-Mirih Berbin-
Aragua llevó consigo una mujer de sueño grande. Una artista que surcó los mares del arte y la academia de una forma excepcional. Kristel Guirado, a quien tengo la oportunidad de dedicarle unas palabras, fue profesora de la Universidad Central de Venezuela, lugar que le permitió desarrollar sus investigaciones y discurso. Fue además una destacada ensayista, narradora, dramaturga, y guionista, con más de una decena de publicaciones. Se consolidó como una voz firme de la narrativa venezolana. Fue una pensadora incansable, abordó temáticas que, aunque en apariencia simples, encarnaban una cosmovisión de equidad y paridad notables.
Kristel Guirado, la constructora de historias, con un discurso pausado y complejo ha partido al cielo de los poetas, allá donde su palabra está libre de formas y agravios. Por tal motivo, dedico estas breves palabras en su nombre, en su quietud, una aparente quietud que hasta último momento buscó dar respuestas a preguntas universales en escenarios de apariencia cotidianos. Hoy damos las gracias a Kristel por su palabra fina, por no desmayar en las letras, por dejarnos una familia de palabras que consultaremos ampliamente pero, sobre todo, gracias por levantarte un día en la escritura y no detenerte y discúlpanos si, en el asombro de tu despedida, nos cuesta un poco soltar.
No desestimó un verso
Un encuentro fortuito. Gracias a la invitación de los poetas Joel Linarez y Omar Garzón, asistí junto con Kristel al 4to FilSuba en Bogotá. Entre chocolates, lecturas, poesía, relatos y entrevistas, pude conocer a Kristel. Lo que rescato de su presencia, es la quietud de su espíritu. Ella, de risa administrada, de fina observación, humana, cercana, despierta y sensible. Escuchó siempre atenta las propuestas poéticas de los amigos invitados, mostrando respeto por la palabra. No desestimó un verso durante la semana de encuentro y eso nos habla de su trabajo interior con la poesía. Ahí me regaló su libro Lírica Hispana, de la cual escribiré más ampliamente después, tal vez cuando empiece a acostumbrarme a su despedida. Sin embargo, una semana no es suficiente para conocer a una figura como Kristel. Si solo me siento en la computadora a hablar sobre ella, habría sido desleal de mi parte. Por ello, me pareció justo entrevistar a alguien cuya vida ha sido influenciada por ella. Entonces apareció el poeta y gestor cultural William Osuna, para mostrarnos, por medio de su experiencia personal con la poeta, cómo fue esa bonita coincidencia de compartir varias décadas con ella. Este es el resultado de su entrevista.
William Osuna.Un relato cercano de su amistad con Kristel
Osuna conoció a Guirado en Maracay, junto con los poetas Oswaldo González, Jaime Betancourt, Erasmo Fernández, Rubén Serrano, Zoraida García, Aly Pérez y su hermana; relata que ella y Oswaldo González tenían un performance donde Kristel era la hechicera y leía la buena ventura a los invitados. Cito: "yo estaba maravillado con esa joven que parecía una libélula fulgurante en esa noche. De ahí encausamos una bonita amistad que en el tiempo se unía con poesía, con recuerdos, con canciones".
En el relato de los espacios donde colindaban recordó otro encuentro, esta vez en Los Teques donde compartió además con Rosana Hernández Pasquier y Yoyiana Boscán. Cito: "ella organizó una lectura y una firma de libros donde yo le redactaba cartas de amor a las personas que llegaban, así continuó nuestra amistad", relata, hasta que en el 2000 coincidieron en la Editorial El perro y la rana que presidió Osuna, donde Kristel fue directora general. "recuerdo muchas cosas cercanas al trabajo, a su talento", dijo. Osuna relata que Kristel, "con el tiempo, se convirtió en una gran profesora. Entre su trabajo se destacó por convencer a Eduardo Galeano de publicar el libro Ventanas con nosotros presentado en una Feria del Libro".
Al término de la entrevista se le preguntó si podía dedicarle unas últimas palabras para Kristel y esto nos compartió: "Hay un recuerdo muy hermoso pero también muy doloroso por su partida. No hay última palabra para Kristel, ella siempre estará presente en nosotros, en su poesía, en su manera de dar la amistad, en su bella forma de entregar eso que llama José Martí 'El don de la humanidad' y eso queda abierto para el género humano. No tengo unas últimas palabras, sólo se que se ha perennizado en nosotros mediante sus letras, sus palabras, su poesía y la obra que dejó en ciernes. Te agradezco estas palabras emocionadas sobre mi querida Kristel y le mando un abrazo a mi querido amigo, su esposo Manuel Almeida, gran amigo de la Casa Nacional de las Letras".
Concluye diciendo: "Kristel no me incita a la elegía, sino me incita a la celebración de la vida como fue ella, luminosa, regente y alegre".
Con esa paradójica festividad nos quedamos, citándola: "Mi intención es guiar la memoria hasta este tiempo presente". Kristel Guirado, 2024
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(Agradezco a la poeta Alejandra Suárez por su valioso aporte para la elaboración de este artículo)


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Rafael Ortega