sábado, 5 de marzo de 2016

Poética de mi ciudad



Año VI. Número 248



Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
Cada ciudad puede ser otra. Mario Benedetti



Desde que las ciudades se transformaron en fuentes de inspiración para los poetas y narradores venezolanos, entre quienes destaca el maestro Salvador Garmendia, han sido muchos los autores locales que han desarrollado con mucho tino el género de la literatura urbana. 

Tomando en consideración que no se escribe para mayorías ni minorías, sino para la vida, pues el destino de una obra es tan impredecible como el de un hombre, el escritor crea su propio código desde la libertad, a partir de sus convicciones y dudas, de sus esperanzas y temores.

En cuanto a la función de la literatura, creemos que la misma debe actuar como un revulsivo y, a veces, como un reto; es decir, la poesía debe inquietar, revolver, conmover y -como decía el maestro Eliseo Diego- dar vuelta a las cosas por el lado oscuro.
                                                  


   foto | FERNANDO PADRINO

 
A propósito de la literatura urbana en el estado Aragua, destacan por su versatilidad e ingenio muchos autores que se han volcado de manera voluntaria en la palabra a la presunción de ser libres y contribuir a la libertad cuando escriben.

De esta manera, los edificios, los centros comerciales, los estadios deportivos, los hospitales, los cyber cafés, las plazas, los mercados, las paradas de autobuses, los bares y otros espacios que caracterizan las ciudades se convierten en parte de la trama de algún poema o relato.

Esto demuestra que la ciudad, en sí misma, es un gran tema que nos aporta no sólo escenarios, sino personajes, cientos de historias, puntos suspensivos y puntos finales, debido a que en ella se reflejan miles de frases, propias y ajenas, de autoayuda y autodestrucción.


   foto | FERNANDO PADRINO

En este sentido, nos resulta conmovedora la forma como la poeta Zoraida García, desparecida físicamente en el año 1987, desnuda su estado de ánimo en una desgarradora prosa que escribió durante una de sus tantas experiencias dentro del calabozo de alguna estación policial.

Aquí en medio de llagas y lenguas desconsoladoras que inventan suicidios, parto hacia la esperanza. Tú que levantaste el dedo contra el hombre para convertirlo en ánima, vuelvo a insistir… No hay culpable más que el pecado. ¿Cuál es el mío? Ninguno, porque cargo con todos. (p.5)
           
En tanto que el también fallecido poeta villacurano Aly Pérez nos devela el lado cosmopolita de la capital del estado Aragua sin ánimos de restarle importancia a las cosas más sencillas que a simple vista podrían pasar desapercibidas ante los ojos de cualquier transeúnte distraído o poco observador.

Camino por el boulevard / de la Pérez Almarza / bajo el calor de agosto / Busco tu rostro/ en la multitud /(…)  Maracay a las 12:30 es el desorden o el fracaso

Otra de las voces más representativas de la literatura urbana contemporánea en nuestra región es sin duda alguna el poeta Erasmo Fernández, quien se vale de su oficio de trotacalles para atrapar las imágenes de las circunstancias y condiciones propias de la ciudad con la finalidad de transformarlas en palabras.

Cuando llueve, esta ciudad no espera por nadie, / la gente saca sus paraguas, / se guarece en los recodos, / de los almacenes quejándose / del mal tiempo (p.6)

Con la intención de colocar un grano de arena en la construcción del imaginario de Maracay, Alberto Hernández nos dice en tono de complicidad: El poema de la ciudad anda desnudo por las calles, entra en los bares, se toma las bebidas ajenas, y ofrece disculpas con gracia (que no lo parezca), pero tampoco dádiva o súplica, limosna o menosprecio.    




   foto | FERNANDO PADRINO

Asimismo, el escritor Manuel Cabesa, incansable trabajador cultural que se vino desde Caracas para sentar sus raíces literarias en el estado Aragua, hace gala de su average en materia de lecturas al transmitirnos su visión acerca de la relación existente entre la poesía y la ciudad, a través de los sentidos.

La ciudad /  va generando un texto / cuya lectura / entre caótica & nostálgica / nos afronta / convirtiéndose en afrenta / que enfrenta /  nuestra realidad

De más estaría decir que el prolífico escritor conocido como Guillermo Cadrazco también se ha sentido motivado por escribir algo sobre la realidad que le ha tocado vivir, convirtiéndose por antonomasia en el “poeta del mercado”.

Soy el mismo / el que camina indefinidamente / buscando mundos en miradas / el que habla con poetas/ entre árboles del día y de la noche (p.45) 
  
Igualmente, la escritora Yadira Pérez ha descrito en gran parte de su obra las aventuras y desventuras de sus personajes en medio de una ciudad que algunas veces se muestra hostil y otras veces acogedora.

