sábado, 14 de febrero de 2026

Palabras bajo libertad (IV / 2026)

Palabras que son flores que son frutos que son actos... 

Octavio Paz: La estación violenta, 1957.


Selección y edición:

Manuel Cabesa.


***


Verdad de amor

(En el día de San Valentín de Roma, martir).


______________________________


El amor no es una plenitud sino una carencia, un ardor sombrío, rabioso y reflexivo.


***


El amor es un sentimiento que solo puede nacer ante un ser libre, que puede darnos o retirarnos su presencia. 


***


El amor no es la libertad sexual sino la libertad pasional: la libre elección de un vértigo. 

Octavio Paz, 1959.


________________________________


No son los hombres los que se realizan en el amor sino el amor el que se sirve de los hombres para realizarse.


***


El amor no realiza al yo mismo: abre una posibilidad al yo para que cambie y se convierta.


***


En el amor no se cumple el yo sino la persona: el deseo de ser otro. El deseo de ser. 


***


Aspiramos a la eternidad y un instante de amor nos destruye. 

Octavio Paz, 1964.



La verdad de mí mismo,

es la verdad de mi amor verdadero. 

Luis Cernuda


***


Amores y otras sombras


-A veces creo que te amo

-A veces no me siento amada

-¿Por qué resulta tan difícil 

amar o ser amado? debería ser una combinación sutil y ligera.

-Un día me llenas /otro me olvidas y no sé si cuando tus brazos me rodean son los mismos que a veces amo aunque no me sienta amada 

-¿Por qué éstas espinas?

-¿Por qué todo tiene que morir como el atardecer cuando anochece?

-A veces quisiera sentir que te siento.


Rebeca Morales & Manuel Cabesa


En este instante...


En la dimensión del espejo 

me miro en tus ojos

te muestro mi asombro:

es nuestra flor 

hija de la ausencia 

adoptada en nuestros encuentros. 


Aimée Torres


***


Me gustaría salir contigo a pescar mariposas

Enredar nuestros pasos en alfombras de hojarasca,

Olfatear el aire impregnado de lavandas

Abrazar robles, caobas y otros árboles añejos.

Me gustaría pasear contigo en compañía del silencio

Retozar en calma, sobre la grama de un parque

Juntar retazos y hacer muñecas de tela

Con nombres graciosos, impronunciables.

Me gustaría saborear las nubes

Pellizcar la luna o agarrar alguna estrella

Hablar con los elementales del agua y de los bosques

Juguetear contigo y el sol, ensayando conjuros de amanecer..

Me gustaría ser de agua, de aire o de barro

Fundirme entre tus manos sabias y hábiles

Mezclarme con el todo energético del cosmos

Ser una, contigo y el universo...todo.


Ninfa Monasterios Guevara


***


Entre líneas 


Te dibujo entre líneas,

te construyo 

y reconstruyo a mi antojo,

Releo cada verso 

que en tu ausencia escribo.

En mis ojos hay un sueño 

que se anida en mis pupilas.

La brisa emerge de la nada.

El corazón hilvanado 

se hiela con las horas.

La envergadura de las aves 

se abre sobre el cielo.

Ha llegado la noche 

y puedo verte.

¡Ya puede ser tangible este poema!


Dayana Chirel


***


En la vida hay un hueco 

para cada persona. 

Cuando dos personas 

se enamoran, 

se vuelven una, 

el lugar que ocupan 

pasa a ser sólo uno, 

y en él cabe el universo.


Elvira Sastre




Quiero abrazarte salvajemente. Besarte hasta que te alejes de mi miedo como se aleja un pájaro del borde filoso de la noche. Pero ¿cómo decírtelo? Mi silencio es mi máscara. Mi dolor es el de un niño en la noche. Canto y tengo miedo. Te amo y te tengo miedo y nunca te lo diré con mi voz verdadera, esta voz lenta y grave y triste. Por eso te escribo en un idioma que no conoces. Nunca me leerás y nunca sabrás de mi amor.


Alejandra Pizarnik




Te busco

en medio de un camino

poblado de ausencias

el misterio escapó 

envuelto en el aire

árbol cubierto de cenizas

en la fragilidad del tiempo,

es un portal solar

tu ausencia es incorregible.


