Título: El desconocido (2024)
Autora: Mariela Cordero
***
Palpar la cicatriz
fisura
inextinguible
del
recuerdo.
***
Un cuerpo al que pudieras hacer arder
No veas detrás de mí la ristra de cadáveres
que parece asediarme y seguirme
desde un territorio caluroso y lejano.
No veas el signo de desamparo que hay en mis ojos,
febriles por ver tantos incendios.
No veas en mi carne el epítome de un país
ensangrentado.
No sientas en mi estremecimiento
el temblor
de los sufren,
este miedo es único y me pertenece,
no distingas en mi voz
alaridos de aparecidos,
concédeme el privilegio
de una desolación propia.
No veas en mi rostro
celajes
de ninguna patria
danzando con la muerte.
Sólo quiero que veas este cuerpo que soy,
sustancia persistente
sin espectros
piel y huesos.
Un cuerpo
al que pudieras hacer arder
***
Entregarse
Entregarse
como una historia que se derrite
exponer
la arruga y la cicatriz
revelar también
la sonrisa contundente del cuerpo
dar de beber el agua turbia del corazón.
Entregarse
descalzo
sin más atavío que el candil
de los ojos indomables,
puro
como quien se entrega
a la muerte.
***
El sol
en declive
apacible la tarde
se entrega
a la voracidad
del
ojo
***
Alguna vez seguiste el curso de las jaurías
Alguna vez seguiste el curso de las jaurías
guiado
por aquel olor a surcos
poseído
por el mareo
que se derramaba sobre la multitud.
Ciego
aprendiste a morder
y a desgarrar como los otros.
El amanecer
rasgó el velamen
menguante
de la noche
para ofrecerte un horror
recién nacido.
Mataste a los tuyos en la oscuridad
tú eras parte
de lo débil que devorabas
tú eras
la presa.
***
Frágil como lo absoluto
Frágil
como lo absoluto
así
emerge
la caricia
***
Territorio sucio de danzas
Caminas hasta la periferia del mundo
mudas de piel y de escenario.
Despintas con cada paso
toda realidad antigua
de plagas y prisas.
Te abrigas
con el manto
de una mirada al azar.
Llegas al país que amas
aquel territorio
sucio de danzas
y de ebrios
enraizados en la luz
donde
la vergüenza aún
no existía.
***
El principio del cielo
La radiación es una tiránica ama
que desea lamer con su incendio
a todos los cuerpos
que se mueven, vibran o se arrastran
sobre la tierra.
Persigue la saciedad de estallidos ardientes
o el goce sanguinario del mediodía.
Al mismo tiempo, debajo de lo absoluto
las bocas se enrojecen
al pronunciar la palabra
sed
***
Temblor
Hoy podemos temblar
gritarnos al oído el todo dolor de la espera
contar como bebimos el océano
para encontrarnos.
Antes del escalofrío predestinado de este cuarto blanco
¿Éramos sólo un número en esta tierra sonámbula?
Ahora somos una ciudad que tirita de risa
con el corazón en los dedos
y los pechos juntos incendiados de hormigas.
Ceñimos la mitad del infinito
hoy podemos temblar uno
dentro
del otro
***
Ardor para morir
Un cuerpo bravío o lánguido
según dicte la marea de la sangre
y las conexiones erráticas
del clima
o la hora exacta de la apertura de los pétalos,
morada
en trance donde termina la ficción.
Un cuerpo
es ardor
para morir.
***
Mariela Cordero (Valencia, Venezuela, 1985) es una poeta, escritora, traductora y artista visual venezolana. Su obra ha sido traducida a múltiples idiomas (como el hindi, checo, estonio, serbio y shona) y reconocida con diversos galardones internacionales. Entre sus obras destacan El cuerpo de la duda (2013), El idéntico incendio (2015), Transfigurar es un país que amas (2020) y La larga noche de las jaurías (2023). Su poesía ha sido premiada internacionalmente en países como Argentina, Ecuador, Italia y España.















