Grito entre palabras
No grité.
Pero cada palabra
tembló
como cristal bajo la lluvia.
La coma,
un aliento suspendido
entre lo dicho
y lo que no se atreve.
El punto,
una grieta sin eco,
una pausa
que no pide permiso.
Entre líneas,
el filo se desliza
como sombra que duda,
como verdad
que no se nombra.
El silencio
muerde las sílabas
como quien busca abrigo
en una página cerrada.
El grito,
disfrazado de ritmo,
se esconde
en la respiración del texto.
Y tú,
que leíste sin prisa,
como quien escucha
una puerta entreabierta,
lo oíste todo.
***
La casa del invierno
Se quedó tu voz pegada a los espejos,
como un vaho antiguo que no quiere irse,
y en los pasillos, los pasos lejanos
son solo el ruido del tiempo al abrirse.
Ya no busco tu nombre en los diccionarios,
ni persigo la sombra que el cuerpo proyecta;
te perdí en la rutina de los calendarios,
en la curva insalvable de la vía recta.
Eres el hueco que dejó el cuadro en el muro,
la mancha de luz donde estuvo la silla,
un sabor a olvido, amargo y oscuro,
que cruza la lengua y en los ojos brilla.
No hay rimas ocultas, ni pulso guardado,
solo este vacío que el aire no llena;
un amor que es barco que se ha desatado
y se pierde a lo lejos, rozando la arena.
***
Carne y ventisca
Afuera el mundo es un naufragio blanco,
un aullido que muerde y que desgarra,
pero aquí no hay tregua, ni rincón franco,
solo este incendio que la piel amarra.
Que el viento rompa el vidrio y las paredes,
que la nieve sepulte nuestro nombre;
estamos atrapados en las redes
de un hambre antigua
que no hay quien asombre.
Tus manos son de escarcha y de ceniza,
tu boca es el desorden del invierno;
la pasión es la única ráfaga que aterriza
en este centro exacto del infierno.
¡Que sople el norte! ¡Que la escarcha cruja!
Que se pierda la tierra en la ceguera;
mientras tu cuerpo con el mío estruja
toda la rabia de esta hoguera.
No somos calma, somos el estruendo,
el pulso que la nieve no sofoca; un amor salvaje que se va escribiendo
con los dientes, el frío y con la boca.

Con los dientes, el frío y con la boca...
ResponderEliminarescribe Alis, sus versos intensos
apasionados, tiernos
Queda una temblando...
"como cristal bajo la lluvia"
ante aquel espejo que nos amarra a los recuerdos...
Bravo!
¡Qué intimidad tan íntima! Susurro de muchas noches
ResponderEliminarHermoso! Que el viento rompa el vidrio y las paredes👏👏👏
ResponderEliminarNo hay rimas ocultas. Todo una delicias
ResponderEliminarMi más profundo agradecimiento a Zona de Tolerancia por abrir sus puertas a mis versos y permitir que estas palabras encuentren un eco en sus lectores.
ResponderEliminarAgradezco el espacio brindado a "Grito entre palabras", donde el silencio muerde las sílabas; a "La Casa del Invierno", con sus espejos habitados por la ausencia; y a "Carne y Ventisca", que cierra esta semana desde mi poemario “50 Tentaciones del silencio” con la fuerza de un incendio que no se apaga.
Gracias por valorar la poesía.
Alis Teresita Velasco
Siempre a la orden, Alis
EliminarCada imagen es un destello de intimidad y sutileza.
ResponderEliminarSon letras que alumbran el día y refrescan la noche con su poesía.
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