Título: El ojo (2013)
Autora: Zullym Bello
***
Del libro inédito Heraldos del silencio
1.
La odisea termina
atrás quedan
los caminos salpicados
de encrucijadas, de abismos,
de adversidades
El azul del horizonte
promete
un festín de quimeras
Llega la noche
el remanso se acerca
La luna me acuna
entre sus brazos
mientras el silencio
acaricia mis ojos
2.
Mi casa
Piso Celestial
Paradigma de mis acciones eternas
Cecilia Ortiz
En mi casa
La lluvia se convierte
En un murmullo
De risas de otro tiempo
Ella despierta al silencio
Mitiga la soledad
Perdona el olvido
Rescata la ausencia
Sus pasillos se inflaman
De júbilo por el frenesí
De las poesías, el diálogo,
Y las lecturas en las tardes
Aromatizadas con el café
Y el dulce pan
Mi hijo me espera
Con un beso o un abrazo
En la puerta de la casa
Su presencia nutre cada
Paso de mi existencia
Seduce
La frescura de los mangos
Aguacates y naranjos
Al fondo del patio
Mi madre
Susurra las letanías
A la hora del rosario
Los ángeles la acompañan
Entonando cánticos de alabanza
Que invaden de luz
Cada ámbito de mi casa
Mi hogar
Calmante de todos mis temores
Escudo de todas mis pasiones
Siempre
Refugio en la orgia de mis sueños
3.
Es una necesidad
Que el mundo
Se borre
Isabel Rivas
No existe espejo
Que devuelva las imágenes
De primavera del ayer
Todo empeño es fracaso
Un placer mirarnos
Repetidas veces
En ese silencio
Que es una sentencia
La ventana del espejo
Muestra un abanico
De facetas
Pero una sobresale
Entre todas
Y aunque duela
Siempre estará
A nuestro lado
La imagen de la decadencia
4.
Sonoro silencio de una tristeza
Que ilumina lejanas nubes
Vicente Gerbasi
El embrujo del mar
Atrapa a los pescadores
Con el galardón
Al desafío del amanecer
El cielo despejado de tormenta
Extiende sus brazos
A las aves que Revolotean
Alrededor de las embarcaciones
De regreso al hogar
Los cubre el manto del regocijo
Sus barcas repletas
Del tesoro extraído
De las profundidades
A la orilla de la playa
Sea de día o de noche
Les da la bienvenida
Un amigo incondicional
Con sus ladridos
El verdor abarca
Un espacio del camino
Hacía parajes de brisa
De palmeras y cocoteros
La mirada se extravía
Hasta la unión de los azulejos
Como quisiera ser brisa o silencio y morar con ellos
El arrullo
de las inquietas olas
Trae a mi memoria
Aquellos atardeceres
Donde el ardor de tu cuerpo
Era el oasis
De mis horas menguadas
5.
Si preguntan por mí, diles que busquen el reflejo de mi sed entre las flores
Beatriz Mester
La hoja
¿Qué es un árbol
sin el atavío de las hojas?
La gallardia del verdor
Se desborda en las hojas
Como la majestad de la blancura
En las nubes del azul
Suavemente
La hoja se desprende
Nada altera su caída
En la caída de la hoja
Descansa el susurro del silencio
La niebla del olvido
Y el abrojo del desaire
Las únicas recompensas
En su paseo
Por este reino de ilusiones
La hoja danza con la brisa
Se deja llevar por su destino
Sucumbe
A la inclemencia del viento
Ella sabe
Que sus días de luminosidad
Se han terminado
Ella sabe
Que jamás retornara
A los apasionados brazos del árbol
6.
No nací para ocupar un espacio y nada más
Ignoro cuál será mi participación.
Lydda Franco Farías
Mujeres
Somos los pedestales
De la humanidad
Somos las preferidas
Del Creador
Con su bendición
Nuestro vientre
Es el nicho del génesis
En estas comarcas
Henchidas de tesoros
La tierra nos brinda
El timón de la Justicia
El bastón de la Esperanza
La armadura de la Fe
El estandarte de la Paz
El cántaro de la Valentía
La brújula del amor
La nave de la Pasión
Se llevan grabados
En el alma y el corazón
Como las llaves
Que pueden abrir
Los cofres del cielo
Millones de plegarias
En el silencio de la memoria
Para cumplir la misión celestial
Forjar legiones que ofrezcan
Luceros como Esther, Rut,
Moisés y Abraham
Cada día es un desafío
Cada día algo nos sorprende
Mujeres, hermanas, amigas
Sin distinción de raza,
Doctrina o religión
Halaguemos al Universo.
