus ojos

Socórrelo de utopías

También de Etiopías

Acéptale a Erasmo

el pan que te ofrece

con sus manos sucias de río


***


Vieja acacia


Tantos años tenía la acacia

que ya su flores no eran rojas

sino blancas

de un albor de canas

que llamaba al respeto


Albor de nieve que helaba la sangre

aun en la canícula


***

Leonardo Maicán. Narrador y poeta. Nació en Maracay, Venezuela, en el año 1967. Es profesor de Lengua y Literatura por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Ha publicado dos libros de relatos: Duelo de ases (Editorial La Liebre Libre, 1995) y El misterio de la fuga (Fundación Editorial El Perro y la Rana, 2013). En 2008 ganó el Premio Nacional de Literatura Solar con su novela La bifurcación de los mundos (inédita).

Cinco poemas de José Argenis Díaz

 

Título: La hora de la prueba (2019)

Autor: Freddy Contreras


***


A veces me asombra 

lo inútil de escribir 

Las palabras se pierden 

en este marasmo 

Cada letra es una angustia 

los pensamientos vuelan. 

Leo mi propio letargo 

Me atosiga la alteridad 

me obliga a pensarte 

Más allá de la hoja en blanco.


***


Un libro cae de mis manos 

se vuelve transparente 

Analizo la oración 

simple compleja compuesta 

Mis ojos cargados de sueño 

Alucinan adjetivos 

Que intentan salvarme del abismo.


***


Recuerdo de acuarela 

A veces los creyones me llenan de nostalgia, 

aquel río azul de cauces invisibles. 

A pesar de Heráclito, 

nos bañamos en el recodo de la vida. 

En verdad, todas las aguas conducen 

al mar oscuro de tus ojos. 

El misterio del amor es como el misterio de la vida; 

si es que la vida tiene misterio. 

Para mí todo es simple en este recuerdo de acuarela 

donde la lluvia descansa tempestades.


***


Vuelvo al silencio de las horas 

a la fría calma de los aciagos días 

en que vi de cerca tu rostro 

cuando hundías tu daga en mi memoria. 

Marchita de siglos de ausencia 

tu malvada risa 

me persigue 

cuando menos lo espero. 

Tal vez no llegues nunca a vencerme 

pero el miedo sigue oculto al acecho del perdón 

por no ser quien quiero ser 

El hombre más valiente de esta historia.


***


Todo avanza hasta el desierto 

insoslayable 

aquellos árboles muertos 

despiertan raíces encendidas 

cuando apenas amanece 

En ese jardín 

las flores no encuentran oxígeno 

Entre el follaje 

ocultamos el deseo 

en tiempo de guayabas 

soñamos con el beso tibio de las montañas 

en suaves arroyos cristalinos.


***

José Argenis Díaz (Villa de Cura, Venezuela, 1954). Escritor, ensayista, articulista y poeta. Es miembro activo y directivo del grupo Senderos Literarios; la A.C. Villa Literaria Zamora de su ciudad natal; la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela. Se ha desempeñado como redactor cultural, columnista y coordinador de páginas culturales en diarios regionales; guionista de radio, editor y coeditor de las revistas Laberinto (Villa Literaria) y coeditor de la revista Huellas del Sendero (Senderos literarios); instructor y facilitador de diversos talleres y cursos de literatura, creatividad, oratoria, redacción y periodismo comunitario. Ha publicado los poemarios De espaldas al silencio (1992) y Alas de papel (1997); Fuego sagrado (antología poética); Crónicas y personajes de la Villa de San Luis. Administra el blog Letras y artes de Zamora y Aragua. 

Cinco poemas de Gloria Dolande

 

Título: Girasoles (2015)

Autor: Juan Andara 


***


A la abuela Josefina

La abuela solía contarnos 

historias de aparecidos

solía acariciarnos 

con sus tiernas manos.


A veces, cuando nos veía llorando,

la abuela nos consentía con abrazos.


Con su rostro cálido siempre nos miraba

y luego preguntaba 

qué habíamos hecho durante el día.


