sábado, 6 de junio de 2026

Poemas de Ninfa Monasterios Guevara

Título: Ópera furiosa (2015)

Autor: Eduardo Bárcenas



El cielo es un enigma

una ventana infinita que rodea nuestras vidas

Cuando azul

 regala la esperanza del horizonte amplio

 invita a desafiar la tediosa jornada de huidas

  ilumina

  calma

  resucita

  señala

Cuando gris

 oculta a medias los rayos del sol

 es certeza de cálido transitar, promesa de lluvias

Cuando negro

 regala el concierto luminoso de sus miles de estrellas

 ofrece frescura y refugio para cerrar la jornada

  oculta

  protege

  relaja

  acuna

Cuando iluminado de bombas

 pierde sus muchas bendiciones

 se vuelve fuente de angustias y temores

  calcina

  destruye

  golpea

  mata

El cielo es un enigma

una ventana infinita que moldea nuestras vidas

y muertes...


***


Llanto


Agudo grito sostenido

mirada al cielo

palmas -cuencos de plegaria

el alma rodando por las mejillas

pasos de rumbo perdido

reacios a recorrer el último tramo

el definitivo puente hacia el adiós

tiemblan las manos

la boca se seca

la garganta duele

el llanto se calcifica

la vida sigue

al caminar se escucha el tintineo:

el viento y el movimiento

agitan el ulular de las plegarias

el llanto hecho piedra

despliega la melodía de la tristeza

al rozarse las perlas salinas

que acompañan el destierro


***


Sobre las ruedas juego

de un camión volteado

El nocturno bombardeo

casas y edificios ha volado

Muestra clara, la mañana

lo que quedó levantado

De mi madre el regazo

dejé temprano, abandonado

El camión es una muralla

sobre su costilla, recostado

De mi fortaleza, atalaya

es la rueda que he conquistado

Imagino los flancos, ataco

del enemigo desgraciado

Con mis piedras, al maligno

varias bajas he propinado

Sobre las ruedas, juego

de un camión bombardeado


***


 Piedrita


Canto rodado

en el lecho del Jordán

Tejo colorido

de mi rayuela de sueños

Proyectil de lucha

tras la barricada de escombros

Amuleto de luna

para las noches sombrías

Fragmento de historia

esparcido por las bombas

Juguete versátil

hoy casa, mañana amigo

Terapia de alivio

ante el incierto camino

Piedra de lucha

piedra de juego

piedra de vida


***


Al principio

el estómago era un vacío

las palabras un reto pastoso

y la mirada un enigma

tras los párpados

Mi madre fingía dormir

-o realmente lo hacía-

relajando su delgada piel

que abrazaba a los huesos

tras un mes sin comer

no hay fuerzas para huir

o buscar abrigo o refugio

La disyuntiva:

Gastar las últimas fuerzas

buscando alimento y morir

-de hambre o de bala-

o guardar la energía

para mantener la vida

a costa del cuerpo

Cierro los ojos

la respiración de mi madre

-dormida en mi regazo-

se vuelve alma en el infinito

Lloro, sin lágrimas

decido quedarme con ella

y su cuerpo martirizado

sobre nuestra tierra

La guerra no es una aventura. Es una enfermedad.

(Antoine de Saint-Exupéry)

Todas las guerras

mienten

matan

muerden

Algunas son muy visibles

-promocionables-

otras ocurren en silencio

mediático

Casi cien grandes conflictos

brotan como llagas

en la desgarrada piel

de nuestro planeta

No contemos -por favor-

las batallas cotidianas

las guerras por sobrevivir

en este sistema injusto

Muerte miseria dolor

violencia sin razón y sin fin

negocio absurdo de algunos

a costa del sacrificio de muchos

Todas las guerras enferman

contagian su iniquidad

disfrazándola de ineludible

haciéndonos enemigos

de nosotros mismos

En la guerra no hay ganadores.

(Ramman Kenoun)

Se alzó alegre

sobre los vidrios rotos

y la sangre adversaria

con el puño en alto

vencedor

Se sentó luego

en la acera de enfrente

y se inundó de tristeza

lloró

Los golpes victoriosos

cayeron sobre el rostro

famélico

 inocente

de su hermano

El dinero de las apuestas

llenó bolsillos ajenos

La miseria siguió allí

ahora separada

por odios

intereses

de otros

En la guerra no hay ganadores...


***


Solo los muertos han visto el final de la guerra.

