domingo, 18 de enero de 2026

Granos de sonido (IX)

 


-Roberto Santana- 


La cadena rítmica: una guía del post-bop que desemboca en un pianista venezolano


Hay discos que, si bien son una joya por propio derecho, ven su escucha y su significación enriquecidas si se les coloca en el contexto de la evolución del género al que pertenecen. Links, del pianista venezolano Luis Perdomo y compañía, es uno de ellos, ya que aparece como la expresión, la discreta aunque virtuosa encarnación de un proceso en la historia de la música que abarca siete décadas.


I. Introducción: La tensión progresiva del post-bop


El término post-bop, acuñado en retrospectiva, designa el estilo de jazz de grupos pequeños que floreció a partir de mediados de la década de 1960. Derivado del Hard Bop, su identidad radica en su capacidad para superar las convenciones armónicas y formales sin sucumbir a la disolución total del free jazz. Es, esencialmente, una tendencia vanguardista que incorporó influencias del jazz modal y el jazz de vanguardia, especialmente tras la llegada del free jazz, buscando una complejidad que trascendiera la técnica en favor de la expresión apasionada.

La definición del post-bop es, por naturaleza, nebulosa, pero su principio es claro: romper con los límites tonales y métricos del be bop. Los artistas emplean progresiones de acordes no diatónicos, ritmos irregulares y formas amelódicas, en un contraste directo con los esquemas fijos de 4/4 y el swing constante.

Esta complejidad funciona como una herramienta necesaria para expresar una idea apasionada o espiritual. La disonancia que caracteriza algunas piezas del género no busca el caos per se, sino como la manifestación expresiva de la angustia, la búsqueda espiritual o el éxtasis. La técnica –ciertamente de alto nivel– está al servicio de la emoción, y el objetivo no es la improvisación desatada, sino la anarquía controlada.

La profundidad del post-bop se comprende al trazar la evolución de la progresividad en el jazz:

El be bop (surgido a principios de los años 40) fue la primera gran ola progresiva del jazz. Rompió con el swing dominante mediante un aumento de la complejidad técnica y la ambición armónica. Introdujo la sustitución de acordes y extensiones, obligando a los músicos a una técnica superior y un conocimiento profundo de la teoría. Aceleró el tempo y rompió con el 4/4, volviendo la batería más enérgica y progresiva. El be bop fue música para ser escuchada, no primariamente para el baile, erigiendo al jazz como un arte intelectual.

La diferencia con el post-bop estriba en la escala de la disrupción: el be bop se centró en la progresión de acordes y la velocidad; el post-bop se centraría en la estructura formal, la libertad tonal y la narrativa.

Luego de la irrupción sísmica del free jazz, que vino a profundizar el poder musicalmente revolucionario del jazz al mismo tiempo que lo ponía al borde de la extinción, el post-bop fue la siguiente gran ola progresiva, llevando esa libertad técnica del be bop y el free jazz a una nueva "audaz sobriedad" de la estructura compositiva.

El estilo se manifestó inicialmente como una infiltración paulatina. La pieza "Precognition" (1952) de Charles Mingus Quintet es el primer single con rasgos post-bop. Mingus, conocido por su enfoque formalmente agresivo y único, creó un documento de vanguardia temprana que se adelantó a desarrollos posteriores. De manera similar, Zoot Sims con The Modern Art of Jazz (1956) entregó el primer álbum de larga duración con composiciones post-bop. Este disco híbrido, una melange de swing, cool jazz y hard bop, demuestra cómo las nuevas ideas se introducen dentro de marcos estilísticos preexistentes, exigiendo avances armónicos y estructuras que abandonan discretamente la convención.

En 1956, Pithecanthropus Erectus de The Charlie Mingus Jazz Workshop (¡otra vez Mingus!) es el primer álbum verdaderamente post-bop que alcanza una madurez conceptual y estructural. Este fue un laboratorio vanguardista donde Mingus (un maestro de la vanguardia conceptual) enseñaba los arreglos oralmente, creando improvisación colectiva y espontaneidad enérgica. La pieza principal, un poema tonal con estructura abierta, utiliza la disonancia y el caos final para simular la desintegración, un recurso imaginativo, casi surrealista, que transformó el jazz en una forma de arte profunda, narrativa y sociocrítica. 