En las noches, sobre todos los domingos, 

la abuela entonaba 

viejas canciones de desamor

y sus ojitos azules se nublaban

ante la nostalgia de la luna.


Muy sabia la abuela 

llenaba de consejos sus historias.

Un día nos dijo que se iría

a un viaje largo a través de los sueños.

Esos sueños que anhelaba con ansiedad.


La abuela nos dijo

con su voz entrecortada 

que esta vez no podíamos acompañarla

su rostro se llenó de rocío como una flor 

y nos dejó a la deriva


y nosotros, aquí como tontos,

seguimos pensado

que la abuela es eterna.


***


Las palabras no dicen nada

como el tiempo expresa las horas

y el sonido es música

cuando la oscuridad ilumina el ruido

y el silencio dice más de lo que hablas


El hielo quema más que el propio fuego

como la nada expresa el vacío

y el odio es amor y mucho más

cuando con perdón me miras diciendo:

no hay más de lo sabido

no hay más de lo escuchado

no hay más…


***


Las horas practican tu nombre

el silencio abraza tu espalda

un aire despierta las palabras

mientras tú y yo cruzamos a pie este puente

que nos grita y añora

entre la nostalgia y el camino

que el amor es solo un momento

efímero en toda salvedad.


***


Maracay corre a mi encuentro

me señala los caminos a recorrer

quiere que le cante

ya nadie lo hace

la olvidan 

la entierran

Maracay llora junto a mí

nuestro dolor se funde en igualdad

el amor no es para ninguno

ella porque es cuestionada

yo porque no soy amado.


***


El poema se escribe ante el silencio

las palabras se hilvanan una tras otra

el paisaje inefable me habla

desea volverse eterno

en esta hoja

con este lápiz

celebro la vida hoy

ante la muerte etérea 

que me envuelve todos los días

mientras te recuerdo


***

Gloria Dolande. Nació en la ciudad de Maracay, Venezuela, en el año 1981. Se graduó de profesora de Lengua y Literatura en la Upel-Maracay y magister en Tecnología Educativa en la Unefa. Ha publicado una plaquette junto a la escritora Astrid Salazar, su libro de cuentos Galletas de suspenso fue editado por Dirtsa Cartonera. Tiene una novela inédita que recorre su ciudad natal. 

lunes, 6 de julio de 2026

Cinco poemas de Ninfa Monasterios Guevara

 

Autora: Ana Delgado (2026)


***


Refugio de lo nuestro


Dedicado a Manuela y Simón


Es este cuerpo bañado de recuerdos

un laberinto

donde se pierden sus manos

de general enamorado


Nuestro amor fue un tormentoso frenesí

un crepitar de llamas 

que yacían a flor de piel

Esta pasión fue nuestro dulce 

y nuestra hiel

un encanto que nos hizo vivir

y enloquecer


Discreción le pedimos

a nuestros sentimientos

como si pudiera ocultarse 

tras un dedo la majestuosa

presencia del sol


Su excelencia, esta loca mujer 

que lo amará hasta morir

todavía recuerda 

nuestro paso por El Garzal

la conjunción maravillosa

de aquellos esteros y sus guaduales

con el canto alegre de las aves

que acompañaron nuestro andar


Recuerdo, mi eterno amado,

sus palabras amorosas:

 “Veo tu etérea figura ante mis ojos,

y escucho el murmullo

 que quiere escaparse de tu boca, 

 desesperadamente, 

para salir a mi encuentro”

ese murmullo todavía vive 

entre mis labios, amado General

Se escapa cada vez que mi alma

lo evoca a mi lado


Su excelencia, esta soledad pastosa

en la que ahora vivo

es una cárcel que convierto

en refugio de lo nuestro


Lo nuestro…

esa constante lucha contra la guerra,

su descuidada salud 

la falta de tiempo y el acoso

de alguna pervertida lisonjera.


