domingo, 19 de julio de 2026

Poemas de Ana María Delgado

Título: Nacimiento (2021)

Autora: Ana María Delgado 


***


Dentro de mí


Si una situación nos exaspera,  

¿seremos nosotros mismos? 

Sí, la comunión y el desencanto…


***


A la vida


El sentir, a fin de cuentas,  

¿qué es lo que importa? 

Ojalá nada importase demasiado 

para no ponernos tristes 

para no olvidarnos de las estrellas.

Que los días no sean luchas 

sino celebraciones.

¿Celebraciones? 

Celebrar la existencia, 

el cielo, el sol, 

las estrellas y las lunas.

Ponernos de acuerdo 

todos para sonreír.

Bienaventurado sea 

quien goza de la vida, 

quien ríe 

bienaventurado sea 

quien se sumerge en tristeza

para aprender a navegar.

Bailar con la brisa, 

como las flores. 

Degustar sin disimulo,

eso, 

eso que tanto nos agrada,

la vida. 


***


Alguna vez


Antes de conocerte,

escribía. 

Sentía mientras creaba escenas. 

La coyuntura entre el cosmos 

se formaba en mi pecho.

 

Siempre ha sido ancla

sentir que la brisa conspira,

el canto de los pájaros melodía.

Levitar.


Solloza la mente 

creaba encuentros furtivos. 

Era hombre, era mujer.

 

Luz tenue que bañaba 

cada encuentro superlativo. 

Quería decir que antes de ti ya existía. 


***


Eres mar


En el desliz de la brisa 

susurra su voz

me trae recuerdos 

de su boca

se escurre su cuerpo 

sobre el mío.

 

Se planta cualquiera 

de sus poses perfectas 

para retratarle.


Me pierdo en fantasías.


Vibra la piel.


Los atardeceres 

me cuentan de sus sonrisas.


Los ojos sumergidos 

en los colores,

el aliento humedeciendo 

mi frente


Luego: un beso inocente

Transcurre con sutileza,

placer, gozo,

nadar en el mar,

aunque no soy sirena;

encontrarme con tanta maravilla.


***


Es leer y sentir


Las letras tratan de similar

las ondas de vibración 

cuando pienso en un abrazo.


La calidez, lo sutil.

Porque uno en un abrazo 

muere y renace;

te entregas y te enganchas.


Unos son iguales.

Unos son capullos 

otros arrullos

unos mágicos, 

otros que guardan más que estrellas:

todas las galaxias plenas.


La calma y el cariño.


Un abrazo te reconcilia 

con el tiempo perdido

y apacigua las tristezas.


Una montaña 

que te cubre del tsunami.

 

La brisa que acaricia tu ala rota.


Un abrazo nos hace falta.


En la coyuntura de los brazos 

dejarnos caer como plumas

entregar la fuerza 

de nosotros mismos,

el amor. 


***


Explorando de nuevo


Cada sentir 

como si fuese la primera vez.

¿En qué me convertí alguna vez?

¿Qué he sido? 

¿Qué soy? 


Sumergida en el crepúsculo,

el arrecife que lleva todos los colores.


Bajo luz de luna llena

no necesitamos más 

que callar para escuchar;

cerrar los ojos para observar

lo que las palabras casi mudas 

tengan que decir.

 

En el sigilo de la noche

las constelaciones conjuran 

más de una alegría,

hacen magia 

en las esquinas furtivas 

y polvorientas de flores marchitas

de dolores pasados. 

Se desvelan si los ojos 

crepitan en llanto.


 Las estrellas conjuran,

 en el encuentro “imprevisto” 

canciones, ríos, 

montañas, luces, mares,

abrazos y palabras cósmicas

proclamando ser expuestos.


Sin penas ni acertijos 

qué descifrar.


Miradas apagadas

deambulan 

en un costado haciendo peso en lo finito. 

Nos perdemos 

y nos encontramos “íntimos” 

en el espacio tiempo 

que -ya fue-


 El brillo en los ojos 

de un enamorado, 

eso… 

son todas las montañas, 

los soles, las lunas,

el planeta mismo girando,

las flores en orgasmo, 

las noche, los días…

los ojos de un enamorado 

esconden mundos, 

galaxias

y las mejores letras de poesía. 


