-Manuel Cabesa-
La emoción no es lo que se siente, sino lo que se hace con ello
Paul Valéry: Cahiers
La publicación de Roto todo silencio (UCV, 1975), supuso la llegada de una voz íntima que a pesar de la brevedad de los textos que componen el volumen, o quizá por eso mismo, implicaba una mirada atenta hacia el mundo que parecía rodear a la joven poeta:
serás tú
quién libre la batalla
y aceptes
lo que otros decidan por ti
Con el correr de los años, los versos de Edda Armas ha ganado en longitud y su obra se ha expandido en una nutrida cantidad de títulos que han circulado secretamente en editoriales de poca difusión, sólo al alcance de unos pocos elegidos.
Pero a pesar del tiempo transcurrido su poética se ha mantenido fiel al ejercicio de la mirada hacia esos elementos o instantes que suelen pasar desapercibidos para la mayoría, pero para nuestra poeta contienen gran significado.
María Clara Salas ha escrito: "En Edda, lo visual predomina para ser convertido en presencia inédita, inesperada, de una densidad poco usual, Edda ve las posibilidades de ser en cualquier elemento, allí donde los demás no se detienen, ella pone sus ojos y edifica el poema"; ése es el caso de su poemario Fruta hendida (Kalathos, 2019):
Extraño aroma
que sólo ahora, a esta edad
comienzo a percibir.
No proviene de la flor ni del fruto
sino del querer renacer
Huéspedes de la cotidianidad, las frutas discurren en silencio, esperando prestar sus beneficios hasta que la mirada de la poeta se posa sobre ellas y redimenciona su existencia: no un simple alimento, sino compañeras de vida con vida propia; en los textos que abren la primera parte de Fruta hendida, presiento el eco del Francis Ponge de Le parti pris des choses (N.R.F., 1942):
Veo las frutas en la cima
siendo recompensa en días áridos
de indivisas despedidas
y sueños a la mitad
(...)
Elige una, aunque áspera te sea.
La más distante o la más esférica,
y álzala con su azul erotizado por la nostalgia
en el invisible ritual
de invertir el infortunio
Edda Armas y Manuel Cabesa en la Fundación Ludovico Silva (noviembre, 2005)
La nostalgia es una palabra clave dentro de la obra de Edda Armas: los fantasmas familiares, las ciudades recorridas, los paisajes, las configuraciones del arte a través de la imagen fotográfica conforman un catálogo de añoranzas que van ocupando su espacio entre las frutas de este emotivo bodegón de palabras.
Caben destacar las imágenes que acompañan esta edición obra del fotógrafo Fernando Adam que se concatenan con los poemas de manera armoniosa: un preámbulo visual a la extrañeza de las palabras que conforman cada una de las partes del libro.
Sobre esto ha escrito Victoria D'Stefano: "Las imágenes, sean poéticas o fotográficas, pues ambas aspiran a hacerse presencia y visión del aquí y el ahora, siempre comportan preguntas sobre lo que muestran y lo que ocultan, sobre lo que pueden o no retener, y sobre todo, lo que pueden detener en el espacio y el tiempo. La auténtica y verdadera dimensión del tiempo es sólo el presente, instante decisivo, instante efímero, y todo lo demás es pasar y volver a sumergirse en el flujo de las cosas":
Un libro perdido en el amado desorden.
El deseo no confesado, ahora irisdiscente.
Nombres entrando y saliendo, sin fechas.
Imágenes dormidas en hojas transparentes
sin estación de otra vida...
(Mcy/abril, 2026)


Tener la oportunidad de disfrutar de la redimensionalidad asignada a la fruta dentro de lo cotidiano así como el carácter hendido que abre un sin fin de posibilidades, es un verdadero deleite y bálsamo de musicalidad interior. Gracias!
ResponderEliminarComentario realizado por Laura Luque
EliminarHola Manuel, quiero agradecerte la preciosa reseña que escribiste con tanta emoción, que me hacen emocionar también a mí. Dices verdades. Nuestros libros no circulan como deberían para que todos podamos leerlos en tiempo real, por eso los Clubes de lectura son muy importantes pues conectan y crean puentes. Te estoy muy agradecida y voy a hacerle llegar tu reseña a mis editores de España y poetas amigos de aquí y más allá. Edda Armas
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