-Manuel Cabesa-
(i do not know what it about you that closes
and open; only somenthing in me understands
the voice of your eyes is deeper than all roses)
nobody, not even the rain, has such small hands...
e. e. cummins
you are forever april
to me
the eternally unready
william carlos williams¹
****
1.
Los lugares comunes del amor
trascienden sus propias palabras,
más allá del sagrado verbo,
tu presencia
: la única certeza.
2.
Puertas y ventanas se abren
dejando pasar la imagen
de una estrella fugaz
reflejada en el espejo:
océano de pisadas
que prosiguen su camino
entre el polvo que conduce
al hogar donde habitas.
3.
¿Podré, yo, curarme de ti?
es tanta la nostalgia
que arropa
esta hora incierta
donde apenas sé
si estoy despierto
o permanezco
en una especie
de somnolencia
anestesiada
en este anochecer
que nos aparta.
4.
Tu mirada es casi transparente
se puede ver a través de ella
algo a lo lejos
como la silueta de un ángel
que ilumina todo cuanto miras.
5.
Busco una ciudad donde pueda encontrarte,
una ciudad donde las calles
tengan tu nombre
y el aire me envuelva
con el rocío de tu transpiración;
donde las farolas se enciendan
con el brillo de tu mirada,
y en los jardines
encuentre disperso tu perfume
entre el follaje y los helechos;
una ciudad sin direcciones
para poder seguir tu rastro
de embriagadas huellas
sin destino;
una ciudad donde extraviarme
cada vez que estés cercana,
prendada fugazmente
a un horizonte sin paisaje
ni distancia.
6.
La vida es una línea discontinua,
frágil permanencia del instante,
apenas un hálito que nos envuelve
y nos rodea mientras envejecemos
entre sucesivos espejos
que cambian de lugar,
no tiene ya utilidad
volver al ayer para reencontrarnos,
porque seríamos
entonces personas distintas,
ajenas, perdidas
entre la inclemencia del pasado.
7.
De nuevo la noche
establece su manto soberano,
una noche más
entre mil millones de noches
que han envuelto al mundo
desde la noche del primer día,
y como en el primer día
el silencio penetra
los espacios vacíos
del alma adormecida:
una soledad que clama
una presencia difusa
entre el eco
de un sueño desconocido,
en medio del temor
del primer hombre
ante la certeza
del vacío omnipresente
y la conciencia
de su propia fugacidad.
8.
Después de consumirse
los delgados cuerpos
permanecen cubiertos
en su rojo manto
restos dormidos
entre las hojas secas
y los desechos del amor:
corcel lujurioso
que dió inicio a la llama
donde ardieron
los deseos
como fósforos en la oscuridad.
9.
No sabes cuánto añoro
estar contigo,
escuchar tu voz,
hundirme en tu regazo
respirar entre tus piernas
el sagrado olor de la vida
aún latiendo
no me basta con soñarte,
ni vislumbrar en el sueño
tu nombre
parecido al de las flores
perfumadas del crepúsculo.
10.
Nunca fuiste ayer,
no eres hoy,
no sé si serás mañana:
fuera del tiempo, me miras.
11.
Mientras pasan las horas
mi alma se va disminuyendo
como la flama de una vela
casi consumida en medio
de la pertinaz oscuridad,
reverso de la luz que emana
desde lo más profundo de tu mirada,
envés de los años
en que la vida era azar
y presagio de tu presencia.
12.
Bajo esta luna
descansa un sueño,
bajo su reflejo circular
te miro y pienso
¿cuántas lunas
habrán de rotar
para que nos cubra
el mismo cielo?
13.
Envuelta en su propia bruma
la luna nos mira indecisa
sin mostrar su rostro plenamente,
estalla su irisdiscente luz
en medio de la penumbra
y en mitad de nuestros anhelos.
14.
Eres frágil y fuerte a la vez,
dispuesta a volar muy lejos
y más allá,
llevando tu aroma de luz,
tu esencia de amor,
un mensaje de vida,
éxtasis de muerte
y las palabras
que se posan
en el regazo de la tarde.
15.
