1.
Amantes que respiran un aroma
de indecible esperanza
detrás de los árboles
están en la delicia
el uno del otro
en caricia que perdura
en pláceme absoluto
prometiéndose eternidad
bucólico paseo en las bocas
su acto abundante
de respirarse
sostenerse levitando
en la belleza
cantar al oculto
adonde van hipnotizados
sudando humores infalibles
como aceites eróticos
plasma de viva voz
para que se usen
y fluyan afluentes
por eso se llaman
peligrosa ternura
que los ángeles envidian
al fondo de un seco borde
que era la pena
de no tener cuerpos
en el temblor
2.
Aquí pongo mi cuerpo y me duermo
en un colchón de no me olvides
sin ropa que me cubra
sólo una blancura que nada deja ver
Aquí pongo mis piernas
y levanto un edificio
hoy puedo servir de columna
a la inmensidad
hoy puedo hablarle claro a los árboles
que sin ellos se detiene la vida
Yo encontraré un hombre que sepa cuidarme
y ver de qué materia estoy hecha
Mañana me despido de las margaritas
basta de rogar felicidad
Yo soy una estrella alta en el cuerpo
de una mujer
entonces olvidaré los nombres
de los muertos
que se fueron detrás del camino
3.
Observo un desgano hoy en el jardín
no hay ansias de florecer
me pregunto
qué pasa con mis letras
extrañando su grafito
Ocurro cuando escribo
lo demás es espejismo
la mujer interminable
se involucra con su voz
recrea el mundo y se va
sueña y se va
deja un halo impermeable
porque viene de un salmo
puro
para el placer del amante
4.
Hasta el cuerpo es un rosa
crecida en una nueva cara
Atrás todo el pasado
que nadie puede decir que ocurrió
una vez que fue recuerdo
Ahora me estoy nombrando
y vienen versos a mis oídos
y mi pulso se acelera de sentir
cómo salen las palabras
de la boca que me mete en su boca
y riega un son caribeño
un compás de salsa brutal
o un blues fatigado
Yo ahora me trago la música
me trago los puentes
me trago el relámpago
me prendo como cerillo
me estoy doblando en su fuego
y me encontré en su flama
y me acosté bajo un vidrio de
estrellas
Y puse atención a ese acto
donde se une el corazón con otro
y nadie lo sabe
5.
Deja que mi corazón se vaya
no lo uses para tu vacío
Tu oscuridad lo hunde en celajes ardientes
donde las palomas perecen en una pira melancólica
La vida va rápido
tropezando en las ramas
con su viento de grito
Deja que mi alma se mude de tu oscuridad
Vete al fondo de tu beso crudo
como fibras de ortiga milenaria
te verás nítido celofán
con tus miedos apócrifos
y vapores dormidos
Aléjate hasta que consigas
un hombre redimido
anudado al gozo
de comer flores pequeñitas
6.
Escucha, yo te amo con pureza
de ese modo limpio en que cae la tarde en el silencio
y se anticipa el fragor de las estrellas
sobre la cúpula de la noche
Yo te conjuro dulcemente
con mi sonajero de arena y ruda
en mi cuerpo de señora
amorosa y confiable
Te atraigo con mis gestos
de mujer sobreabundante
que riego tus penas
y te limpio con aceites
y te arropo con mis piernas
mientras cantas dulce como el pájaro
los íntimos cielos de la nocturnidad
enardecida y humilde ninfa
de lo libre
Sobre la autora:
Solange Rincón es psicóloga clínica egresada de la Universidad Rafael Urdaneta, instructora de Yoga y poetisa del estado Zulia, Venezuela.


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Rafael Ortega