lunes, 2 de febrero de 2026

Una pieza cruda del universo de Bukowski

-Ysbel Mejías-


El camino del infierno estaría lleno de compañía, 

pero aún era tremendamente solitario.

A empujones y codazos se abrió paso hacia su wodka-7

Charles Bukowski: Acción


He descubierto a Bukowski con mayor detalle en uno que otro poema suelto y más allá de los eruditos que solo comentan sobre su adicción al alcohol o quienes dicen que es el peor escritor con el que se han topado en sus lecturas; me topé con un libro en el que se reúnen 21 relatos y se inicia precisamente con el cuento que le da nombre a esta antología, Hijo de Satanás. Una historia desnuda, que va directo al grano, así como todas las que dan cuerpo a esta obra. Puedo decir que su escritura es un golpe a la mandíbula literaria. 

Si pensamos en la literatura como un salón elegante con palabras pulidas es Charles Bukowski quien vendrá a irrumpir de manera genial desde el último puesto, chocará con todo y terminará diciendo la verdad más cruda. Este libro se popularizó en su versión en español a partir de 1996 y según lo que he revisado de este autor, quizás esta obra no sea la puerta de entrada clásica a su desarrollo como escritor para conocer su trabajo; pero pienso que es perfecto para acercarse tal como me atreví yo a este universo salvaje, maldito e indecente de prosa y poesía cargada de humor negro y desenfado.

Henry Chinaski es una especie de alter ego de Bukowski, también aparece caminando en esta obra y sin embargo, no es el centro pues aquí son los sobrevivientes: alcohólicos, apostadores de hipódromos fracasados, escritores malditos, mujeres esquivas quienes forman el rompecabezas descarnado y sucio. Pero además estos personajes se mueven dentro de la opresiva y omnipresente ciudad de Los Ángeles, aquí se puede encontrar a este escritor con una faceta de cronista, y una prosa punzo-cortante que nos presenta los despojos del sueño americano. 

Bukowski es más que un poeta borracho. Estos relatos constituyen un rompecabezas en los que el eje transita por una vida bajo el estigma de ser “raro” “maldito” el no “redimido” no se trata de relatos con grandilocuencias malignas. Bukowski nos propone tres aristas fundamentales en esta lectura:

1/ La infancia como campo de batalla: La violencia paterna, el acoso escolar, el descubrimiento del mundo como un lugar hostil. 

2/ La escritura como salvación y condena: Retrata la obsesión por escribir no como un don, sino como una enfermedad necesaria, un último refugio de dignidad en un mundo de trabajos miserables y relaciones fallidas.

3/ La soledad como estado natural: La soledad es una habitación sucia, una botella vacía y el sonido de los propios pasos en un pasillo. Esto es preferible a lo falso que puede resultar una compañía.

De este libro me atrapó su estilo de frases cortas, duras y sin adornos, una prosa enmarcada en el realismo sucio llena de personajes comunes con lenguaje directo, no busca impresionar, sino más bien transmitir las sensaciones de hastío, olores en bares, tensiones antes de una pelea. No hay descripciones, se genera la experiencia a través de la lectura. Y entre tanta sordidez y miserias surge del humor negro cierta ternura inesperada, hacia los más perdidos personajes de los relatos mientras la ironía se hace presente junto a la autenticidad que expone las tripas de las experiencias humanas de los marginados.

Por eso te invito a darle una probada certera al ácido sin mentiras en la literatura y a comenzar a conocer mejor a este gran autor considerado incluso un fenómeno cultural, un outsider que hizo de la literatura un espacio de lenguaje minimalista, coloquial y conciso. Déjate atrapar por Bukowski a través de Hijo de Satanás, te aseguro es una buena condena. Charles Bukowski, escribe sobre lo que conoce.

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Rafael Ortega