sábado, 4 de abril de 2026

Celebración y nostalgia de la claridad



-Manuel Cabesa-


(i do not know what it about you that closes

and open; only somenthing in me understands

the voice of your eyes is deeper than all roses)

nobody, not even the rain, has such small hands...

e. e. cummins


you are forever april

to me

the eternally unready

william carlos williams¹ 


****



1.

Los lugares comunes del amor 

trascienden sus propias palabras,

más allá del sagrado verbo,

tu presencia


: la única certeza.


2.

Puertas y ventanas se abren 

dejando pasar la imagen 

de una estrella fugaz 

reflejada en el espejo: 

océano de pisadas 

que prosiguen su camino 

entre el polvo que conduce 

al hogar donde habitas.


3.

¿Podré, yo, curarme de ti?


es tanta la nostalgia 

que arropa 

esta hora incierta 

donde apenas sé 

si estoy despierto 

o permanezco 

en una especie 

de somnolencia 

anestesiada 

en este anochecer 

que nos aparta.


4.

Tu mirada es casi transparente 

se puede ver a través de ella 

algo a lo lejos 

como la silueta de un ángel 

que ilumina todo cuanto miras.


5.

Busco una ciudad donde pueda encontrarte, 

una ciudad donde las calles 

tengan tu nombre 

y el aire me envuelva 

con el rocío de tu transpiración; 

donde las farolas se enciendan 

con el brillo de tu mirada, 

y en los jardines 

encuentre disperso tu perfume 

entre el follaje y los helechos; 

una ciudad sin direcciones 

para poder seguir tu rastro 

de embriagadas huellas 

sin destino; 

una ciudad donde extraviarme 

cada vez que estés cercana, 

prendada fugazmente 

a un horizonte sin paisaje 

ni distancia. 


6.

La vida es una línea discontinua, 

frágil permanencia del instante, 

apenas un hálito que nos envuelve 

y nos rodea mientras envejecemos 

entre sucesivos espejos 

que cambian de lugar, 

no tiene ya utilidad 

volver al ayer para reencontrarnos, 

porque seríamos 

entonces personas distintas, 

ajenas, perdidas 

entre la inclemencia del pasado.


7.

De nuevo la noche 

establece su manto soberano, 

una noche más 

entre mil millones de noches 

que han envuelto al mundo 

desde la noche del primer día, 

y como en el primer día 

el silencio penetra 

los espacios vacíos 

del alma adormecida: 

una soledad que clama 

una presencia difusa 

entre el eco 

de un sueño desconocido, 

en medio del temor 

del primer hombre 

ante la certeza 

del vacío omnipresente 

y la conciencia 

de su propia fugacidad.


8.

Después de consumirse 

los delgados cuerpos 

permanecen cubiertos 

en su rojo manto 


restos dormidos 

entre las hojas secas 

y los desechos del amor: 


corcel lujurioso 

que dió inicio a la llama 

donde ardieron 

los deseos 


como fósforos en la oscuridad.


9.

No sabes cuánto añoro 

estar contigo, 

escuchar tu voz, 

hundirme en tu regazo  

respirar entre tus piernas 

el sagrado olor de la vida 

aún latiendo 


no me basta con soñarte, 

ni vislumbrar en el sueño 

tu nombre 

parecido al de las flores 

perfumadas del crepúsculo. 


10.

Nunca fuiste ayer, 

no eres hoy, 

no sé si serás mañana: 

fuera del tiempo, me miras.


11.

Mientras pasan las horas 

mi alma se va disminuyendo 

como la flama de una vela

casi consumida en medio 

de la pertinaz oscuridad,

reverso de la luz que emana

desde lo más profundo de tu mirada,

envés de los años 

en que la vida era azar

y presagio de tu presencia.


12.

Bajo esta luna 

descansa un sueño, 

bajo su reflejo circular 

te miro y pienso 

¿cuántas lunas 

habrán de rotar 

para que nos cubra 

el mismo cielo?


13.

Envuelta en su propia bruma 

la luna nos mira indecisa 

sin mostrar su rostro plenamente, 

estalla su irisdiscente luz 

en medio de la penumbra 

y en mitad de nuestros anhelos.


14.

Eres frágil y fuerte a la vez, 

dispuesta a volar muy lejos 

y más allá, 

llevando tu aroma de luz, 

tu esencia de amor, 

un mensaje de vida, 

éxtasis de muerte 

y las palabras 

que se posan 

en el regazo de la tarde.


15.