Lo nuestro...

llamarada levantisca

en la sabana extensa de nuestras ganas

amor a nosotros y a la patria

amor a la algarabía de las risas

y al silencio profundo de cada adiós 


Sobre este baúl repleto de cartas

echo mis huesos enfermos de ausencia 

a veces logro dormirme 

a veces oigo su voz

que me invita a acompañarle

 una vez

   

  otra vez…


***


Vuelvo a ti…

envuelta en cálidas flores

aromada de aventureras travesías

con los labios ahítos de besos y dulzuras

y el alma alebrestada como brisa bandolera.


Segura de mis gustos y disgustos

amante de mi hermosa libertad

buscadora de tesoros escondidos

eterna como luna en la alborada.


Con el arca repleta de historias menudas

bañada de luces y cálidos colores

constelada, como cielo en primavera

decidida a juntar mis pasos con los tuyos


Vuelvo a ti...

camino abierto al goce sin reservas

norte de noches y enigmas eternos

sur intenso de promisorias experiencias

Este y Oeste que se encuentran y se alejan

ruta lunar de insólitos deseos..


***


Poesía descalza


Todo poema es político.

Define nuestra postura frente a la vida.

Entonces...

la poesía ha de ser descalza,

sin ataduras, sin muros, sin cortapisas.


La poesía ha de fluir como un río

o ser alborada en los ojos del verbo.


Los pies descalzos de los versos 

buscan en el seno de la tierra

una conexión profunda

Dibujan en el espacio

una estampa que grita verdades

y esperanzas

Se identifican con las mayorías

se presentan sin vergüenza, 

sin pretensiones.


Mis pies descalzos se pegan al suelo

a la llama primigenia, a la historia viva

dejan huellas húmedas de luna

pisan fuerte, en la denuncia y en la prosa.


Mis pies descalzos indican la ruta

me llevan raudos

hasta el reino de los silencios pausados 

y las palabras certeras.


Me sostienen en las tempestades

me elevan hasta las cimas

de la ternura y el amor

o me sumergen en las profundas penas 

de quienes sufren olvidos e injusticias.


Mis pies descalzos 

sostienen a la poesía que llevo y traigo

 son mi canto a la rebeldía.

me ayudan a descubrir posibilidades


Y mis versos, también descalzos, 

procuran transformarse y transformar.


Descalza, la poesía, es la mágica luz 

que canta melodías insurgentes  

ante el asedio y el oprobio

de los poderosos y sus serviles


Descalza ella libera

Descalza, yo insurjo


***


Gloso la perspectiva de Cruz


Ya está ebria de azul y poesía

mi alma dolida, que volar desea

cuando la enseña de la patria mía

en el bastión de Cumaná flamea.

Cruz Salmerón Acosta. Perspectiva (fragmento)


Ya está ebria de azul y poesía

esta palabra que canta tus pasos

y se funde en los bellos ocasos

o en el alba que anuncia tu día

Con entusiasmo gracia y porfía

camina alegre por largas veredas

y despierta torvas alamedas

abrazando las almas febriles

que cabalgan febreros y abriles

levantando puños y polvaredas


Mi alma dolida, que volar desea

recorre tus caminos de patria buena

y la mira eludir la infausta condena

que persigue callar tu grande odisea

Mi corazón cautivo, fuerte versea

y canta los triunfos de tu historia

para sembrar en la clara memoria

de mi pueblo por siempre querido

lo mucho que tu empeño ha sufrido

para cosechar la luz y la gloria


Cuando la enseña de la patria mía

se mece altiva en el horizonte pleno

siento que recorre mi cuerpo moreno

una emoción muy grande, muy mía

Ni la oscuridad más negra opacaría

a ese tricolor con todas sus estrellas

que es de las cosas más sublimes y bellas

que jamás nadie diseñar pudiera

por eso es que mi amada bandera

es de mis versos, la mejor de las doncellas


En el bastión de Cumaná, flamea

y yo la veo siempre desde lejos

cuando anuncia duelos y festejos

y con la brisa oriental coquetea

Esa bandera, en el cielo florea

de amarillos, azules y rojos

dejando estos, mis cautivos ojos

sembrados de gratas epifanías

para cantar canciones y elegías

que son llave para mis tercos cerrojos


***


Camino de tierra


Frente a los ojos

larga serpiente amarilla

 lomo pedregoso en algunos puntos

penachos verdes, tostados

 en otros.

