Ilustración: Jair Ríos
Del poemario inédito Donde la piel se hace silencio
1.
Sígueme
Sígueme
por esta selva donde crece
mi grito
entre las hojas de árboles
torres de ajedrez terrestre
No te detengas.
haz que tu huella se alargue
persiguiendo las mías.
Escucha el susurro del follaje
que trata de delatar
mi presencia desprendida
de un paraíso falso
Mientras espero, miro al cielo
y me convierto en arcoíris
que te sirva de faro
para que encuentres mi paso
La raíz de mi árbol está seca.
Trae un cántaro que transgreda
las normas del vacío
Acósame en el anochecer
de esta isla
lejano y solitario naufragio
entre la nada
Mójame en tus aguas
mientras tiembla mi cuerpo
No quiero que la faca misteriosa
del destino mutile las crinejas
de lo andado
y me convierta para ti
en historia no contada
fábula
leyenda
Y que tal vez en tu búsqueda
y mi encuentro
ocurra el transcurrir de un siglo
y otro más.
2.
Avance
Me adhiero, violenta, como la humedad que consume
a la piedra. Me retrato en esta paradoja sin destino
Trato de evadir caminos y a horcajadas sobre la resaca
de mi sangre galopo sobre mi propio desacato
Abjuro del viejo truco del cazador y la presa. Mi furor
es exquisito y ya no confundo la señal que elijo
Desecho la idea que nace en la escollera y renuncio
a la redonda circunstancia de una lagrima que rueda
indemne.
Rastreo caminos huyendo de la herida que pugna
por entreabrir orillas
Mientras avanzo se desploma a mi frente el muro
que combatía el sosiego.
3.
Nosotros los poetas
Mundo extraño
el de nosotros
los poetas
Artífices de todo
lo no creado
Esclavos de un ente
poderoso
que no es Dios y se parece
Hermanos de planetas
con alas
cabezas de ángel
Y colas de vidrio
Nosotros, los de los dedos
que hurgan de noche
el ombligo de Dios
buscando
la molécula eterna
Nosotros escapados
de los demonios
del sueño
para asistir a diario
a la cópula del Universo
y la luz
Nosotros
ahítos de palabras
en reciclaje eterno
Y el alma siempre de hinojos
sobre el tálamo nupcial
de nuestra amante infiel
la poesía
4.
La faca del tiempo
La faca del tiempo
destaja los sueños
La herida se abre
restaña la sangre
Duele
látigo en las venas
El alma se cubre
gasa
esparadrapo
la herida
se cierra
calma chicha
en la marea
secreta
de un océano interno
sin desembocadura
La llave invisible
otra vez
entreabre
la puerta
Se abre la herida
El recuerdo escapa
del cofre donde no hay olvido
marcha
en tren de nubes
buscando algún álbum
de edades antiguas
La herida
regresa
al sitio piadoso de la despedida
Gasa
esparadrapo
eterno destino
¿En cuántos milenios se cura
la herida?
5.
No me preguntes
No me preguntes adonde me lleva el cauce del río donde los peces cuentan la soledad de las escamas.
Solo llámame pájaro y sabrás porqué me sientes liviana entre tus dedos.
Llámame tarde y me verás en los minutos de tu idea.
Llámame voz, silencio, grito azul, enredadera. Y me hallarás donde la urdimbre de tu sangre crece. Donde nace de golpe nuestro tiempo.
En el punto donde empieza a dolerte la palabra
6.
¿Qué esconden esos ojos?
¿Qué esconden esos ojos con transparencia no premeditada?
¿Acaso añoran el color de las algas durmiendo en el costado del lago cercano a la ventana?
¿Fingen ser lámparas que prende y apaga cada noche para espantar los fantasmas que la rondan?
¿Acaso es el dime cuándo, dónde, cómo, oculto en los papeles que escarba a diario, como un ave ciega picoteando dentro de un baúl casi vacío?
¿Acaso los pasos blandos del solar de la infancia la persiguen con la imagen ahora seca del tanque donde construía los castillos de barro?
¿y esa boca, qué trata de insinuar, con la sonrisa congelada a medias?
¿Será tal vez el grano de mostaza que a gritos solicita para sostener la comisura del labio, siempre levantado desafiando al tiempo?
¿Será que se resiste a revelar la verdad que esconde detrás de esa foto suspendida en el muro?
¿o será que el propósito es descubrir lo que realmente significa para ella descifrar la incertidumbre de las noches sin ecos?

Poesía que se cala en los huesos del tiempo
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