Beatriz Helena Peñaloza


***


El amor no es ser una sola alma en un solo cuerpo, sino dos almas que eligen caminar juntas por el mismo jardín.


Gersilmar Araujo


***


Entre él y yo

hay piel y olores.

Me dice:

"Te pondré mi camisa blanca 

para arropar el tiempo contigo 

y en la intimidad 

tomaremos whisky para sanar 

la ausencia de nuestras miradas".


Pero nunca termino de encontrarte,

retozamos en un risco 

en el que no eres

sino sólo una forma caótica 

que cubre la mañana.


Y pienso 

si estoy dispuesta 

a cuidar los extremos 

de esta distancia,

para invocar este lugar, 

amor, 

cuando duermo sobre la impronta 

de tu cuerpo tibio,

casi disuelto por la ternura,

casi arrancado 

por la amplitud de mis manos,

rostro desnudo 

atravesado por el fuego 

y la firmeza de un gesto

entregado en silencio 


Iliana Santana


Lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo. Paradójicamente el amor da miedo. 


Alejandro Jodorowsky 



Tus besos los recibo anhelante 

vienen de regreso hasta su puerto, 

se quedan colgados 

en los cristales claros 

de tu mirada. 


Observo la tarde que adormece,

la luna lánguida y serena 

teje suspiros en la niebla

y el recuerdo se hace presente 

desdibujando la naciente sonrisa.


Liris Miyares


***


Y le escribo a tu silencio,

ese que me acompaña 

en el café de la tarde, 

en el viento que arrebata los sombreros 

y descuaja inocentes ramas...


Tu silencio, que desdice

las solemnes declaraciones, 

y le reclama al tiempo 

su paso lento y taciturno...


Cipriano Castro


***


En la senda del olvido 

espero tu regreso

cumplir lo prometido 

bajo el árbol de cerezo.


Sigo castigada

sin soltarme siquiera 

amarrada a recuerdos

de una vida pasajera.


Espero tener las fuerzas 

que un corazón requiere 

para soltarse del suplicio 

de un amor que ya se muere.


Nohemí Castro


***


Lo que sé del amor


Yo no sé de la vida más que esto:

el amor es un río de sangre 

a veces, buena

a veces, mala

pero sangre al fin

que fluye entre torrentes de lava

y se funde en el ardor de los corazones 

que palpitan al ritmo de la pasión 

a veces, buena

a veces, mala

pero pasión al fin

que domina el ímpetu humano 

y revelan tras las caricias 

a veces, buenas

a veces, malas

todo lo poco que sé del amor. 


María Luisa Angarita




Carta de Karl Marx a Jenny von Westphalen


21 de junio de 1856


Querida mía:


De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tu retrato, me sirve perfectamente, y, ahora, comprendo por qué perfectamente, y por qué hasta las "lóbregas madonnas", las más imperfectas imágenes de la Madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y "dulce" rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol y llego a la conclusión de que mi vista, por muy descuidada que esté por la luz del quinqué y el humo del tabaco, es capaz de representar imágenes no sólo en sueños, sino también en la realidad.

Te veo, siento, toda delante de mí, como de carne y hueso... el falso y vacío mundo se forma una idea superficial y equivocada de las personas. ¿Quién entre mis numerosos calumniadores y maldicientes enemigos me ha reprochado alguna vez valer para el papel de primer galán en cualquier teatro de segunda categoría? Pero es que soy así. Si esos canallas tuvieron siquiera una gota de sentido del humor, habrían garrapateado en el anverso "relaciones de producción y cambio" y en el reverso me habrían dibujado postrado a tus pies, "mire este dibujo y el otro", rezaría la inscripción. Pero los canallas son tontos y seguirán siendo necios in secula seculorum.

La separación temporal es útil ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras que las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas, crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios que, como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.

Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia le sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.

Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos.


Tu Carlos.



Mis ojos son hojas 

movidas por el viento.

Siguen tus pasos 

ligeros y ajenos a mí.


Te llamo desde el silencio;

en ese instante poseo tu cuerpo 

pintado de fugacidad.


Al mirarte, 

el deseo se convierte 

en galope acelerado.


Cada mañana me aproximo 

a la tentativa de tu mirada 

o de un roce de labios. 


Jamás nos miramos o besamos. 

