Vulnerable
Entre la hierba, bajo mis pies,
incluso una brisa suave es tempestad.
Ko Un
****
El segundo evento pluvial carniense
sería el título para un largo poema.
Mientras escampa
recuerdo con nostalgia
los libros de mi biblioteca perdida.
Como si nunca hubiesen existido.
***
En tiempos de Tiberio
nació una niña en la isla de Capri.
Una voz la proclamó descendiente de Zoroastro
y sus padres, para salvarla
de un destino trágico
la llevaron a la lejana Judea.
Fue conocida como María Magdalena.
Sus discípulos aún elevan plegarias
allí, donde el alma se niega
a dar un paso en falso.
***
Extranjero pobre
ilegal agotado
algunas veces enfermo.
Nadie conoce más
el significado de la palabra
desventaja.
***
Hebras de pasión
invaden el cuerpo
a través de los poros.
Así como el canto
llena al gallo de Montejo.
La liberación es a raudales
cuando abre la represa
y un frío estremecedor
recorre las piernas.
***
Guardo en un cajón
improperios y argumentos.
Pero el olvido, cruel y ladino
me deja desamparado.
El silencio no es el único
que se oculta
en los rincones de la casa.
***
Soy varios elementos
en un solo cuerpo.
Si los sacas del círculo
paso a ser un espectro.
¿Qué se siente amar a un espectro?
***
Expectativa.
Palabra que pasa
por debajo de la mesa.
Madre
de todas las frustraciones.
***
Las gotas caen
una sigue a la otra
uniformes
continuas
cristalinas.
Ignoro cuál tendrá el privilegio
de rebosar el vaso.
***
¡Oh! piadoso soldado romano
que evitaste las burlas
y la agonía
al hundir tu lanza en el costado
de nuestro Señor Jesucristo
acelerando su muerte inminente.
Ruega por nosotros.
***
La superstición habita en la madurez.
Es un alma en pena.
Un fantasma encadenado.
Todo cambia.
Hasta la forma de llorar.
***
Cuando la poesía abandona
siempre queda una taza de café
tibio
sin origen
sin azúcar.
***
Vulnerable
como un castillo sitiado
sin alabarderos
ni arbalesteros
y el fuego penetrando
cada una de sus grietas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en el mío.
Un abrazo,
Rafael Ortega