A los lados cercas de metal

fronteras odiosas incandescentes


Los pies resecos callosos

dudosos se detienen 

frente a la sinuosa figura

deciden esconderse dentro de las botas

raídas, cubiertas de polvo, vencidas


Cada paso es un dilema

un enigma

necesaria rutina de sobrevivencia

cumplida de sol a sol

para ganar el pan

aunque sin ganar la vida

siempre bautizado sin ceremonia

con nombres dictados por el patrón

ajenos a su historia, a su cuerpo.


El camino de tierra

abre sus fauces cada día

clava sus colmillos en la carne

envenena de a poco la rebeldía

hasta vencerla.


***

Ninfa Monasterios Guevara La poeta descalza (Maracay, Venezuela, 12 de julio de 1965). Ingeniera agrónoma y especialista en Trabajo Social. Productora y conductora del programa radial Entre versos y versos. Facilitadora de la Escuela Nacional de Poesía Juan Calzadilla (2022-2025). Publicaciones individuales: Espejos y lunas (2025), Diente de león, en cuatro vertientes (2024), Sin mayores pretensiones, como ramito de orégano en flor (2023). Premios: Primer Lugar, I Salón Chocoarte (2024), Segundo lugar en Primer Concurso de Poesía “Vida y Planeta” (Minec); Mención en Concurso literario “La unidad de los pueblos latinoamericanos: Cuba y Venezuela” y Premio especial en el concurso “Conocer a Martí” (2004). Poeta regional co-homenajeada del 17º Festival Mundial de Poesía de Venezuela-capítulo Aragua (2023). Sus textos han sido publicados en diversas antologías, diarios, revistas, redes y blogs. Miembro del equipo editorial del Boletín de la Red de Historia y Patrimonio del municipio Mario Briceño Iragorry. Escritora regional co-homenajeada de la FILVEN 2025-capítulo Aragua.  

Cinco poemas de Marcos Veroes Vegas

Título: Fauna (2018)

Autor: Gerardo Arenas


***


Esta palabra mía 

hace de embarcación 

a la cual invito a los parientes. 


Me han maldecido tantas veces 

que ya no encuentro calma 

las imágenes 

la poesía 

las palabras 

lo poético 

me abandonan 


Es muy tarde para reescribir 

para empezar de cero 


Afuera la luna ilumina las calles 

adentro 

la sequía envejece al cuerpo 

la falta de sal cumple su tarea


del libro: De robles encendidos (2004-2005)


 ***


El juego del escritor no me pertenece 


No sé cómo volver 

a la palabra sagrada. 


Estoy detenido en esta línea sin entender 

la ceremonia del universo.


del libro: La poesía es mi religión (2006-2008)


 ***


Paréntesis (o un tigre sueña)


Nace niño 

crece pronto 

como hombre o marino 


para navegar los mares que conozco a medias 


dejemos en la playa los autos con sus avenidas 


encendamos las estrellas que nos guiarán 

nos señalarán las veredas 

para destejer rutas marinas 


Nace niño y anuncia que te irás 

y cuando mamá apague las luces 

la traicionaremos con la falsa espera. 


En la oscuridad del mar 

vagaremos con un rumbo 

hacia la nada 

nos iremos juntos 


lo mejor 

y lo peor de este mundo


del libro: Con tres tigres (2010-2012)


***


Carta previa

 

Fui parido por las calles de esta ciudad 

de luminiscencias 

de gritos apagados 


A inicios del año 

en algún recodo mugriento 

de este Limón viejo 

húmedo 

húmedo 

y más húmedo 

soy parido como cada año 


Ando solo y solo estoy 

es mi mejor hábito 


Vivo lejos de otras gentes 

vivo lejos de donde nací 

vivo en la palabra 

vivo en mi palabra 

desde la palabra que me hace nube 


Amanecido en cualquier lugar 

me da igual llegar o no 

errar o acertar me da igual 


mi hogar es este rincón vacío 

a la sombra de un puente 

en la construcción abandonada 

en la casa derruida

a orillas de un río crecido 

donde acudo por obligación 

por la escritura 

por la poesía que me esquiva


del libro: Cartas para Elza (2023-2025)


