Título: En el cumaco (2026)
Autor: Milton Hernández González
***
Todavía estás allí, calmada
guardas a oscuras la pálida mortaja
cual apamate sesgado hambriento
de aquel líquido acuoso que sólo
se siente allí en ese lugar
donde la luz es perpetuo socorro
con afán me persigues, ahogas
en un denso silencio esos puntos
oscuros, lisos por donde ha de pasar
el crepúsculo olor del alcohol
atrapado en esas túnicas blancas
como mariposa olorosa a desierto
busco en aquellos pies una casa
desnuda,
allí donde fijo mi cuerpo
atrapado sin aire
***
A Orlando Chirinos, pájaro de trueno azul. Al otro de la puerta
Esa puerta aún sigue cerrada
intento caminar hacia ella
algo me detiene
será tu voz
o tal vez el recuerdo de tu sonrisa
ella subyace en esta incansable memoria
que sólo habla de ti
de tus libros,
tu cuaderno de notas
la novela inconclusa
el reloj con los veinte minutos
adelantados
la taza de café
el teléfono esperando
ese repique que nunca llegó
sólo tú detrás de esa puerta
sin poder abrirla
agónico susurras mi nombre
inerte sigo delante de esta puerta
sin poder regresar a esa
insaciable memoria que apuñala
el aire a tres pasos de esta puerta
plagada de una infinita soledad.
***
Afortunadamente todo lo que ocurre,
ocurre sólo en mi mente
Juan Calzadilla
Inmóvil estás allí
dispuesta al encuentro
con ese silencio ráfaga
mutilante de horas sin respiro
un cuerpo impúdico descansa
busca ese aire
como único amparo
de esa desolación que impregna
tus silencios desde que oíste
tu nombre por vez primera
ella mira la caricia que tristemente
le tapa su llanto
ella deja que sus pies jueguen
con esa pequeña hendidura de luz
que se cuela hasta llegar
a sus piernas oscuras
secas por un viento húmedo
que la eleva con suavidad
hasta llegar a la desmemoria
de un cielo ensombrecido
derrumbado
a no ser nada
***
¿Quién dijo que tus pies no danzan
con estas palabras que escribo
desde esta agonía?
ellos están aquí, llenos de silencios,
desnudos como estos labios
olorosos a canela y azahares,
esperando ser vestidos
bajo esta profunda y letal noche
descanso a tu lado,
despojada de esta soledad inerte
te busco en el cuarto, está vacío
el frío de tus manos ahoga
ahoga
desvive
extravía sin dejar rastros
la macabra noche
que sin huella alguna
me lleva al exilio de estar viva
***
Noviembre y su gris memoria
Olvidaré el aroma a flores secas
prendido en aquel rincón
donde yace una mesa con el pañito
tejido por la madrina Carmen
el rosario y sus letanías
ruega por ella
el libro de catecismo
y sus diez mandamientos
la llama de la vela encendida
junto al oloroso incienso a sándalo
el novenario
los misterios gloriosos
dolorosos
tu cuerpo inerte
inundado de un penetrante olor
corta el aire
en cambio no olvidaré el aroma
de la mata de ponsigué junto a la de mango
Jobo la India, el tamarindo y su sombra
en ellos guardaré
tu sonrisa
tus ojos vivos, agitados
convertidos en mariposas.
***
Moraima Rodríguez (1967-2025). Nació en Maracay, estado Aragua, aparte de cuentacuentos fue especialista en Castellano y Literatura UPEL-Maracay), magíster en Literatura Hispanoamericana (UPEL-Maracay), doctora en Patrimonio Cultural (Universidad Latinoamericana y del Caribe, sede Caracas). Poeta y narradora, obtuvo dos premios en Literatura: Primer Premio Nacional Mención Narrativa con el libro Ese país de soledad y Primer Premio Nacional Mejor Libro de Literatura Infantil y Juvenil año 2005, con el libro Palabras de sonrisas, vida y libertad, otorgado por el Centro Nacional del Libro. Fue coordinadora y organizadora del Festival Escolar de Títeres Claudio Castillo y del Encuentro de Niños y Niñas Escritores del estado Aragua, directora ejecutiva de la Revista Festival Escolar de Títeres. Partió hacia otro plano espiritual el 8 de septiembre de 2025.


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Rafael Ortega