7.
Atados a cortes y agujas
que tratan de calmar
el largo padecimiento
la compasión y la paciencia
unidas a la esperanza
El firmamento de los sueños
queda estancado
en el desgaste de las carnes
en los huesos retorcidos
Los ojos casi gotean sangre
es una queja apenas escuchada
el soplo de vida se escabulle
a través de las carnes putrefactas
qué empiezan a contaminar
todo el cuerpo
como un llamado al desenlace
Amparados en el ritual del silencio
elevan súplicas
para sanar del cuerpo
y del alma
Es una lucha entre
Santidad y Galenos
8.
En un vientre desértico
Habitado de nostalgias
Carmen Alida Méndez
En este invierno
Tu lejanía es como
Una prisión de fuego
El sueño se espanta
La penumbra cubre mis días
En mi cama de soledad
Aumenta el deseo
De sentir la delicia
De tus manos
Descubriendo mi cuerpo
De sumergirme
En la llama de tus brazos
De escuchar
En el susurro de tu voz
La melodía del silencio
De volver una vez más
A convertirnos
En los hechiceros del éxtasis
9.
Adentro
sigue siendo noche
Yadira Pérez
Después de ser rescatada
de las entrañas del infierno
no asombra el despojo
en que me he convertido
Son los caminos de la infancia
plenos de recuerdos
arcoíris y rocío
que han mitigado
en parte esta desolación
Con la voz de mi silencio
y la piel de mi soledad
seguiré en la búsqueda
de un refugio donde esperaré
la hora de compartir contigo
la soberanía de los siglos
***
Del libro inédito Celajes y susurros
10.
Unas gotas de lluvia
sobre mi rostro
se funden
con mis lágrimas
elevo la mirada
hacía el cielo
Tu imagen se refleja
en la inmensidad
del azul
Por un instante
Siento que acaricias
y besas mi rostro
11.
Madre
Tu ausencia
condena mi alma
a vivir hundida
en el delirio de ser
como la diosa del tiempo
Así hubiera
eternizado tu ternura
Y tu seguirías a mi lado
dándome consuelo
con tus palabras como la miel
por aquellas pasiones
qué solo han dejado
heridas punzantes que todavía
no han cicatrizado
Y tú seguirías cultivando
apasionadamente
senderos de amor en el vergel
que habíamos logrado después
de tantas lunas y soles
Y tu seguirías entrelazando
tus sagradas manos con las mías.
Como símbolo
de que nunca
me abandonarías
12.
Estamos destinados
a perder la lozania
de la juventud
A cruzar veredas
de infortunio
A no sentir el éxtasis
del orgasmo
Sin embargo
tu permanecerás
por siempre
13.
Morada que arrastras
sueños y cuerpos
hasta un cauce
sin retorno
Inspiras respeto y desdén
La impotencia cubre
a quien no ha cruzado
el umbral
Me acerco a ti
alrededor sólo hay
sombras de aflicción
Tu huésped se extingue
con la indiferencia.
14.
Único refugio
Ese mundo de pájaros
se vino abajo
Antonio Trujillo
Están derrumbados
árboles de milenios
¿Cómo pueden ser reemplazados?
¿Cuántas estaciones pueden grabar
sus huellas en la tierra
para que la frondosidad
Invada esos espacios?
Madre
Llora mi corazón
como el día de tu llamada
al reino de la transparencia
La quema o el viento
esparce las cenizas
y los desperdicios
en ese lugar ahora inunda la desolación y la tristeza
como en mi alma
Sin piedad
todo ha sido destrozado
las piedras y los ríos
se hermanan con los pájaros
por la pérdida del refugio
como yo he perdido mi refugio
que eras tu madre amada
Los pájaros seguirán
en su peregrinaje
Sin embargo, tú madre mía
has llegado al único refugio
que nunca será destruido
Donde jamás se marchitará
El esplendor de la primavera
Y donde siempre
Los ángeles te brindarán
el arrullo de su custodia.
15.
Vislumbro tu figura
entre los árboles
evoco tu nombre
Corro hacia ti
ansiosa
Intento abrazarte
La bruma desaparece
en mis manos
queda el vacío

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Rafael Ortega