Autora (fotografía): Beatriz Nones
1.
TU NOMBRE
Me inclino
ante tu nombre
y oigo el murmullo de tu rostro
Un eco de voces y vacíos
pronuncian el dolor de su mirar
Su escritura
duele entre mis manos
2.
Una herida
sobre la albura del papel
sangra en mi silencio
Su decir
una hendidura abierta
de lágrimas dolidas
Una herida
aún sin cicatriz
en el silencio de tu nombre
y el murmullo de tu rostro.
3.
UN PERRO
Un perro ladra en mi reloj
La sombra de su cuerpo
una noche que se estira
como el rumor de un río
El eco
de sus ladridos
huye de la jauría de sus ojos
se esconde tembloroso
bajo las piedras de aquel río
Su mirada
hurga
bajo los pliegues de su sombra
y muerde
la osamenta de su tumba
El movimiento de su cola
azota
el recuerdo de su cuerpo
Unos ladridos
espantan
los pliegues de su sombra
Un perro
ladra en mi reloj.
4.
GRAFÍA DE TU ROSTRO
(A muy querida amiga, poeta, educadora y promotora cultural Beatriz Helena Peñaloza)
Ungido de ausencia
escribo tu rostro
En el olvido de tus ojos
hallo mi nombre
como un relicario
Arrastro
lo fugaz de tu mirar
sobre la untura
de las voces que me nombran
Algo de tu mirada
yace y hace sombra
sobre el rumor de la distancia
donde erijo mi presencia
Escribo tu rostro
sobre ese tibio murmullo
donde se hacen silencio
todas tus miradas
Ungido de ausencia
erijo mi presencia
en el olvido de tus ojos
Ahí
sobre las voces que me nombran
escribo tu rostro.
5.
UN AMIGO
(A mi querido amigo y hermano, filósofo, teólogo, antropólogo, investigador y promotor cultural Anderson Jaimes Ramírez)
Tengo un amigo
que conversa con las piedras
Ellas
lo miran
con el corazón de sus entrañas
Leen
la sintaxis de sus ojos
y sonríen ante la eufonía de sus voces
Él
les acaricia
con la aspereza de sus manos
el blando silencio de sus cuerpos
Entre ellos
existe una liturgia de hermandad
oculta entre los líquenes
y la temblorosa humedad de sus miradas
Él
las observa
las escruta
y de pronto
su mirada huele a piedra
a surco escondido en la penumbra
a voz extraviada entre los años
Ellas
guardan y custodian
el desgarrado decir de sus ancestros
el sagrado olor de sus creencias
y la lengua ignota de su pueblo
Tengo un amigo
enamorado
del enigma de las piedras
embrujado
por el canto de sus glifos
Un amigo
germinando en el surco de las piedras
Ellas lo hacen
piedra sagrada
entre las piedras.
6.
LETRERO
(Al querido poeta, cuentista, novelista, ensayista y crítico literario Arnaldo Jiménez)
Un letrero en la pared
me mira
con el silencio de su grito
Camino sus palabras
a pie descalzo y en ayunas
Siento
el grosor de su escritura
en el dolor de su decir
Su voz
un sendero oculto en la sintaxis
del estuco y la argamasa
Su eco murmura
entre el moho y las heridas
del sucio atrapado en la pared
Su decir
puerta abierta
entre ladrillos
Un letrero
un grito en la pared
Soy
destino de su voz.
7.
CAMINO
(Al querido amigo, poeta y promotor literario Job Jurado Guevara)
Un camino
frente a mí
estira la soledad de su mirada
sobre un horizonte de hojarasca
Miro
sus heridas y sus sombras
ocultas en la sierpe de su cuerpo
Tiemblan mis pisadas
sobre
la hondura de sus huellas
La ausencia
fenece
en la finitud de su distancia
Inicio y fin
atados
al morir de su destino
De nuevo
un camino
al final de mis pisadas.
8.
LITURGIA DEL CAFÉ
La homilía del café
ebulle
en la infinita soledad
del silencio de la taza
La profundidad de su color
cristaliza
la esencia de sus voces
La musicalidad de su salterio
germina
sobre la costura de la borra
Sobre los sagrarios de la casa
revuelan los inciensos
de la liturgia del café
El perfume de su epístola
y la unción de sus aceites
mantienen la vigilia
en el monasterio de la boca
Por las caminerías de los jardines
el silencio de los pasillos
y los claustros monacales de la casa
caminan la voz del incensario
y el rumor indetenible
de la homilía del café.
9.
HOY
Hoy
es un día extraño
La mañana
se ha ahogado
tras las sombras
La tarde
aún es un misterio
y ya
el canto mortal de las chicharras
anuncia
a los cuatro vientos
los obscuros abismos de la noche.
10.
