miércoles, 28 de enero de 2026

Palabras bajo libertad (II / 2026)

Palabras que son flores que son frutos que son actos... 

Octavio Paz: La estación violenta


Selección y edición: 

Manuel Cabesa


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Es una verdad indiscutible que el posicionamiento de la mujer en la literatura y especialmente en la poesía es uno de los fenómenos más importantes que ha sucedido en la encrucijada de estos dos siglos. No sólo existe una enorme presencia a nivel mundial, sino que se ha rescatado del olvido grandes nombres que habían permanecido en la sombra durante mucho tiempo.

Dentro de las nuevas voces femeninas surgidas en los años recientes en el ámbito hispano la poesía de Raquel Lanceros me ha resultado particularmente sugestiva; partiendo de sus raíces poéticas: Góngora, Garcilaso, Lorca, esta autora recrea los temas imperecederos de la poesía: el amor, la soledad, la incertidumbre, desde una óptica íntima y envolvente.


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Raquel Lanseros (Jerez de la Frontera, 1973) es autora de los libros  Leyendas del promontorio (2005), Diario de un destello (2006), Los ojos de la niebla (2008),  Croniria (2009),  Las pequeñas espinas son pequeñas (2013), Matria (2018), Sin ley de gravedad (2022) y El sol y otras estrellas (2024).


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CONTIGO 


Porque no vive el alma entre las cosas

sino en la acción audaz de descifrarlas,

yo amo la luz hermana que alienta mis sentidos.

 

Mil veces he deseado averiguar quién soy.

 

Después de tantos nombres,

de tanta travesía hacia mi propia brújula,

podría abrazar la arena durante varios siglos.

Ver pasar el silencio y seguir abrazándola.

 

No está en mí la verdad, cada segundo

es un fugaz intento de atrapar lo inasible.

La verdad no está en nadie, y aún más lejos

yace de un rey que de cualquier mendigo.

Si alguien está pensando en perseguirla

no debe olvidar esto:

el fuego ha sido siempre presagio de declive

como la intensidad antesala de olvido.

 

Cuando mis ojos vuelvan al origen,

pido un último don.

Nada más os reclamo.

 

Poned en mi sepulcro las palabras.

Las que dije mil veces

y las que habría deseado decir al menos una.

 

Guardad en mi costado las palabras.

Las que usé para amar,

las que aprendí a lo largo del camino,

las primeras que oí de labios de mi madre.

 

Envolvedme entre ellas sin reparo,

no temáis por su peso.

Pero cuidad con mimo la palabra contigo.

Tratadla con respeto.

Colocadla

sobre mi corazón.

La verdad no está en nadie, pero acaso

las palabras pudieran engendrarla.

 

Quizá entonces aquel a quien dije contigo

y para quien contigo fue toda su costumbre

se acostará a mi lado con ternura,

juntos en el vacío más sagrado,

cuando la eternidad toma nuestra medida,

cuando la eternidad se pronuncia contigo.


***


CAE O CAYÓ 


La lluvia es una cosa

que sin duda sucede en el pasado.

Jorge Luis Borges


Está lloviendo fuera como desde hace siglos.

¿Por qué me sobrecoge la oración de la lluvia?

Más lejos o más cerca. Mirar llover es algo

a lo que comparezco a través de la infancia.

 

Dentro del corazón se libra una batalla

de la guerra que nunca termina estando vivos.

 

Con recuerdos encenderé una hoguera.

¿Sabes la diferencia entre el fuego y el agua?

Y luego está lo efímero. Yo misma, por ejemplo.

A veces he intentado desenredar la lluvia

pero nunca la alcanzo. Debe ser

que me nacen las gotas desde dentro.


***


Eternamente no podrás ni aun sufrir

No era cierto, por más que lo jurase,

que yo tu amor jamás olvidaría.

En cuanto el tiempo me ofreció un atajo

te malvendí sin arrepentimiento.

 

Felicidad obliga. Hay quien lo llama

de la necesidad hacer virtud.

Difícil de asumir, pero innegable.

De barro son las ganas. Cuántas veces

se miente aunque se diga la verdad.


***


Reclamación

Me hablas como si fuera yo quien decidiese.

Como si mi existencia

junco en llamas

tuviera algún poder sobre la realidad.

Mi humilde voluntad no suma más

que otro grano de arena en la alta duna.

 

Piensa un minuto en mi insignificancia.

¿He decidido que hoy sea el vértice del tiempo

como de agua es el río

y de idea la palabra?

No me culpes del curso de la naturaleza.

Como tú, soy su fruto. A su pulso me debo.

 

Te olvidé ya hace tiempo.

No hay nada que añadir

aunque el lenguaje apenas aclare los finales.

