sábado, 9 de mayo de 2026

Doce poemas de Nesfran González Suárez



Vulnerable


Entre la hierba, bajo mis pies,

incluso una brisa suave es tempestad.

Ko Un


****


El segundo evento pluvial carniense

sería el título para un largo poema.


Mientras escampa

recuerdo con nostalgia 

los libros de mi biblioteca perdida.


Como si nunca hubiesen existido.


***


En tiempos de Tiberio

nació una niña en la isla de Capri.


Una voz la proclamó descendiente de Zoroastro

y sus padres, para salvarla

de un destino trágico 

la llevaron a la lejana Judea.


Fue conocida como María Magdalena.


Sus discípulos aún elevan plegarias 

allí, donde el alma se niega 

a dar un paso en falso.


***


Extranjero pobre

ilegal agotado

algunas veces enfermo.


Nadie conoce más 

el significado de la palabra 

              desventaja.


***


Hebras de pasión 

invaden el cuerpo 

a través de los poros.


Así como el canto

llena al gallo de Montejo.


La liberación es a raudales

cuando abre la represa 

y un frío estremecedor 

recorre las piernas.


***


Guardo en un cajón

improperios y argumentos. 


Pero el olvido, cruel y ladino

me deja desamparado.


El silencio no es el único

que se oculta

en los rincones de la casa.


***


Soy varios elementos 

en un solo cuerpo.


Si los sacas del círculo 

paso a ser un espectro. 


¿Qué se siente amar a un espectro?


***


Expectativa. 


Palabra que pasa

por debajo de la mesa.


Madre

de todas las frustraciones.


***


Las gotas caen

una sigue a la otra

uniformes

continuas 

cristalinas.


Ignoro cuál tendrá el privilegio 

de rebosar el vaso.


***


¡Oh! piadoso soldado romano

que evitaste las burlas

y la agonía 

al hundir tu lanza en el costado

de nuestro Señor Jesucristo 

acelerando su muerte inminente. 


Ruega por nosotros. 


***


La superstición habita en la madurez. 


Es un alma en pena. 

Un fantasma encadenado. 


Todo cambia. 


Hasta la forma de llorar.


***


Cuando la poesía abandona 

siempre queda una taza de café 

tibio

sin origen 

sin azúcar.


***


Vulnerable 

como un castillo sitiado

sin alabarderos

ni arbalesteros

y el fuego penetrando 

cada una de sus grietas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en el mío.
Un abrazo,
Rafael Ortega