miércoles, 7 de diciembre de 2011

El color como elemento de protesta



-Rafael Ortega- 


Los inicios de Pablo Gómez en el mundo de las artes plásticas se remontan al año 1978, cuando comenzó a trabajar la escultura. Años después, se apasionó por la pintura, tratando de representar la realidad estética y como tal ha participado en la mayoría de salones de arte celebrados en distintas regiones de la geografía nacional.

Desde temprana edad, Pablo Gómez se dedica al quehacer cultural. Estudió música, teatro y por último, artes plásticas. “Hace más de treinta años trabajé las esculturas en asfalto sólido, madera, fibra de vidrio, piedra tallada, pintura acrílica, óleo y material sintético”, recordó.

Considera que un artista plástico es un creador con los mismos problemas y necesidades de todo ser humano. Por lo tanto, el vaso comunicante de su obra es la vivencia, la emoción, el color, el tema, que muchas veces se convierte en algo más complejo, según el cuadro.

En cuanto a sus planteamientos, expresó que son dos: uno está relacionado con lo comercial, que utiliza para subsistir, y otro es el trabajo de investigación que desarrolla desde hace muchos años sobre las raíces latinoamericanas, donde hace uso de las formas de los tótem de América del Sur.

Al preguntársele si tiene algún compromiso con la cultura, respondió que sí, “por supuesto, con la obra y con el pueblo, porque con él nos comunicamos y le transmitimos nuestra fuerza, armonía de vida, alegrías y dolores”.

Lo que más teme Pablo Gómez es perder el rumbo como creador, pues considera que cada artista debe dejar su propia huella. “Trabajo con mucho color, como el fauvismo, pero siempre he tratado de no parecerme a nadie”, aclaró.

Como referencias artísticas, Gómez reveló que le gusta mucho la obra de Armando Reverón, aunque prefiere el color como elemento de expresión y no la monocromía. A su juicio, el color lo dice todo y es un elemento de protesta, a pesar de que pocas veces el mensaje es percibido por el espectador común.

Al uso del color atribuye Pablo Gómez el hecho por el cual gusten tanto las obras de artistas venezolanos en el extranjero. Finalmente, al tratar de indagar sobre la situación de las instituciones culturales en el estado Aragua, con un dejo de tristeza respondió Gómez: “No sucede nada, están de mal en peor. Tenemos menos espacios expositivos. Los salones están quebrados, pero cada artista debe seguir trabajando, hoy más que nunca, para dejar un recuerdo, un legado para el futuro”.

Pablo Gómez considera que cada artista debe dejar su propia huella

1 comentario:

Los blogs se alimentan de palabras, gracias por dejar sus comentarios en el mío.
Un abrazo,
Rafael Ortega