lunes, 15 de junio de 2026

Quince poemas de Julia Yasmina Liendo

 


Título: El ojo (2013)

Autora: Zullym Bello


***


Del libro inédito Heraldos del silencio 


1.


La odisea termina

atrás quedan

los caminos salpicados

de encrucijadas, de abismos,

de adversidades


El azul del horizonte

promete

un festín de quimeras


Llega la noche

el remanso se acerca


La luna me acuna

entre sus brazos

mientras el silencio

acaricia mis ojos


2.


Mi casa

Piso Celestial

Paradigma de mis acciones eternas

Cecilia Ortiz 


En mi casa

La lluvia se convierte

En un murmullo

De risas de otro tiempo


Ella despierta al silencio 

Mitiga la soledad 

Perdona el olvido 

Rescata la ausencia 


Sus pasillos se inflaman 

De júbilo por el frenesí 

De las poesías, el diálogo, 

Y las lecturas en las tardes 

Aromatizadas con el café 

Y el dulce pan 


Mi hijo me espera 

Con un beso o un abrazo 

En la puerta de la casa 

Su presencia nutre cada

Paso de mi existencia


Seduce 

La frescura de los mangos 

Aguacates y naranjos 

Al fondo del patio 


Mi madre

Susurra las letanías

A la hora del rosario 

Los ángeles la acompañan 

Entonando cánticos de alabanza 

Que invaden de luz 

Cada ámbito de mi casa


Mi hogar 

Calmante de todos mis temores 

Escudo de todas mis pasiones 


Siempre 

Refugio en la orgia de mis sueños


3.


Es una necesidad

Que el mundo

Se borre

Isabel Rivas 


No existe espejo

Que devuelva las imágenes

De primavera del ayer


Todo empeño es fracaso


Un placer mirarnos 

Repetidas veces

En ese silencio

Que es una sentencia

La ventana del espejo

Muestra un abanico 

De facetas

Pero una sobresale

Entre todas

Y aunque duela

Siempre estará

A nuestro lado


La imagen de la decadencia


4.


Sonoro silencio de una tristeza

Que ilumina lejanas nubes

Vicente Gerbasi 


El embrujo del mar

Atrapa a los pescadores

Con el galardón

Al desafío del amanecer


El cielo despejado de tormenta

Extiende sus brazos

A las aves que Revolotean

Alrededor de las embarcaciones


De regreso al hogar

Los cubre el manto del regocijo

Sus barcas repletas

Del tesoro extraído

De las profundidades


A la orilla de la playa

Sea de día o de noche

Les da la bienvenida 

Un amigo incondicional 

Con sus ladridos 


El verdor abarca 

Un espacio del camino 

Hacía parajes de brisa

De palmeras y cocoteros 


La mirada se extravía 

Hasta la unión de los azulejos 

Como quisiera ser brisa o silencio y morar con ellos 

El arrullo

 de las inquietas olas 

Trae a mi memoria 

Aquellos atardeceres 

Donde el ardor de tu cuerpo 

Era el oasis 

De mis horas menguadas


5.


Si preguntan por mí, diles que busquen el reflejo de mi sed entre las flores

Beatriz Mester


La hoja


¿Qué es un árbol 

sin el atavío de las hojas? 


La gallardia del verdor 

Se desborda en las hojas 

Como la majestad de la blancura 

En las nubes del azul 


Suavemente 

La hoja se desprende 

Nada altera su caída 

En la caída de la hoja

Descansa el susurro del silencio 


La niebla del olvido 

Y el abrojo del desaire 

Las únicas recompensas 

En su paseo 

Por este reino de ilusiones 


La hoja danza con la brisa 

Se deja llevar por su destino 

Sucumbe

A la inclemencia del viento 


Ella sabe

Que sus días de luminosidad 

Se han terminado 


Ella sabe 

Que jamás retornara

A los apasionados brazos del árbol


6.


No nací para ocupar un espacio y nada más

Ignoro cuál será mi participación.

Lydda Franco Farías 


Mujeres


Somos los pedestales

De la humanidad


Somos las preferidas

Del Creador

Con su bendición

Nuestro vientre

Es el nicho del génesis

En estas comarcas

Henchidas de tesoros


La tierra nos brinda


El timón de la Justicia

El bastón de la Esperanza

La armadura de la Fe

El estandarte de la Paz

El cántaro de la Valentía

La brújula del amor

La nave de la Pasión

Se llevan grabados

En el alma y el corazón

Como las llaves

Que pueden abrir

Los cofres del cielo


Millones de plegarias

En el silencio de la memoria 

Para cumplir la misión celestial

Forjar legiones que ofrezcan

Luceros como Esther, Rut,

Moisés y Abraham


Cada día es un desafío 

Cada día algo nos sorprende 


Mujeres, hermanas, amigas

Sin distinción de raza,

Doctrina o religión


Halaguemos al Universo.


