viernes, 20 de febrero de 2026

Tres poemas de Alis Teresita Velasco

Grito entre palabras


No grité.  

Pero cada palabra  

tembló  

como cristal bajo la lluvia.


La coma,  

un aliento suspendido  

entre lo dicho  

y lo que no se atreve.


El punto,  

una grieta sin eco,  

una pausa  

que no pide permiso.


Entre líneas,  

el filo se desliza  

como sombra que duda,  

como verdad  

que no se nombra.


El silencio  

muerde las sílabas  

como quien busca abrigo  

en una página cerrada.


El grito,  

disfrazado de ritmo,  

se esconde  

en la respiración del texto.


Y tú,  

que leíste sin prisa,  

como quien escucha  

una puerta entreabierta,  

lo oíste todo.


***


La casa del invierno 


Se quedó tu voz pegada a los espejos, 

como un vaho antiguo que no quiere irse, 

y en los pasillos, los pasos lejanos

son solo el ruido del tiempo al abrirse.


Ya no busco tu nombre en los diccionarios, 

ni persigo la sombra que el cuerpo proyecta; 

te perdí en la rutina de los calendarios, 

en la curva insalvable de la vía recta.


Eres el hueco que dejó el cuadro en el muro, 

la mancha de luz donde estuvo la silla,

un sabor a olvido, amargo y oscuro, 

que cruza la lengua y en los ojos brilla.


No hay rimas ocultas, ni pulso guardado, 

solo este vacío que el aire no llena; 

un amor que es barco que se ha desatado

y se pierde a lo lejos, rozando la arena.


***


Carne y ventisca


Afuera el mundo es un naufragio blanco, 

un aullido que muerde y que desgarra,

pero aquí no hay tregua, ni rincón franco, 

solo este incendio que la piel amarra.


Que el viento rompa el vidrio y las paredes, 

que la nieve sepulte nuestro nombre;

estamos atrapados en las redes 

de un hambre antigua 

que no hay quien asombre.


Tus manos son de escarcha y de ceniza, 

tu boca es el desorden del invierno; 

la pasión es la única ráfaga que aterriza

en este centro exacto del infierno.


¡Que sople el norte! ¡Que la escarcha cruja! 

Que se pierda la tierra en la ceguera; 

mientras tu cuerpo con el mío estruja

toda la rabia de esta hoguera.


No somos calma, somos el estruendo, 

el pulso que la nieve no sofoca; un amor salvaje que se va escribiendo 

con los dientes, el frío y con la boca.

8 comentarios:

  1. Con los dientes, el frío y con la boca...
    escribe Alis, sus versos intensos
    apasionados, tiernos

    Queda una temblando...
    "como cristal bajo la lluvia"
    ante aquel espejo que nos amarra a los recuerdos...

    Bravo!

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  2. ¡Qué intimidad tan íntima! Susurro de muchas noches

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  3. Hermoso! Que el viento rompa el vidrio y las paredes👏👏👏

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  4. No hay rimas ocultas. Todo una delicias

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  5. Mi más profundo agradecimiento a Zona de Tolerancia por abrir sus puertas a mis versos y permitir que estas palabras encuentren un eco en sus lectores.
    Agradezco el espacio brindado a "Grito entre palabras", donde el silencio muerde las sílabas; a "La Casa del Invierno", con sus espejos habitados por la ausencia; y a "Carne y Ventisca", que cierra esta semana desde mi poemario “50 Tentaciones del silencio” con la fuerza de un incendio que no se apaga.
    Gracias por valorar la poesía.
    Alis Teresita Velasco

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  6. Cada imagen es un destello de intimidad y sutileza.

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  7. Son letras que alumbran el día y refrescan la noche con su poesía.

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Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en el mío.
Un abrazo,
Rafael Ortega