¿Dónde está la vida
satisfactoria que nos deben?
El plato en la mesa
sin el esfuerzo de una esclava
en el Egipto bíblico.
La noche frente al mar
con tu novia
sin que después haya un desastre.
La madrugada sin niños muertos.
(En la tele una madre enseña
las manos llenas de sangre
mientras un presidente
sonríe orgulloso.
Ha eliminado a los enemigos
de la civilización.
Yo apago la luz y no puedo dormir).
¿Quién es el culpable de la vida
satisfactoria que nos deben?
¿Dios?
¿Algún demiurgo esotérico?
¿Las probabilidades del átomo?
(Hay maestros que dicen:
"Todo está bien".
He visto sus caras
en folletos de buena calidad.
No saben callar
ante las mujeres que lloran).
¿Quién sospecha la imposible,
obligada,
satisfactoria vida que nos deben?
El que no puede encerrarse
en el diagnóstico de un siquiatra,
ni en la enseñanza
espiritual de moda.
El que no puede ser vencido
con estupefacientes.
El que no tiene salvación
ni es perdonado
en las conversaciones.

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Rafael Ortega