La época dorada del género llegó con el Segundo Gran Quinteto de Miles Davis. Álbumes como E.S.P. (1965) y Nefertiti (1967) son manifiestos donde la música rompió la armonía funcional. La improvisación se trasladó a la sección rítmica (Hayncock, Carter y Tony Williams), quienes crearon un fondo sonoro complejo bajo melodías minimalistas. El Quinteto se caracterizó por el rigor intelectual y una pasión expresiva que coqueteaba con lo más extremo de la vanguardia.

Wayne Shorter, el director intelectual del sonido de Davis, entregó con Speak no evil (1966) el documento más puro y poético del post-bop. El álbum, con una alineación estelar (Hubbard, Hancock, Carter, Elvin Jones), funciona como un puente perfecto entre la complejidad intelectual del Quinteto de Davis y la tradición hard bop del sello Blue Note.

Shorter conceptualizó sus piezas como motivos narrativos y cuentos de hadas ("música de jungla"), dotando al género de una dimensión simbólica y onírica. Usó la tonalidad ambivalente y acordes poco funcionales para crear un sonido etéreo y abstracto. No obstante, las melodías memorables mantienen una belleza lírica que equilibra la complejidad armónica. La presencia de Elvin Jones (motor rítmico agresivo y polirrítmico) forzó la flexibilidad de los demás músicos, impulsando la música hacia un territorio adentrado en la experimentación. Speak no evil es central porque presenta el lenguaje post-bop completamente formado: la complejidad estructural y armónica de la nueva era, envuelta en una ejecución técnica de élite.

Estos son los hitos más importantes para comprender la conformación del post-bop desde su eclosión y desarrollo hasta su maduración como corriente musical. Con este breve recorrido estaremos en mejores condiciones para percibir en su justo valor el aporte del verdadero protagonista de este artículo: Links, grabado por el siguiente cuarteto estelar bajo el liderazgo de Luis Perdomo:


Cuatro pilares del jazz contemporáneo


Luis Perdomo (19/01/1971) es un pianista y compositor venezolano cuyo estilo fusiona la tradición del jazz neoyorquino con las complejas métricas y la pasión melódica de la música latinoamericana y caribeña. Originario de Caracas, Perdomo se estableció en Nueva York, donde se convirtió en un pianista muy solicitado. Su carrera abarca el jazz post-bop, el jazz latino y el funk.

Su toque es enérgico y técnico, conocido por la claridad armónica y el uso sofisticado de ritmos desiguales. Ha trabajado extensamente con artistas como Miguel Zenón, Ravi Coltrane y Chick Corea. Perdomo es un puente crucial entre el rigor armónico del jazz estadounidense y la riqueza rítmica de Latinoamérica. Sus composiciones suelen ser intrincadas, pero siempre mantienen una línea melódica fuerte.

Miguel Zenón (30/12/1976) es un saxofonista alto y compositor puertorriqueño, una figura vanguardista y esencial del jazz contemporáneo, conocido por su profunda integración del folclore musical de Puerto Rico con el lenguaje complejo del jazz moderno.

Estudió en Berklee y Manhattan School of Music, y se hizo indispensable en la escena neoyorquina, destacando por su inteligencia compositiva. Posee un tono claro y vibrante. Su música es densa en información rítmica y armónica. Es un maestro en el uso del contrapunto y la disonancia, a menudo utilizando estructuras de danza y canciones folklóricas puertorriqueñas como base para una improvisación técnica y profunda. Zenón ha redefinido el latin jazz, elevándolo de una simple fusión a un arte que usa el folclore como materia prima compositiva, recibiendo la prestigiosa beca MacArthur "Genius Grant" por su trabajo.