***


Última carta


Las cartas más importantes 

se han extraviado 

en la rutina oscura del corazón 

frágil ante el olvido 

de días decembrinos 


Allí las palabras 

son iguales a estas 

pero sin tiempo y sin medida 


con otro sentido guardado 

a la sombra de esta orilla 


Es tiempo de irme 

grabado en tu memoria atemporal 


Diluirme en alcohol humo 

chocolate y café 

en la vida de otros 

con la sola alegría 

de haber sido material 

como la palabra sonora 

hecha canción 


Sean estos remedos 

sobrevivientes de una hecatombe de palabras 

que ahora te dedico 

y todo lo que me diste con forma de amor 


Sólo me queda presumir 

desde la soledad 

la escritura de apuntes y cartas 


Apostar al encuentro de un escritor

o con su imagen sin semejanza 

creada y sumida en el espacio finito 

de esta casa de blancas paredes 

visitada por universos danzantes 

tentados a descubrir al hombre de carne y nervios 

proscrito por mi desde hace mucho 

desde el principio 

desde la primera palabra


del libro: Cartas para Elza (2023-2025)


***

Marcos Veroes Vegas. Nació en el año 1965. Es profesor graduado en Lengua y Literatura con postgrado en Literatura Latinoamericana y del Caribe. Desde los años ochenta incursiona en la narrativa y en la promoción del libro y la lectura. Luego se decanta por la poesía. Ha publicado Vencedores (1986, narrativa), con la editorial la Liebre Libre. Pasto de perlas (2007, poesía) con Letralia. Con tres tigres (2012, poesía) bajo el sello editorial de Pie de Página. Actualmente forma parte de los facilitadores de la Escuela Nacional de Poesía Juan Calzadilla en el estado Aragua. 

Cinco poemas de Beatriz Helena Peñaloza

Título: De la serie By-Cyclos (2015)

Autor: Germán Trujillo Rada


***


Los recuerdos son de agua


Los recuerdos son de agua

fluyen por el pensamiento

ríos de memorias

cálidos y fríos

donde me sumerjo

contemplo peces

entre aguas diáfanas

y esa arena gruesa

donde enterraba mis pies, 

enamorada.


Los recuerdos son de agua

de sol

de arena

de playa

de risas

de duendes que ríen y crecen.


Los recuerdos son de aguas turbias

de promesas incumplidas

de hielos rotos

que me dejaron caer en los abismos.


Los recuerdos son de aguas 

turbulentas que se llevan mis casas

sin parar,

los recuerdos son de agua

y yo como Narciso he mirado

y sin querer he caído 

en la repetición de esta imagen absurda.


Los recuerdos son de agua 

que caen como torrentes de las nubes 

en medio de truenos y relámpagos,

los recuerdos son de agua

que calma la sed infinita.


Los recuerdos son de agua

que es vida

llanto, vapor y nieve

que se vuelven remolinos 

y aceleran su tránsito 

en mi memoria cansada.


Los recuerdos son de agua 

   

***


No importa nada


Asisto a la cremación de ellos

y a la tuya.

Es todo lo cremado,

todo desaparece

mientras camino 

sobre las aguas con tacones,

si me desconcentro no veo, 

quedo suspendida entre la nada 

caminando, extrañando tu presencia 

esparcida con firmeza.


Todo se derrumba en la despedida:

“te amo, perdona, gracias”

Voces que volvieron todo añicos.


No vale de nada la duda,

no vale de nada el interrogante.

Fui entrenada para eyectar

al enemigo y sobrevivir a la esclavitud,

transito en medio de la incertidumbre

de tres palabras, 

de la sonrisa, de la firmeza 

en medio de la muerte,

de nada vale la duda 

a mitad del puente en medio del abismo,

me quedan los sabores amargos:

el vino, el té y la poesía y el arte.


