Autor: Hernán Méndez Delgado (2023)
1.
Quien ama sufre
el viento de las tempestades
y el alivio del amor divino
Tu pudor no es distancia,
es música sutil
que me obliga a la cordura.
Prefiero la penumbra de tu entorno
el misterio de tus senos
que se asoman bajo tu blusa
la línea perfecta de tu cuello
donde el aire se detiene
cuando estás en la computadora
e imagino la seda de tu piel escondida
como un manuscrito
que se lee en voz baja,
no hay vulgaridad
en lo que sea que nos arrastra,
porque esta atracción nació
de las lecturas y la calma.
Es un erotismo del pensamiento,
donde nuestros cuerpos
son una página en blanco
y la tentación de escribir
una fuerza libre y desatada.
Con la solemnidad de quién sabe
que el verdadero amor
es una forma de justicia.
Un milímetro apenas nos separa
ante el miedo inocente que me tienes,
ese que es mitad respeto
y mitad deseo contenido.
La inspiración sigue fluyendo
como para tentar a un santo
2.
Tu cuerpo es una patria hermosa
que se defiende con el silencio.
Yo no soy el invasor
que busca aprovecharse
soy el caminante que admira
el relieve de tus colinas.
Y la pureza de tus recursos
Bajo el pliegue de tu blusa
late el universo,
un latido de emoción
que se repliega cuando me acerco.
Por eso me quedo aquí
en la orilla de tu paz
ofreciendo un fuego que reconforta
pero no consume.
3.
Había una línea perfecta entre nosotros,
una distancia de cortesía y años acumulados.
Bastaron unos segundos de trepidación,
un crujido ronco
viniendo desde el fondo de la tierra,
para que la caja de Pandora se abriera
y por esa grieta se nos escapó el secreto:
estoy irrevocablemente roto por ti,
y ya no hay muro de contención
que me detenga.
4.
Poeta de linaje
malandro a carta cabal
Un auténtico Dios
en su dimensión humana
Puedo volverme invisible
rezando una oración
suspenderme en el aire
caminar sobre el agua
O transmutarme y resurgir
con un nuevo orden de ideas
quizás un rostro distinto
inmaculado
sin mayores adjetivos.
5.
Para llegar hasta ti
tuve que arrastrarme
como si hubiera
fuego cruzado
sobre mi cabeza
Tus ojos
me confunden con alguien
esperando en la frontera
Detrás de esta sonrisa
no hay un solo recuerdo
que no me duela
en alguna parte.
6.
Llevaba siempre
un libro en la mano
Como una vela
para iluminarse
Como un arma
para defenderse.
7.
Cuando leo mis poemas
en voz alta
Mi perro
pleno de curiosidad
se sienta y presta atención
Unas veces ladra
otras aúlla, gruñe
bosteza o mueve la cola
Mi mejor psiquiatra
siempre fue la poesía
Mi mejor crítico
mi perro.
8.
Entre tanto libro de cocina
Métodos de autoayuda
y manuales para el orgasmo
Tranquilos
Mi poesía
no representa
un peligro
para nadie.
***
Manuel García (Max Bembo). Nacido el 5 de julio de 1958 en la ciudad de Los Teques, desde 1967 reside en Las Tejerías, municipio Santos Michelena del estado Aragua, Venezuela. A finales de octubre de 1975 abandonó los estudios para dedicarse a las actividades culturales. Empezó componiendo canciones con los maestros Torres Molina y Juan R. Martínez y como poeta tiene las siguientes publicaciones; Psituaciones, Perredad, Inventario, Meta(Amor)Fosis, Con todo y gran cantidad de material inédito, aparte de varias antologías y ha contribuido como facilitador de talleres literarios en la formación de jóvenes y adultos durante varias generaciones. Desde el 2000 al 2006 fue director de Cultura de su pueblo y actualmente es coordinador del Sistema de Orquestas de su localidad.


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Rafael Ortega