martes, 2 de junio de 2026

Palabras bajo libertad (XVI/2026)


Palabras que son flores que son frutos que son actos... 

Octavio Paz: La estación violenta


Edición y nota:

Manuel Cabesa


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En este año de gracia de 2026 se cumple el centenario del nacimiento de Allen Ginsberg, exactamente un 3 de mayo, y setenta años de la publicación de su obra más emblemática y uno de los textos más influyentes de la historia de la poesía en el siglo XX: Howl (Aullido).

Máximo exponente de la Generación Beat, poeta y místico salvaje en estado puro, quizás con el transcurrir de los años se fue convirtiendo en símbolo de aquello que criticaba: una especie de monumento cultural de una generación; esa misma generación que fue alcanzado puestos de poder para repetir los mismos esquemas contra los cuales luchaba. 

En su momento, otro ídolo beatnik, William Burroughts hizo la siguiente afirmación: "Si ha de haber una revolución ésta debe ser radical, de tipo biológico o genético. Las revoluciones sociales lo único que hacen es cambiarle el rostro al poder, dejando la mierda allí".

La presencia de Ginsberg en el ámbito poético norteamericano vino a culminar un proceso que se había iniciado con Whitman a finales del siglo XIX: la búsqueda del hombre elemental dentro del contexto social. 

Dentro de ese espacio histórico que ocupa la Generación Beat como vanguardia literaria se podría afirmar que Aullido abre la compuerta a una nueva forma de discurso que determinará los rumbos de la poesía a nivel mundial. 

Al respecto afirma el crítico Bruce Cook: "Ginsberg se dió cuenta de que había escrito no sólo un poema nuevo, sino un nuevo tipo de poema: uno que llegaba lo más cerca posible a comunicar en forma real la misma electricidad que sintió mientras lo escribía". 

Su escritura tuvo mucho de viaje místico, pero no en busca del nirvana, sino más bien descendiendo al infierno de la conciencia humana. Como Rimbaud, Ginsberg se había hecho vidente por un largo y desmesurado desajuste de todos los sentidos. 

Sobre el proceso de elaboración del poema nos informa Mr. Cook: "Allen Ginsberg había escrito Howl dos semanas antes del recital de Six, durante un largo fin de semana encerrado en su habitación bajo la influencia de varias drogas: peyote para las visiones, anfetaminas para acelerar el viaje y dexedrina para no desfallecer".

Poema de la derrota, Aullido está escrito en el ritmo reiterado de una oración cuya religiosidad es el rostro del abismo. En él la caída de una generación es retratada de forma insolente y desgarradora: el triunfo de la desolación tiende su sombra sobre el árbol secreto del Paraíso. 


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Aullido / 1956


para Carl Solomon

(fragmentos)


He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la demencia, famélicas histéricas desnudas,

arrastrándose al amanecer por calles negras buscando el pinchazo arrecho, 

cabezángel hipsters ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dinamo de la maquinaria nocturna, 

quien pobre y andrajosa y ojerosa y arrebatada fumaba sentada en la oscuridad supernatural de apartamentos con agua fría flotando sobre las alturas de las ciudades contemplando jazz,

que descubrieron sus sesos al Cielo y bajo el El y percibieron ángeles Mahometanos bambolezándose sobre iluminadas azoteas,

que cursaron universidades con ojos radiantes lúcidos Arkansas alucinante y la tragedia luminaria de Blake ante los escolásticos de la guerra,

que fueron expulsados de las academias por locos & por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo,

que se acobardaron en calzoncillos en cuartos desafeitados, quemando su dinero en pipotes de basura y escuchando al Terror a través del muro,

que reventaron sus barbas púbicas al regresar de Laredo con un rollo de marijuana para Nueva York,

que comieron fuego en hoteles pintados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgatoriaron sus torsos noche tras noche

con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y paloma e interminables cojones,

incomparables callejones de nubes temblorosas y relámpagos de mente brincando hacia los polos de Canadá & Paterson, iluminando totalmente el mundo estático del Tiempo entre, 

corredores macizos de Peyote, solares árboles verdes, cementerios albas, borrachera vinosa sobre los tejados, fachada de tienda de distrito de té cerebral alegre paseo neón semafórico guiñando, sol y luna y vibraciones arbóreas en los rugientes crepúsculos invernales de Brooklyn, delirios cenicientos y la bondadosa luz real de la mente...


***

Dibujo: Lucy Pérez, 1996


Los fragmentos precedentes son una rareza hemerográfica, pertenecen a una traducción realizada en Caracas por Andrés Boulton Figueira de Mello, personaje del que no manejo ninguna información, y publicada en la revista Ahoma, nro. 3 en abril de 1968; especie de publicación underground de limitada existencia hecha por jóvenes de la época cuyos intereses giraban en torno a la contracultura y el misticismo entre otras cosas. 

Como suele suceder, la revista y sus contenidos se han perdido en la vorágine del tiempo sin que existan, hasta donde sé, ningún registro de la misma. De este número en particular conservo estas páginas que contienen la primera parte (y la más citada) del poema junto a otros textos de Ginsberg.

En lo que a mí respecta como lector, siento que este trabajo está mejor resuelto, es más audaz y más cercano al texto original que la traducción por todos conocida de Katty Gallego (Colección Visor de Poesía, 1981) llena de casticismos que le restan fuerza a la lectura. 

Ojalá, en algún momento, podamos compartir en su totalidad esta versión venezolana de este gran poema del siglo XX.


(mcabesa)

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Rafael Ortega