(Platón)

Aquel poeta granadino

amante de la paz y del amor

cayó de bala herido

y allí, escapando del olvido

a pesar del empeño en borrarlo

terminó la guerra por matarlo

y comenzó la otra

 por mantenerlo vivo

Junto a él, en la común fosa

o en otros espacios del orbe

millones de cuerpos reposan

con sus huesos vueltos cenizas

unas y otras las visualizas

como víctimas accidentales

o simples daños colaterales

que tuvieron la desdicha

 de ser incómodas verdades


***


El cielo desgarrado

escupe fósforo en la tierra

La lluvia blanca

toca la piel

no la suelta

la consume

hasta el hueso

el dolor

corroe

el espíritu

y

los

huesos

las llagas

sangran

imparables

riegan el campo

de olivos

crimen de guerra

dicen

pero nadie

lo detiene


***


Persecución

por el color de la piel

por la religión

por el origen de “raza”

por la orientación

por la supuesta “pobreza”

por la tradición

por la tierra que ocupa

por lo buena persona que es

por razones absurdas

por odios sin razón

por intereses mezquinos

por celebrar lo que es

por creer en sus dioses

por bailar a su son

por curarse con plantas

por comer quimbombó

por respetar el agua

por amar a la tierra

por hablar con las dantas

por cuidar la nación

por pensar diferente

por sentir emoción

por no guardar silencio

por cantar su canción


***


Amapola


Pequeño cometa del campo

que el viento hace volar

sin llevarte lejos de la tierra

Amo tu balanceo en las laderas

ese mar de olas rojas

en el que bañamos nuestras esperanzas

En tus pétalos carmín

vive nuestro amor por la tierra

vibra la alegría del porvenir

y perdura la fuerza de nuestra patria

No te rindas, pequeña flor

sigue a nuestro lado

resistiendo

resistiendo

resistiendo


***


El silencio


Aprendí a amar el silencio

en los brazos de mi madre

lugar seguro y cálido

de irrefrenable ternura

Aprendí a mantenerme en silencio

en los paseos con el abuelo

cuando me contaba sus aventuras

y prodigaba enseñanzas

Aprendí a valorar el silencio

que nos permite pensar

y reflexionar lo que somos

Aprendí a temerle al silencio

en las noches oscuras del destierro

porque antecede siempre

al rugido de las bombas


***


No puedo mirarte


Avancé sobre las ardientes piedras

aturdido

 desesperado

  enloquecido

nada era igual

el paisaje ante mis ojos

no se parecía a lo que recordaba

En este sitio donde al fin descanso

una oveja bala sin cesar

parece buscar a su cría

En eso nos parecemos

Limpio mis manos y mi rostro

ya no hay tanto humo y polvo

el escenario de la guerra aparece

sombrío

 lacerante

  encendido

solo ruinas quedan de mi pueblo

Lloro

 grito

  blasfemo

me abrazo a la oveja dolida

Nuestro llanto nos hermana

Las ventanas son astillas de vidrio

regadas por el suelo

punzantes

 inútiles

  espejismos

Las paredes de las casas

tapizan mis pulmones enfermos

con cada bocanada de aire

con cada suspiro por mi gente

Tanto dolor en un segundo…

Debí llevarles conmigo

insistir en la visita a los olivos

caminar alegres hacia el campo

contarnos historias graciosas

Se quedaron

 se quedaron

  se quedaron

Ahora, sobre este trozo de historia

trato de recomponer el mapa

imaginar dónde estaba nuestro hogar

buscar tu mirada en los escombros

No puedo mirarte

me avergüenzo de estar vivo

de respirar este humo que les contiene

de pisar este polvo que les resume

Debí ser yo quien muriera

atardecido

 silencioso

  gastado

como un almanaque viejo

sin días disponibles

sin horas agendadas

sin nada que perder

Solo en medio de la barbarie

atino a dibujar tu rostro en el suelo

la oveja sigue buscando a su cría

yo, como siempre, te busco a ti...


***


 Yunta


Bajo el peso del yugo caminan

uno al lado del otro

sin separarse

Eternos compañeros en la vía

inseparables

hermanados a juro

El látigo obliga el avance

se arrastran los pies y las ganas

sin opciones

El hombre y su incertidumbre

precaria existencia en resistencia

yunta normalizada

El hambre es el fuete amansador

ordena el avance o las paradas

para el sobrevivir

Sin separarse

hermanados a juro

sin opciones

yunta normalizada

para el sobrevivir


***


Camino de tierra


Frente a los ojos

larga serpiente amarilla

lomo pedregoso en algunos puntos

penachos verdes, tostados, en otros.

A los lados cercas de metal

 fronteras odiosas incandescentes

Los pies resecos

callosos dudosos

se detienen frente a la sinuosa figura

deciden esconderse dentro de las botas raídas

cubiertas de polvo, vencidas

Cada paso es un dilema

un enigma

necesaria rutina de sobrevivencia

cumplida de sol a sol

para ganar el pan

pero sin ganar la vida

siempre bautizado sin ceremonia

con nombres dictados por el patrón

ajenos a su historia, a su cuerpo.

El camino de tierra

abre sus fauces cada día

clava sus colmillos en la carne

envenena de a poco la rebeldía

hasta vencerla.

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Rafael Ortega