Mientras camino a oscuras,

a tientas,

con una espada 

la desentierro con coraje y soledad:

sirvan vino, no importa nada.


***


Casas


He visto el derrumbe de dos casas,

sus patios,

 sus matas de mango: el eje del mundo,

la brisa que transporta tu espíritu,

la magia que reina a cada lado,

 la muerte que se lleva a los reyes 

 y todo desaparece:

 en un espacio devorado por el tiempo

en la ausencia que se come tu esencia,

el trinar de los pájaros,

el olor del café,

las conversaciones de media tarde,

las risas, los llantos, los gritos

los juegos, tus platillos exquisitos, 

la calidez de la vida,

la quietud en movimiento:

 todo se detuvo

 en un vendaval que se llevó mis casas

y las volvió de aire en pleno medio día,

las volvió remembranzas,

imágenes de palabras y papel.


***


Salto


Hablar con nubes y pájaros,

 volar rauda entre las estrellas,

 dejar atrás la noche,

tomar una copa de vino

en medio del camino,

 soltar los abismos.


Tengo un arco iris dando vueltas, 

palabras de fuego cobijándome 

en medio de las horas,

sueños y sonrisas adormecidos,

magia para hacerlo todo de nuevo.


Estoy suspendida esperando

caer hacia algún lado,

esperando tu mirada que se esfumó,

tomando un café infinito 

a la espera de palabras hechas de silencios,

envuelta en las ausencias de mis amores.


Soy una crisálida de flores,

 palabra enmudecida,

 brisa libre dentro de cuatro paredes,

 ojos incrédulos, ilusión viviente.


Soy una mano que suelta

una mano sobre el piano alumbrado,

 asombro frente al monstruo comedías.


***


Carne viva


Tuve que arrancar cada palabra,

cada recuerdo

desmembrarme lentamente

en carne viva.


***


Beatriz Helena Peñaloza. Escritora, docente e investigadora (Caracas, Venezuela, 1978). Licenciada en Educación Media Mención: Lengua por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (2018), Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela, UCV (2002). Productora de los programas radiales Café con leche (2003), que también condujo, y En buena onda (desde 2016 hasta 2019), de corte estudiantil. Ha participado en las ediciones 11, 12 y 13 del Encuentro con la Literatura y el Audiovisual para Niños y Adolescentes (Valencia, Carabobo) y en diversas lecturas de poesía. Creadora del Concurso Literario Estudiantil Teresa de la Parra, que se realiza desde 2016. Algunos textos de poesía, cuentos y ensayos han sido publicados por la revista digital Letralia. Publicó el poemario Palabras en gotas con Ediciones Dirtsa Cartonera (2021).


Cinco poemas de Guillermo Cadrazco

 

Autora: María José Faría


I


Con hilos del alma 

tejemos 

la tranquilidad 

y la esperanza 


Los tantos ruegos

se han perdido 

entre el fuego 

y la ceniza 


Muchos hoy 

están en la ausencia 


El monstruo 

de las guerras 

no canta 


Solamente cuenta 

de las miles 

tristezas y lamentos 



II


Estoy 

entre los más terribles 

de los secuestros 


Pero me anima 

y aviva la valentía 


Mi olfato capta 

el fétido olor 

a vómito 

y excremento


Unos ángeles impávidos 

ante el diablo 

y otros demonios 

cuidan de mí 


Y yo sigo aquí 

atravesando murallas 

hasta lograr 

mi liberación 

y vengarme dulcemente 

de los espantos 

de la maldad 

del mundo

y sus intrigas



III


Soy un punto más 

de luz


Eterna consagración 

de la vida 


Sobre las guerras 


IV


Sigo con mi memoria 

encendida 


Estiro mis fuerzas 


Desde el silencio

contra las guerras 


V


Quizás 

muchos piensan 

que todo 

se ha perdido 

 