¿Cómo saber si se cultivan 

rosas bajo el mar?


el áspero iodo 

de sus espinas 

se convierte 

en la espuma coronante 

de las tímidas olas 


por ti 

florecen la vida y las palabras 

en los inesperados lugares 

donde el alma 

alguna vez dejó de escuchar 

sus propios latidos 


coral sumergido 

donde anclan 

los besos y las miradas.


16.

Sólo tu rostro 

encamina mis pasos 

en este sendero de días 

que se acumulan 

entre uno y otro encuentro


cada día un pequeño trayecto 

que va quedando atrás, 

como los años vividos 

lejos de tu mirada: cálido resplandor de claridad 

disipando mi sombra. 


17.

La dulce tristeza de tu mirada 

me acompaña esta noche 

ausentes los brillos de la aurora 

que se abraza a un mundo gris

pero esperanzado 

estanques de nostalgia azulada 

donde flotan los incendios 

de la vida futura,  

distancia en donde te espero 

desterrado en el vacío 

que se interpone entre nosotros,

mundo no vivido y ya presente,

memoria 

de lo que no existe todavía 

pero que arraiga desde hace tiempo 

en nuestro tiempo.


18.

Desdoblada 

en los prefacios del alba, 

te desenvuelves 

tácita y oficiante 

entre la bruma que exhala 

la oscura vertiente 

de lo innombrable, 


en tu busto 

colmado de ausencia 

acaricio la raíz oculta 

donde manaba 

el néctar del rocío, 


forma de nubes disipadas 

por el viento, 

recuerdo de un mundo 

que se reduce para contenernos, 

planetas unidos 

en la misma órbita 

de una galaxia indescifrable, 


nimios objetos 

que permanecen escondidos 

al fondo de cada uno 

de nuestros deseos.


19.

Ayer tenías los ojos 

tristes, apagados,

y yo no estaba, 

no pensaba conocerte, 

pero igual te quería 

sin saber de ti,

porque sin darte cuenta 

ya me mirabas 

desde lejos, 

desde aquel tiempo 

detenido en la distancia... 


hoy tus ojos brillan, 

ahora el tiempo 

no es distancia, 

sino este instante 

detenido en la fijeza, 

cuando estoy frente a ti 

y sabes que te quiero 

y tus ojos sonríen: 


eras real desde entonces 


existes.


20.

Qué extraña sensación 

llorar dentro del sueño 

como en una pesadilla 

que gira inevitable 

sobre sus desoladas imágenes, 

qué difícil despertar 

y no poder hablarte, 

qué triste esta necesidad 

de perderme en tus brazos, 

de estar en ti 

y sorber en tus labios 

cada una de tus palabras, 

de acariciar el perfumado tulipán

de color siena encarnado 

que florece en tu jardín, 

qué fuerte este dolor 

en mi pecho, 

saldo acumulado 

de nostalgia y silencio 

que guardo muy adentro 

sin poder compartirlo, 

qué duro amanecer 

y no escuchar tu voz, 

largo día ya seguro 

embriagado de soledad. 


21.

Tengo herido el corazón 

de tanto silencio,

de tantas horas 

perdido en la ausencia,

secreto lugar 

donde reina la espera,

donde la lejana claridad 

se oculta 

en su propio esplendor. 


22.

Llegados al final del largo día 

ya no esperamos del amor 

sino su tierna compasión, 

sus gestos leves 

como el viento flotando 

entre las ramas 

del árbol envejecido 

junto a la nostálgica 

palinodia del tiempo 

que se fue, 

las condiciones impuestas 

por los milagros 

cuando suceden 

casi inesperadamente, 

el silencio cómplice 

adormecido en los susurros 

de los cuerpos que yacen 

entre los pliegues 

del amor vespertino.


23.

Nunca habrá suficientes lirios 

para llenar los espacios 

de tu ausencia, 

ni habrán suficientes recuerdos 

para completar 

el álbum de mi desdicha, 

ni los soles del tiempo 

podrán iluminar 

la oscura vereda 

por donde transito, 

ni el sonido de la fuente 

podrá suplantar 

la cascada de tu voz, 

y ningún sueño será suficiente 

mientras la noche 

no pueda dormir 

a nuestro lado.


****


(1)


(no sé qué hay en ti que se cierra y se abre;

sólo algo en mí comprende que la voz de tus ojos

es más profunda que todas las rosas) 

nadie, ni siquiera la lluvia, tiene las manos tan pequeñas

e. e. cummins


eres por siempre abril

para mí 

eterna desprevenida

william carlos williams


 

(mcabesa: 2025/26)

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Un abrazo,
Rafael Ortega