Es inútil culparme

y más aún pretender

que un recuerdo caliente igual que un cuerpo.


***


Mano a mano

Hay quien tiende a pensar que lo merece todo.

Yo prefiero dar gracias.

 

Cruzo mis manos calientes sobre el mundo

sobre la gratitud a salvo del olvido.

 

Pienso en todas las manos

las que abrieron ventanas en los muros

las que besan el trigo para que haya pan

las que cortan el cuero que nos calza.

 

Amo todas las manos.

¿Qué son? ¿Qué pueden solas?

 

Son otras manos las que mueven los trenes

otras las que conectan las bombillas

otras las que abastecen los bazares.

 

Y serán otras manos

tal vez aún no nacidas

las que caven la tierra que me habrá de cubrir.

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Autora:  Raquel Lanseros

Título:  Sin ley de gravedad

Poesía reunida (2005-2022)

Editorial: Visor Libros, 2022


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LO LLAMAN DESENCANTO


Soñé que era verdad lo que es mentira

pues es embaucadora la apariencia

se disfraza traidora de inocencia

efímero espejismo de quien mira.

La esperanza crepita hoy en tu pira

tras agotar el poso de paciencia

ante tu lacerante indiferencia

mi ilusión, mancillada, se retira.

¿Quién tendrá por fehaciente un vil engaño

y la cruel realidad por embustera?

¿Dónde está la virtud, dónde el amaño

dónde la infamia casi verdadera?

En el arca se vende hasta el mal paño

y a veces la razón no es lo que era.


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AMORES IMPOSIBLES


El alma humana tiene grandes misterios que penetrar

y grandes cuestiones que debatir cuando está sola.

William Shakespeare


Hace cuarenta años, todas las horas les pertenecían.

Lo que veían cuando se miraban

era la raíz del mundo.

Siempre intuyeron

que no necesitaban nada más

dos cuerpos desiguales frente a una misma incógnita

las manos enlazadas

compartiendo presente, sueños y agua.

Hoy se encuentran de nuevo. Al fondo de sus ojos

han vuelto a vislumbrar aquel solaz

cuando todo era suyo

cuando ambos eran todo.

Las despedidas nadie las decide

los que saben las llaman ley de vida.

La abuela octogenaria y el corpulento nieto

se abrazan en la tarde.

Te quiero, se susurran.

Hay amores sagrados que no terminan nunca

aunque estén condenados a ser breves

aunque pertenezcan a tiempos distintos.

Aunque sean imposibles.


***


DESPRENDIMIENTO


(Revisitación libérrima del Siglo de Oro)

No me mueve, mi amor, para beberte

el goce que me tienes prometido

ni me arredra el avance del latido

bien al contrario, me empuja a complacerte.

Tú me enardeces, amor, yo me enardezco

de mirarte rendido en tu bravura

ofreciéndome tu lágrima más pura

te absorbo, me relamo, reverdezco.

Al girarte, tus labios inflamados

besos se vuelven en humedad transida

a revivir los míos exaltados

por la gozosa entrega sin espera

lo que me das lo mismo me darías

y lo que yo te doy igual te diera.


***


ÚLTIMA LLAMADA


Entre los juncos y la baja tarde,

 ¡qué raro que me llame Federico!

Federico García Lorca


¡Si supiera mi nombre!

Si lograra saber cómo me llaman

cómo juntan las sílabas y dicen

y al decir me recrean

me impulsan hacia fuera.

Mi destino es mi nombre.

Viviré en sus fonemas

viviré mientras alguien me pronuncie.

Puedo escuchar tu voz, dentro de un siglo.

Te imagino, hijo mío, en algún sitio

en mortal despedida que me llama.

Me imagino abatida, en ningún sitio

por no poder acunarte en mis brazos

no poder acudir a la más importante

mi recreación final sobre la Tierra

la última llamada.


***


LLORABAN LOS AMANTES


Lloraban los amantes

yo los recuerdo

eran

pétalos desprendidos desde una misma llama.

Lloraban sumergidos en la triste corriente

exhaustos como hélices

los amantes lloraban.

Lloraban y están muertos como lo estamos todos

como lo hemos estado y como lo estaremos

amando se alejaban erguidos de la muerte

pero la muerte no ama ni llora ni se aleja.

Lloraban los amantes que están vivos por siempre

su llanto fue camino fue presencia fue flecha.

Lloraban los amantes y sin aquellas lágrimas

no existiría el amor

ni tú ni yo ni el llanto

el sol no existiría

ni las otras estrellas.

—————————————

Autora:  Raquel Lanseros

Título:  El sol y las otras estrellas

Editorial: Visor Libros. 2024

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Rafael Ortega