domingo, 27 de septiembre de 2026

Cinco textos de Benjamín Eduardo Martínez Hernández


Hay quien te dice 

vuela alto 

pero nadie vuela 

todos se quedan aquí 

en lo profundo del ser

como un ancla.


***


En la banca


A Carolina Uzcátegui


Nos distraíamos

olvidando el ocaso

y ellos creían

que no

nos dábamos cuenta

mientras la grama

ardía a lo lejos

grandes aves

sobrevolaban

y era la tarde

un murmullo fugaz

palabra

se iba y venía

como un timón

de esos que no puedes olvidar

es la forma del agua

reía el viejo turpial

mientras la clave

yacía intacta

por toda la eternidad.


***


A mirar se aprende mirando

a vivir

también se aprende

así 

como si desde arriba

como si desde abajo

se indicasen direcciones 

mientras el tiempo corre

y uno anota

lo que puede

y uno deja

sobre todo deja

extrañas siluetas

marcando

la más certera

de las devociones 

somos

aunque no lo creamos

el infinito 

incrustado 

en el vasto universo

de lo posible.


***


Esta es la taza de la tarde

guarda

la palabra madre

su eco de luz

respira mi nombre.


***


En la casa de todos los nombres


En la casa de todos los nombres acecha un eco diáfano como de voces reunidas, nos despierta antes de que los pájaros del alba empiecen a cantar y uno corre las cortinas y abre las ventanas para escuchar mejor aquellas melodías como si intentáramos ponernos de acuerdo con nuestro propio temblor y alzamos la vista tal vez buscando una huella celeste cuando aun la noche no se ha despedido y nuestro aliento intenta marcar con otro ruido o más bien el más nítido silencio nuestra imagen que ha salido del sueño para que la tierra ahonde su horizonte en aquél instinto y todo adquiera su inusitada forma más allá de la casa y es cuando los nombres vuelven a nacer porque para eso han llegado a nosotros como si el mismo tiempo fuese un cuerpo recién bautizado y la ofrenda de todos los seres en aquél coro fuese la más ligera de las invocaciones y levantara la casa en cada sílaba y comprendiéramos finalmente de qué estamos hechos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en este portal.
Un abrazo,
Rafael Ortega