martes, 7 de julio de 2026

Seis poemas de Ingrid Chicote

 

Autor: J.J. Moros (2008)


***


defender la dignidad humana hasta el sacrificio, pensar libremente hasta quedar en la absoluta soledad.

Mario Briceño-Iragorry


El hombre no puede resistir el peso de lo real.

Harold Alvarado Tenorio



Memorial del polvo


Cuerpo nacido

con la espalda hacia el cielo

mirando por encima

crepúsculos desvanecidos


Los presagios

siguen construyendo

un hueco hacia adentro


El futuro tan incrédulo

golpea el pecho

sin caber entre las líneas


Subversión de lo ordenado


Ya no habrá calendario

ni estaciones


Centauros y héroes

memorial del polvo.



***


Ojos de sombra


El hilo de agua

invierte mi noche

aprieta la raíz

yaciendo gota a gota


Limpia la mala sombra

resplandeciendo

mirando ventana adentro


Ojos de sombra

calmando la sed


No me resigno

persignándome

para entrar a la cama

sin ambages ni cuchillos


   Ojos de sombra

   se asoman ventana adentro


Por cada hilo de agua

va un vade retro.


***


Síndrome de Estocolmo 


Una ventisca suelta

–síndrome de Estocolmo–


    Las paredes

    atrapan viento adentro

    cavando entre odio y alegría


Poner la sonrisa en la mira


    Hay que amar mucho

    para dejarse la máscara


Abrir la puerta

soltar la falange preferida


    Aceptar el cautiverio

    es resignación mortuoria


Terminar cantando

con el autor de la jaula

no es razonable


    

El alma

    lleva en su vuelo

    alas propias


Domesticar la risa

es dejar impune 

la injusticia.


***


Poemicidios


Nunca es tarde para matar a un verso

asirlo por el cuello

y estrangularlo


Sacarle la última gota de sustancia viviente

escamarlo

hacerlo trizas

volverlo nada


Es necesario 

que no nos guste

que la duda lo aplaste

que la inseguridad 

lo ponga contra la pared

para darle un tiro de gracia


Si sobrevive

     quizás

ni lo agradezca.


***


Me soneto


Esta noche me soneto

me canto y me cuento hasta diez


Ubico la rabia frente a mí

la trafico de indolencia

la multiplico en tres fardos de oropeles


Copleo la diáspora

la derrota

la vacante y la ignominia me restea


Salgo turbulenta

por un hueco subversivo 

me fugo en el humo de algún pez

que sale nadando en medio de la luna nueva


No suelo dominar los estados de locura

tampoco abomino como Drácula en las noches


Destapo el corcho

cuezo la penumbra

y los ladridos se vuelven exuberantes


No entraré nuevamente a la media luna

ni saldré corriendo a tomar la cápsula

tampoco evocaré las noches

donde todo grito es arpegio de violencia


Lo raro se convierte en trafagar de aires

no entiendo los lenguajes de la impericia

que se comunican 

en muecas sordas ante el despeje de los aerolitos


Toco nuevamente el bypass

anecdoto la inconstancia

vuelco la cara a los remilgos de las miserias

y entonces tomo la escoba

para volar alto

en medio del polvo que dejan mariposas muertas

la cañafístola en flor

o las sosegadas intenciones de una bondad que me es ajena.


***


Autorretrato


Los abrojos

se levantan en mi puerta

como un espejo

que me deshidrata

cuando el techo cae lentamente

sobre mis pensamientos

que caen por su propio peso

cuando la persecución

INSENSATA

demuestra que nos demuele 

lo humano 


Hacia mí

todo es clandestino:

la noche

el café

los cristales

la disidencia

el revisionismo

y las motos


Me equivoco

me corrijo

me detengo pero

mi terca anarquía

detesta que la siente en la silla

y la regañe

Todo es

un arco hacia abajo

Me dice bajito:

—Soy una niña ciega

Le grito

—Mentirosa: sabes el paso en reversa


Un pie redondo de larga data

un silencio seguido

de ríos secos


La intemperie

Una botella añeja

y este dolorcito sistemático

que no deja de aniquilar

las razones

de tanto escondite secreto


Salto de la cama

camino 

a la indefensión


Ni el espejo

me refleja

de tanto ser

clandestina de mí.


***

Ingrid Chicote (Caracas, Venezuela, 1965). Licenciada en Educación, mención Desarrollo Cultural. Médico No Convencional. Escritora. Editora. Promotora de Lectura. Se ha desempeñado como docente en todas las modalidades. Diferentes editoriales han publicado su obra poética dentro y fuera del país. Entre sus libros están: Piedras concentradas (Fondo Editorial Senderos Literarios-1997) La ruta de los ancestros (Fundación Editorial El Perro y la Rana-2011); Huelga de palabras (Casa Nacional de las Letras Andrés Bello-2012); Noche de pelambre (Imprenta Regional del estado Portuguesa, Venezuela-2013), Caída libre (Monte Ávila Editores Latinoamericana-2014) Memorial del Polvo (Editorial Ibáñez-Bogotá-2017) y Otro ensayo sobre la ceguera (Editorial Académica Española-2019) Cotiza: de Parque a Forestal (Fundarte-2023). Ha sido traducida al árabe e italiano. Ha sido incluida en importantes antologías en Argentina, Chile, Perú, México, España, Italia y Siria. Gran parte de su obra aún se encuentra inédita. 

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Rafael Ortega