Deseo y angustia -eso soy- 

frente a la ventana cuando pasas.


Estoy entre miradas y andares 

detrás de los cristales estremecidos 

y yo, inmóvil, te espero.


Ysbel Mejias


***


Fuiste mía un verano


Mis ojos no podían dar crédito. Después de tantos años la volví a ver. Iba en esa caravana de migrantes mientras yo estaba oculto, camuflado en medio de la espesura de la selva haciendo patrullaje de fronteras. Llevaba un niño en brazos. Mantenía esa dulzura que la había caracterizado y por la cual me sentía atraído hasta que nuestros caminos tomaron rumbos distintos. Todos, especialmente ella, miraban a su alrededor, consternados, perplejos, porque los latidos de mi corazón resonaban como un tambor en el tapón de Darién.


Nesfran González Suárez


***


En la intimidad de tus ojos me escondo en la noche... En ese laberinto de deseos que detiene mi tiempo e imagino recorrer tu piel, como un lienzo de seda que me invita a la caricia, como un susurro de placer que resuena en mi alma, como ese deseo que consume sin saciar y que con el calor de tu abrazo, me haría sentir viva... Soy como un naufrago sin orilla... En el silencio de mis noches te busco y te espero... La espera es un tormento, un dulce y amargo placer, un deseo que crece sin cesar.


América Zurita


Fernando Pessoa


Cartas a Ophélia (fragmento)


"Agradezco su carta. Me trajo pena y alivio al mismo tiempo. Pena, porque estas cosas siempre causan pena; alivio, porque, en verdad, la única solución es ésa: no dilatar más una situación que ya no encuentra la justificación del amor, ni de una parte ni de otra. De la mía, al menos, queda una estima profunda, una amistad inalterable. No me negará Ophelinha otro tanto, ¿verdad?

Ni Ophelinha ni yo tenemos culpa de esto. Sólo el Destino tendrá la culpa, si el Destino fuese una persona a quien se le pueda atribuir la culpa.

El tiempo, que envejece las caras y el cabello, también envejece, pero aún más deprisa, las pasiones. La mayoría de la gente, porque es estúpida, consigue no darse cuenta de ello, y piensa que ama todavía porque ha contraído el hábito de sentirse amado. De no ser así, no habría gente feliz en el mundo. Las criaturas superiores, sin embargo, están privadas de la posibilidad de esa ilusión, porque no pueden creer que el amor dure; cuando lo sienten acabado, no se engañan interpretando como amor la estima o la gratitud que él ha dejado.

Estas cosas hacen sufrir, pero el sufrimiento pasa. Si la vida, que es todo, pasa, ¿por qué no han de pasar el amor y el dolor, y todas las demás cosas, que no son más que partes de la vida?

En su carta es injusta conmigo, pero la comprendo y la disculpo; la escribió con sincera irritación, acaso con amargura, pero la mayoría de la gente —hombres y mujeres— escribiría, en esa situación, en un tono aún más acerbo y con términos aún más injustos. Pero Ophelinha tiene buen carácter e incluso su irritación prescinde de la maldad. Cuando se case, si no tiene la felicidad que se merece, seguro que la culpa no será suya.

En cuanto a mí...

El amor ha pasado. Pero conservo un afecto inalterable, y no olvidaré nunca —nunca, créame— ni su figura graciosa, ni sus modos de jovencita, ni su ternura, ni su afecto, ni su índole adorable. Puede ser que me engañe, y que estas cualidades que le atribuyo sean una ilusión mía, pero no lo creo, de ser así sería una indelicadeza atribuírselas.

No sé lo que quiere que le devuelva, cartas u otras cosas. Yo preferiría no devolverle nada, y conservar sus cartitas como memoria viva de un pasado muerto, como todos los pasados; como algo conmovedor en una vida, como la mía, en la que el progreso de los años corre parejo al progreso de la desdicha y la desilusión.

Pido que no haga como la gente vulgar, que es siempre grosera, que no me vuelva la cara cuando pase a su lado, ni me guarde rencor. Quedemos, el uno ante el otro como dos conocidos de la infancia, que se amaron un poco siendo niños y, aunque en la vida adulta sigan a otros afectos por otros caminos, siempre guardan un rincón del alma la memoria profunda de su amor antiguo e inútil."


