lunes, 1 de junio de 2026

Poemas de Mario Amengual

 

Título: Entre gotas

Autor: Fernando Padrino


El Reino


I


El Reino prometido no es algún día de quién sabe cuándo: es en esta calle por donde voy ahora.

II


A falta de un Reino prometido, con plegarias o con proclamas, se imponía el afán del éxito y del lucro. Si sólo se trataba de eso, preferí apartarme, poner las manos en la candela y estar aquí con otro aliento.


 III


El Reino prometido por líderes, sacerdotes y plumarios siempre ha sido y será: no hay tal lugar.

Mientras más ardoroso y encendedor el verbo que lo anuncia, más eficiente el látigo y más seguro el paredón. Hablo de otro Reino aquí, ese que dejamos entre el sueño olvidado y la vigilia distraída.


 IV


Tantos predicadores, orientadores, salvadores, prometedores, profetas de nada y de argucias. No hay nada que buscar, todo está aquí, es eterno y lo dejamos perder entre tantos afanes.


 V


Predican por un reino, confían en él, por él se esmeran con pasiones contenidas o disfrazadas, creen encontrarlo en páginas ajustadas a esperanzas de volubles interpretaciones. Sobre el Reino caminan, en él respiran, pero lo dejan para cuando les falte el aliento y ya no dejen huellas.


VI


Un país no desaparece con decretos ni con bombas, por más que sea una forma abstracta con su territorio y sus leyes. Un país es el lugar donde uno nace y se hace con palabras y sentimientos. Un país es el lugar donde, por azar o por afán, uno llega a saber que es sólo un nombre en el misterio.


 VII


Salvo por los trámites legales nunca me han importado las fronteras y menos ahora que donde nací y me crié es una nostalgia y el recuerdo de barrios, calles, amores, amistades y un nombre en los mapas. Pero por nada de eso me alejo de mi camino.


VIII


Quédate aquí conmigo. No tenemos nada que demostrar, no tenemos que convencer a nadie. De hablar, sólo la palabra indispensable. El brillo del largo atardecer entre los árboles, la brisa fresca, el arroyo crecido fluyendo más rápido.

Estamos aquí.


 IX


La vida cotidiana es una larga noche. En alguna parte lo leí o en alguna parte lo escuché.

No sé, no me acuerdo. Para mí es una larga noche en la que impera el asombro.


X


Si estuviera buscando algo, lo más seguro es que no lo hubiera encontrado. No me interesan las muchas certezas ni las abundantes respuestas. Me apasiona el estar aquí con sus preguntas y sus dudas.


 XI


No sólo el de la mariposa lo es: todo nombre es un misterio. Es lo mismo nombrar y estar aquí.


XII


Es este transcurrir el milagro y la ofrenda, aunque el hambre y la guerra sigan siendo nuestro estigma y vientos de furias agiten las banderas.

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Rafael Ortega