jueves, 28 de mayo de 2026

Doce poemas de José Pulido

Ilustración: Edgar Ramón Porras Toledo 


1.


Estrenar zapatos 


Nos compraron zapatos negros azabache

Y de una vez mi hermano y yo necesitábamos 

una pequeña lata mágica de betún

zapatos de cuero de un toro negro muerto por la tarde

gracias, torero, por estos zapatos 

nosotros mismos les sacaremos brillo 

por esa razón no fuimos limpiabotas

sería humillante que otros limpiaran 

nuestros zapatos que parecían de reclutas


El día que nos dijeron mídanse esos zapatos

y los sacaron de sus cajas

nos pusimos los zapatos enfermos de alegría

a mi herrmano les quedaban estrechos

a mí me apretaban como trampas

pero dijimos que estaban perfectos

porque si no había tallas idóneas

nos quedaríamos sin los que salieron de las cajas

con olor a nuevos


El domingo los estrenamos

fuimos a la plaza

y en la tarde cuando regresamos

nos reventamos hinchadas ampollas en los talones

muy a escondidas para que mamá

no se diera cuenta

era un pobre dolor

el toro negro se está vengando, dijo mi hermano

es una venganza muy baja, dije yo


2.


¿Quién mató al amor?


Un perro perseguía carros

el tiempo iba y venía incontrolable

el amor trataba de practicar su arte 

al margen de las horas 


El tiempo se aceleraba pulverizando ruinas

el humo de los carros hacía que el perro

se alterara más, enrojecían sus ojos,

los meses pasaban como un tren 

y de repente, la aguja más larga, el minutero,

se desprendió y se clavó en el pecho

del amor, durante el instante que deseó entender

la desazón del perro ante las máquinas


Mataron al amor. 

Sí: parecía un niño,

un querubín con alas 

Llegó el detective revisando todo

con guantes de látex (azules)

preguntó a la arteria si había vida

una formalidad

El amor permanecía desangrado

a causa de la flecha clavada en su pecho

el detective buscó el arco supuestamente tenso

por todas partes: y no lo encontró


3.


Las órdenes de la luz


Después de la oscuridad del nacimiento

el humano se encandila con la luz 

y la luz le da órdenes

al crecer se aisla sin madre alimenticia

y asume la capacidad de crear, inventar

como animal evolucionado 

devenido en pensamiento 


Piensa en un orgasmo

Piensa en jamón serrano

Piensa en una moneda de oro

Piensa en antibióticos

Piensa que la abertura sonrosada

está en la fresa, en la caracola,

en la orquídea, esté dónde esté

es una herida inmortal 

 

Consumir lo existente 

con una voracidad en los sentidos

arriesgándose al placer 

cada posibilidad es acción de vida 

en el ámbito de la luz

vida disfrutada a ratos, atropelladamente

porque retornar a la oscuridad se hará 

sin la estructura que servía para todo

sin el cuerpo es imposible saborear el entorno


Quiero decir que nos convertiremos en chispas

tan diminutas, tan invisibles

y no saber hacia dónde irán esas partículas 

sobrepasa las responsabilidades 

todos los oráculos disponibles estarían

en el lado contrario de lo que ha logrado la muerte


4.


Soneto rezado


Cerro piadoso, señor de la piedad

misericordia de la lengua 

alguna vez la barca del viento

será para nosotros


Vulva de Afrodita ampáranos 

Vulva de Helena tumba de todos

Ropa de nubes inspirada en infiernos 

Ropa de relámpagos para soportar el frío 


Protégenos de nuestras ilusiones

permite que descansemos en la inmensidad

de nuestra ignorancia perfeccionada


Guarda algo de felicidad para un día cualquiera

que durante unas horas tengamos alegría

como si la alegría nos habitara y nos quisiera


5.


Ayer estaba aquí


El pasado era una procesión de trabajos

Orar, hablar, desear,

escarbar en cada oficio buscándole la gracia a la rutina

pero mi mente lo asumía de manera distinta

hoy puedo decirte que estoy lleno y no me vaciaré

soy un cuarto de guardar objetos inútiles imprescindibles 

junto con un mediodía donde reinaba la radio

junto con amorosas recriminaciones que ya no están

pasan eternamente los días dulzones que fueron una escoba

de barrer abuelas y abuelos, 

tarjetas de bautismo, maestras y madrinas 

y nadie reclamaba el trato de ser como basura celestial

 

Ya no percibías la temporada de quitarle los huevos a las iguanas

de buscar agua en un jaguey y comprar telas por cuotas

ni siquiera fue el momento de saber que existía Rimbaud

solo permanecía el vulgar y rico embrujo de las conservas de coco 

del mar de las Antillas

y situaciones similares a ver tejiendo atarrayas en un aglomerado 

resplandor


Había ríos también y promesas de amor abigarradas

juramentos ardorosos para tener después alguna cicatriz

pero se extinguieron los pálpitos ingenuos


De vez en cuando uno veía a un difunto 

recogiendo sus pasos

y uno preguntaba turbiamente ¿cómo le va?

y el difunto apenas hacía una seña que significaba

en nuestro lenguaje pueblerino “regular”


6.


Más olvido


Casi nunca recuerda dónde vive 

y pasa días sin cambiarse la ropa.

No sabe si ha bebido agua o si tiene sed.

Pensé que los enfermos solo se olvidaban

de lo que habían hecho ayer o antier.

Hoy me preguntó por qué tengo su ropa en mi armario 

y le conté que soy su esposa.

¿Así de mal está?

Se puso a llorar y me dijo “no quiero casarme, no quiero casarme”


7.