Dwayne Burno (10/06/1970 - 28-12-2013) fue un contrabajista estadounidense fundamental en el mantenimiento y la evolución del jazz acústico y el post-bop de finales del siglo XX y principios del XXI. Originario de Filadelfia, Burno se mudó a Nueva York y fue rápidamente reconocido como un ancla rítmica de gran demanda. Su trágica muerte temprana en 2013, poco después del lanzamiento de Links, lo convirtió en una figura de culto.

Su estilo se caracterizaba por un walking bass potente, denso y profundamente rítmico. Era un pilar de solidez armónica, capaz de impulsar la banda con una elegancia silenciosa pero enérgica. Burno fue un custodio del groove post-bop, trabajando con gigantes como Betty Carter, Herbie Hancock y Wynton Marsalis. Su legado es el del bajista que sabía ser la base esencial sin buscar protagonismo, un maestro del fundamento.

Rodney Green (17/03/1979) es un baterista estadounidense conocido por su sensibilidad, técnica y capacidad para impulsar el swing tanto en contextos tradicionales como vanguardistas. Oriundo de Filadelfia y Nueva York, Green se estableció rápidamente como un miembro esencial en la nueva generación de bateristas que podía honrar el legado de Elvin Jones y Art Blakey. Su toque es apasionado, dinámico y altamente interactivo. Destaca por su uso sutil y rítmico de los platillos y su capacidad para mantener el _groove_ incluso durante la improvisación más compleja. Ha sido un colaborador de confianza de muchos de los músicos más exigentes del jazz contemporáneo (como Wynton Marsalis, Joe Henderson y Tom Harrell), aportando una base sólida y un constante diálogo musical.

Estos cuatro músicos, a menudo interconectados en la escena de Nueva York, son dignos representantes de la vitalidad y el rigor técnico del jazz en el siglo XXI.


Los pasos previos de Luis


El desarrollo estilístico de Perdomo comienza con The Infancia Project (2007), un álbum que funciona como precursor temático. Aquí, Luis se centró en un latin jazz-fusion cálido y tropical que establece la conexión con la identidad rítmica venezolana. El paso inmediato fue Universal mind (2012), el precursor estilístico, un álbum de transición que comenzó a explorar el post-bop abstracto y elaborado de manera más agresiva. Introdujo composiciones más largas y un enfoque en la improvisación libre, marcando la aproximación a la madurez armónica, un proceso que contó con el maestro baterista Jack DeJohnette, quien descorchó una fuente de juventud en la obra de Perdomo.


El eje de la cohesión creativa


El álbum Links es un documento crucial para entender la evolución del jazz en el siglo XXI. Más que una simple adición a la discografía contemporánea, esta obra se erige como un eje dialéctico que demuestra la vitalidad del Post-Bop. Si bien no es fundacional en el sentido histórico de Mingus o Davis, su carácter es crucial porque establece un estándar de rigor acústico y sinergia interpretativa determinante para el género.

El título Links alude a una autobiografía musical: un ingenioso homenaje que traza la evolución de la sensibilidad de Perdomo a través de composiciones de sus profesores en Caracas, la Manhattan School of Music y el Queens College, junto a temas de su esposa, figuras del hard bop y los miembros del cuarteto. No obstante, este aspecto, y casi todo lo demás del álbum, queda relegado a un segundo plano ante la extraordinaria compenetración y la potencia creativa que surge entre Perdomo y el saxofonista alto Miguel Zenón.


Ortodoxia del post-bop y sinergia de élite


Links se distingue en la discografía de Perdomo por su enfoque en el post-bop contemporáneo y directo, sin la marcada inclinación hacia los ritmos latinos de otras producciones del pianista, lo cual supone un importante cambio de ritmo para el pianista y para Miguel Zenón. El álbum es un ejercicio de alta fidelidad post-bop sustentado por un desempeño magistral de músicos cuya interacción es determinante.

