Palabras que son flores que son frutos que son actos...
Octavio Paz: La estación violenta
Edición: Manuel Cabesa
***
Escribió Valle-Inclán en La lámpara maravillosa: «Descubrir en el vértigo del movimiento la suprema aspiración a la quietud es el secreto de la estética». Y mucho de esto creo que hay en el último libro de Edda Armas, Talismanes para la fuga (Vaso Roto, 2022). Esos talismanes son para el vértigo; son estructuras de quietud en un tobogán de heridas o en el río chispeante de lo que no se puede apresar. Los poemas sí: son apresadores: son jaulas abiertas del instante, de donde se puede entrar y salir a través de la gracia de las palabras. A través del arte poética. De su poder como talismán.
Ernesto Pérez Zuñiga
***********
Talismanes para la fuga
-Edda Armas-
…y entonces fue cuando el nombre de su padre
le sirvió de talismán mágico.
Duquesa de Abrantes
Arpa y rotación de talismanes
Si nos uniéramos al árbol de los movimientos
en alternancia de manos enlazadas y vacías
horma informe donde calzamos y se nos suelta
seríamos apenas gota vertida, nunca sedimento.
Más bien cántaro afectivo que sella los huecos,
voces presentes y pasadas de vidrioso fondo.
Renovada rama del cuerpo donde este florece.
*
Volver a posición. En línea tres cuerpos. Palmadas.
Presillas al blanco asombro: avance de aros y brazos
cruzados al pecho: con la mirada en punto infinito.
En la misma rama del pájaro que trina afuera
posado en el dintel; al filo del blanco cerusita.
*
Manos—piel—cerebro. Temblor al desmantelar.
Recogido aleteo. Tecla abierta del silbar en grupo
Sonido callado de la espiral rota. Arropados unos
con otros. Pie. Pie. Piel. Danza blanca circular.
Acordes. Trinidad. El hombre piensa-siente-actúa.
*
Una equivocación es una oportunidad
para verse contrario a lo que se dice.
*
Camino hacia lo sosegado. Los brazos buscan
acoplarse al compás del ritmo de ambos pies.
Marcha suave. Paso en paso. Girar la cabeza
a la derecha-arriba-al frente-abajo-a la izquierda
uno-dos-tres-cuatro-abajo-de lado- abanicados
sin deshilvanar la secuencia. Métrica. Hilos que
tensan; péndulo. Ayer-mañana-carriles de sol.
Azul-rojo-negro-amarillo- sin remordimiento.
Vuelves. Armas la esperanza. Ayer-hoy-mañana.
El sol se oculta para que la luna dé voz al dolor.
El hombre hace árboles con pájaros de luz.
(a mi entrañable Carlos Pacheco con música de Gurdjieff)
***
Balas de fuga
Qué hacer con las múltiples agresiones
María Clara Salas
La voz
resuena en nota más alta
después de la fuga.
*
El detonante pudo ser
la tristeza al fondo
de la pupila del hijo.
*
Ya no pisas como antes.
Enojoso como andas
henchido vas de pesares.
*
La palabra revuelta
se parece
cada vez más a uno.
*
Elige uno o dos,
digamos unos diez. No más.
Llevarás una sola maleta.
*
Creía saber qué era la oscuridad.
Pero no. Al menos, no esta.
*
Padre: ahora sé que la memoria
se alimenta con las frutas
que en la infancia ponías
en nuestras manos.
*
Ahora veo cómo se elevan
los pavores.
*
Armar y desarmar la maleta
convertida en cofre único
de varias vidas.
*
Borra y rehace.
Tal vez funcione
cuando lidias
con dolores
de los afectos
cada vez que
partes.
*
Mira
qué ves
a través de la rendija
entre pecho y corazón
(donde se alojan) o
en la pantalla digital o
por el ojal
o en bisagras del paisaje.
Lo que ves
desliza.
*
La sombra calza
en la ojiva del cuerpo
cada paso acorta
pero, uno por vez.
*
Desarraigar. Otra bala en la sien.
*
Resuena
rebota
se incrusta
mutila
siempre
anticipa el dolor
en carne viva
muerte
guerra
represión.
*
Disparadas por la boca
ninguna salva
la ilusión de paz
entre dos.
*
El día parece inocente
pero quiebra la quietud.
***
Mantra cobijo
"Guárdalo en la vigilia de tu pecho
igual que a un centinela,
pero vela con él".
Olga Orozco
Se extravía el alma cuando cesa la onda baja del instrumento.
Trance que nos desdobla sin retorno en las andanzas de hallar
las piedras, al buscar raíz: aquel punto cierto.
La boca pequeña muerde a la hora de morir. Obliga a soltarlo.
Levanta lo más leve. Lo que queríamos procurar y preservar
en los días desalmados, como estos de ahora.
Que abra otro canto el acorde, filoso, con arranques de flauta.
Aislarse no es lo buscado. Fortificarse, sí. Hincarse, no.
Oír sí, las vibraciones que nos aparten del corrosivo rumor.
Mantra del aullante. Invocación coreada. Oleaje. Trébol.
Permanecerá lo que sin prisa zigzaguea para los otros.
Un árbol de sonoridades más audibles que entrelacen
vidas sin miedo, con el coraje de observar el cielo.
Aspirar a ser espiga y espejo de lo alto
que destrabe el renacimiento en el redivivo laberinto
cuando la noche ensaye la corporeidad a la hora magenta.
****
Posdata: Agradecemos la gentileza y amistad de Edda Armas al autorizar la publicación de estos textos que fueron tomados de la revista digital Poesía, marzo 14, 2022.
(mcabesa)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en este portal.
Un abrazo,
Rafael Ortega