jueves, 8 de octubre de 2026

Cinco poemas de Mirih Berbin



Desde entonces


He querido escribirles sobre mi playa

 

ella aparece cuando asomo una sonrisa

antes el cuerpo sonaba siempre a olas

recreaba en el alba la línea perpendicular

y el movimiento

 

me gustaría escribirles del desgaste del silbido

la continuación de los momentos en que el día

se duerme y despierta con absoluta precisión

en la línea del hilo de la ola

 

mayormente soleado, me avisan,

puedo estar tan lejos de esa agua

y aun así sentir al sol recrear su música

y su paisaje

 

vivo en el mar desde entonces.

 

***


El teclado hiela las paredes de la noche


Por un tiempo el eco fue el abrazo de su voz


Conocerse era dejar de opacar la mirada entre sus ojos

veía salir de la chimenea algún cuento de afuera

el pretexto de un genio

sonando a media noche mis bocinas

 

éramos él y yo, afuera el mundo

los fantasmas diluían estaciones

pero no hay fogata sin aire

se descongelan los Alpes

y el teclado hiela las paredes de la noche

 

ahora

el día es el preludio de otro día

la noche es el insomnio predecible

y la repetición

de que no volverá a llamar.


***


Este cuerpo mío

 

Si yo filtro lo que dice mi cuerpo

no sería real,

si callo y me adelanto a escribir

lo que mi cuerpo dice

           estaría mintiendo.

 

Entonces

es mejor que nadie sepa

exactamente lo que digo

cuando mi cuerpo, dueño

de lo que calla,

diga las verdades que guardo

            celosamente.

 

***


Mis manos dicen

 

Fundo mis trazos

hacia la luz

derribando líneas afines

 

sigo las notas de apuntes

y paso los días en palabras,

me dejan ver la silueta de la tinta a mi piel.

Mis m a n o s cuentan una historia

                                            y callo

veo la naturaleza nacer en mis dedos.


***


Me pierdo


El envase se abre y traspaso lo contemplativo

en el alimento de la tarde

el caudillo traspasa las cerraduras

y me encuentro sola

en medio de la tarde que cobija sus pétalos

con la huella que viene hablando

de lo que hemos encontrado

el caudillo traspasa las cerraduras

y me encuentro nuevamente sola

en medio de la tarde que asoma la luna

traspasada entre los pinceles de los palos

de un árbol

esta postura de la mirada tiene frío

me he quedado ya sin latencia

y escucho una canción que no logro identificar

este crujir de la noche

rompe.


***

Mirih Berbin

San Félix, estado Bolívar – 1983

Publicaciones: Mareas, 2009; Hacerme templo, 2016; Hilos nacientes, 2025.

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Rafael Ortega