¿Cómo saber si se cultivan
rosas bajo el mar?
el áspero iodo
de sus espinas
se convierte
en la espuma coronante
de las tímidas olas
por ti
florecen la vida y las palabras
en los inesperados lugares
donde el alma
alguna vez dejó de escuchar
sus propios latidos
coral sumergido
donde anclan
los besos y las miradas.
16.
Sólo tu rostro
encamina mis pasos
en este sendero de días
que se acumulan
entre uno y otro encuentro
cada día un pequeño trayecto
que va quedando atrás,
como los años vividos
lejos de tu mirada: cálido resplandor de claridad
disipando mi sombra.
17.
La dulce tristeza de tu mirada
me acompaña esta noche
ausentes los brillos de la aurora
que se abraza a un mundo gris
pero esperanzado
estanques de nostalgia azulada
donde flotan los incendios
de la vida futura,
distancia en donde te espero
desterrado en el vacío
que se interpone entre nosotros,
mundo no vivido y ya presente,
memoria
de lo que no existe todavía
pero que arraiga desde hace tiempo
en nuestro tiempo.
18.
Desdoblada
en los prefacios del alba,
te desenvuelves
tácita y oficiante
entre la bruma que exhala
la oscura vertiente
de lo innombrable,
en tu busto
colmado de ausencia
acaricio la raíz oculta
donde manaba
el néctar del rocío,
forma de nubes disipadas
por el viento,
recuerdo de un mundo
que se reduce para contenernos,
planetas unidos
en la misma órbita
de una galaxia indescifrable,
nimios objetos
que permanecen escondidos
al fondo de cada uno
de nuestros deseos.
19.
Ayer tenías los ojos
tristes, apagados,
y yo no estaba,
no pensaba conocerte,
pero igual te quería
sin saber de ti,
porque sin darte cuenta
ya me mirabas
desde lejos,
desde aquel tiempo
detenido en la distancia...
hoy tus ojos brillan,
ahora el tiempo
no es distancia,
sino este instante
detenido en la fijeza,
cuando estoy frente a ti
y sabes que te quiero
y tus ojos sonríen:
eras real desde entonces
existes.
20.
Qué extraña sensación
llorar dentro del sueño
como en una pesadilla
que gira inevitable
sobre sus desoladas imágenes,
qué difícil despertar
y no poder hablarte,
qué triste esta necesidad
de perderme en tus brazos,
de estar en ti
y sorber en tus labios
cada una de tus palabras,
de acariciar el perfumado tulipán
de color siena encarnado
que florece en tu jardín,
qué fuerte este dolor
en mi pecho,
saldo acumulado
de nostalgia y silencio
que guardo muy adentro
sin poder compartirlo,
qué duro amanecer
y no escuchar tu voz,
largo día ya seguro
embriagado de soledad.
21.
Tengo herido el corazón
de tanto silencio,
de tantas horas
perdido en la ausencia,
secreto lugar
donde reina la espera,
donde la lejana claridad
se oculta
en su propio esplendor.
22.
Llegados al final del largo día
ya no esperamos del amor
sino su tierna compasión,
sus gestos leves
como el viento flotando
entre las ramas
del árbol envejecido
junto a la nostálgica
palinodia del tiempo
que se fue,
las condiciones impuestas
por los milagros
cuando suceden
casi inesperadamente,
el silencio cómplice
adormecido en los susurros
de los cuerpos que yacen
entre los pliegues
del amor vespertino.
23.
Nunca habrá suficientes lirios
para llenar los espacios
de tu ausencia,
ni habrán suficientes recuerdos
para completar
el álbum de mi desdicha,
ni los soles del tiempo
podrán iluminar
la oscura vereda
por donde transito,
ni el sonido de la fuente
podrá suplantar
la cascada de tu voz,
y ningún sueño será suficiente
mientras la noche
no pueda dormir
a nuestro lado.
****
(1)
(no sé qué hay en ti que se cierra y se abre;
sólo algo en mí comprende que la voz de tus ojos
es más profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene las manos tan pequeñas
e. e. cummins
eres por siempre abril
para mí
eterna desprevenida
william carlos williams
(mcabesa: 2025/26)

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Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en el mío.
Un abrazo,
Rafael Ortega