Título: Nacimiento (2021)
Autora: Ana María Delgado
***
Dentro de mí
Si una situación nos exaspera,
¿seremos nosotros mismos?
Sí, la comunión y el desencanto…
***
A la vida…
El sentir, a fin de cuentas,
¿qué es lo que importa?
Ojalá nada importase demasiado
para no ponernos tristes
para no olvidarnos de las estrellas.
Que los días no sean luchas
sino celebraciones.
¿Celebraciones?
Celebrar la existencia,
el cielo, el sol,
las estrellas y las lunas.
Ponernos de acuerdo
todos para sonreír.
Bienaventurado sea
quien goza de la vida,
quien ríe
bienaventurado sea
quien se sumerge en tristeza
para aprender a navegar.
Bailar con la brisa,
como las flores.
Degustar sin disimulo,
eso,
eso que tanto nos agrada,
la vida.
***
Alguna vez
Antes de conocerte,
escribía.
Sentía mientras creaba escenas.
La coyuntura entre el cosmos
se formaba en mi pecho.
Siempre ha sido ancla
sentir que la brisa conspira,
el canto de los pájaros melodía.
Levitar.
Solloza la mente
creaba encuentros furtivos.
Era hombre, era mujer.
Luz tenue que bañaba
cada encuentro superlativo.
Quería decir que antes de ti ya existía.
***
Eres mar
En el desliz de la brisa
susurra su voz
me trae recuerdos
de su boca
se escurre su cuerpo
sobre el mío.
Se planta cualquiera
de sus poses perfectas
para retratarle.
Me pierdo en fantasías.
Vibra la piel.
Los atardeceres
me cuentan de sus sonrisas.
Los ojos sumergidos
en los colores,
el aliento humedeciendo
mi frente
Luego: un beso inocente
Transcurre con sutileza,
placer, gozo,
nadar en el mar,
aunque no soy sirena;
encontrarme con tanta maravilla.
***
Es leer y sentir
Las letras tratan de similar
las ondas de vibración
cuando pienso en un abrazo.
La calidez, lo sutil.
Porque uno en un abrazo
muere y renace;
te entregas y te enganchas.
Unos son iguales.
Unos son capullos
otros arrullos
unos mágicos,
otros que guardan más que estrellas:
todas las galaxias plenas.
La calma y el cariño.
Un abrazo te reconcilia
con el tiempo perdido
y apacigua las tristezas.
Una montaña
que te cubre del tsunami.
La brisa que acaricia tu ala rota.
Un abrazo nos hace falta.
En la coyuntura de los brazos
dejarnos caer como plumas
entregar la fuerza
de nosotros mismos,
el amor.
***
Explorando de nuevo
Cada sentir
como si fuese la primera vez.
¿En qué me convertí alguna vez?
¿Qué he sido?
¿Qué soy?
Sumergida en el crepúsculo,
el arrecife que lleva todos los colores.
Bajo luz de luna llena
no necesitamos más
que callar para escuchar;
cerrar los ojos para observar
lo que las palabras casi mudas
tengan que decir.
En el sigilo de la noche
las constelaciones conjuran
más de una alegría,
hacen magia
en las esquinas furtivas
y polvorientas de flores marchitas
de dolores pasados.
Se desvelan si los ojos
crepitan en llanto.
Las estrellas conjuran,
en el encuentro “imprevisto”
canciones, ríos,
montañas, luces, mares,
abrazos y palabras cósmicas
proclamando ser expuestos.
Sin penas ni acertijos
qué descifrar.
Miradas apagadas
deambulan
en un costado haciendo peso en lo finito.
Nos perdemos
y nos encontramos “íntimos”
en el espacio tiempo
que -ya fue-
El brillo en los ojos
de un enamorado,
eso…
son todas las montañas,
los soles, las lunas,
el planeta mismo girando,
las flores en orgasmo,
las noche, los días…
los ojos de un enamorado
esconden mundos,
galaxias
y las mejores letras de poesía.
***
Insidiosa recordando
Posada en tus piernas desnudas y largas. Sonrisas que socavaban la dermis, las miradas que sonreían como cuando salíamos a ver los atardeceres, creando historias con las nubes; haciendo preguntas sobre cualquier cosa, preguntaste mi nombre y si tenía alguna canción que me gustará para entonarla aunque fuese tarareando.
