martes, 23 de junio de 2026

Poemas de J.M. Llerena

 

Autor: Orlando Guerra


***


En el nombre del padre



Desde Playa Azul hasta Mozambique

anduviste por rumbo incierto,

tu primavera cruzaste 

y llegaste al invierno.


No existía (¿acaso existo?)

ni en pensamiento fugaz estuve;

de ti vengo y a otro rumbo voy,

pues mi camino es pedregoso

y el tuyo no es mío


Nos quedamos en silencio 

bajo un árbol sombrío

y me dejo llevar 

cual sortilegio de nostalgia

añorando mi sueño tardío.


****


He visto a mi padre a través 

de una retroproyección

telepática

llorar asomado 

a un ataúd de pequeñas dimensiones

quebrantado 

como nunca lo había visto

de pronto enniñecido 

por el alcohol

ebrio de nostalgia

llorando 

después de tantos años

la despedida de un amor fraterno

también lo he visto

(y esto a través de mis ojos)

patear a un perro


****


Todas las piedras


El tren se demora en la estación

agitados los padres

ahuyentan el calor

con abanicos improvisados

aprovecho la ocasión

 

la niña juega en el andén

ofrenda su muñeca 

apenas le muestro los caramelos

mientras nos marchamos 

tomados de la mano

una lluvia apresurada 

resbala por los cristales

 

además de la inocencia

la muñeca y el vestido

me llevé también el verde intenso

que reflejaron sus ojos 

llenos de terror aquella tarde

 

esta noche

hora del este

me iré muy despacio

muy suave entre miradas azules 

y expresiones severas

al otro lado del falso espejo

evocando un viejo bosque y su lago

y un pequeño cuerpo 

abandonado en la hierba

desnudo y maniatado

desfigurado con una piedra 

hasta morir

 

quedaré tendido en la camilla

los brazos en cruz

todavía conectado a la máquina

desvanecido en el sueño

hasta que autoridades

familiares y público general

certifiquen (ingenuos) que 

"ahora el mundo es un lugar mejor"

 

entonces mi padre

un dios fúnebre

expiará mi culpa

después de todo

(ya sea angular o de Rosetta

de toque de trillar o de tropiezo)

él es el creador de

todas las piedras

y el peso que representan.


****


Despedida matinal en una noche lluviosa


 I

Papá

esta mañana escuché 

una gran explosión

¡una explosión para perros!

Hablamos diferentes idiomas

¿cómo hacerte entender 

la belleza que suena

que resbala por la piel?

no hay traductores

todos están muertos.


 II


¿Recordarás nuestra hospitalidad

pequeño perro

la calidez de nuestro hogar?

estuviste tan solo un instante 

en nuestras vidas

¿fue suficiente para no olvidar 

nuestro aroma?

y al pasar de los años

cuando se fortalezcan tus patas

se agucen tus colmillos 

y crezcan tus garras

si un día nos cruzamos por la calle

¿menearías la cola 

o fruncirías el hocico

mostrando los dientes?


 III


Aquí comenzó el invierno

los días son grises

sin embargo

una visión alegra la mañana

fugaz y difusa

una visión de ojos muertos.


IV


Acorta tu ausencia

la lluvia llena los espacios vacíos

los que quedaron 

después de tu partida

cieno y tristeza

velo acuoso

mi voz no te alcanza

y cuando no vienes

un olor a muerte 

invade los pasillos.

 

V


Por las noches

alguien intenta abrir mi puerta

pero sus manos son espectrales

y no consiguen asir el pomo

¿acaso eres tú?

la cara feliz tiene la sonrisa sellada

y su único ojo

nublado por una cortina manchada de semen

¿es que no oyes el batir de alas

el galope de las almas?

parece que todo está bien 

mientras preparas tu comida

allá afuera

el mundo se cae a pedazos.

 

VI


Estamos solos

cada quien 

con el peso irremediable 

de su propia piedra.

 

VII


Pese a todo

escuché una hermosa canción 

al final de la tarde

tu voz onírica

una buena voz

perro

te digo adiós

papá

me despido

la lluvia me abre los ojos

y te veo desde adentro

mientras cae la noche

y la clave del enigma

se revela en parte:

tu ombligo

el centro del universo

como un culo clausurado.

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Rafael Ortega