miércoles, 23 de marzo de 2016

Joan Canet: “Pinto cuando el lienzo me lo pide”




Año VI. Número 250

El zumbar de una abeja
embrujada me deja.

Si preguntas por qué,
es más fácil morir que decir.
Misterios. Emily Dickinson


Joan Canet nació en Beniarjo (Valencia, España) en el año 1954 y desde 1977 reside en la ciudad de Maracay (Venezuela). Según él, su interés por el arte surgió primeramente como una alternativa tras haber abandonado la escuela. 

“Todos los días escuchaba en la radio la cuña del Estudio de Dibujo y Pintura Bosch, por lo que mi madre me motivó para que me inscribiera allí”, comentó.

Es por ello que en el año 1970 dio inicio a sus estudios formales de dibujo y pintura, recorriendo diferentes instituciones como el Estudio Bosch, el Estudio Senabre, la Academia Almi, la Academia Artium, la Academia Arjona y la Escuela Superior de Bellas Artes San Carlos en tierra ibérica.

“A mi madre le gustaba mucho el arte y por eso vio en mí lo que ella siempre quiso ser. De hecho, cuando yo pintaba en casa, ella me orientaba, aunque a veces teníamos algunos choques”, dijo Canet.

De esta manera, la señora Consuelo Peiro llegó a convencer a su hijo Joan para que comenzara a dibujar rostros humanos, valiéndose de un montón de revistas de arte que una vez llevó consigo a casa.

Pese a esto, Canet confiesa que “huye” de los retratos porque los considera “muy académicos” y para ello “hay que estar muy inspirado”.

En cuanto a la técnica que emplea para elaborar sus obras, reconoce que siempre ha trabajado con óleo, aunque respeta mucho la acuarela y el pastel porque se trata de técnicas muy delicadas.

“Yo no pinto por compromiso, sino cuando el lienzo me lo pide”, sentenció.

Se considera a sí mismo como un exponente de la corriente impresionista y entre los artistas que más ha admirado durante toda su vida se encuentra el pintor español Joaquín Sorolla.

“Mi primera participación en una exposición fue con motivo de los 125 años de una fábrica de seda en la ciudad de Almoines, durante el año 1973”, recordó.

Luego de esta experiencia, Canet no volvió a participar en muestras colectivas hasta el año 1976 porque debió cumplir con el Servicio Militar Obligatorio en su tierra natal.

Un año después, nuestro entrevistado se vino a Venezuela junto a su novia para satisfacer la curiosidad por conocer estas tierras y la familia de su pareja sentimental.

En vista de que su pasión por el arte ya se había solidificado, comenzó a participar en algunos salones celebrados en distintas ciudades venezolanas como Maracay, Cagua, Barquisimeto, Güigüe, Las Tejerías, Valencia y Turmero, entre otras.

Asimismo, Joan Canet dio inicio en el año 1978 a sus actividades docentes en diferentes instituciones de Maracay y en su propio taller de arte.

Al preguntársele si desea transmitir algún mensaje a través de sus dibujos y pinturas, Canet respondió que “cada obra te pide cómo debe ser la manera de trabajarla”.

-          ¿Qué le recomiendas a los jóvenes que se inician en el arte?

-          Creo que el profesor es quien debe adaptarse al alumno y no al contrario, porque si no todos los discípulos saldrán de la academia pintando igual a su maestro.

A su juicio, el arte es el reflejo de los sentimientos de un artista y sirve de herramienta para expresar las cosas que muchas veces no nos atrevemos a decir en público.


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