***


Insidiosa recordando


Posada en tus piernas desnudas y largas. Sonrisas que socavaban la dermis, las miradas que sonreían como cuando salíamos a ver los atardeceres, creando historias con las nubes; haciendo preguntas sobre cualquier cosa, preguntaste mi nombre y si tenía alguna canción que me gustará para entonarla aunque fuese tarareando. 

Colgaba mi cabeza al filo de una roca. Sentir el atardecer que no sabía si estaba fuera o dentro, o si el sol se ocultaba o se asomaba detrás de tus ojos, siempre creí que era eso. Brillaban junto a unos labios pequeños y rosa simulados por los vellos de tu rostro. La simpleza deslumbraba tu carácter. 

El cielo nos pintaba las tardes con acuarelas, rosas, azules, violetas, naranjas. Calar esas miradas fugaces que se encontraban vigilantes serenas, libres. Acertada siempre tu sonrisa y las palabras que parecían flores saliendo de tu boca. Tarareabas o cantabas cualquier letra en el camino de regreso. Tengo en mi mente fotografías de las historias de las nubes, del contraluz que marcaba tu silueta, volteaste, sonreíste; no he tomado fotografía más hermosa. Los primeros encuentros llenos de apetencia por alojarnos un rato, que ese rato se nos hiciera infinito. 

Regocijarnos en ese momento, en esos instantes cuando escuchando el silencio nos sentimos. Haciéndonos espacio y frecuentes. Los sentimientos en una aventura con sosiego se manifestaron en un pequeño e inigualable abrazo. 

La conjugación de tanta armonía que sostenía el cielo, la brisa, los colores, cuando te miraba intangible entre tanta sublimidad. Baila entre las estrellas, sonreía galáctica, volteretas y flotaba con un vestido lleno de flores, por la luna. Sostenía quieta las ganas de ver llegar ese néctar que transportas en tus ojos, cuánta alegría. 

Basta recordar para inventarnos mundos nuevos; esos que se crean cuando te imagino perdido en un abrazo. Un suspiro, el estrecho espacio entre nosotros. Sentir cómo nos juntamos más allá de lo físico. Los universos que llevamos dentro se entrelazaron, las estrellas sonreían mientras se saludaban, se reconocían. En el espacio tiempo se perdieron emergidos en las vibraciones que salían a relucir más allá de cuerpo de vistas de lo tangible. 

Me dijiste “te amo”. Nos apretamos un poco más fuerte y ya tenías que irte. Mayor poesía que la que se escribe entre abrazos, dentro de sonrisas. Miradas insidiosas, traviesas buscando acercarse a la silueta. Navegando en otros mares, desnudos. 

Me perdí ante tanta sutileza, ante toda la verdad de sentir y dejarnos libres. Volamos con la libertad de hacernos nuestros cada día. Compartirnos. 


***


La magia siempre está presente.

Taciturna invulnerable 

escuchando la luna 

descifrando el lenguaje 

de las flores.


***


Sentid la brisa


La piel despierta 

las células llenas de memoria 

empiezan a recorrer y descubrir 

se abren las flores 

se agudizan cada poro

se expande.


Bajan besos 

del mentón al cuello 

la espalda se alinea y se eriza

mientras las piernas se debilitan.

  

No hay suelo

ni tiempo que tomar en cuenta 

no hay tormentas. 


Es solo el universo 

que llevamos dentro 

que se cuelga 

de nuestras ganas 

de seguir en la fiesta 

de la intimidad 

donde el gusto es de sobra.

 

Donde los amagos 

son el inicio de todo.

Llega el mago 

y nos proclama diosas. 


***


Los sueños 


Portales a otros mundos invisibles

dentro de tantos colores

armónicas todas las sonrisas.


Bailando sobre las estrellas

infinitas constelaciones

baile de gala

participa la alegría 

y la sinceridad.


La realidad de soñador

Las sonrisas danzan cósmicas

resuenan, 

abunda el brillo 

de cada instante.


Donde los colores insinúan 

las emociones

múltiples auroras 

integran el paraíso.


Destellos consuelan 

al miedo y el ego.


Integridad 

luz de sol tenue 

impalpable a los sentimientos 

de un poeta.

 

Describe mundo 

que encuentra 

en cada repiqueteo celular 

en las conversaciones 

con la majestuosa luna

en el baño prematuro del sol.


La sinfonía de las aves 

al despertar 

el maravilloso aroma

de las flores

que abren como los crepúsculos 

de los ojos perdidos. 


En el manifiesto 

del gozo de la virtud 

de ser vivo


***


Pérdida


En el oasis de sentires.