Colgaba mi cabeza al filo de una roca. Sentir el atardecer que no sabía si estaba fuera o dentro, o si el sol se ocultaba o se asomaba detrás de tus ojos, siempre creí que era eso. Brillaban junto a unos labios pequeños y rosa simulados por los vellos de tu rostro. La simpleza deslumbraba tu carácter.
El cielo nos pintaba las tardes con acuarelas, rosas, azules, violetas, naranjas. Calar esas miradas fugaces que se encontraban vigilantes serenas, libres. Acertada siempre tu sonrisa y las palabras que parecían flores saliendo de tu boca. Tarareabas o cantabas cualquier letra en el camino de regreso. Tengo en mi mente fotografías de las historias de las nubes, del contraluz que marcaba tu silueta, volteaste, sonreíste; no he tomado fotografía más hermosa. Los primeros encuentros llenos de apetencia por alojarnos un rato, que ese rato se nos hiciera infinito.
Regocijarnos en ese momento, en esos instantes cuando escuchando el silencio nos sentimos. Haciéndonos espacio y frecuentes. Los sentimientos en una aventura con sosiego se manifestaron en un pequeño e inigualable abrazo.
La conjugación de tanta armonía que sostenía el cielo, la brisa, los colores, cuando te miraba intangible entre tanta sublimidad. Baila entre las estrellas, sonreía galáctica, volteretas y flotaba con un vestido lleno de flores, por la luna. Sostenía quieta las ganas de ver llegar ese néctar que transportas en tus ojos, cuánta alegría.
Basta recordar para inventarnos mundos nuevos; esos que se crean cuando te imagino perdido en un abrazo. Un suspiro, el estrecho espacio entre nosotros. Sentir cómo nos juntamos más allá de lo físico. Los universos que llevamos dentro se entrelazaron, las estrellas sonreían mientras se saludaban, se reconocían. En el espacio tiempo se perdieron emergidos en las vibraciones que salían a relucir más allá de cuerpo de vistas de lo tangible.
Me dijiste “te amo”. Nos apretamos un poco más fuerte y ya tenías que irte. Mayor poesía que la que se escribe entre abrazos, dentro de sonrisas. Miradas insidiosas, traviesas buscando acercarse a la silueta. Navegando en otros mares, desnudos.
Me perdí ante tanta sutileza, ante toda la verdad de sentir y dejarnos libres. Volamos con la libertad de hacernos nuestros cada día. Compartirnos.
***
La magia siempre está presente.
Taciturna invulnerable
escuchando la luna
descifrando el lenguaje
de las flores.
***
Sentid la brisa
La piel despierta
las células llenas de memoria
empiezan a recorrer y descubrir
se abren las flores
se agudizan cada poro
se expande.
Bajan besos
del mentón al cuello
la espalda se alinea y se eriza
mientras las piernas se debilitan.
No hay suelo
ni tiempo que tomar en cuenta
no hay tormentas.
Es solo el universo
que llevamos dentro
que se cuelga
de nuestras ganas
de seguir en la fiesta
de la intimidad
donde el gusto es de sobra.
Donde los amagos
son el inicio de todo.
Llega el mago
y nos proclama diosas.
***
Los sueños
Portales a otros mundos invisibles
dentro de tantos colores
armónicas todas las sonrisas.
Bailando sobre las estrellas
infinitas constelaciones
baile de gala
participa la alegría
y la sinceridad.
La realidad de soñador
Las sonrisas danzan cósmicas
resuenan,
abunda el brillo
de cada instante.
Donde los colores insinúan
las emociones
múltiples auroras
integran el paraíso.
Destellos consuelan
al miedo y el ego.
Integridad
luz de sol tenue
impalpable a los sentimientos
de un poeta.
Describe mundo
que encuentra
en cada repiqueteo celular
en las conversaciones
con la majestuosa luna
en el baño prematuro del sol.
La sinfonía de las aves
al despertar
el maravilloso aroma
de las flores
que abren como los crepúsculos
de los ojos perdidos.
En el manifiesto
del gozo de la virtud
de ser vivo
***
Pérdida
En el oasis de sentires.
