miércoles, 2 de abril de 2008

Los pájaros


De los días de escuela son pocos los recuerdos gratos que conservo. Uno de ellos eres tú, Blanca Rosa. Tu piel nacarada, tu sonrisa frágil, tus ojos de ónice y aquel atardecer cuando nos quedamos dormidos en lo más alto de la montaña contando las aves que pasaban sobre nosotros.



Hoy al cruzar la plaza, camino a la iglesia, los pájaros han vuelto a evocar tu imagen, pues logro distinguirte entre la muchedumbre llevando de la mano a un niño que supongo será tu hijo.



Por la sobriedad de tu traje negro, intuyo que la desgracia se ha cernido sobre tu vida. Alzo mi mano e improviso un saludo, mientras tú pareces no advertir mi compungida presencia ni tampoco la de los preciosos pájaros que una vez contamos entre sueños.