sábado, 5 de septiembre de 2026

Tres poemas de Francini Gutiérrez

Tiene 16 años y va a comenzar el 5to año en la Unidad Educativa Rafael Hernández León en Cagua, son datos importantes cuando evaluamos la calidad de sus textos: hay en ellos una madurez poco corriente, incluso en poetas de mayor edad, y un manejo del lenguaje bastante convincente. El amor y la autoestima se redimensionan: el amor como entrega y remanso, la mirada orgullosa hacia el breve camino desandado. Estimo que con jóvenes autores como Francini podemos considerar que no todo está perdido y que aún hay quienes saben atender el llamado de la poesía. Debemos la posibilidad de esta lectura a la gentileza de la poeta Beatriz Helena Peñaloza. 


(mcabesa)


***


Fuerte a tu voluntad, 

caballero de oxidada armadura,

se adorna con flores 

de un invierno tortuoso,

siendo la más bonita 

en toda su especie;

lirios azules, orquídeas verdes, 

pétalos de rosa

a punto de cerrarse 

y no caer.


Paso, paso y otro paso

cuenta tu historia, 

escrito en el libro 

de lo que nunca muere.


Tus ojos pesan 

y tu cuerpo descansa 

en la cuna de los árboles;

sostén esa verdad 

en la palma de tu mano,

escríbela también en tu alma.


El dulce canto de la guerra 

se escucha a lo lejos,

un atardecer te arropa 

con su calidez,

tu gorra ya no lleva 

tu nombre, déjala ir,

reposa tu cabeza 

en la blandura de tu honor,

tu orgullo rejuvenecido está. 


El viento te llevará 

entre sus corrientes de aire,

nadie sabrá dónde terminarás,

solo esperar que alguien 

algún día te encontrará, 

calla, calla, 

hombre de oxidada armadura,

tu tiempo ya se fue volando. 


En algunos, 

serás algo que el tiempo 

se llevará; en otros, 

una aventura, una leyenda

que querrán seguir,

marcaste tu destino, 

sellado ahora está, 

tu ego no fue herido, 

no tienes nada de que avergonzarte.


La belleza del amor 

ahora acompañará este campo 

con determinación,

con actitud.

Solo en este valle estás. 


Pequeñas curvas

fueron tu motivación, 

una pesada presencia, 

unas manos limpias

que acariciaron tu rostro áspero,

una timidez amistosa,

acompañada de un fuerte sentimiento 

de lo que se temía.


Ahora sus ojos 

se llenaron de lágrimas, 

una terrible noticia, 

tu sangre quitará 

la sed del suelo, 

su velo será negro, 

un niño describirá 

tu rostro en el suyo.


Cierra tus ojos, 

ya no luches más, 

te vas con la cabeza en alto, 

descansa en paz...


***


Caminar en tu alma de cristal,

mis manos anhelan

el calor de tu corazón,

bailemos al compas 

de nuestra melodía,

amor mío, 

buen caballero usted es.


Seré la copa 

que siempre rebosará

su distinguible felicidad,

cante al viento, 

no guarde su silencio, 


tome entre sus manos 

estos hilos,

deje caer su peso sobre mí 

permítame ser su calma.


Permanezcamos 

en este abrazo cálido, 

no suelte nuestras manos,

giremos en espiral de amor,

cada vez más cerca 

de un sol reluciente, querido.


Escribiré su nombre 

con tinta en mi piel,

en mi mente y en mi alma,

tómeme como un té

de jengibre y miel,

calme sus dolencias 

con mi voz.


Sumérjase en este río,

deje que la corriente nos lleve, 

mi sonrisa calmará 

sus noches perturbadas

y mis latidos serán 

su melodía hipnótica,

flores moradas, 

hojas verdes.


Abrace mi corazón, 

sienta su calor, 

mantengámonos atados 

a este sentimiento,

no demos por huida 

lo que todavía no se ha ido, 

recueste su cabeza sobre mi hombro,

una, dos, tres lágrimas 

se pierden entre las estrellas, 

mi luna intocable y egoísta. 


Bese mis labios, 

ansiosos están, 

calme su urgencia 

y perdámonos en el otro,

buen caballero.


Buen caballero, suya soy.

Mío, usted.


***


Niña, has sido fuerte,

luchaste en contra 

de tus enseñanzas, 

caíste, 

cerraste tu corazón 


Creíste que estabas en lo profundo del pozo,

tus ojos fueron mares 

que la mayoría de las veces 

calmaste sola

por miedo a sentirte débil


Pero hoy no estás sola,

tus recuerdos abrazan tú piel, 

tus ojos lloran de felicidad 

y no de tristeza 

tu barco llegó a la isla 

y dejó de navegar 

en un mar 

de recuerdos pasados 

que te destruían 


Hoy te abrazan 

tu amor propio y valentía, 

creciste, 

seguirás creciendo, tonta,

aprendiste a avanzar 

sin mirar atrás 

para no detenerte 

en mitad del camino.

 

Vamos niña, tú puedes.

¡Lo has logrado!

Confía siempre en tu valor.


(De mí para mí)

4 comentarios:

  1. Ninfa Monasterios Guevara6/9/26 3:12 a. m.

    Inesperada profundidad, esta escritura.

    Los versos de Francini, te atrapan, te llevan a esos laberintos juveniles de adioses y amores primarios, tímidos pero rotundos.

    La poesía está de fiesta...celebra su esperanzada eternidad

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  2. Profundos, amorosos e inteligentes son textos para leer y sonreír porque la poesía está allí

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  3. Excelente textos. Francini es todo un caballero en la armadura del poema. El tema del amor, la vida y la muerte lo enfrenta con juventud vigorosa. Todo poeta naciente con mucho que decir.

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    1. Me informaron que Francini es una jovencita. Saludos

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Un abrazo,
Rafael Ortega