Sé que la brisa,
va a llevarte sonrisas
para que las poses en tu cara.
Sé que las aves
tienen algo que comunicar.
Oídos sordos.
Queriéndote más allá
del espacio tiempo inmutable.
El alma de tu destello,
se convierte en sonrisa
en miradas.
***
Enamorada de ti
Tu fragancia, tu voz, tu sonrisa
El ser luminoso que camina contigo,
La luz que me mostró carácter.
La semilla va creciendo.
¡Gracias!
***
Momentos inclinados al silencio
nos dicen:
Quédate con el que esté
dispuesto a darlo todo por ti.
¿Cómo estar seguros
de que daría todo
por nosotros?
¿"todo"?
Quizás las cosas
no concuerdan porque:
cada cabeza es universo,
una estrella, un mundo.
De ejemplo yo.
Daría miradas,
flores en poesía;
momentos de completa ausencia
con lo material.
Unificando el sentir,
elevándome con la naturaleza.
Un toque nostálgico,
un café,
un libro y la luna.
Pensamientos llenos de vacío.
Interrogantes,
disquisición con el cielo.
Como una tirada de un porro
y sintiendo todo
más de cerca,
puro, penetrante.
Me entregaría por completo
pero es que las grietas en mí
ya van a mitad de camino,
corazón.
¿Te gustarán
las posibles briznas
en la que, seguramente,
sentada en un balcón,
a media noche me convertiré?
Estoy dispuesta
a convertirme en polvo
y que me soples,
soples fuerte.
***
Somos un poco de verdad, amantes.
***
No te veo
Ya no te veo reflejado
en mi tristeza
ni en mis desvarío
Hoy no confío en ti, pero sí te quiero.
puedo estar sin ti
y ya no duele tanto.
***
Por lo menos
Un instante creer que somos verdad…
que somos.
Las tardes de café y sonrisas
En el murmullo;
riendo cósmica,
risueña
impertinente y perteneciente.
Levitando.
Sumergida en dolores de cabeza.
Degradé del rosa al amarillo
café sin cafeína
los sinsabores de las caricias
Besar fantasmas
se esfuman si les digo:
Te quiero.
Contraste:
alegrías, tristezas,
deambulando muchedumbre
nostálgica, furtiva, impaciente.
El vestido le cuelga
de medio lado
la lluvia cae haciéndole
el amor
a los recuerdos encerrados
en un alma llena de primavera
Luna nueva.
***
Quiero decirte
Tantas cosas.
Esta inmensidad que crece en el pecho y las palabras mudas.
Tengo tantas cosas que decirte que no me alcanza el tiempo.
El tiempo, siento que lo he malgastado, enjaulando la grandeza de tu ser en mis pensamientos de miedo y ego.
En lo efímero y vulgar que son las mentes vagas, de nosotros los humanos.
Son tantos los sentimientos que parezco un jardín deambulando en las calles.
Se enredan los hilos en la historia.
Esa mezcla de felicidad y nostalgia.
No dejes de mirar tu ser aunque sea de reojo, lo demás es puro cuento.
Sepas que todo tú me ha sido siempre suficiente y desbordante, cálido y seguro.
El regalo diario más grato en medio de todo el pantano.
Tú también eres una estrella y esa luz llega…quien observa, mira, escucha… esa belleza camina al lado tuyo, brillas ligero y con calma, libre, fugaz.
Gracias, amor, por ser.
***
Sé que nadie puede darme respuestas de lo que hago o que hay que hacer. Estamos mis actitudes y yo ante las situaciones, los actos que me definen, no los pensamientos. Soy yo quien puedo estabilizar o desestabilizar las cosas a mí alrededor, dentro de mí. Nadie dice te quiero o nadie tiende el oído para escuchar. ¿Un abrazo? Acá estamos escasos de amor.
***
Ana María Delgado (Maracay, Venezuela, 1996). Artista plástico, pintora e investigadora egresada de la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios. Con una trayectoria que transita entre la pintura, el performance y la fotografia, su escritura opera como una extensión material de su propuesta plástica. A través de la poesía y el arte experimental —el cual imparte en su propio espacio, Fluye Art—, indaga en la crudeza de los vínculos modernos y la anatomía de lo grotesco.


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Rafael Ortega