CAFÉ
(A Félida Caicedo Pinto, hermana, amiga, compañera y confidente; hechicera y alquimista del café)
Observo y decodifico
la palabra de una gota de café
escrita
en la tiniebla de su rostro
Contemplo
la ondulación de su escritura
en el ascenso tembloroso de su voz
Su sonido
acre y timbrado
me increpa
desde el silencio obscuro de su rostro
El vuelo de su almizcle
rompe el trino de los pájaros
en medio de la niñez de la mañana
La tintura de su piel
y la obscuridad de su sonrisa
horadan
la intimidad de mi decir
y se erigen selva amarga
sobre lo inhabido
y lo callado de mi boca
La palabra
de una gota de café
despierta
la voz de la mañana.
11.
UNA HORA
(A mi querido amigo y hermano poeta Julio Borromé)
Una hora
camina afuera de la casa
y arrastra su cansancio
sobre el rostro de las piedras
Escucho el viento
crujir bajo sus pies
Más allá
lejos del silencio
y la mirada de las sombras
una nube silba y tararea
el hondo palabreo de la lluvia
La llovizna ahoga
el recuerdo de sus huellas
y la distancia de sus pasos
Afuera
en medio de la tarde
la lluvia devora el peso de las horas
y arrastra su cansancio
Allá
bajo el grito de la lluvia
una hora yace inerte
en medio del silencio
y la mirada de las sombras
Y más allá
lejos del silencio y de las sombras
cruje el viento sobre las piedras.
12.
AIRES DE OLVIDO
El aire pasa
deja la voz de su recuerdo
sembrada
sobre el silencio de las sombras
y no regresa nunca más
Él no sabe
de recuerdos ni regresos
Sigue el camino
sin la idea de su inicio
y sin la imagen del destino
Llega sin saludos
como un recuerdo antiguo
y se va
sin anuncio y sin despedida
como un largo olvido
Casi nada
lo diferencia del olvido
El olvido
un recuerdo
escondido en la memoria
Como en el aire
nada
es ajeno en el olvido
El olvido desaparece
deja la voz de lo olvidado
y no vuelve nunca más
Él
desaparece en la memoria
como el aire
en el silencio de las sombras
La voz de lo olvidado
hace trizas al olvido
El aire pasa
y no regresa nunca más.
13.
CREPITACIÓN
Huele a ti
en este espacio
de señales chamuscadas
El destello de tu sombra
ese río de arenas incendiadas
crepita
sobre los carbones de la tarde
El rastro de tu nombre
persigue voces y fuegos
entre el silencio de los cardonales
El fogaje de la brisa
arrastra tu mirada
sobre el levitar de los medanales
donde tejen sus espejismos las arañas
Sobre el incendio de estos arenales
grita tu nombre
la crepitación de la tarde
Huele a ti
en el crepitar de estos medanales.
14.
LA VOZ DEL PEDERNAL
(Al amigo, educador, líder social, promotor cultural y poeta Omar Iván Garzón Pinto)
Hablo silencio
sobre la aspereza de la roca
Un pedazo
de grieta o hendidura
responde a mi palabra
Es un ruido
que guturaliza su frialdad
Algo
vuela o aletea adentro
en su dureza
Oigo
su murmullo
mordiendo mi silencio
en el abismo
de su áspera sonrisa
La humedad
del musgo de su piel
Absorbe el decir de mi mirada
y comprende mi silencio
La grafía de mi voz
eriza
la fría aspereza de su rostro
Escribo
en la desnuda arista de su piel
y en el decir de mi silencio
se escucha
la voz del pedernal
Escribo silencio
y adentro
en su dureza
una grieta o hendidura
guarda mi palabra
Hablo silencio
y algo sonríe
en la aspereza de la roca
Escribo
y se escucha Silencio
en el decir del pedernal.
15.
OLEAJE DE PENUMBRAS
La noche
abre su puerta obscura
y el sonido de unos pasos
se acerca
a ciegas
a tientas
y en penumbras
y trae mi presencia.
Un herido olor de mar
pronuncia mis palabras
y desde el fondo dormido de su voz
el cansancio de un oleaje
de salitre y de tormentas
calla
el rumor de aquellos pasos
y los cubre de silencios.
Un oleaje
sacude el rostro de la noche
y desde el olor de sus penumbras
se anuncia
el mar de las ausencias.
Brama
un mar de brumas
y se oye
a lo lejos
entre graznidos de gaviotas
su oleaje
de vientos y silencios.
Un oleaje de penumbras
ahoga y arrastra
mi presencia.

Me encantaron estos poemas, huelen a café, a ese café descrito en los versos, a esos versos dedicados a sus amigos, a esos amigos que tambien son poesia.
ResponderEliminar¡Oh, qué honor! gracias Rafa, honrada y agradecida. Beatriz Nones
ResponderEliminarMi querido Elí Caicedo. Gracias, me encanta su poesía. Beatriz Helena Peñaloza
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