domingo, 27 de septiembre de 2026

Después de agosto nos seguimos leyendo / XIII

Selección y nota: Manuel Cabesa


Decir que el lector completa con su lectura el significado de la obra es decir poco. Antes que eso, el lector hace que la obra exista.

Luis Goytisolo: "La parte del lector", 2001


Por intermedio del poeta Nesfran González Suárez he tenido acceso a la persona y los textos del escritor cubano Rubén Wong Subirat. Hasta el momento ha sido un intercambio fructífero, sus textos: poesía, narrativa, guión de cine es un retrato vivido de la situación precaria en que se encuentra la entrañable isla caribeña, sin posturas ni politiquería simplemente vemos reflejados en sus escritos, como en un espejo, una amenaza que a todos nos concierne.


(mcabesa)


***


de Cuentos de teléfono


-Rubén Wong Subirat-


Esto ocurrió en una esquina del Vedado. Un hombre buscaba entre la pestilencia de una montaña de basura. Apartaba latas y botellas y cogía restos de comida echada a perder. A veces probaba y escupía, otras veces tragaba. Estaba ahí concentrado en eso cuando de repente llegó otro hombre también a buscar en la basura. El hombre que estaba primero lo vio y le dijo:


—Vete de aquí, este basurero es mío.


El hombre que había llegado no respondió nada y empezó a buscar entre los bolsos de basura. El primero le gritó:


—Vete de aquí, te dije.


—...


El que había llegado continuaba ignorándolo. Así es que el primero se acercó y le dio un piñazo. Ahí empezaron a discutir.


—Este basurero es mío.


—La basura es de todo el mundo.


—No, cada cual tiene que buscar su propio basurero.


—Aquí hay bastante basura para todo el mundo. Aquí la basura sobra.


—No me importa. Este basurero es mío. Esta basura es mía. Vete de aquí.


—No me voy a ir.


—Vete de aquí, te dije.


—...


—No me voy a ir.


El primero le dio otro piñazo y empezaron a fajarse. Se revolcaban y se golpeaban entre bolsos podridos y botellas. Se mordían. La pestilencia los abrazaba como a hijos predilectos. Fue así hasta que el primero agarró una piedra grande y golpeó al otro en la cabeza. 


Lo golpeó varias veces hasta desmayarlo. Se quedó mirándolo. Vio la sangre que le bajaba por la cara. Lo observó unos segundos y luego le echó basura encima hasta que lo cubrió por completo.


Respirando agitado dijo:


—Toda esta basura es mía.


Después continuó buscando entre los restos de comida echada a perder. Por la acera del frente pasaron dos niños. Uno decía:


—Cuando yo sea grande quiero ser cosmonauta.


El otro respondió:


—Yo quiero ser médico.


Se echaron a reír y doblaron en la esquina siguiente.



(Inédito)

3 comentarios:

  1. Entonces el basural se convitió en un tesoro...

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  2. Lo que para un@s es basura, para otr@s es una cantera. Siempre ha sido así. La basura es un negocio que mueve millones (de personas y de monedas).

    El texto del amigo Ruben Wong Subirat, retrata el lado más cotidiano y visible. Ese que describe la miseria en que vive alguna gente, al punto de olvidar que esa condición le hermana con otras personas, en el mismo sufrimiento o carencia. Ese que nos recuerda que la propiedad de cualquier cosa, incluso la basura, nos puede hacer perder lo poco de humanidad que tengamos adentro.

    La riña entre dos hombres indigentes, que mendrugan un trozo rancio de alimento, es el lamentable espectáculo que nos brinda el sistema, para que nos olvidemos de quienes sí pelean en serio, en otros espacios -incluso los de cuello blanco- por el control y beneficios de la basura que consumimos (incluyendo la digital, que no es poca cosa) y sus respectivos desperdicios.

    Esperanzador es que, a pesar de la miseria, todavía queden los sueños de los niños y niñas. En ellos, todavía, la basura no ha hecho tantos estragos...Sin embargo, es probable que en algún punto, lleguen a pelearse por su trozo de basura...

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  3. La basura es la metáfora de la codicia excelente texto.

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Un abrazo,
Rafael Ortega