De un tema de Jorge Luis Borges
Tu nombre de mujer me delata,
me acusa,
me sorprende,
oculto entre los rincones,
agazapado,
listo para atacar,
para abrir esas viejas heridas
o causar algunas nuevas.
***
Tus piernas
Tus piernas cual atalayas
custodian la ciudad,
desde las montañas
donde mi vista se pierde,
hasta el valle profundo
donde descansan mis anhelos.
***
Declaración
Me declaro peregrino de tu cuerpo,
transeúnte insomne de esa línea rebelde que cruza tu espalda,
general victorioso bajo el arco triunfal de tus piernas
por donde cruza mi legión invicta,
para plantar su estandarte,
en el valle profundo que coronan tus caderas.
***
Collage
Hoy solo me reconozco en los pedazos que dejara esa mujer lejana,
(lejana de todos y de sí misma),
que me regaló días de abril donde encontrarnos a tiempo y a destiempo,
sobre los rincones de esa casa que cobijó nuestra aventura,
pensando que podíamos tomar el cielo
(nuestro cielo)
por asalto.
Por eso no soy más que la suma de mis partes,
el collage de los retazos que quedaron en la mesa,
luego de tantos besos,
luego de tantas caricias,
luego de tantas historias
que no llegaron a nada,
o quizás soy la suma de todas mis fuerzas,
el resultado de toda mi rabia,
elevada por un número finito.
***
Lolita
No me arrepiento de haber mirado tus piernas
aquella tarde, a escondidas de tus padres,
ni haber recorrido con descaro las líneas de tu boca,
hasta caer en el pliegue de tus senos,
ansiosos,
como el ebrio que saborea el último trago de la velada,
mucho menos desisto de la idea que lleva la punta de mi lengua,
sinuosa y húmeda,
por la línea de tu espalda
y traza caminos desconocidos en tu vientre adolescente,
hasta perdernos,
poco a poco,
en la locura.

El amigo General siempre invicto en sus correrías poéticas-sugerentes.
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