Aún sé 

que queda buena 

fuerza 


Niños mujeres  

y hombres 


Hoy por hoy 

tienen 

alto aliento positivo


***

Guillermo Cadrazco. Nació el 27 de febrero 1962 en Colombia. Reside en Venezuela desde 1970. Es licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural, magíster en Gestión para la creación intelectual por la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez. Es actor egresado de la Escuela de Arte Dramático de Aragua “Emilio Fragoza". Poeta, autor, declamador y docente universitario. Ha publicado los siguientes títulos, Mención Poesía: Aquí y en las alturas, Visiones, Rincón Grande Poemas de Canto Libre, Máscaras de luz y oscurana, y Viaje al final del camino, Mención narrativa. También su obra literaria aparece en diferentes antologías de literatura venezolana y ha representado a Venezuela en diferentes festivales mundiales de poesía.

domingo, 5 de julio de 2026

Cuatro poemas de Juan Francisco Lara

 

Título: Música para el alma (2026)

Autor: José Gregorio Vergara 


***

Barrio


En mi barrio allá por los setentas

un niño pobre jugaba a ser hombre

por las noches escuchaba el llanto 

inconsolable de los callejones 

en la voz de los perros y temía.


Él se quedaba dormido pensando

cómo serían las cosas fuera del barrio


Más allá de donde nunca había llegado

imaginaba felices avenidas

los parques jamás los había visto


Así pasaron raudos cincuenta años

a la vista del mundo el niño envejecía

y al barrio recordaba y añoraba

pues la vida era falsa en su alegría 

la mentira mordaz se enseñoreaba


Un día en su lento caminar  

sus pasos volvieron a los callejones

allí sentado en una acera

encontró de nuevo la paz

que había perdido 

y llorando se quedo dormido 

para no despertar nunca jamás.



(Octubre 2023)


***

El árbol



Era un árbol frondoso 

de frutos muy dulces

Su sombra era inmensa, 

tan ancha como la esperanza

del que no tiene nada y sueña.


Un día fueron llegando, 

los de la montaña, de acento cantado

los del oriente, 

de hablar acelerado como los peces

los de la costa 

con sus tambores fiesteros y su piel tostada

los de la selva 

con sus ojos oblicuos y sus guacamayas

los de más allá de la cordillera

con sus acordeones y vallenatos

los de allende del mar

con sus ganas de sol y sus mujeres.


En un crisol de gentes se fundieron 

y sus hijos bajo el árbol

crecieron, y ya no distinguían unos de otros.


Fue así que bajo aquel árbol frondoso,

se formó la patria.



(Abril 11, 2020. Año de pandemia)


***

Música


Una vez un extranjero me dijo 

ustedes caminan como si bailaran

como si tienen música por dentro.


Parado en una esquina 

de una ciudad cualquiera del caribe

podemos ver la danza de la gente

hay guitarras y acordeones

trombones y trompetas en su sangre

con acordes de fuego y de guayaba

con tambores del indio y del negro.


Y es que sí, nosotros, los de aquí

 llevamos la música en el cuerpo.


(San Mateo, julio 2025)


***

Brisas


Estas brisas me salvan

de las horas secas

me salvan de la soga 

o de la bala.


estas brisas, traen los olores 

de la vida

orégano, albahaca

menta, café recién colado

mujer recién bañada

flores del camino


Ellas alejan el recuerdo malo

la venganza, el olvido

me llevan en su lomo 

de animal inocente

hasta la paz.


Estas brisas me salvan de la muerte.


(La Vela de Coro, 20 de abril de 2018)


***

Juan Francisco Lara. Nació en Caracas, Venezuela, el 11 de abril de 1959. Escritor y poeta, tiene tres libros publicados: Cuentos del zaguán, Relatos del sanatorio y El silencioso teclado de los anónimos. Es licenciado en Comunicación Social y técnico superior universitario en Medios Audiovisuales. Sus textos tienen base en los pueblos, los barrios, la memoria colectiva. Ha dictado talleres de escritura y poesía dirigidos a niños, jóvenes y adultos con la premisa de que todos podemos contar historias.