Sé que la brisa, 

va a llevarte sonrisas

para que las poses en tu cara.


Sé que las aves 

tienen algo que comunicar.  

Oídos sordos.

Queriéndote más allá

del espacio tiempo inmutable.

El alma de tu destello,

se convierte en sonrisa 

en miradas.


***


Enamorada de ti 


Tu fragancia, tu voz, tu sonrisa

El ser luminoso que camina contigo, 

La luz que me mostró carácter.

La semilla va creciendo.

¡Gracias!


***


Momentos inclinados al silencio

nos dicen: 

Quédate con el que esté 

dispuesto a darlo todo por ti.

¿Cómo estar seguros 

de que daría todo 

por nosotros? 

¿"todo"? 

Quizás las cosas 

no concuerdan porque: 

cada cabeza es universo, 

una estrella, un mundo. 

De ejemplo yo. 

Daría miradas, 

flores en poesía; 

momentos de completa ausencia 

con lo material. 

Unificando el sentir, 

elevándome con la naturaleza. 

Un toque nostálgico, 

un café, 

un libro y la luna. 

Pensamientos llenos de vacío. 

Interrogantes, 

disquisición con el cielo. 

Como una tirada de un porro 

y sintiendo todo

más de cerca, 

puro, penetrante. 

Me entregaría por completo 

pero es que las grietas en mí 

ya van a mitad de camino, 

corazón. 

¿Te gustarán 

las posibles briznas 

en la que, seguramente, 

sentada en un balcón,

a media noche me convertiré?

Estoy dispuesta 

a convertirme en polvo

y que me soples, 

soples fuerte. 


***


Somos un poco de verdad, amantes.


***


No te veo 


Ya no te veo reflejado 

en mi tristeza

ni en mis desvarío

Hoy no confío en ti, pero sí te quiero.

puedo estar sin ti 

y ya no duele tanto.


***


Por lo menos


Un instante creer que somos verdad…

que somos.


Las tardes de café y sonrisas

En el murmullo; 

riendo cósmica, 

risueña 

impertinente y perteneciente.

Levitando. 


Sumergida en dolores de cabeza.

Degradé del rosa al amarillo 

café sin cafeína

los sinsabores de las caricias

Besar fantasmas 

se esfuman si les digo:

Te quiero. 


Contraste: 

alegrías, tristezas, 

deambulando muchedumbre

nostálgica, furtiva, impaciente.


El vestido le cuelga 

de medio lado

la lluvia cae haciéndole

el amor

a los recuerdos encerrados 

en un alma llena de primavera


Luna nueva. 


***


Quiero decirte


Tantas cosas.

Esta inmensidad que crece en el pecho y las palabras mudas.

Tengo tantas cosas que decirte que no me alcanza el tiempo.

El tiempo, siento que lo he malgastado, enjaulando la grandeza de tu ser en mis pensamientos de miedo y ego.

En lo efímero y vulgar que son las mentes vagas, de nosotros los humanos.

Son tantos los sentimientos que parezco un jardín deambulando en las calles.

Se enredan los hilos en la historia.

Esa mezcla de felicidad y nostalgia.

No dejes de mirar tu ser aunque sea de reojo, lo demás es puro cuento. 

Sepas que todo tú me ha sido siempre suficiente y desbordante, cálido y seguro.

El regalo diario más grato en medio de todo el pantano. 

Tú también eres una estrella y esa luz llega…quien observa, mira, escucha… esa belleza camina al lado tuyo, brillas ligero y con calma, libre, fugaz.

Gracias, amor, por ser. 


***


Sé que nadie puede darme respuestas de lo que hago o que hay que hacer. Estamos mis actitudes y yo ante las situaciones, los actos que me definen, no los pensamientos. Soy yo quien puedo estabilizar o desestabilizar las cosas a mí alrededor, dentro de mí. Nadie dice te quiero o nadie tiende el oído para escuchar. ¿Un abrazo? Acá estamos escasos de amor.


***

Ana María Delgado (Maracay, Venezuela, 1996). Artista plástico, pintora e investigadora egresada de la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios. Con una trayectoria que transita entre la pintura, el performance y la fotografia, su escritura opera como una extensión material de su propuesta plástica. A través de la poesía y el arte experimental —el cual imparte en su propio espacio, Fluye Art—, indaga en la crudeza de los vínculos modernos y la anatomía de lo grotesco.

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Rafael Ortega