sábado, 23 de enero de 2016

Danilo Seijas: entre lo figurativo y lo abstracto

Año V. Número 244

La luz es una araña.
Se arrastra sobre el agua.
Se arrastra por los bordes de la nieve.
Se mete entre tus párpados
 y allí tiende sus telas,
sus dos telas.
Tatuaje. Wallace Stevens



Desde niño, Danilo Seijas (La Victoria, 23/05/1954) mostró su pasión por el arte. Cuando un lápiz o un creyón caían entre sus manos, se dedicaba a plasmar en las paredes de su casa las figuras que habitaban en su subconsciente. Sus padres, Marco e Isolina, se preocupaban porque les parecían muy extraños los trazos –tan fuertes y rígidos- que hacía su pequeño hijo.



“Ellos (sus padres) me preguntaban: ¿por qué no pintas a la Virgen María o al Niño Jesús, que son más bonitos, en lugar de hacer esas cosas tan feas?”, rememoró el artista.


Con el tiempo, Marco e Isolina se fueron acostumbrando al estilo artístico del muchacho y empezaron a comprarle cuadernos de dibujo, lápices y creyones con la condición de que no siguiera rayando las paredes del hogar.


Fue entonces cuando comenzó a hacerles retratos a todas las personas que visitaban su vivienda y alguien que apreció su talento le sugirió a Isolina que lo inscribiera en un curso de pintura para que aprendiera mucho más sobre el mundo del arte.


“Empecé a recopilar todos mis dibujos dentro de una carpeta y se los mostraba a la gente”, acotó.


Debido a que en aquellos tiempos no era bien visto que un joven tuviese inclinaciones artísticas porque “eso no deparaba un buen futuro”, Danilo decidió “falsificar” la firma de su padre para poder inscribirse en la Escuela de Artes Visuales Rafael Monasterios porque aún era menor de edad.


“Tuve que meter un embuste. Dije que mi papá estaba muy lejos y se encontraba enfermo, por lo que no podía trasladarse a Maracay”, comentó con gracia.


Desde ese momento comenzó sus estudios regulares en Arte Libre y Arte Puro, bajo la tutela de los profesores Roberto González, Edgard Guinand (Premio Nacional de Escultura 1965), Héctor Chastre, Aquiles Ortiz, entre otros.


A la edad de dieciocho años, Danilo tuvo que retirarse de la EAVRM debido a que tenía que cumplir con el Servicio Militar Obligatorio; no obstante, al ser dado de baja prosiguió sus estudios de manera inmediata.


“Allí permanecí por dos años, pero no logré egresar de la escuela de arte porque debía cumplir con las obligaciones familiares”, comentó.


Sin embargo, su inquietud lo condujo a cursar estudios técnicos en el área del dibujo, obteniendo un empleo en el Departamento de Planeamiento Urbano del Concejo Municipal de Girardot. De manera paralela, Seijas desarrollaba sus trabajos artísticos conjugándolos con el dibujo técnico.



Con respecto a su participación en concursos, bienales, exposiciones colectivas e individuales, Danilo citó el Salón Tito Salas, auspiciado por la Cámara de Comercio e Industrias del estado Aragua; XXI Salón Municipal de Girardot, Bienal Nacional de Cagua, Salón Castor Vásquez, Presencia Cultural de los Estados (Aragua, Carabobo y Miranda) en Caracas, XVIII Asamblea Nacional de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA), Salón Nacional de Artes Plásticas en el Museo Alejandro Otero, XXVI Salón Nacional de Arte Aragua y la I Bienal Nacional Fundación Festivales de Carabobo (Homenaje a Nelson Mandela) en el Museo de la Cultura de Valencia.


Danilo reconoce entre sus influencias las obras desarrolladas por maestros del arte como Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel Buonarroti, Auguste Rodin y Marcel Duchamp, al igual que admira el trabajo de creadores contemporáneos como Edgar Salas, Roger Sanguino, Rubén Núñez y José Vicente Blanco, entre otros.



A su juicio, algunos de sus trabajos podrían ser calificados como “abstracto figurativo”, especialmente sus tallas en madera, ya que combina elementos geométricos con imágenes de aspecto humano.


“Yo parto de lo figurativo porque los rostros representan una pasión, un sentimiento, y luego me traslado hacia el abstraccionismo”, argumentó.


En su continua búsqueda de expresión a través del arte, Danilo se inscribió en el Taller de Xilografía y Chinagrafía, dictado por el maestro cubano Carlos Del Toro, quien fue invitado por el Gabinete Regional del Ministerio del Poder Popular para la Cultura.


“El artista visual tiene que fijarse en todas las manifestaciones de la Naturaleza, además tiene que investigar mucho hasta dominar la teoría, al igual que debe tener disciplina y constancia”, recomendó.


Finalmente, Danilo hizo un llamado a los jóvenes que se interesan por la cultura para que tomen en serio esa inquietud innata por desarrollar su trabajo creativo y cursen estudios formales de arte como si se tratara de una misión de vida.


“El arte es sublime, es lo que salvará a la humanidad. El arte no se riñe con nada ni con nadie; al contrario, aporta, da, dona, cede conocimientos, experiencias y ejemplos”, reflexionó.

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