Te envío una foto
y así como te escribo directo,
en directo me nace este poema
que pongo a reposar
para luego podarlo;
y entregar su cosecha
***
Minino, con ternura buscas
el acercamiento
en la utópica caricia
que en turno esperas.
Vista en black and white
te niebla la inerte humanidad.
Aguárdame
para recibirte entre mis brazos,
será con mis destellos en luz
y toque cuántico
que voy a tu rescate humano!
***
Al llegar a casa,
en mi cantar
en candor vivencial
el hogar resuena,
acá recibí un regalo celestial.
La corona lunar presenta
el mapa-silueta
de mi algodonada vida
en el verde esperanza
que apunta al prisma
del misterio de tus designios
que en sorpresa
tu amor trasciende
***
Hoy el atardecer
declina en mis anhelos
en destellos
de mi alma despierta
surgen islas sombrías
a la espera del ropaje celestial
es tersa sombra
cobijando mi existencia
es calma en mi futuro
dicha armónica
en la sinfonía
de tu orquesta universal
vibro
***
Llega la promesa Divina
en la tenue llovizna
de las ventanas en duelo.
Sea la nostalgia
y no la melancolía
la que lava con irisdiscencia
el futuro en paz armónica
de vivir en el Poema
al servicio del amor
en alegría hacia cada alma
conectada en el aquí
y en ahora de nuestras redes.
***
Nostalgia en sepia de mi niñez
en el presente de una nueva escena:
Atalaya que saludas
en el rojizo atardecer.
Erguida me proteges
y junto a tu manada celebras
sintiendo la calma del hogar
sin salidas ni comidas en la mesa
ésa es la felicidad plena:
tu cuarto es el comedor
del encuentro fraternal.
Amo tu dejadez dando relevancia
al valor de tu servicio
y la comprensión de tu sangre.
Gracias, madre, por tus cuidados.
***
Atardecer
"En ti nos movemos y existimos"
Hechos 17:28
Tonos de mi andar:
refulgencias en el rosáceo celestial,
candor que avanza
ante el grisáceo pasado,
que no perdura
ante la tonalidad de la esperanza
en nuestro Ser Supremo.

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Rafael Ortega