7.


Atados a cortes y agujas

que tratan de calmar

el largo padecimiento

la compasión y la paciencia

unidas a la esperanza


El firmamento de los sueños

queda estancado

en el desgaste de las carnes

en los huesos retorcidos


Los ojos casi gotean sangre

es una queja apenas escuchada

el soplo de vida se escabulle

a través de las carnes putrefactas

qué empiezan a contaminar

todo el cuerpo

como un llamado al desenlace


Amparados en el ritual del silencio

elevan súplicas

para sanar del cuerpo

y del alma


Es una lucha entre 

Santidad y Galenos


8.


En un vientre desértico

Habitado de nostalgias

Carmen Alida Méndez 


En este invierno

Tu lejanía es como

Una prisión de fuego

El sueño se espanta

La penumbra cubre mis días

En mi cama de soledad

Aumenta el deseo

De sentir la delicia

De tus manos

Descubriendo mi cuerpo

De sumergirme

En la llama de tus brazos

De escuchar

En el susurro de tu voz

La melodía del silencio

De volver una vez más

A convertirnos

En los hechiceros del éxtasis


9.


Adentro

sigue siendo noche

Yadira Pérez


Después de ser rescatada

de las entrañas del infierno

no asombra el despojo

en que me he convertido


Son los caminos de la infancia

plenos de recuerdos

arcoíris y rocío

que han mitigado

en parte esta desolación


Con la voz de mi silencio

y la piel de mi soledad

seguiré en la búsqueda

de un refugio donde esperaré

la hora de compartir contigo

la soberanía de los siglos


***


Del libro inédito Celajes y susurros


10.


Unas gotas de lluvia

sobre mi rostro

se funden 

con mis lágrimas


elevo la mirada

hacía el cielo 


Tu imagen se refleja 

en la inmensidad 

del azul 


Por un instante 


Siento que acaricias 

y besas mi rostro


11.


Madre


Tu ausencia

condena mi alma

a vivir hundida

en el delirio de ser

como la diosa del tiempo


Así hubiera

eternizado tu ternura


Y tu seguirías a mi lado

dándome consuelo

con tus palabras como la miel

por aquellas pasiones

qué solo han dejado

heridas punzantes que todavía

no han cicatrizado


Y tú seguirías cultivando

apasionadamente

senderos de amor en el vergel

que habíamos logrado después

de tantas lunas y soles


Y tu seguirías entrelazando

tus sagradas manos con las mías. 


Como símbolo 

de que nunca 

me abandonarías


12.


Estamos destinados


a perder la lozania


de la juventud


A cruzar veredas


de infortunio


A no sentir el éxtasis


del orgasmo 



Sin embargo 


tu permanecerás


por siempre


13.


Morada que arrastras

sueños y cuerpos

hasta un cauce

sin retorno


Inspiras respeto y desdén


La impotencia cubre 

a quien no ha cruzado

el umbral


Me acerco a ti

alrededor sólo hay

sombras de aflicción


Tu huésped se extingue

con la indiferencia.


14.



Único refugio


Ese mundo de pájaros

se vino abajo

Antonio Trujillo 


Están derrumbados

árboles de milenios


¿Cómo pueden ser reemplazados? 

¿Cuántas estaciones pueden grabar 

sus huellas en la tierra

para que la frondosidad

Invada esos espacios?


Madre 

Llora mi corazón 

como el día de tu llamada 

al reino de la transparencia 


La quema o el viento 

esparce las cenizas 

y los desperdicios 

en ese lugar ahora inunda la desolación y la tristeza 

como en mi alma 


Sin piedad 

todo ha sido destrozado 

las piedras y los ríos 

se hermanan con los pájaros 

por la pérdida del refugio 

como yo he perdido mi refugio 

que eras tu madre amada 


Los pájaros seguirán 

en su peregrinaje


Sin embargo, tú madre mía 

has llegado al único refugio 

que nunca será destruido 


Donde jamás se marchitará 

El esplendor de la primavera 

Y donde siempre

Los ángeles te brindarán

el arrullo de su custodia.


15.


Vislumbro tu figura 


entre los árboles 


evoco tu nombre 


Corro hacia ti 


ansiosa 


Intento abrazarte



La bruma desaparece 


en mis manos 


queda el vacío


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Rafael Ortega