miércoles, 27 de mayo de 2026

Seis poemas de Gladys Ramos

Ilustración: Jair Ríos


Del poemario inédito Donde la piel se hace silencio 


1.


Sígueme


Sígueme

por esta selva donde crece

mi grito

entre las hojas de árboles 

torres de ajedrez terrestre

No te detengas.

haz que tu huella se alargue 

persiguiendo las mías. 

Escucha el susurro del follaje

que trata de delatar

mi presencia desprendida 

de un paraíso falso

Mientras espero, miro al cielo 

y me convierto en arcoíris 

que te sirva de faro 

para que encuentres mi paso

La raíz de mi árbol está seca.

Trae un cántaro que transgreda

las normas del vacío 

Acósame en el anochecer 

de esta isla

lejano y solitario naufragio 

entre la nada

Mójame en tus aguas 

mientras tiembla mi cuerpo

No quiero que la faca misteriosa

del destino mutile las crinejas 

de lo andado

y me convierta para ti

en historia no contada

fábula

leyenda

Y que tal vez en tu búsqueda

y mi encuentro

ocurra el transcurrir de un siglo

y otro más.


2.


Avance


Me adhiero, violenta, como la humedad que consume

a la piedra. Me retrato en esta paradoja sin destino

Trato de evadir caminos y a horcajadas sobre la resaca

de mi sangre galopo sobre mi propio desacato

Abjuro del viejo truco del cazador y la presa. Mi furor

es exquisito y ya no confundo la señal que elijo

Desecho la idea que nace en la escollera y renuncio

a la redonda circunstancia de una lagrima que rueda

indemne.

Rastreo caminos huyendo de la herida que pugna

por entreabrir orillas

Mientras avanzo se desploma a mi frente el muro

que combatía el sosiego.


3.


Nosotros los poetas


Mundo extraño 

el de nosotros

los poetas

Artífices de todo

lo no creado

Esclavos de un ente 

poderoso

que no es Dios y se parece

Hermanos de planetas

con alas 

cabezas de ángel

Y colas de vidrio

Nosotros, los de los dedos

que hurgan de noche

el ombligo de Dios

buscando

la molécula eterna

Nosotros escapados 

de los demonios

del sueño

para asistir a diario

a la cópula del Universo

y la luz

Nosotros 

ahítos de palabras

en reciclaje eterno

Y el alma siempre de hinojos

sobre el tálamo nupcial

de nuestra amante infiel

                        la poesía


4.


La faca del tiempo 


La faca del tiempo

destaja los sueños

La herida se abre

restaña la sangre 

Duele 

látigo en las venas

El alma se cubre

gasa

esparadrapo

la herida

se cierra 

calma chicha 

en la marea

secreta

de un océano interno 

sin desembocadura 


La llave invisible 

otra vez  

entreabre

la puerta

Se abre la herida 

El recuerdo escapa

del cofre donde no hay olvido

marcha 

en tren de nubes

buscando algún álbum 

de edades antiguas 


La herida 

regresa 

al sitio piadoso de la despedida 

Gasa

esparadrapo

eterno destino 


¿En cuántos milenios se cura 

la herida?   


5.


No me preguntes 


No me preguntes adonde me lleva el cauce del río donde los peces cuentan la soledad de las escamas.

Solo llámame pájaro y sabrás porqué me sientes liviana entre tus dedos.

Llámame tarde y me verás en los minutos de tu idea.

Llámame voz, silencio, grito azul, enredadera. Y me hallarás donde la urdimbre de tu sangre crece. Donde nace de golpe nuestro tiempo.

En el punto donde empieza a dolerte la palabra    


6.


¿Qué esconden esos ojos?


¿Qué esconden esos ojos con transparencia no premeditada? 

¿Acaso añoran el color de las algas durmiendo en el costado del lago cercano a la ventana?

¿Fingen ser lámparas que prende y apaga cada noche para espantar los fantasmas que la rondan?

¿Acaso es el dime cuándo, dónde, cómo, oculto en los papeles que escarba a diario, como un ave ciega picoteando dentro de un baúl casi vacío?

¿Acaso los pasos blandos del solar de la infancia la persiguen con la imagen ahora seca del tanque donde construía los castillos de barro?

¿y esa boca, qué trata de insinuar, con la sonrisa congelada a medias? 

¿Será tal vez el grano de mostaza que a gritos solicita para sostener la comisura del labio, siempre levantado desafiando al tiempo?

¿Será que se resiste a revelar la verdad que esconde detrás de esa foto suspendida en el muro?

¿o será que el propósito es descubrir lo que realmente significa para ella descifrar la incertidumbre de las noches sin ecos?

1 comentario:

Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en este portal.
Un abrazo,
Rafael Ortega