jueves, 2 de julio de 2026

Siete textos de Alejandro Ramírez

Foto: Félix Barreto


1.


El aspirante


El aspirante cada noche se arrodilla frente a su cama y comienza a orar. Se levanta, se mira en el espejo. Cuidadosamente observa su espalda. El resultado es invariable, nada.

Reflexiona sobre su fracaso, descarta algunos aspectos. Una vez identificado el problema, se siente más tranquilo, se concentra más en su resolución. Después de muchas noches, mientras el aspirante duerme, el ángel baja desde el cielo. Entra por la ventana y se posa junto a su cama. El aspirante lo sueña tal cual es en ese instante. El ángel suavemente levanta las sábanas y le observa las alas que comienzan a despuntar. El ángel emprende el vuelo para regresar a la noche, pero va rogando por las alas del aspirante que no se rompan con la primera ventolera.


2.


Lluvia


Veo las espinas del sol 

a través de las espinas de la lluvia 

ella horada la piel 

y beso la herida

cuerpo 

del sagrado animal 

la lluvia se mueve con el cielo arriba 

camina sobre las calles de la ciudad 

mira a través de los espejos 

el frío viento que golpea.



3.


Discurso del ángel


Hubo un tiempo en que hubiera querido retroceder la historia hasta el punto en que se ha iniciado esta bifurcación malévola. Ahora nada es igual, se ha revocado mi sentencia a contar y a repetir infinitamente mi falta. Se me ha devuelto el inicio del camino: ya puedo volver a las paredes blancas, a los juegos aéreos de angeles huérfanos. Y pensar que por un momento quise abandonar mi nombre y mi sombra como restos de una dignidad inservible. Tal vez, en algún día de posible futuro, en algún lugar recóndito, una historia, una leyenda, palabras... hablarán de un ángel que recobró sus alas y ahora puede contemplar la tierra desde arriba. El remordimiento ha desaparecido. Mas no lo hice por las ilimitadas promesas de un esquivo paraíso de miel y vino. Fue la mujer que encontré parada en una esquina, me propuso una algarabía en mis sentidos cuando dijo: hago las posiciones que tú quieras, vamos al hotel. 

Ella, frágil, víctima y victimaria, casi transparente, capaz de romper el aire sin tocarlo, casi azul, toda feminidad. Silencio para ser preñado.

Ella pasó sin bajar los ojos y con la mirada pidió oro y mis alas a cambio de su cuerpo.


4.



Meditación antes del amanecer


Es como si el tiempo estuviera en el corazón de las cosas

el rocío que se evaporó esta mañana volverá con el alba

la brisa fresca hace murmurar las flores del apamate

la caída de los pétalos es innumerable

esta noche es como una de mayo

en el cielo hormiguean las estrellas 

el río irrepetible 

es lento y suave.


5.


Otra vez


Otra vez las playas ilimitadas 

los sueños y los pájaros 

y yo preguntándome 

si el amor está sembrado en el jardín 

si va a soltar su aroma de naranja y granada

solo me pregunto

si sabré reconocerlo en la plena desnudez del día de

su luz de canela y ámbar

su dulce aliento.


6.


Viene la noche


Viene la noche

y trae la brisa fría en los cabellos sueltos 

la noche viene dando tumbos en el cielo

carmín rojo en sus labios y sobre todo haciéndome sentir su latido cóncavo

Llega y hace un llamado de arena en mi ventana 

Se desliza por debajo de la puerta

y se levanta como una ola que emerge interminablemente del fondo del océano

Es un instante cuando el silencio es la melodia más asombrosa.


7.


Gota de nube 

amapola florece

es primavera

(Haiku)

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Rafael Ortega