29 de noviembre de 1920.



Todo lo que de vos quisiera 

es tan poco en el fondo 

porque en el fondo es todo 


como un perro que pasa, una colina, 

esas cosas de nada, cotidianas,

espiga y cabellera y dos terrones,

el olor de tu cuerpo, 

lo que decís de cualquier cosa 

conmigo o en contra mía 


todo eso es tan poco 

yo lo quiero porque te quiero.


Que mires más allá de mí,

que me ames con violenta prescindencia 

del mañana, que el grito 

de tu entrega se estrelle

en la cara de un jefe de oficina,


y que el placer que juntos inventamos 

sea otro signo de libertad. 


Julio Cortázar


El humo establece su permanencia 

 

 ¿Qué tienes en la sangre?

humo

 

la inocente criatura se ha ido

nosotros

los únicos depositarios de su confianza

lo traicionamos

lo despedimos en el más cruel acto de egoísmo

 

ocultos del mundo

llevamos una cruz en silencio

y creemos de corazón

que el sol no revelará nuestro crimen

 

ahora

tengo tantas cosas que decirte

que no sé por dónde empezar

 

bien

¿es que no has notado

que estamos muertos?

¿que somos un par de cadáveres 

viajando en el asiento trasero de un taxi

que no nos llevará a casa?

entiende que esta

transición es necesaria

 

así pues

hay que llorar

tiene que ser triste esta despedida

 

y me dirijo a ti

si tienes vocación es de estrella

ríndete a tu destino

y brilla

yo estaré allí en las noches

fiel al aroma estelar

para contemplar tu luz

 

después

cuando todo haya pasado

cuando haya entregado un último suspiro

intentaré hacer las paces contigo

en aquel lugar incierto.


 J. M. Llerena

 

***


Fui 


Tuve una novia 

que intenté enamorar 

me dijo muchas cosas

y una de ellas fue


"me gusta la poesía"...


me tomé esas palabras 

como un reto 

que quebrantó mis noches 

con sus días


leí y leí poemas 

de muchos autores 

que me dejaron el alma 

apacentando palabras 

durante tantas noches pardas


amé el camino 

más que el destino


con azul y verde 

pinté todo mi mundo


amanecía de bala

torvo y despeinado


descubrí los helechos 

adorados de mi abuela 

en los pasillos 

de la casa de la infancia 


llegué a la luz 

de los nuevos días

amado por las palabras 

odiado por las amantes


 Marcos Veroes Vegas


***


"Amor breve"

 

No te busco, 

porque eres 

mi andar contrario, 

un beso cruel

una larga cabellera con errores

y serpientes 

la prórroga que mis animales esperan,

¿Qué somos cuando nos encontramos? Perpetuos duendes 

que juegan a esconder 

la olla de monedas 

bajo la fiebre del arcoiris 

Y así en esta incesante memoria 

muerdes mis flores a propósito

salvaje con la lengua 

resumes mi alma 

en un pasaje triste

de la vasta ignorancia 

o en la página sin sombra 

en el libro de tu vientre funesto 

Te quejas del azar 

y de la higuera estéril 

y con eso yo trazo mi vereda,

con aceras torpes 

y destinos malditos, 

sin generación, ni balbuceos.

No te busco

porque no hay amor

Entre tú y yo 

hay hambre 

y sordera

de nombres y pieles 

las hojas caen 

furiosamente

sobre nuestro ser descalzo

y los milagros 

comen y vomitan 

el sueño de azufre 

No hay humo aromático

que consuele

a estos cuerpos amorosos 

de días 

y sentencias 

breves


Cristóbal Camejo


***


El techo no deja de hablar


La palabra que me habita 

sujeta el sonido de la lluvia


Las gotas no tienen tiempo de quedarse


Bajan por el vidrio dela ventanas 


Son iguales a las tuyas

cuando amas


Entonces aprietas mi mano

porque no puedes contener el silencio


Freddy Antonio Borges Ortega


Los editores agradecen a todos los que colaboraron involuntariamente con la elaboración de esta página, aquí y desde otra dimensión.

1 comentario:

  1. Bonito trabajo. Digno de una publicación en físico.

    ResponderEliminar

Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en el mío.
Un abrazo,
Rafael Ortega