-Roberto Santana-
Liturgia de la penumbra: La pasión según Nigel Short
Londres y el Renacimiento del silencio: La escena de los 2010s
A principios de la década de 2010, Londres, además de una capital financiera duramente golpeada por la crisis financiero-inmobiliaria de 2008, era también la indiscutible capital mundial de la música coral. Sin embargo, la escena de la música antigua vivía una transición. Los gigantes de la generación anterior (The Tallis Scholars, The Sixteen) habían establecido un estándar de pureza cristalina, mientras que la vitalidad de la escena palpitaba con la búsqueda de algo más que esa perfección técnica: se buscaba la emoción visceral.
En este contexto, en una Inglaterra marcada por la austeridad post-crisis de 2008 y la euforia olímpica de 2012, la música sacra antigua ofrecía un refugio de introspección. No era una escena de museos polvorientos, sino de iglesias llenas (como St. John’s Smith Square) donde el público buscaba en el Renacimiento y el Barroco una respuesta al ruido digital del siglo XXI.
El arquitecto del sonido
Nigel Short no es un director coral académico convencional. Su ADN musical proviene de los King's Singers, el legendario ensamble vocal masculino. Esto es crucial: Short trajo la obsesión por la afinación y el empaste (el "blend") de un grupo a capella pequeño y lo aplicó a un coro de cámara más grande. Su visión no se limitaba a ser la de un director que marca el compás, sino la de un escultor que moldea el sonido, buscando lo que él denomina "Passion and Precision".
El cuerpo místico
Tenebrae, fundado en 2001, es el instrumento de Short. Es un conjunto que funciona como una entidad orgánica, uno de los coros de cámara profesionales más prestigiosos del Reino Unido, con sede en Londres, producto quintaesencial de la tradición coral británica llevada a un nivel de perfeccionismo moderno. En la época de este lanzamiento, se distinguían por su teatralidad litúrgica: a menudo cantaban moviéndose por el espacio sagrado, utilizando la acústica como un miembro más del ensamble, y cantando de memoria para romper la barrera del papel y conectar directamente entre sí, ojo a ojo, con la polifonía como herramienta para el vínculo.
Biografía de un ensamble en la cúspide
Hacia 2012-2013, Tenebrae dejaba de ser la "novedad" para convertirse en un referente. Estaban en su punto de madurez técnica absoluta. Habían superado la etapa de demostrar que podían cantar afinado; ahora querían demostrar que podían hacer llorar con la disonancia y el silencio. Este álbum surge en un momento en el que el ensamble buscaba repertorios de altísima exigencia armónica para flexionar sus músculos interpretativos.
Ecos de autoridad: el concepto británico
El Reino Unido de 2012-2013 era una nación de contrastes. Mientras Londres celebraba los Juegos Olímpicos proyectando modernidad, el tejido social sentía el peso de los recortes económicos. Culturalmente, hubo un retorno a lo solemne, a lo esencial. En este clima, la música de las Tinieblas (Tenebrae) del Oficio de Semana Santa resonaba como un espejo del estado anímico colectivo: una belleza dolorosa nacida de la crisis.
El príncipe asesino
Carlo Gesualdo, Príncipe de Venosa (1566-1613), es el "caso clínico" del Renacimiento tardío y el Barroco temprano. Conocido por asesinar brutalmente a su esposa y al amante de ésta, su música es el reflejo de una psique torturada. Sus Responsorios para el Sábado Santo son vanguardia pura: cromatismos que rompen las reglas modales, disonancias no preparadas y cambios de humor violentos. No es música de paz; es música de culpa y redención agónica.
El místico castellano
En el otro extremo del espectro espiritual está Tomás Luis de Victoria (1548-1611). Si Gesualdo es el grito, Victoria es el susurro devoto. El compositor español del Siglo de Oro representa la cumbre de la Contrarreforma Católica. Sus Lamentaciones y Responsorios son intensos, sí, pero de una intensidad controlada, mística, donde el dolor de la Pasión se sublima en una arquitectura sonora perfecta y luminosa.
