jueves, 10 de septiembre de 2026

Libros, pan y café | Ysbel Mejías

Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. 

Federico García LorcaMedio pan y un libro



No necesitamos el pan entero para vivir, pero sí necesitamos el libro entero para soñar. 

(ysbelmejias) 


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La geografía nuestra: Venezuela y Latinoamérica


En Venezuela, el pan y el café son más que desayuno: son territorio de la memoria. Así encontramos a Eugenio Montejo con el Taller Blanco, un libro de ensayo a través del cual nos muestra el oficio del panadero como un acto de fundación del mundo. Aquiles Nazoa inmortalizó a ese personaje urbano que recorría las calles de la ciudad con el poema "último pan de hornero" con esa ternura popular que solo él sabía hilvanar; para mantener en la memoria el sabor de esa merienda hecha a base de maíz cariaco, papelón y especias. Andrés Eloy Blanco, en su soneto de la rima pobre, convirtió el pan en metáfora de la entrega amorosa: "Me das tu pan en tu fogón cocido". También entre los narradores venezolanos encontramos a José Rafael Pocaterra, quien en sus Cuentos grotescos nos mostró, a través de Panchito Mandefuá, que el afán por un pan con café con leche es la búsqueda profunda de una vida más digna.

Sobre el café como eje articulador de historias podemos mencionar trabajos como el de Aristides Rojas: La primera taza de café en el valle de Caracas, en el que el autor transita entre la crónica histórica y el relato literario para contarnos acerca de esa primera taza de café que se tomó en 1876 en la Hacienda Blandín con gran algarabía. Teresa de la Parra en Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca, propone el rito de tomar café para las conversas en las salas de las casas de la alta sociedad caraqueña; mientras que en las Memorias de Mamá Blanca la molienda y el trapiche son parte de la memoria de la Venezuela agroexportadora. Cruzando rutas latinoamericanas, aparece en este mapa César Vallejo poeta peruano quien en dos poemas La rueda del hambriento y El pan nuestro coloca la solidaridad social y el dolor ante la miseria humana convirtiendo el pan en un símbolo para el reclamo social, hagamos una parada en El Salvador donde encontramos al poeta Roque Dalton, quien en el poema Como tú afirma "la poesía es como el pan, de todos". La poesía entonces no es un lugar ajeno, lejano es un alimento que podemos compartir con todos. 


El pan y el café en otras latitudes


Continuamos el viaje a través del mapa con café y pan, para ir ubicando a estos alimentos como parte de la literatura, hagamos una parada en la Francia de Honore de Balzac (siglo XIX) quien era un apasionado del café y llegó a consumir más de 50 tazas diarias mientras escribía, consideraba al café como una potencia dinámica para encender sus neuronas; tanto que escribió un libro llamando Tratado de los estimulantes. En la misma época, Víctor Hugo a través de un mendrugo de pan robado, consigue el detonante de una de las novelas más conocidas de la literatura clásica: Los Miserables, en esta obra el pedazo de pan logra la redención de Jean Valjean.

En el clásico En busca del tiempo perdido el personaje narrador de esta obra desarrolla un viaje a través del sentido del gusto hacia su niñez; al consumir una magdalena (muffins o ponqué) que se una porción de biscocho suave y dulce mojada en té. De esta forma el autor Marcel Proust nos muestra cómo se mezclan la memoria y los alimentos para generar evocaciones y emociones a partir de una sensación física que transcurre en el momento de la degustación de esos sabores. Autores contemporáneos como Haruki Murakami ha llenado sus novelas de café y música el jazz, sobre todo. Resulta que regentó un lugar en Tokio que funcionaba como cafetería-jazz el famoso Peter Cat; esto le brinda a quienes leen sus novelas unos ritmos en su prosa acompañados por los sonidos del disco vinil o música en vivo junto al aroma del café a lo largo de novelas como Tokio Blues o Kafka en la orilla. 


Nuestro menú


En este espacio te presentaremos una carta para degustar y dialogar con autores que componen un gran mapa literario que iremos dibujando juntas y juntos porque estaré atenta incluso a tus sugerencias a través de los comentarios que dejes por acá. Para iniciar el viaje de olores y sabores a través de los libros te propongo: 

• Reseñas de libros venezolanos, latinoamericanos y de otras tradiciones donde el pan y el café sean protagonistas o susurren en el fondo de la escena.

• Un mapa literario que recorre geografías diversas conectando la palabra con el sabor del café y el aroma del pan. 

• Textos narrativos y poéticos —propios y ajenos— que celebren el rito de compartir el pan y la palabra.

En Libros, pan y café, las páginas siempre estarán abiertas y la mesa tendrá un lugar para quién desee leer, comer y compartir. Bienvenidos. La taza está caliente. El pan, recién horneado. Las páginas, esperando ser hojeadas.

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Rafael Ortega