Escribimos poemas como cartas sin respuesta
esperando que alguna vez
algo inmenso dé sentido a todo esto...
Julio E. Miranda
No se hagan ilusiones, 1971.
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Escribimos poemas
como cartas
dentro
círculos concéntricos
en una tolvanera.
Ysbel Mejías
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Escribimos cartas
como poemas
que esperan en silencio
una señal...
Una respuesta
Dilcia Zamora
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Escribimos cartas y poemas
en espera de respuestas
Y promesas.
Marina Sandoval
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Escribo cartas como poemas
sin tener a quién enviarlas
porque soy su destinatario.
Julio César Pérez
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Escribo una carta
desde el silencio.
Cada palabra tartamudea
hasta que el alba
aprende lentamente,
a decir mi nombre.
La nostalgia
sigue escribiendo
con tinta invisible
el amanecer
Kreysi Dersi
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Escribimos poemas
como cartas semejantes
a las semillas de árboles
que salen de él
y el viento las lleva
al sitio perfecto.
Lila M. Morillo
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Escribo poemas
en la soledad
de mi cuarto,
con la esperanza
de que Dios
en su inmensidad
pueda acercarse
y escucharlos.
América Zurita
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Escribo
para expresar
lo que siento
muchas veces
me arrebata
la melancolía
creo que son poemas,
pero no son más que voces
que sigilosamente se escapan
y me dejan
al descubierto
como las cartas
sin destino
que regresan.
Liris Miyares
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Escribimos
para llenar el silencio,
para frenar el vacío
de la noche que avanza
a breves pasos
tomando la mano
de la angustia y el hastío.
Escribo porque sé
que en alguna
pared olvidada
o en el extravío
de mis cuadernos
leerás mi poema
y justo allí,
todo tendrá sentido
Cipriano Castro
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Escribo poemas como cartas...
Que se remiten desde mi sentir
en el ocaso prematuro
de mi existencia terráqua,
con la infinita posibilidad
de ser leídas en las vibras
tejidas de seres existentes
de otras galaxias,
radiando el disfrute de existir
interplanetariamente
Aimée Torres
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Escribo poemas
como los puños sucios
de las cartas
de suicidas arrepentidos.
Que no pase nada,
ni la bala en el semáforo
o la viejita en rojo.
Que sigan ordenando
sus sueños
por fecha de caducidad.
Helio Uzcátegui
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No escribo
para vencer al silencio.
Escribo porque aprendí
que el silencio
también tiene una voz.
El mar me enseñó
que ninguna ola
conserva su forma,
pero todas pertenecen
al mismo océano.
Quizá los poemas
sean eso:
cartas que dejamos
flotando,
con la esperanza
de que un día
encuentren a alguien
que también
estaba buscando
la orilla de su propia alma.
Kreysi Dersi
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Escribimos en la confianza
de encontrar una fuerza divina
un sino inconmensurable
que devele el enigma
de cada poema,
de cada verso
y le quite el peso
de ser como una carta
sin respuesta
Ninfa Monasterios Guevara
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Escribo palabras
que quieren ser poemas.
No llegan a nada,
como fuegos fatuos
apenas son
lumbres de llamas
que denuncian
mi soledad
Julio César Pérez
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Escribo sílabas
que forman palabras,
que me encuentren
en el desencuentro,
que resuelvan
esas contradicciones
que me amparan
en mi desamparo,
la perfecta redondez
del triangulo,
la obstinada cuadratura
del círculo,
el permanente misterio
de tus besos
que me queman
la garganta
y me mojan
pertinaces la vida.
Cipriano Castro
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He soñado
que escribo cartas
Especies de pergaminos
con garabatos en tinta.
Rozan mis labios
letras delebles y sordas.
Pálidas palabras rotas
Me desconcierta
el simbolismo de mis cartas
Atrevidas mordaces
se ocultan entre papiros
para huir en mis sueños.
Laura Luque
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Me entrego al desajuste
de mis palabras
con la misma incertidumbre
de caer lento,
para ser invisible
sobre ese lugar donde existo.
Pienso que esta vez
-lo recuerdas-
todo va bien aquí.
Eso sí,
lo justo se escribe breve,
sin condiciones,
con locura,
porque lo ilusorio
crece en lo bello
y en aquello
que no se puede alcanzar.
Iliana Santana
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Escribimos poemas como cartas sin respuesta...
Si uno se fija la mayoría de los poetas que leemos, y casualmente los que calan más profundo, tienen un vocabulario bastante limitado, siempre tienen palabras que vuelven y que si parecen distintas es por la manera en que quien escribe las relaciona con otras palabras que también se repiten. Es como un juego y con él expresan las cosas más profundas sin ni siquiera darse cuenta.
Así pasa con uno también, sin pretender ser un poeta de verdad, pero por mucho que se haya leído cuando escribes verdaderamente, desde lo más hondo, el número de palabras también es limitado, y sólo a nosotros pertenecen aunque las leamos en otros autores.
Uno no las escoge, ellas te escogieron a ti. Como cartas que se envían para uno mismo.
Manuel Cabesa
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Todo buen poema es en realidad una carta de amor...
Darío Jaramillo Agudelo
Cartas cruzadas, 1995.
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Taller Literario
Libertad Bajo Palabra
05 de agosto de 2026

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Rafael Ortega