El sonido de la oscuridad
A Responsories and Lamentations for Holy Saturday, lo siento como una travesía litúrgica que confronta la desesperación barroca de Carlo Gesualdo con la contención mística de Tomás Luis de Victoria. Es un retrato sonoro de la Pasión que exige al ensamble Tenebrae alcanzar cotas de virtuosismo y expresividad sin par, bajo la dirección de Nigel Short.
El álbum se distingue por una dialéctica entre la angustia y la contemplación. El contraste entre los pasajes oscuros de Gesualdo y la serena belleza de Victoria para expresar la experiencia completa del Sábado Santo. Esta obra vive en el filo de la disonancia. Su virtuosismo reside en la capacidad del coro para mantener una afinación "justa" perfecta a través de las complejidades cromáticas de ambos compositores.
Tenebrae interpreta los silencios y la reverberación como parte de la teología, utilizando el vasto espacio acústico para generar la sensación de abismo y soledad que precede a la Resurrección.
Durante todo el tiempo de reproducción se percibe una atmósfera de tensión irresuelta. La acústica es vasta pero detallada. Se escucha el "grano" de la voz. El rango dinámico es extremo. Tenebrae maneja los pianissimos al borde del silencio absoluto y estalla en fortissimos lacerantes en cuestión de segundos o va de un extremo otro en forma sutil y gradual, expresando la inestabilidad emocional de Gesualdo o los suaves éxtasis de Victoria.
Tenemos aquí un disco en penumbras, de timbres graves y texturas densas, diseñado para poner frente a los ojos de adentro –contemplar a través del sonido– la extinción de las velas en el oficio de tinieblas.
Cirujanos de la disonancia
El desempeño aquí es de una exigencia técnica casi sobrenatural. La capacidad del ensamble para moverse desde la textura lineal y cromática de Gesualdo a las cimas homofónicas y redondas de Victoria, sin perder, en ningún caso, la cohesión en las voces intermedias, es notable. Cantar a estos autores requiere una afinación perfecta; de lo contrario, el cromatismo suena simplemente desafinado. Pero no se trata solamente de cantar afinado, sino de utilizar la voz como un instrumento para moldear la emoción, como en esos pianissimos casi inaudibles, esenciales para el efecto de las tinieblas.
Las sopranos de Tenebrae navegan las líneas angulares de Gesualdo como si fueran melodías de nana, sin estridencias. Los bajos proporcionan un cimiento sísmico. La capacidad del coro para mantener la tensión armónica sin que la afinación decaiga es testimonio de un virtuosismo colectivo pocas veces visto.
De la estepa al manierismo
Al comparar este trabajo con obras como las incluidas en el lanzamiento anterior de Tenebrae Russian Treasures (Liturgy of St John Chrysostom), el contraste es brutal. En el repertorio ruso, el ensamble busca un sonido homofónico, cálido, profundo y vibrante, emulando el sonido de catedral ortodoxa.
En cambio, en Responsories..., el sonido se vuelve polifónico, lineal, transparente y cortante.
Esto demuestra la camaleónica capacidad de Tenebrae: pueden ser un órgano masivo de tubos rusos un día y un conciliábulo de violas da gamba renacentistas al siguiente.
El díptico mediterráneo
No obstante, la comparación natural de las piezas de Gesualdo es con las composiciones de Victoria. Mientras que en las de Gesualdo el enfoque es el drama psicológico y la sorpresa armónica (el "susto" sacro), en las de Victoria, Tenebrae adopta un enfoque de flujo místico. Gesualdo es interpretado con aristas afiladas. Victoria es interpretado con curvas suaves y legatos infinitos.