Aquella tarde, Helena subió al autobús con la angustia dibujada en el rostro / Presentía que no llegaría con tiempo a su cita (p.93)




   foto | FERNANDO PADRINO

En cuanto a los narradores de dilatada trayectoria en nuestra región que por un momento le han dado reposo a su ímpetu por llenar de párrafos las cuartillas se encuentra Alejandro Ramírez, quien de manera sigilosa y exquisita -muy propia de su personalidad- hurga entre los recovecos de las calles para atrapar la esencia de la ciudad.

En Alejandría la noche tiene los pies fríos / y los enlutados se arremolinan en las tabernas / Cavafy se sueña en el ágape / en el centro de ese delicioso tiroteo que es la vida (p.85)

Por su parte, el narrador Leonardo Maicán también ha hecho lo oportuno por aportar algo a la ciudad que le vio nacer y crecer -como hombre y como artista- con el objetivo de dejar su huella plasmada en la historia local y nacional, a través de su incomparable estilo para describir las cosas.

Aún conservo la primera sonrisa que me regalaste un noviembre de sol / Cuando exploto de ira y trato de asesinar las palabras / saco tu intacta sonrisa del recuerdo y la ato a mis labios / ¡Y la vida se me vuelve tú! / (Ojos) En la Encrucijada de Palo Negro (p.44)




   foto | FERNANDO PADRINO

La literatura urbana ha sido, además, un instrumento útil a la hora de expiar culpas o de saldar deudas con los lugares donde están arraigadas nuestras raíces, tal como lo evidencia el escritor Mario Amengual en un poema titulado En el barrio.

La calle se volvió templo y el pensamiento oración. / El barrio se hizo excelso / sin azar / ni pobreza / ni necesidad / ni deseo. / Sólo el pulso del corazón del mundo (p.11) 

En la actualidad han aparecido nuevas voces que de manera vertiginosa han ocupado espacios importantes dentro del ámbito literario regional, nacional e incluso internacional, como es el caso de Astrid Salazar, Skarlet Boguier y Ricardo Jesús Mejías Hernández.

Con un lenguaje crudo y sin ambages, Salazar nos muestra la realidad que se vive en las calles: Alcohol / pega / acetona / son los únicos ingredientes / necesitan olvidar el hambre y la sed / necesitan olvidar su asquerosa vivencia / en un planeta que nunca recuerda sus nombres (p.11)

En uno de sus poemas, Boguier nos descifra la tácita relación que se gesta entre los pasajeros de un transporte colectivo al momento de subir el primer peldaño del estribo: Somos cómplices / embarcados / en la misma aventura / hasta la parada (p.23)

Mientras que Mejías se debate entre la pureza de la naturaleza, la experiencia mística y la vorágine de la ciudad que conviven en cada uno de sus textos: Soy poeta bajo las ruinas / encuentro palabras y les doy vida / con mi aliento (p.24)



   foto | FERNANDO PADRINO


Finalmente, esta breve muestra de la producción literaria donde está presente el tema de la urbe nos da pie para asegurar -sin temor a equivocarnos- que las expresiones artísticas de nuestra región se han ido potenciando de manera espontánea con el pasar del tiempo, debido a que -a través de la poesía- existen necesidades de liberación que siempre se mantendrán vivas. Sólo se reinventan nada más.


REFERENCIAS:

1.- AMENGUAL, Mario. El tiempo de las apariencias (2000). Fondo Editorial La Mano Junto al Muro.
2.- BOGUIER, Skarlet. Equinoccio de primavera (2013). Fundación Editorial El Perro y la Rana. 
3.- CABESA, Manuel. El gesto o la palabra (2002). Inédito
4.- CADRAZCO, Guillermo. Rincón grande. Poemas de canto libre (2003). Fondo Editorial de la Universidad Bicentenaria de Aragua.
5.- FERNÁNDEZ, Erasmo. Oficios de la lluvia (2005). Fondo Editorial Arturo Cardozo de la Gobernación del estado Trujillo.
6.- GARCÍA, Zoraida. Sólo los enemigos (1995). Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura del estado Aragua.
7.- HERNÁNDEZ, Alberto. El poema de la ciudad (2003). Editorial Umbra.
8.- MAICÁN, Leonardo. Antología Los Moradores (2012). Fundación Editorial El Perro y la Rana.
9.- MEJÍAS, Ricardo Jesús. Poemas del oficio y otros vuelos (2012). SUR Editores.
10.- PÉREZ, Aly. Pasión según la casa (1991). Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura del estado Aragua.
11.- PÉREZ, Yadira. Muestra de Minificción aragüeña (2001). Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura del estado Aragua.
12.- RAMÍREZ, Alejandro. Revista Casa Grande Nº 13/14 (2009). Fondo Editorial Diego Ibarra.
13.- SALAZAR, Astrid. El octavo pecado (2006). Fundación Editorial El Perro y la Rana.      
    
   

Hasta aquí llegó nuestro espacio. Recuerden que pueden contactarnos a través del correo electrónico: rafedort@gmail.com, Twitter: @rafedort, Facebook: Rafedort y el blog: zonadetolerancia69.blogspot.com, donde encontrarán todas las ediciones de esta columna.