-Ninfa Monasterios Guevara-
Kristel,
llegas a ser el enigma,
esa imagen misteriosa
que una quiere
asir en un verso,
que una quiere tener cerca
para iluminarse de palabras.
Te conocí,
sin llegar al punto
de una amistad cercana
y profunda.
Apenas, contactos virtuales,
algunos encuentros cercanos
y mucho cariño
y luminosidad.
Ella, y su sonrisa,
eran capaces
de espantar tormentas,
desarmar malos augurios
y sembrar capullos
de esperanza.
Una,
en ese entrañable
espacio de tu verbo,
se pierde
como navegando un río,
como elucubrando un sueño...
por eso,
es imposible pensar
en la palabra adiós.
Tu inmanencia es tal,
que sigues viva en cada obra,
cada gesto,
cada palabra tuya.
Gracias, Kristel,
por el canto alegre de tu vida.
15 de agosto de 2026

Bellas palabras de alguien luminoso para una luz radiante...
ResponderEliminar