Este desarrollo muestra que Nigel Short no aplica una "fórmula Tenebrae" indiscriminadamente, sino que adapta la tímbrica a la teología del compositor, ya sea la pasión manierista italiana, la mística castellana o la solemnidad litúrgica rusa.
La acústica como teología
Un punto crucial es cómo este álbum trata el silencio. En la música de Gesualdo, los silencios son abismos, en la de Victoria son extensas y elevadas mesetas. Tenebrae "interpreta" los silencios con la misma intensidad que las notas. El álbum captura la reverberación final de los acordes suspensivos, dejando al oyente en un estado de espera angustiosa, emulando la espera del Sábado Santo ante el sepulcro.
Este lanzamiento, según como lo aborde el escuchante, es una bella y constante unidad o la manifestación de una oculta pero fuerte diferencia que radica en las distintas estrategias de ambos compositores para gestionar el dolor. Victoria es interpretado con un flujo místico y legato infinito, donde el sufrimiento se acepta con fe. Gesualdo, en cambio, se aborda con aristas afiladas y cortes bruscos, reflejando el conflicto psicológico. El díptico en este álbum sirve como compendio de estas dos formas de enfrentar lo sacro. Pero no esperemos una exhibición de contrastes evidentes: sólo el oído atento y la disposición sensible podrán captar ambos polos en medio de la vastedad aparentemente uniforme. Los sonidos de Gesualdo y de Victoria son como imágenes especulares de una misma experiencia espiritual.
Esto, por supuesto, no se hubiese podido lograr sin la maestría de Short, quien supo hacer que el salto fuese sin vértigos o impactos, como un salto dentro de las aguas superiores.
A mis oídos de escuchante apasionado sin formación académica, este "salto amortiguado por las aguas" fue logrado atemperando las disonancias de Gesualdo mediante el recurso a sus silencios y avivando los calmos éxtasis de Victoria con el máximo aprovechamiento de sus crescendos.
La consagración de la vanguardia antigua
Este álbum fue definitivo para Tenebrae. Los alejó de ser vistos sólo como intérpretes de música coral contemporánea (como la de Joby Talbot en Path of Miracles) o del repertorio inglés tradicional, y los estableció como autoridades en el repertorio tardorrenacentista continental más complejo, validando su credencial de virtuosismo ante la crítica especializada más purista.
El canon del Siglo XXI
En el contexto del siglo XXI, este álbum ayudó a sacar a Gesualdo y Victoria del nicho de "curiosidad histórica" y los colocó en el centro del canon emocional moderno. Tenebrae demostró que la música antigua podía ser interpretada con una visceralidad moderna sin perder el rigor histórico, influyendo en una nueva generación de coros que buscan esa mezcla de perfección técnica y crudeza expresiva.
Veredicto
Considerando la dificultad técnica extrema del repertorio, la claridad de la visión artística de Nigel Short y la capacidad del álbum para transportar al oyente a un estado de trance meditativo y doloroso, clasificaré esta obra como •Excelente, casi •Esencial, porque establece un estándar de referencia moderno para la interpretación de estos dos maestros de la música coral del siglo XVII. Logra lo imposible: que la música más difícil y cromática del Renacimiento suene natural, fluida y devastadoramente humana. Es una grabación que trasciende el género de la "música antigua" para convertirse en una experiencia sonora de la psique humana enfrentada a la muerte y lo divino. Es un disco extraordinariamente bien cantado y un documento de hasta dónde puede llegar la voz humana cuando se disciplina en busca de la sombra, así como de la luz.
Carlo Gesualdo / Tomás Luis de Victoria (compositores) / Tenebrae (ensamble vocal) / Nigel Short (conductor) - Responsories and Lamentations for Holy Saturday (2013)
•Italia
•España
•Inglaterra
•Renacimiento Tardío
•Barroco Temprano
•Música Coral
•Excelente
Si quieres escucharlo toca el enlace: https://t.me/MusicaParaVivirla/2696


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Rafael Ortega