-Claudio González Luna-
Yo conocía el preámbulo de la historia del pueblo San José de Cocodite en la península de Paraguaná, donde Alí escuchó los primeros ecos de Caracas, capaces de turbar esa vida apacible de provincia, para dar rienda suelta a un temperamento joven, vigoroso, ávido de nuevos caminos y horizontes revolucionarios.
Venga, acompáñeme, por favor. Procuraremos viajar a través de las mil utopías posibles que Alí preparó en vida, con la paciencia de un orfebre y la maestría de un artesano, utilizando ingenio, tenacidad, astucia y amor patrio.
El sol de la rigurosa mañana falconiana era como la hoja de un filoso cuchillo que le penetraba los sesos, clavándolo en el piso polvoriento como fuego taladrante.
Alí y su inseparable cuatro venían abriendo caminos como tantas veces lo anticiparon. Lejos, en el horizonte distante e irascible, una fina cortina de polvo grisáceo que parecía querer alcanzarlo sin poder hacerlo.
No quiero comparar tiempos ni personas, simplemente me quedo atrapado por este genio que lo cuenta todo con la sencillez del chamo que lleva dentro para hacerse querer, entender, enternecer y asombrar. La picardía lo acompaña en momentos de recreación, cuando no soslaya ningún tema en concreto.
Y Alí responde siempre. Alguna vez piensa de más, porque no le gusta hablar por hablar. Es que con la justa palabra y el verbo preciso, reafirma su conducta.
Desde su adolescencia, lee con voracidad todo texto revolucionario que cae en sus manos. Y con la vocación inquebrantable del autodidacta, fue enriqueciendo su lenguaje a través de la magia del cuatro, hasta que un día decidió emprender la aventura de enfrentarse a la capital.
Pronto, por medio de sus icónicos trinos y composiciones, los secuaces del macabro capitalismo advertían las encendidas críticas de su nuevo y particular estilo musical revolucionario, capaz de desafiar todo el conformismo de una manera “paisajista” para enfrentar los embates del Tío Sam.
Los dioses eternos, quienes navegan por otras altitudes y diferentes meridianos, confirman que Alí Primera nunca se ha marchado del corazón del Pueblo.
El poeta de voz ronca, compositor del verbo preciso y activista político dueño de la palabra justa, le ganó al tiempo sin blasfemar jamás.
En cualquier lugar, con inclemente sol, furiosos vendavales o cataratas de agua, utiliza su maravilloso cuatro, infaltable camarada de lucha, exclusivamente mágico, capaz de hacer brotar palabras exactas de sus labios, apoyadas permanentemente por gestos peculiares y dos manos incansables que dibujan personas, lugares y actitudes, sin deletrear jamás la palabra imposible.
Nunca ocultó nada de cuanto sabía. Y con la sencillez propia de los grandes, regaló todo a manos llenas, porque moldeado en la Universidad de la Vida, Alí es un hidalgo de nobleza, sencillez e ingenuidad.
Cantó ayer, pero sus letras no se apagarán jamás. Ni hoy ni nunca. Haciendo posible recrear inolvidables historias populares, increíbles pero ciertas.
Para El Cantor del Pueblo, construir la genuina Revolución Bolivariana es lo mismo que ejercer un apostolado, practicar la docencia, difundir principios humanistas y pacíficos, transmitir moral, dignidad, decoro e integridad.
Así fue como empecé a descubrirlo. En esa relación cotidiana. En la charla emprendida a diario desde mis viejos tocadiscos y casseteras, aunque Alí no era proclive a la conversación ociosa, ni mucho menos las distracciones melancólicas.
La primera vez que lo escuché era un chamo. Ahora, con el paso del tiempo, aquí me encuentro firme, con la posición apasionada y apasionante. Sintiendo que todavía sigue igual cada vez que escucho su Canción Necesaria.
Fui, soy y seré fanático de Alí. Nunca admitiría ser mero simpatizante de Alí Primera. Ese término híbrido, lavado, sin vibración, sin nervio, sin el fuego sagrado del entusiasmo, angustia, goce y entrega total.
Las cosas adquiridas en la infancia no se borran nunca, aunque los años vayan acumulando cargas de escepticismo. Alí es un permanentemente volver a vivir.
Alí Primera (Venezuela, 2024)
Duración: 126 minutos
Casa productora: Humana Cine (Venezuela)
Producción ejecutiva: Gran Misión Viva Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Cultura en Venezuela
Director: Daniel Yegres Richard
Guion: Carlos Tabares, Eduardo González, Daniel Yegres Richard, Juan
Carlos Yegres Richard, Álvaro Cáceres
Director de producción: Humberto Goncalves Lira
Director de fotografía: Juan Carlos Yegres
Editoras: Saudde Cevallos Defranc (AMMAC), Mónica Gómez Enes, Keily
Estrada, Adysabel Uzcátegui
Música: Manuel Barrios / Eduardo González
Production designer: Vladimir Rancho Pérez
Director de arte: Alfredo Tovar
Sound designer: Juan Carlos Yegres / Jesús Torres
Elenco principal:
Eduardo González: Alí Primera
Víctor Manuel Amaya: Alí Primera adolescente
Mauricio Celimen: Alí Primera joven
Mervis Mosquera: Alí Primera niño
Michelle de Andrade: Sol Mussett
Juan Simón Primera: Ramiro Ruiz Primera



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Rafael Ortega