domingo, 5 de abril de 2026

Cinco poemas de Emalida Viloria


Llamado


El canto del gorrión 

avisa que amaneció.

Corre amor mío...

mis brazos están abiertos, 

esperando acabar 

con el hastío 

que produce mi incertidumbre 

y aqueja mi corazón.


***


Abril


Mes de flores 

y de apertura al amor  

cálido y sublime.


Mes que me vio nacer 

una plácida 

y fresca mañana.


Mes de primavera, 

donde las aves migran 

y hacen de ésta 

la mejor estación.


Mes rebelde 

y de importantes 

eventos entre ellos 

el de conocer la vida.


Abril, mes de deseos 

y pasión febril.


***


Yo soy


Yo soy quien 

viene a dar el toque 

agridulce a la vida.


Y pongo a girar 

esas trémulas 

manecillas del tiempo 

que dejan escarchas 

sobre las sienes.


Y quien deja caer 

ese halo refractado 

sobre los verdes 

y negros asfaltados.


Quien brinda veneno 

o elixir de vida. 


Sí, soy yo, 

quien resucita 

una vez al año.


El misterio 

es mi razón de ser.


***


Viernes de dolor


Hoy mueres y te clavan en la cruz;

hoy yaces bajo una tenue luz.


Dicen que eres nuestro padre 

y año tras año, 

en morir gozamos al verte.


¿Hasta cuándo rememorar 

tu viacrucis

y conmemorar tu dolor 

y muerte?


Ayuno, abstinencia y oración,

son costumbres 

en familias, sociedades y nación.


Y en una semana 

pretenden acabar con los pecados, 

a costa de tu crucifixión.


!Que tristeza!

que a tu muerte le llamen pasión, 

sin sentir tu dolor físico 

y a la de tu alma por la traición.


¡Pobre corazones!

envueltos en una tragicomedia 

convertida en tradición.


***


Enigmática luna


¿Recuerdas cómo te veía 

en mis venticinco primaveras?


Me inundaste de pasiones y deseos 

y te dí mi hijo en sacrificio.


Quise que durmieras conmigo 

y en tu regazo me cobijaras.


¡Oh! bella luna, 

los mares se agitan 

cuando cambias de fase; 

los lobos aullan 

bajo tu misericordiosa mirada 

y las noches esperan 

por tu iluminada cara.


Sí, luna, pasan los años 

y tú siempre igual, 

busco penetrar ese beso en frialdad 

y darle el calor necesario 

que llevo en mi humanidad.


Luna, déjame respirar 

tu álgido aliento, 

a cambio prometo más nunca llorar 

y darte en mi último estertor 

este amor que tanto siento.

2 comentarios:

Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en el mío.
Un abrazo,
Rafael Ortega