Foto: Félix Barreto
1.
El aspirante
El aspirante cada noche se arrodilla frente a su cama y comienza a orar. Se levanta, se mira en el espejo. Cuidadosamente observa su espalda. El resultado es invariable, nada.
Reflexiona sobre su fracaso, descarta algunos aspectos. Una vez identificado el problema, se siente más tranquilo, se concentra más en su resolución. Después de muchas noches, mientras el aspirante duerme, el ángel baja desde el cielo. Entra por la ventana y se posa junto a su cama. El aspirante lo sueña tal cual es en ese instante. El ángel suavemente levanta las sábanas y le observa las alas que comienzan a despuntar. El ángel emprende el vuelo para regresar a la noche, pero va rogando por las alas del aspirante que no se rompan con la primera ventolera.
2.
Lluvia
Veo las espinas del sol
a través de las espinas de la lluvia
ella horada la piel
y beso la herida
cuerpo
del sagrado animal
la lluvia se mueve con el cielo arriba
camina sobre las calles de la ciudad
mira a través de los espejos
el frío viento que golpea.
3.
Discurso del ángel
Hubo un tiempo en que hubiera querido retroceder la historia hasta el punto en que se ha iniciado esta bifurcación malévola. Ahora nada es igual, se ha revocado mi sentencia a contar y a repetir infinitamente mi falta. Se me ha devuelto el inicio del camino: ya puedo volver a las paredes blancas, a los juegos aéreos de angeles huérfanos. Y pensar que por un momento quise abandonar mi nombre y mi sombra como restos de una dignidad inservible. Tal vez, en algún día de posible futuro, en algún lugar recóndito, una historia, una leyenda, palabras... hablarán de un ángel que recobró sus alas y ahora puede contemplar la tierra desde arriba. El remordimiento ha desaparecido. Mas no lo hice por las ilimitadas promesas de un esquivo paraíso de miel y vino. Fue la mujer que encontré parada en una esquina, me propuso una algarabía en mis sentidos cuando dijo: hago las posiciones que tú quieras, vamos al hotel.
Ella, frágil, víctima y victimaria, casi transparente, capaz de romper el aire sin tocarlo, casi azul, toda feminidad. Silencio para ser preñado.
Ella pasó sin bajar los ojos y con la mirada pidió oro y mis alas a cambio de su cuerpo.
4.
Meditación antes del amanecer
Es como si el tiempo estuviera en el corazón de las cosas
el rocío que se evaporó esta mañana volverá con el alba
la brisa fresca hace murmurar las flores del apamate
la caída de los pétalos es innumerable
esta noche es como una de mayo
en el cielo hormiguean las estrellas
el río irrepetible
es lento y suave.
5.
Otra vez
Otra vez las playas ilimitadas
los sueños y los pájaros
y yo preguntándome
si el amor está sembrado en el jardín
si va a soltar su aroma de naranja y granada
solo me pregunto
si sabré reconocerlo en la plena desnudez del día de
su luz de canela y ámbar
su dulce aliento.
6.
Viene la noche
Viene la noche
y trae la brisa fría en los cabellos sueltos
la noche viene dando tumbos en el cielo
carmín rojo en sus labios y sobre todo haciéndome sentir su latido cóncavo
Llega y hace un llamado de arena en mi ventana
Se desliza por debajo de la puerta
y se levanta como una ola que emerge interminablemente del fondo del océano
Es un instante cuando el silencio es la melodia más asombrosa.
7.
Gota de nube
amapola florece
es primavera
(Haiku)

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Rafael Ortega