El cuarteto está liderado por Luis Perdomo al piano, quien se revela como la llave de la cadena que abre el cofre del tesoro creativo. Su virtud distintiva es un cinetismo contagioso, empleando la tensión y la relajación de una manera que recuerda a Bud Powell, pero con una dosis de su herencia sudamericana que resulta irresistible para sus compañeros. Posee una mano derecha siempre inventiva y una izquierda armónicamente interesante, que brinda apoyo experto mediante respuestas sugerentes y una compañía estimulante.

Lo acompaña el saxofonista alto Miguel Zenón, cuya participación en un disco formal de Perdomo es la primera desde el debut del pianista en 2005. Zenón, aunque ha explorado las diversas raíces de las músicas latinas, aquí se sumerge en el oficio de Perdomo, más centrado en el bop pero con insinuadas influencias latinas, sonando deliciosamente desenfadado y bullicioso. Explota el registro agudo melifluo, las modulaciones rápidas y los ritmos ágiles que caracterizan las ventajas del saxofón más pequeño.

La base rítmica es provista por Dwayne Burno en el contrabajo y Rodney Green en la batería, ambos compañeros habituales de Perdomo. Burno demuestra por qué era considerado un maestro del fundamento rítmico, proporcionando un walking bass potente y sólido que ancla la complejidad armónica. Green, por su parte, es un motor impulsor cuyo toque técnico ofrece un contrapunto improvisado que mantiene el swing. En este contexto, Zenón florece como un joven talento y un sabio al mismo tiempo, demostrando que la presencia de la dupla rítmica es una fuente de juventud para la música.


Aporte y de un álbum central


Links es una obra que se aleja de la experimentación free para centrarse en la ortodoxia del post-bop. Su aportación reside en la sinergia Perdomo-Zenón y en su carácter de homenaje al legado. El álbum presenta una equilibrada mezcla de 11 temas, con composiciones de cada miembro, además de agradecimientos a tres de sus maestros (Sir Roland Hanna, Harold Danko y el venezolano-austríaco Gerry Weil, cuyo tema "Profundo" es uno de los muchos momentos destacados de este disco) y canciones que Perdomo escuchó por primera vez en Caracas de Woody Shaw y Elvin Jones. Las composiciones de Luis son dinámicas y sus solos realmente brillantes. Temas como "Percy's Delight" de Green abren con ritmo, mientras que "Melisma" de Burno y "Paco" de Zenón muestran la ternura de todos, al igual que el conmovedor cierre "Elena", escrito por Mimi Jones, esposa de Perdomo.


La continuación del camino


La solidez lograda en esta obra es mantenida por su secuela directa, Twenty-Two (2015), un álbum que mantiene el rigor post-bop y la sofisticación rítmica del cuarteto. Finalmente, Montage (2020) es la síntesis y culminación más reciente. El álbum demuestra la versatilidad adquirida, ya que Perdomo vuelve a la fusión y al uso de teclados progresivos (Rhodes), creando un collage de sonidos más amplio y cinemático, pero siempre anclado en el rigor compositivo establecido en Links.


Veredicto final


El álbum Links de Luis Perdomo es un referente en el jazz contemporáneo, una obra de rigor compositivo y ejecución técnica impecable. Como siempre con Perdomo, totalmente recomendable.

Clasifico este álbum como •Excelente, ya que supera el estándar del género por su extraordinaria compenetración y su carácter de autobiografía musical que rinde homenaje al legado del jazz. Es una escucha ideal, ya que todas sus cualidades se manifiestan en abundancia y el material es más fácil de identificar para el oyente no especializado. La sinergia Perdomo-Zenón y el cinetismo contagioso de Perdomo lo consolidan, asegurando la vitalidad y vanguardia de este estilo en el siglo XXI.


Luis Perdomo - Links (2013)


•Venezuela

•Puerto Rico 

•Estados Unidos


•Post bop


•Excelente


Músicos


•Luis Perdomo: piano

•Miguel Zenón: saxo alto

•Dwayne Burno: bajo

•Rodney Green: batería


Si quieres escucharlo, toca el enlace: https://t.me/maticesdeljazz/711

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Rafael Ortega