No lo dan de alta


Te dijo que sentía dulzuras desgraciadas: 

aunque no lo van a dar de alta se veía contento

de saberlo


¿Qué dulzuras ni qué dulzuras 

podían entronizarse en su pobreza?

el nido en el techo de la casa

sembrar cebollas y que broten 

sembrar matas para adornar 

consultando a la luna menguante.

Cierto beneficio amoroso

cuando le ponía vinagre en la cabeza

para espantar los piojos


Había flores en algún suelo y un nido arriba

siempre hay un escenario que va con el amor

y un ambiente que lo aturde,

pero todo estriba en saber 

que el amor se mueve para atrás y para adelante 

y cuando va a morir no lo detiene nadie

 

Recordar los roces de ella en la desordenada geometría

es apenas similar a escuchar unas alas

que han quedado atrapadas

en el viento sombrío 


Estaban repitiendo “Señor, ten piedad”

cuando el sufrimiento sin enfermedad 

le aplastó con aquel dolor terrorífico

de que se cayera el nido y ella se angustiara

y le gritara; el dolor de que no haya sido importante

vivir en la misma casa encariñados 

con los mismos animales y de repente su alma 

inventara viaje anochecido sin llamarlo y decirle

mañana tienes que hacer esto y aquello


8.


Planes frustrados


Este domingo voy a misa, dije

y me distraje viendo fútbol

y me distraje buscando un libro que se me perdió

hasta quién sabe cuándo


Las golondrinas se creían polillas

sin rumbo definido: se venían contra ellas

y se iban contra toda mirada vacía disponible

cruzando geometrías temerarias

y los gatos pendientes

te estoy viendo le dije

a manera de advertencia a uno de los gatos

el más vecino de nosotros

el esponjoso amarillo y negro

(ni siquiera se dignó responder

con uno de sus gestos despectivos

rencor de tigre que perdió el tamaño)

las golondrinas saben

que abundan miradas cazadoras

en el plano bajo y se regocijan en lo alto

donde el hambre que se calma es otra


9.


Relación de canto


El canto es mi esencia, soy el cauce de un canto

elaborado por una prolongación de gargantas anteriores

pongo mi garganta para que duelan las extrañas notas

canto para que sientan más que yo


Hora de secarme como el rosal de mi madre

dejar espinas al aire sin querer y sin avisar: cuidado con las espinas

como un gavilán flotando hambriento sin querer

canto como hijo que ya no es

como hombre diseminado en un gavilán que el cielo incluye

cuidado con las garras

saetas que se hundían en blandas carnes

Muy mucho en el éxodo recordando ando

 

Cuando estuve en lo alto de la vida

idolatraba escuetamente

lo mejor de los seres humanos

a través de la música y aquel costal de sentimientos

untados en papiros que descubría como si fuera

algo delicioso y prohibido

hasta entender que en los libros se esconde

un universo paralelo que inventó el espejo


Eres un personaje primitivo

cuando te miras en el espejo de los libros

el truco para cambiar es mirarse muchas veces

(sin parpadear)


10.


Asunto aclarado 


Asunto aclarado: el sol entra 

y también rebota

desde la transparencia hacia las hojas

de tonos verdes móviles

y de nuevo cae buscando alucinadas formas

hasta convertir el agua en fotografía

 

En la orilla de un lago

mi perro encontró su amor

se apasionaba con el agua

persiguiendo reflejos

y se miraba creyendo que era ella

le aclaré: esa no es tu alma gemela

eres tú, estás aquí conmigo, el lago

se ocupa de calcar el cielo

y no estás en el cielo

eres mi amigo de tierra firme

dije todo eso y no parecía comprender

corría y jugaba

con su imagen y entonces recordé

que cuando era cachorro me dijeron

ese cachorro se parece más a la madre

que los demás cachorros


11.


La llamada


Atrapado en un autobús

lleno de paseantes

suena un teléfono

con la música de Sabor a mí

tengo un oído petrificado

y creo que suena lejos

un joven me mira y dice

es su teléfono, señor

entonces lo busco apresurado

en el bolsillo de la chaqueta

estoy colgado de un travesaño

debo hacer maromas

cuando respondo la llamada

es la grabación de una señorita

que trata de venderme

una luna de miel y un viaje de bodas

en Milán donde habrá

una fabulosa exposición 

de vestidos para el otoño


12.


Diálogo jamás recuperado


Te estoy viendo, decía.

Ella respondía desenfocada: yo también

Su cara difuminada en seda y ojos redondos de muñeca

se acercaba

y él no retrocedía porque disfrutaba

representando a los canarios de la jaula

que hubo en su casa

se agarraban en color vertical de los alambres

querían volar: escrutaban en lo infinito

la dirección del vuelo


y entonces dijo

“estoy escuchando”

porque ellos cantaban a ciertas horas

y ella -que no era pájaro- respondió

“siempre canto” creyendo que él la había escuchado

tarareando una canción de la iglesia

incómoda para ser bailada y repitió

“siempre canto cuando pienso en mi pueblo”


Y él se interesó: ¿cantaban en tu pueblo?


Ella no hablaba de pájaros, él sí

¿y en tu pueblo había música? preguntó ella

y él respondió que sí había:

pájaros especialmente amarillos y azules


En un rato vengo a ponerte la inyección informó ella

sin negar dulzura

y él se quedó con muchos deseos de cantar bonito

con finura y pico de plata, con voz de sol alimentado de alas

si supiera

2 comentarios:

  1. Mil gracias, Rafael. Te envío mi abrazo y mi respeto. José Pulido

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a usted por llenar de palabras nuestros espacios 🙏

      Eliminar

Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en este portal.
Un abrazo,
Rafael Ortega