Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.
Federico García Lorca. Medio pan y un libro.
No necesitamos el pan entero para vivir, pero sí necesitamos el libro entero para soñar.
(ysbelmejias)
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Un discurso que sigue alimentando
En septiembre de 1931, Federico García Lorca pronunció unas palabras que todavía hoy, 95 años después, estallan en cada biblioteca, feria del libro o en una mesa donde se comparte un café. Este discurso no era cualquiera: era la Inauguración de la Primera Biblioteca Pública de Fuente Vaqueros, en su pueblo natal Granada. Lorca, dejó ahí una hoja de ruta que esta columna asume como propia.
Libros, pan y café, literatura y algo más, surge inspirada en ese texto. La entrega anterior la dedicamos a recorrer las huellas geográficas del pan y el café; en nuestras letras venezolanas y latinoamericanas, y en otras latitudes. Hoy volvemos a la fuente, de la que emerge esta sección para extraer las claves más relevantes de Medio pan y un libro. Porque este discurso no es solo un texto para citar: es un programa de acción cultural que nos interpela hoy más que nunca.
5 claves del discurso
1. La cultura no es un lujo, es una necesidad.
Lorca lo dice sin rodeos, tal como lo señalamos en la cita que da inicio a este texto “No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan…” para este poeta, la cultura no es un adorno de tiempos de bonanza; la considera un derecho fundamental. Y cuando esta falta o se niega, el ser humano queda incompleto.
2. La doble hambre: cuerpo y espíritu.
En este discurso el poeta granadino distingue entre el hambre física, que se sacia con un pedazo de pan o unas frutas, y el hambre de conocimiento, que no se calma con nada material. “Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento”, nos recuerda con sus palabras. La agonía del cuerpo dura poco; mientras que la del alma que no accede a la cultura puede durar toda la vida.
3. La crítica a las reivindicaciones incompletas.
De igual modo Lorca ataca con severidad “a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales, que es lo que los pueblos piden a gritos”. Para él no basta llenar el estómago: hay que colmar también la conciencia. Allí radica la importancia del equilibrio de alimentar el cuerpo y la conciencia “que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan”, plantea en este discurso cargado de belleza y crítica en cuanto a completar las reivindicaciones humanas.
4. Los libros como horizontes y peldaños.
Una de las imágenes con mayor fuerza vital dentro de este discurso es la de los libros como horizontes, además de funcionar como escalones para permitir subir la cumbre del espíritu y el corazón. Por eso los libros no son objetos decorativos ni mercancías: son materiales de ascenso humano, puertas que se abren a mundos donde el alma respira.
5. El ejemplo de Dostoievski.
Otro elemento clave dentro de la Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros, que realiza Lorca, es el recordatorio que realiza este escritor ruso que estuvo preso en Siberia, por pertenecer al Círculo Petrashevski, un grupo de intelectuales que discutía sobre literatura prohibida y política. Durante su prisión y trabajos forzados, con vivencias muy duras Dostoievski solicitó a sus familiares que le enviasen libros, muchos libros para que su alma no muriese. Con este ejemplo García Lorca argumenta que la dolencia del alma por falta de cultivar el conocimiento, a través de la cultura es más penosa y duradera. Generando así una crítica social, en cuanto a la necesidad de acceder al conocimiento para preservar la libertad individual por parte de un pueblo.
Valor de este discurso hoy
Estas palabras siguen estando presentes. Vivimos tiempos en los que el acceso a la cultura sigue siendo desigual, las bibliotecas públicas cierran o se precarizan, y el libro, como objeto y experiencia compite de forma disímil contra pantallas que fragmentan la atención. Sin embargo, las ganas de saber siguen ahí, intacta.
En este viaje para presentarte las claves más interesantes desde mi perspectiva en torno al discurso de García Lorca, me he topado también con el historiador español Pedro Rújula, quien nos deja una reflexión en el libro Manifiesto Zombi; señalando aspectos acerca de la cultura del libro impreso versus las pantallas:
1. La cultura basada en el libro como elemento central se ha visto muy afectada y marginada en una querella desigual en plataformas digitales donde compite con el entretenimiento multimedia.
2. Se pregunta si la cultura del libro tendrá futuro, si ha muerto a manos de un modelo basado en las pantallas y aunque el mercado editorial sigue gozando de buena salud en la actualidad y cada día crece el número de lectores; pues la fragmentación de la atención frente a las pantallas se generaliza más en cada generación. Y es posible según el autor que estemos en estos momentos de cara a un espejismo.
3. Sin embargo el poder del libro de forma física sigue presente y con bases sólidas; por ello este historiador, acude al reconocimiento del libro impreso como una experiencia sostenida que nos devuelve el tiempo y la memoria.
3er Encuentro de Libreros "Libros, pan y café"
Las palabras de Federico García Lorca han servido de empuje para generar el espíritu que anima al encuentro con los libros en una tercera edición donde los libreros, la música y la literatura sirven de anclas para que los libros, el pan y el café se fundan en nuestros cuerpos y espíritu, abonando una vez más, a propiciar el equilibrio necesario para alimentarnos, este mes de octubre los días 16 y 17 en el marco del Día Mundial de las Bibliotecas Públicas, que se conmemora cada 24 de octubre desde 1997.
El Día Mundial de las Bibliotecas Públicas recuerda la destrucción de la biblioteca de Sarajevo en 1992, un acto que pretendió aniquilar la memoria de un pueblo. Por ello la respuesta es multiplicar los espacios donde los libros estén al alcance de todos. Las bibliotecas públicas son, como quería Lorca, lugares donde el saber deja de ser privilegio y se convierte en derecho.
Y en el corazón de ese derecho está la edición de libros en físico. Como expresión de una convicción, pues el libro impreso conserva la memoria, permite la relectura, se presta, se regala, se hereda. Un libro en papel se convierte en peldaño de una escalera, para subir una y otra vez, es una llave para abrir puertas a mundos imaginarios.
En esta oportunidad, el encuentro reunirá a libreros, editores, autores y lectores en torno a una mesa donde el pan y el café vuelven a ser rituales compartidos. Habrá conversatorios, expo-ventas, lecturas y, sobre todo, la certeza de que seguir editando libros en físico es seguir defendiendo la dignidad del espíritu.
El texto de la Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros (Medio pan y un libro) no es un texto para citar de memoria y seguir adelante. Es un llamado a construir puentes hacia la lectura, las bibliotecas, las librerías, a editar libros, valorar el libros como un bien cultural de la humanidad, a establecer vínculos entre la música y la literatura, a expandir nuestra imaginación, a abrir espacios donde el pan y el café se compartan mientras se conversa sobre lo que hemos leído. Es un llamado a no conformarnos con reivindicaciones a medias.
Nos vemos el 16 y 17 de octubre. Vayamos al encuentro de nuestros libros favoritos, del pan y el café. Y llevemos, sobre todo, las ganas de que todos, hombres y mujeres, sepan que la taza está caliente, el pan recién horneado y las páginas esperando ser hojeadas.

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Rafael Ortega