Autor: José Gregorio (Goyo) Correa
***
El árbol da frutos como el cielo fe...
Es una línea o verso del Himno al árbol,
solía cantarse en esos actos inventados
por maestros entusiastas, ahora
ese árbol se veía desde un parquecito
con tobogán, pasamanos, rueda, columpio
y subebaja.
En ese espacio además del parque había una cancha
de voleibol y basquet
y se jugaba pelota de goma y fútbol
y se jugaban los heladitos de Kool-Aid
que dulcísimamente vendía la esposa
de Mastroteo Ruiz...
Ha pasado el tiempo y el árbol permanece
y ya para que la memoria permanezca
en enero se veía casi brillante desde un parque de atracciones.
***
Lección de anatomía
Hasta hoy,
y es una verdad ineludible,
el cuerpo humano
se compone de tres partes:
cabeza, tronco y extremidades
y en alguno de esos sitios
debería residir el alma.
***
Camino, caminito
quién te volverá a pisar
con los mismos pasos,
leves, de espuma y mar,
quién te dejara sus huellas
con los mismos pasos,
quietos, de luz y estrellas,
quién te anduviera, camino,
con los mismos pasos,
mansos, de aire y suspiro,
quién te anduviera de nuevo,
con los mismos pasos,
vivos, de sombra y reflejo,
quién volviera a la alegría,
con los mismos pasos,
azules, de la noche y día,
quién tuviera la certeza
de los mismos pasos,
míos, del río y la tristeza,
quién te olvidara, camino,
con los mismos pasos,
puros, de agua y olvido,
quién te dijera, camino,
con los mismos pasos,
idos, que fui tu destino,
quién, volviera a tu faz,
con los mismos pasos,
apenas, reino del nunca jamás.
Del libro Memorias del asedio
***
Publicidad para la vida
Cambie su vida con tan sólo cambiar su licuadora,
parece una insensatez, pero, funciona.
Llamas ya, al número que ves en pantalla
y tendrás un cinco por ciento de descuento.
Ya has ahorrado, y el ahorro es una virtud.
Un minuto hace la diferencia con la prehistoria,
la historia, el pasado, lo viejo.
Todo en un minuto, podrás tener un envase de dos litros,
uno de un litro, uno tipo individual para el gimnasio
y una cuchilla adicional.
La vida cambia, sácale el jugo al tiempo,
time is money, el tiempo es oro;
parece una idiotez, pero, funciona.
Te anexan un recetario pero no el dinero para adquirir los ingredientes.
Algún día, el tiempo libre
obtenido con tu nueva licuadora
sólo alcanzará para un minuto más bajo tierra.
***
a Ledo Ivo
Acaso, tal vez, seamos así,
como tan hermosamente nos retrata
en las largas filas donde nos apiñamos
a emprender tan cortos viajes
que ni siquiera salimos del submundo
donde no sabemos morir, a pesar
de llevar una vieja amistad
con la muerte.
Ni un tanto de culpa tenemos,
quien quita sí, de ser sujetos
de la belleza emanando al poema
donde viajamos parados en el autobús
con boletos de última clase.
Y eso que aún no ha alcanzado
a vernos, sin confort, sudando sangre
para elevar acciones en las bolsas
del mundo.
Nada elegante somos al momento
de trocar la vida en fábricas,
campos, ciudades, estaciones de trenes,
burdeles y casinos, por un mundo
de disipados placeres donde otros
viajan sentados.
Nos llaman pueblo, masa, chusma,
proletarios, le tiramos al lumpen
y no hay nada grandioso sobre la faz
de la tierra que certifique nuestra
ausencia en su construcción
y, ciertamente, nadie podrá
quitarnos las palabras misteriosas
tan próximas a lo sagrado
y mundano de la poesía.
Del libro Memorias del asedio
***
En cualquier parte del mundo
se está la palabra volviéndose
mudez y al mismo tiempo
estremeciendo, como si relámpago.
todas las sombras.
Reposa de ataúdes y como oro
brota de la tierra y es un oro
no mineral, sino de aire, de río,
y entonces aunque descansa en paz.
vive en la ancha tristeza
de los escarabajos y los pájaros.
En cualquier parte del mundo
se va haciendo silencio,
pero es un silencio que despierta
y suena como árboles quebrándose
y soltando el fuerte olor de sus troncos
invadiendo el aire
para que respire
su golpe vegetal.
Alguien al saber de su silencio,
como de cantos rodados
en hondos pozos, irá a mover
el orden de la risa
y el temblor que canta.
En cualquier parte del mundo
se reparte el dolor y respiro,
y aunque ciega, mira con ojos
de hojas y de sombras
toda la luz que emana de su silencio.
Alguien, en cualquier mediodía,
sabrá que mientras mayor su mudez
y atadura a la tierra,
mayor su desandar y el sonoro cascabel
que abraza a los solos del mundo.
Del libro Memorias del asedio
***
Este gran encierro me tranquiliza
olvido me he venido dando
Me asomo a las ventanas y saludo
apenas me alcanza la memoria
Tan sólo queda el olor a café en flor
caña dulce mordida
herraje en las nalgas
esclava supliendo la marca
la ropa un pedazo de saco
y la calle real un mosaico de piedras
¿Dónde andará mi sangre dispersa?
¿Dónde habrá el consumidero
de mi tristeza renacido?
Un día mi risa blanca será
el susto de los niños
Un día me hará maltrato
golpe y empellón
el látigo que humilló
siempre en esta casa
Y mi pelo blanco no será
escarcha de una pascua ajena
sino la espuma de un río
bastión de inocencia en el corazón de África
¿Dónde Bautista cortaron
mi cabeza y fui a la arena?
¿Dónde daré candela a esta casa
y montaña adentro haré fiesta,
rochela y canto?
Un día seré neblina
viento de la montaña
machete solo
en manos de nadie.
A Juan Bautista
Del libro Voces del extravío

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Rafael Ortega