-Manuel Cabesa-
Con la partida de Orlando Ascanio, este martes 28 de abril, baja el telón para una de las personalidades más significativas de la historia del teatro aragueño y nacional.
Figura imprescindible dentro de una generación que contra viento y marea hicieron de la representación escénica una fe de vida, más que profesión u oficio.
Junto a otros visionarios como Ramón Lameda, Enrico Terrentín, Roger Rodríguez, Claudio Castillo, Julio Jauregui, Alejandro Fuenmayor, el maestro Ascanio se mantuvo fiel a los postulados de su vocación: director, dramaturgo, docente, en cada área brilló por su pasión y su entrega.
Su principal legado: El Teatro Estable de Villa de Cura, benemérita institución que a lo largo de varias décadas supo mantener su vigencia y convertirse en una de las agrupaciones de teatro regional más importante del país recibiendo el reconocimiento de la crítica y el público en festivales y temporadas.
Activo hasta el final, sin perder el sentido del humor, Orlando Ascanio se va con el aplauso y el cariño de quienes lo conocimos y de quienes recibimos durante mucho tiempo la bendición de su amistad.
mcabesa, 28/04/2026
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Dime que es mentira tu adiós
Que este lamento de chicharras
no tiene que ver con tu partida.
Dime que aún sigues en pie
renovando la poesía
hecha sangre y huesos
levantando el telón
a nuevos mundos
y desafiando la modorra
de "creadores consagrados".
Dime, Orlando,
que no te has ido
que tu luz seguirá guiando
los caminos del verso
hasta volverlo hombre,
mujer o alma
y se haga teatro, rebelde, palpitante, eterno.
Ninfa Monasterios Guevara
La poeta descalza

Ciertamente decirle adiós a un hombre que durante décadas estuvo entregado en cuerpo y alma a la creación de escenas, de historias que nos llenaban de alegrías,tristezas odio o rebeldía, dedicado a subir el telón para hacer que cada escena pareciera real, el que no solo nos enseñó a movernos en el escenario o a entonar un parlamento con la fuerza y la tenacidad necesarias para impregnar al público de emociones, sino que también nos dejó una cultura de lo pasado de lo presente y de lo futuro, un abanico de conocimientos e historias, que alimentaron nuestra cotidianidad, nos dejó la libertad de ser quienes quisiéramos, sin tomar en cuenta los juicios o los prejuicios, con el maestro Orlando aprendimos a disfrutar de un buen momento de tertulia, un buen café con pan o simplemente un rato de buena. música, también nos enseñó a amar y respetar los gatos.. y podría escribir páginas y páginas de todo el legado que este gran hombre nos dejó a todos los que alguna vez estuvimos a su lado.
ResponderEliminarPor todo esto y porque te amo, hoy y cada día elevaré una plegaria por ti
Nunca te olvidaré!